Vladimir Kanevsky

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“¿Societé de la table? pero ¿de qué table, la redonda? ¿y cómo Alberto? ¿El de la mesa redonda no era Arturo?” pregunto al mono sumida en la confusión.

“Darling, me cansas horriblemente” me contesta el muy impertinente.

Imagen parcial de una mesa de Claude Lalanne que fue propiedad de Alberto Pinto y que se subasta la semana que viene en París.

“La Societé de la Table es el nombre de mi proxima web de cosas sobre el art de la table….” Me dice todo ufano.

” Societé de la Table, qué bien. Qué nombre más poco pretencioso.” le digo pero creo que no pilla la ironía porque no se inmuta.

Del catálogo de la subasta de Alberto Pinto (Christies)

“Y el rey de la table” prosigue, ignorándome “no puede ser otro que Alberto… ¡Alberto Pinto darling, no Alberto de los Belgas! No pongas esa cara que te van a salir arrugas.”

Así que efectivamente Pantaleón monta una web y ésta tiene por nombre “La Societé de la Table” y no, me explica, no es pretencioso, es lo que quedaba disponible en dominios punto com, y no, insiste, societé no es por el queso roquefort (que podía ser) sino porque su web pantaleónica no es una tienda al uso, es una tienda-club (???) del que formas parte al convertirte en cliente. Et voilá. Societé de la Table. ¿Y qué va a vender?

“Pues darling, todo artículos de primera necesidad” me dice “vajillas, manteles de hilo, cristalerías….”

Por ejemplo todo lo que veis aquí estará disponible en la web de Pantaleón (la langosta salero aún no!)

Efectivamente: ¡primera necesidad!

Pero volvamos a lo del rey Alberto. Confieso que soy mezquina. Mezquina y cutre porque lo del “Rey Alberto” lo sabía. Vamos que Christies subasta la colección de Alberto Pinto la semana que viene lo yo ya desde hace casi un mes y aquí estaba, callada como una p.¿Y por qué? Os preguntaréis. Pues porque hay una vajilla una jarra que quiero. Pero no quiero un poco, no. Quiero mucho. Con verdadera ilusión y pasión. Hasta el punto de haber roto la hucha cerdito, haber sacado el calcetín de debajo del colchón y juntado todos los “chines” para ver cuanto tengo. He presentado sendas pujas escritas y aunque que me voy a quedar sin jarra y sin vajilla lo saben hasta los chinos (los precios subirán como la espuma) estaba callada para no aumentar la competencia… (la competencia siendo vosotros, amables lectores).

 

Mesa del Catálogo de Christies.

“Pero tú no eres miserable darling” me amonestó el mono “no lo seas ahora”.

Y tiene razón. Así que lo cuento todo. Pero quisiera llegar con vosotros a un acuerdo entre caballeros (o damas) de la mesa redonda o de la mesa que sea: por favor, no piséis la manguera del bombero compañero. Si de repente os da por pujar por jarra o vajilla por favor escribidme para que no estemos pujando por lo mismo!. Dicho esto, y siendo leales a nuestros lectores, ni Pantaleón ni yo podemos privaros del deleite de echar un ojo al catálogo de la subasta de Christies trufado de plata, vajillas espectaculares (dejé de contar en la número 20), bibelots fantásticos, toneladas de soperas compañía de indias, cubiertos de vermeil y demás maravillas.

Lote de flores de porcelana, entre ellas algunas de Samuel Mazy y otras de Vladimir Kanevsky.Ver Los Falsos

Parte de la colección de animalitos de plata de Luiz Ferreira que se venden en la subasta de la semana que viene. Ver http://pantaleonylasdecoradoras.com/los-bichos-de-luiz-ferreira/

Alberto es eey de las mesas por derecho propio (ver libro en la sección libros recomendados) y por ese fondo de armario digno no de un rey, sino de toda una dinastía.

El armario de las vajillas. Y debe de ser uno de varios porque aquí no le caben todas….

“Nunca jamás nadie, pero nadie” insiste Pantaleón “ha puesto mesas como Alberto Pinto”.

Del libro “Tables” de Alberto Pinto.

“Y aunque tampoco conozco a nadie” continua el mono “ni siquiera Howard el Inclasificable, que tenga un stock como el de Alberto…”

Pantaleon y yo “necesitamos” esas setas de porcelana que Alberto coloca de centro de mesa si alguien sabe donde….

