“The Hunting Lodge”

Pantaleón lleva un rato refunfuñando. Me dice que hago una “soberana tontería” escribiéndoos hoy sobre el Hunting Lodge porque “Todo deco-amateur digno de ese nombre” afirma convencido “conoce ya de memoria el Hunting Lodge”. Pero como yo creo que vosotros, nuestros maravillosos lectores, sois gente normal en perfectas condiciones de salud mental – y no unos freakies como nosotros, que gastamos en revistas y libros de decoración lo equivalente al PIB de un pequeño país del tercer mundo – deduzco que es posible que se os haya pasado la existencia de esta joya. Y aquí estoy: dispuesta a solucionarlo. Esto de aquí abajo es el Hunting Lodge.

Fotografía de Simon Upton, vía the Wall Street Journal

Fotografía de Simon Upton, vía the Wall Street Journal

Este pequeño pabellón de caza, propiedad del National Trust inglés, fue construido en el siglo XVI como pabellón de recreo y descanso para el rey Enrique Tudor, quien cazaba habitualmente en los bosques que lo rodean. Se cuenta que fue aquí donde Arturo, el Príncipe de Gales, conoció a su prometida, la española Catalina de Aragón, hija de los reyes católicos. Puede que fuera un encuentro muy romántico, pero luego, por piruetas del destino, la pobre Catalina no se casaría con el buen Arturo, muerto prematura e inoportunamente, sino con su hermano Enrique, que como marido, dió muy mal resultado. Sí, me temo que estamos hablando del infame Enrique VIII.

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Mucho tiempo después, en 1947, el pequeño pabellón de caza recibió a otro huesped legendario: John Fowler, el llámado “príncipe de los decoradores” (Pantaleón moriría por tal título). John, fundador junto con Sybil Colefax de “Colefax & Fowler” es una de las leyendas de la decoración. Vivió en el Hunting Lodge, al que adoraba, hasta su muerte en 1977. John legó el Lodge al National Trust inglés, y como la historia es así, en 1978, como inquilino del National Trust, se hizo señor del Lodge otra leyenda de la decoración: Nicholas Haslam.

Nicky Haslam en el Hunting Lodge, foto de la revista Veranda, marzo-abril 2013

Nicky en su versión “gentleman farmer” en el Hunting Lodge. Imagen Via Veranda, marzo-abril 2013

Nicky Haslam es todo un carácter. Decorador de estrellas de cine, rockeros míticos, realeza centroeuropea, aristócratas ingleses y millonarios rusos por igual, dice que no se pierde una fiesta por nada del mundo. Él mismo reconoce ser un cotilla impenitente, aunque luego no tiene más que cosas buenas que decir de todo el mundo: todos son “simply divine”, “absolutely fabulous” o “enchanting children”.

Según sus memorias, “Redeeming Features” (que son una fuente inagotable de cotilleo y chismes divertidos) Nicky se inició en el camino de la decoración a los 13 años, cuando estando postrado un año en la cama por un ataque de polio, le regalaron una casa de muñecas (???) que decoró y redecoró varias veces. Comprendió que eso era lo suyo.

Ahora Nicky publica un nuevo libro de interiores (el anterior “Sheer Opulence” merece la pena) sobre su adorado Hunting Lodge, y con motivo del libro, fotos del Lodge han aparecido en al menos tres de las grandes revistas de decoración en el último mes.

Fotografía de Simon Upton. El papel de la pared es el original que puso John Fowler

Fotografía de Simon Upton. El papel de la pared es el original que puso John Fowler. El busto del regordete ha cambiado de sitio… Fijaos, ¡lo volveréis a ver después!

Nicky, que va vestido de rockero la mitad del tiempo y de Lord inglés la otra mitad, es un excéntrico “Old Etonian” que considera que es importante conocer las reglas para poder romperlas todas. “Nicky” admite Pantaleón “es ciertamente un rompedor, pero tiene respeto por la Historia y ha sabido mantener en el Lodge mucho de lo hecho originalmente por John Fowler”. Típico que Pantaleón ignore el nombre de la mayoría de los presidentes de Estados Unidos pero considere que John Fowler, decorador, es “Historia” con H mayúscula.