“Pero lo cierto es que hasta las más grandes maravillas pueden echarse a perder en manos de un inexperto” me dice “Sólo hay que ver las mesas que aparecen en las fotos del catálogo de Christies, llenas de las maravillas que pertenecieron a Pinto, pero tristemente faltas de la “gracia”, el flair que tenía Alberto para ponerlas…”

Claro que esa vajilla es para caerse de espaldas….da igual con qué la pongas

Esta vajilla es una de mis favoritas: una copia hecha por Mottahedeh de la porcelana rusa de la factoría Gardner de Moscú. Esta es la orden de San Jorge… un día os contaremos la magnífica historia de Catalina la Grande y sus empeños frustrados por tener una fábrica de porcelana imperial digna de tal nombre.

Esto a mi me parece un poco batiburrillo…. batiburrillo de lujo pero batiburrillo al fin y al cabo.

Idem… ¿Os habéis fijado que los franceses no ponen plato llano debajo del sopero y que colocan los cubiertos hacia abajo?

Si Alberto levantara la cabeza. Magnífico el biombo coromandel que se adivina al fondo. También sale a la venta. Sobre biombos de coromandel hablamos en su día ¿lo recordais? http://pantaleonylasdecoradoras.com/biombos/

Lo anterior demuestra que tener “material” es importante pero que aún más es saber bien qué hacer con él. Pinto lo sabía:

Esta mesa sale en el catálogo de la subasta y en el libro, es un “original” de Pinto. El rojo de la flores combina con el de las sillas falso chippendale y las dos figuras de bronce negro si las ves en el rastro les escupes, pero al verlas así puestas, en esa mesa, te hacen querer salir corriendo a por unas…

“Por eso, daaaaaarling, la Societé de la Table es una necesidad!” me dice el mono “tenemos el deber de intentar suministrar porcelana de lujo al mejor precio posible, manteles de hilo en colores nunca soñados, cosas caras para que te regalen otros y cosas baratas para comprarse uno mismo… con el compromiso de ayudar siempre a todos nuestros socios clientes a poner las mesas más bonitas del mundo en sus casas…. sacando chispas a lo que tienen, mezclando, disfrutando….y sin hacer insensateces.”

Esta vajilla es una vajilla insensata (lo es tanto que mejor ni la vendemos) pero las copas que veis y el mantel de hilo color verde agua son de un precio sensatísimo y también estarán disponibles a través de www.societédelatable.com cuando abra sus puertas en octubre

Mismo mantel, platos wedgewood de precio razonable con cubiertos y copas razonables.

A través de la web que nos están desarrollando unos simpáticos chicos salmantinos que, todo sea dícho, se están tomando su tiempo, también organizaremos cursos de flores, charlas de decoradores sobre el arte de la mesa, y demostraciones de cómo poner una mesa bonita. También tendremos una newsletter, un servicio de “acompañamiento” del cliente, ayudandole a sacar chispas a lo que se compre para que le quede lo más bonito posible de mil formas distintas y -esto es lo que más nos gusta – una especie de “carta a los reyes magos perpetua”….

Vajilla verdures de Raynaud.

La carta es como una especie de “lista de deseos” abierta, que podrás compartir (o no) o autorizarnos para que compartamos (o no) con quien te quiera hacer un regalo. Como una lista de bodas pero sin boda, de modo que si alguien va a pasar el fin de semana a tu casa, o quiere hacerte un regalo de cumpleaños, o darte las gracias por un favor, o hacerte un regalo navideño pueda ver qué es lo que te apetece de nuestra web y pueda regalartelo.

“Eso lo encuentro utilísimo” dice el mono “porque pones fin a todo ese dinero que, con toda buena intención, ha sido malgastado en cosas espantosísimas que no quieres”. How nice.

La lista de deseos tambien permite el “crowdfunding” conocido en estos lares como “el regalo conjunto”, para cosas un poco más caras. Y también asesoramos a novias en sus listas de bodas ayudandoles a hacerse con un “kit” completo pero sensato. Igual no todo lo que recomendemos sea de nuestra web, lo más posible es que le mandemos a comprar los platos de pan (es un decir) a Zara Home, porque lo que sí prometemos es ser absolutamente honestos, cercanos y amables. Creemos firmemente que una buena relación comercial sólo funciona si ambas partes están felices: queremos que lo estéís.

Todo (o casi todo) vía Societé de la Table.

Y en aras de la felicidad mutua y de la lealtad entre todos OS RUEGO tengais compasión de esta pobre oficinista bloguera y no me piseis mi vajilla rosa ni mi jarra verde… Es cierto que si lo hacéis posiblemente nunca me enteraré pero mi disgusto sería TAN grande que a la larga sé que os amargaría el karma!


Compañeros caballeros y damas de la Societé de la Table: todos para uno y uno para todos.

PD: La segunda parte de los Frutos del Mar ha sido reprogramada para fechas futuras. LLegará, pero más tarde. Mis disculpas.