Es cierto que Nicky Haslam ha conservado, por ejemplo, el papel de la escalera que veis en las fotos de arriba y de aquí abajo que data de la era Fowler y que Nicky dice que pegaba y repegaba con mimo cada vez que se “pelaba” un poco, hasta que convenció al fabricante para que le rehiciera el mismo dibujo en nuevo.

The Hunting Lodge, escaper. Papel de John Fowler

Escalera de subida al piso de arriba con el famoso papel. Foto vía Lonny Magazine

El color de las paredes del salón que veis abajo también data de los tiempos de Fowler…

The Hunting Lodge, Nicky Haslam

Parece un color ocre pero según Nicky es más bien rosa, y fue el resultado de una antigua técnica de mezclar pintura al temple con sangre de buey. Parece ser que esta extraña mezcla se usaba mucho para pintar las casas porque se dice que espanta a la moscas. A Nicky le gusta el rosa. De hecho en su libro “Sheer Opulence” dice que todo cuarto ha de tener algo de color rosa porque hace “a la gente más guapa”. Incluso recomienda pintar las bombillas de las lámparas de color rosa para que den una luz más favorecedora. Yo aún no lo he probado, pero si es cierto que con bombillas rosas se puede abandonar la crema antiarrugas es como para pensárselo…

The Huntng Lodge, Nicky Haslam, photograph by Simon Upton

Foto de Simon Upton, otra vista del salón

Este salón, en su aparente descuido, es una lección maestra de qué hacer con poco dinero en el salón en una casa de campo. Fijaos en las fundas blancas de los sofás, resultan apetecibles en verano y como son desenfundables puedes meterlas en la lavadora si sufren con el barro del invierno. Apostaría a que tiene un set de quita y pon, y no me extrañaría nada que estuvieran hechas con tela sobrante de un proyecto o incluso con sábanas o colchas viejas. Los sofás, bajitos y con un buen fondo, parecen quererte acoger. Los almohadones descuidadamente “abollados”, dan la sensación de que se acaba de levantar alguien. Son sofás donde no da pudor dejarse caer. Fijaos en la mezcla de telas “sobrantes” que se adaptan perfectamente las unas a las otras, y en el pequeño banco que sustituye a la mesa de centro y que puede servir de asiento extra en caso de necesidad. Fijaos también en las consolas de detrás de los sofás, llenas de ese fantástico batiburrillo de objetos diversos. Tienen la doble función de añadir interés a un cuarto que, de otro modo, podría resultar anodino y hacen que, cuando uno se siente, no se vea sólo una cabeza sobresaliendo del asiento del sofá en primer plano y una pared detrás (que hace feísimo). Las mesas auxiliares son redondas; esto, por un motivo matemático que Pantaleón y yo desconocemos (quizás por carecer de esquinas) ocupan menos visualmente y facilitan el paso cuando andas justo de espacio.

The Hunting Lodge, Nicky Haslam, foto de Simon Upton

Foto de Simon Upton

La mezcla de todo os puede parecer descuidada, pero pensar eso es no conocer a los ingleses. El descuidado look “country house” lleva detrás más horas de estudio que un opositor a notarías.

La colección de sanguinas de Haslam, complementa perfectamente el rosa roto de la pared y ¡el busto del inglés regordete es maravilloso!. Si os fijáis en la primera foto del salón, veréis que para controlar la sensación de desmadre que todo esta mezcla podría producir, Haslam utiliza como un maestro el truco de la simetría. Al lado opuesto del salón la misma imagen y composición, con otras sanguinas y un busto de María Antonieta que, según él es “una muy buena copia de finales del XIX” de un famoso busto del dieciocho. Los dos sofás, dos mesas redondas, dos lámparas iguales, son más ejemplos de una perfecta simetría que controla el caos.

Abajo el hall de entrada:

Hall de entrada en la actualidad, Foto de Simon Upton. La foto está sacada desde otro ángulo que la anterior y me ha costado "entender" cómo pueden ser el mismo sitio. Fantástico el suelo de barro.

Hall de entrada en la actualidad, Foto de Simon Upton. Fantástico el suelo de barro.