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Pantaleón es más falso que Judas.

Esto yo ya lo sabía pero pensaba, ingenua de mí, que a mi ya no me mentía. ¡Craso error!. Por su culpa he hecho el más absoluto ridículo. Llevo quince días asegurando a todos cuantos preguntaban por él que estaba pasando unos días en INCOSOL (tal y como me había dicho). Hasta que un alma cándida se apiadó de mi y me informó de que INCOSOL cerró sus puertas hace ya algunos años.

Mesa con flores en metal pintado de la artista Carmen Almon

Mesa con flores en metal pintado de la artista Carmen Almon

Cuando por fin vuelve subo a su casa a pedirle explicaciones.

Me lo encuentro, ridículamente disfrazado de Lord Grantham, sentado en una butaca leyendo “The Field”.

“Daaaaarling!” me dice con toda naturalidad bajando la revista “¡qué GRAN alegría verte!. ¡Abelardo!” reclama “el té, por favor” y tras mirarme de arriba abajo sacude la cabeza con pesadumbre y añade: “para la señora sin leche ni azúcar”. Fantástico: además de mentiroso, impertinente.

Lirios de valle en porcelana del ukraniano Vladimir Kanevsky

Lirios de valle en porcelana del ukraniano Vladimir Kanevsky

 “¿Así que te has enfadado por una pequeña mentirijilla?” me pregunta sonriendo indulgentemente “How very provincial of you, darling!”.

Pantaleón, taza de té en mano, me asegura que el problema no es que él mienta más que un político, sino que yo no he aprendido aún a apreciar “el encanto de las pequeñas falsedades”. Lejos de indignarme debería fascinarme el arte de una pequeña “mentirijilla”. Este mono está como para dar clases de amoralidad a Maquiavelo. Para probar su teoría Pantaleón me enseña una serie de fotos de lo que él llama “falsedades bellas”.

Vladimir Kanevsky, rosas blancas con capullos

Vladimir Kanevsky, rosas blancas con capullos

Fijaos bien en la foto de arriba. No son unas simples rosas en una maceta bonita, son flores de porcelana hechas por el ukraniano Vladimir Kanevsky que es un pedazo de genio. Parecen absolutamente reales, pero están hechas de filamentos de cobre (ramas) y porcelana cuidadosamente montada y pintada.

 

Flores de Vladimir en elaboración...

Flores de Vladimir en elaboración…

Yo descubrí a Vladimir hace unos años a través del blog de Carolyne Roehm, de hecho esta foto de una mesa de Carolyne muestra un centro de flores de porcelana de Vladimir. Echadle un ojo porque es absolutamente alucinante pensar que las flores son “falsas”.

Fijaos en las flores, ¿a que parece increíble que no sean de verdad?

Fijaos en las flores, ¿a que parece increíble que no sean de verdad?

Detalle flores de Vladimir Kanevsky

Detalle flores de Vladimir Kanevsky

O sea que esto es a lo que Pantaleón se refiere con “bellas falsedades”. Tiene bastante cara en comparar estas pedazo obras de arte con sus viles mentiras. Vladimir me encanta, es uno de mis caprichos imposibles, quiero uno de estos con fervor desde que los descubrí a través de la afamada Carolyne.

“Pero no son invento de Carolyne, chérie” me dice Pantaleón

“¿Ah, no?” pregunto

Vladimir Kanevsky

Vladimir Kanevsky

Dahlia de Vladimir chez Carolyne

Dahlia de Vladimir chez Carolyne

“No” me susurra “su primer mecenas y descubridor fue Howard”.

“Ah, Howard” y nos miramos fijamente. Pantaleón y yo leímos en la Navidad el libro de Howard Slatkin “Fifth Avenue Style” (disponible pinchando aquí) y nos generó sentimientos encontrados. Por un lado nos hacía falta una dosis doble de lo equivalente al “Almax” en versión decorativa para superar semejante empacho. Por otra parte no se puede negar que el chico tiene alguna que otra maravilla. Eso sí, las ansias de pasear por su apartamento con una inmensa bolsa de basura negra y hacer “una buena limpia” son irrefrenables. Howard merece un post él solito, que dejamos para más adelante. El caso es que a nuestro Howard le gustan las flores. Plástico y tela out of the questionm of course.

“Of course” apostilla Pantaleón.

Y lo de la flor fresca perpetua no sólo sale por un congo, sino que además presenta problemas añadidos de cercos de agua en muebles y parquets. Así que Howard, como Madame de Pompadour en su momento, se entregó en cuerpo y alma a la flor de porcelana: decora como la de verdad, siempre está perfecta y no sólo no es “tacky” sino que es una exquisitez en sí misma.