El Hunting Lodge es pequeño. Apenas tiene una cocina, un comedor, un salón y una pequeña biblioteca en la planta baja y dos cuartos y un cuarto de baño en la de arriba, pero parece estar lleno de recuerdos. Como la colección de porcelana que Anabelle Astor (la madre de Samantha Cameron la mujer del primer ministro inglés) regaló a Nicky, unos dibujos de sus amigos David Hockney y Lucian Freud, los planos originales del palacio que el pueblo inglés pensó en construir a Lord Wellington para darle las gracias por haber acabado con Napoleón (y que nunca llegó a construirse por ser demasiado caro) o un cuadro de su madre con sombrero…

Nicky Haslam, retrato de su madre en la biblioteca del Hunting Lodge

¿Os habéis fijado? Las estanterías son unas Billy de Ikea o como poco unas “primas” cercanas…

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En la imagen de arriba (detalle de la mesa del hall de entrada) podéis ver, al fondo, un trozo de los planos para el palacio de Wellington de que os hemos hablado. Delante de éstos, autorretrato de Cecil Beaton, bosquejo de David Hockney y grabado de Lucian Freud, todos ellos regalos a Nicky de estos amigos suyos…Preciosos los candeleros, ¿no os parece?

El comedor es uno de los pocos sitios que Haslam cambió un poco con respecto de la estructura de Fowler. Parece ser que tiró un tabique para ampliarlo un poco e hizo pintar en las paredes un motivo floral copiado de una tela de Colefax & Fowler en homenaje a John Fowler:

The Hunting Lodge, foto de Simon Upton

Detalle de la pared del comedor, pintada con un motivo de una tela de Colefax & Fowler como tributo de Nicky a su ilustre predecesor. Foto de Simon Upton vía the Interior Archive

En un claro ejemplo de eclecticismo “Haslamiano” la columna de abajo es una columna de piedra francesa del siglo XVIII pero la urna colocada encima es una reproducción den fibra de vidrio de un original de la misma época:

The Hunting Lodge, Nicky Haslam, foto de Simon Upton

Comedor del Hunting Lodge, NIcky Haslam

El pequeño comedor

Las galerías de las cortinas son otro homenaje a John Fowler, creador de algunos de los más espectaculares cortinajes de toda Inglaterra. John diseñó esta galería para el Hunting Lodge para complementar la forma de las ventanas emplomadas tudorianas…

Foto de Simon Upton

Foto de Simon Upton

Fijaos en la pequeña mesa camilla de arriba. En el salón hay otras dos: cuando no hay pasta para mesas siempre es una opción acudir al baratísimo DM y, con un poco de tela, hacerte una mesa camilla. Si la casa es pequeña además sus faldas ofrecen “almacenaje extra” porque sirven para esconder todo tipo de cachivaches. ¿Que no son modernas? En otro post más adelante os demostraremos que sí pueden serlo.

La idea de la galería de cortinas siguiendo la forma de la ventana y pegada al techo (como os enseñamos en el post “Antonio mea culpa“) nos parece fantástica. El libro sobre John (“John Fowler, prince of decorators”) está lleno de los bocetos que hizo para las cortinas del Lodge y todos los demás maravillosos diseños por los que es, entre otras cosas, famoso (ADVERTENCIA: el libro es SOLO para los muy aguerridos o los que se toman la decoración muy en serio. Es cierto que John es de estudio obligatorio, pero la inmensa mayoría de las fotos son en blanco y negro, hay mucho texto y bocetos. No es un libro de grandes fotos bonitas en color, para pasar páginas lánguidamente mientras te tomas un té. Es más bien para estudiar y con lupa en mano.)

Abajo la vista desde la pequeña biblioteca hacia el comedor…

The Hunting Lodge, foto de Simon Upton

Foto de Simon Upton, vista de la biblioteca hacia el comedor

La cocina, pequeña y bastante simple…

The Hunting Lodge, Nicky Haslam, vista de la cocina, foto de Simon Upton

La cocina, foto de Simon Upton

Las baldas abiertas dan profundidad a esta cocina que es más bien pequeñita. No es gran cosa, pero tiene su punto. Una pena que no haya fotos de la pared que se ve al fondo, con los cestos de mimbre colgados sobre lo que parece un papel de falso bloque de piedra…

En el piso de arriba, parece ser que además de un cuarto principal, un vestidor y un cuarto de baño, hay un cuarto de invitados, del que nunca hemos visto fotos.

Hunting Lodge, Lonny Magazine, Nicky Haslam

Distribuidor del piso de arriba. Magnífico busto en terracotta. La consola demi-lune existia en tiempos de Fowler, quizás Haslam la “heredó” junto con el Lodge. Foto via Lonny Magazine

Sí hemos visto fotos del cuarto principal, donde Haslam conservó las paredes pintadas al temple con las cenefas de papel, sobrantes de un proyecto, que John colocó en vertical, haciendo rayas. A mi personalmente no me gusta mucho pero Pantaleón dice que es un recurso que fue luego muy copiado por grandes de la decoración del siglo XX como Madeleine Castaing. A ver qué os parece:

Foto de Simon Upton

Foto de Simon Upton

Quizás lo de usar tiras no sea mala idea, pero lisas. A mi estas con floripondios me catapultan a lo peor de los 80. Abajo el cuarto de baño. Y sí, tiene moqueta, ¡no hay casa de campo inglesa que no la tenga!. Personalmente se la arrancaba con mis propias manos pero… no hay inglés que se precie que no la ponga.

The Hunting Lodge, Nicholas Haslam, cuarto de baño, bathroom

En el piso de abajo se añadió una extensión, la “garden room” para dar más espacio vital a esta casa que ambos sus decoradores-dueños describen como “diminuta” pero que creo es el doble de grande que la mía… (Fijaos en la perfecta composición de la biblioteca, al fondo)

Imagen vía Lonny Magazine

Imagen vía Lonny Magazine

Como véis, de nuevo sofás con funda y una mesa que parece resultado de un “Yes I can” de Nicky. No sé si os habéis dado cuenta del hilo conductor, pero esta casa está claramente puesta con poco dinero (solo hay que ver, por ejemplo, la cocina). Eso sí, en gusto, imaginación y pequeños objetos divertidos no hay quien gane a Nicky.

Aunque, desde luego, lo más impresionante del todo de esta pequeña casa de cuento de hadas, que parece ser ha tenido la suerte de ser muy amada por todos sus moradores, es lo que hay fuera de ella. Para demostrarlo, aquí la vista desde el lago…

Foto de Simon Upton

Foto de Simon Upton

¿Qué os parece? ¡Pantaleón y yo queremos saber donde se “echa la instancia” para ser los próximos inquilinos!

PD: Para aquellos a los que os haya fascinado el Lodge, el libro “A folly of grandeur” está disponible en Amazon a partir del martes 19 de marzo. No lo podemos recomendar porque aún no lo hemos recibido (solo recomendamos libros que previamente hemos comprado) pero si os apetece lanzaros a la aventura, aquí va el link.

 

 

 

 

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8 comments

  1. Mara’s avatar

    Totalmente de acuerdo con lo del rosa.

  2. Teresa’s avatar

    Simplemente maravilloso! El desorden ordenado inglés es un invento y como dices dificilísimo de conseguir con los mismos resultados.

  3. Cristina’s avatar

    Que bonito post! que sufrimiento cuando veo que voy por mas de la mitad!!.
    Hay miles de detalles maravillososy muchas ideas para aprender y para investigar… me recuerda a las casas de Jerez, las cretonas, la mezcla de telas que no tienen nada de ver pero que mezclan de maravilla… una delicia! y una pregunta… no tienen conservatory?, claro que con ese exterior maravilloso, vaya pregunta!.
    Muchas gracias y pasad unas buenas vacaciones!

    1. admin’s avatar

      Han puesto un conservatory recientemente (lo has clavao!) con gran dificultad administrativa parece ser, por lo de casa protegida etc. Pero el caso es que no lo he visto. Creo que aparece en el libro nuevo, en cuanto me llegue te cuento y si se tercia, te mando “afotos”.

      Yo también soy fan de los conservatories… claro que en Madrid, una caja de cristales, te fries en verano te congelas en invierno… pero comedor-conservatory a la luz de las velas… Oooooh!

      1. Mara’s avatar

        Yo he pensado exactamente lo mismo!

      2. admin’s avatar

        Sois malas….

      3. admin’s avatar

        Uuummmmm. Si te lo hacen los de million dollar decorators me parece una ganga! jua,jua,jua!

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