Peonías blancas de Vladimir Kanevsky

Peonías blancas de Vladimir Kanevsky

“Sospecho que Vladimir y Howard se pelearon” me dice Pantaleón “porque ahora en el apartamento de Howard las flores son de Carmen Almon”.

“¿Quien es esa?” pregunto

“Pues una americana que vive en el sur de Francia y hace flores de metal como estas…”

Arbol de mandarina de Carmen Almon, en el cuarto de invitados del apartamento de Howard Slatkin en Nueva York

Arbol de mandarina de Carmen Almon, en el cuarto de invitados del apartamento de Howard Slatkin en Nueva York

 

Flor de Carmen Almon en casa de Howard Slatkin
Flores de Carmen Almon en el apartamento de NY de la socialite Deeda Blair. Amiga de Howard, of course.

Flores de Carmen Almon en el apartamento de NY de la socialite Deeda Blair. Amiga de Howard, of course.

Delphiniums de Carmen Almon

Delphiniums de Carmen Almon

Las flores de Carmen son sólo de metal, no hay porcelana, pero también son obras de arte. Estudia las flores y cómo cae la luz del sol sobre las hojas para copiar su mismo color y transparencia Las flores de Carmen se venden – entre otros sitios – en la tienda favorita de Howard: Czarina (¿cómo no?) en Montecarlo (otro ¿cómo no?).

Flores de Carmen Almon en ménsulas. Apartamento de Deeda Blair.

Flores de Carmen Almon en ménsulas. Apartamento de Deeda Blair.

Amapola de Carmen Almon

Amapola de Carmen Almon

Detalle de flores de metal colocadas en su ménsula.

Detalle de flores de metal colocadas en su ménsula.

“Así que nuestro minimalista Howard ahora es infiel a Vladimir y patrocina a Carmen”.

“Ah Oui” dice Pantaleón “pero no en exclusiva. Le sigue gustando la porcelana así que también tiene cosas de Clare Potter

“¿Quien es esa?” repito como un disco rallado…

 

Flores de porcelana de Clare Potter

Flores de porcelana de Clare Potter

“Esa” me dice Pantaleón “es otra de las protegées de Howard. Esta hace bouquets, no plantas y enteramente en porcelana”

Jacinto de Clare Potter en la repisa de la Chimenea de Howard

Jacinto de Clare Potter en la repisa de la Chimenea de Howard

Flores de porcelana de Clare Potter

Flores de porcelana de Clare Potter

Clare Potter

Clare Potter

“Así que Howard le da a todo” afirmo.

“Prácticamente” me dice Pantaleón “pero no del todo. En materia de flores de porcelana no tiene copado todo el mercado”

Hall del apartamento de Howard Slatkin. Las ramas de almendro de la mesa redonda son creaciones en metal de Carmen Almon

Hall del apartamento de Howard Slatkin. Las ramas de almendro de la mesa redonda son creaciones en metal de Carmen Almon

“Ah, ¿no?”

“No” me dice Pantaleón “como podrás imaginar ninguno de los tres patrocinados por Howard son aptos para la cuesta de enero”.

Me lo temía. A pesar de todo pregunto cuanto cuesta un Vladimir, que es mi falsedad más codiciada.

“Depende” me dice Pantaleón “los grandes como un Birkin de Hermés, los pequeños de una sola flor como un Speedy de Vuitton“. A Pantaleón le parece ordinario dar cifras, así que siempre habla en comparaciones. Traduzco: los pequeños unos 600 y los grandes 6.000. Sí, euros. La lira italiana desapareció ya.

Así que siendo ese el rango de precios aparecieron competidores un poco más “asequibles”. No mucho, sólo un poco. Pamela Tidwell es una americana que hace flores de porcelana bajo la marca Vieuxtemps que no están nada mal (si no has visto una de Kanevsky en tu vida)

Vieuxtems, vía The Peak of Chic

Vieuxtems, vía The Peak of Chic

Rosas de porcelana Vieuxtemps

Rosas de porcelana Vieuxtemps, via The Peak of Chic

Y otro americano, Tommy Mitchell hace unas flores de metal que tampoco son feas – aunque no se acercan ni de lejos a las de Carmen Almon la amiga de Howard –

Tommy Mitchell vía Coco & Kelley

Tommy Mitchell vía Coco & Kelley

Las de Tommy nos gustan más en doradas…

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Tommy Mitchell

Tommy Mitchell

Vía Elle Decor.

Vía Elle Decor.

Tienen un punto años 50 que nos gusta. Pero ciertamente no es lo mismo, estas no “dan el pego”. Tampoco lo dan, pero son decorativas como centro de mesa y tienen otro precio (entre 70 y 280 euros) estas flores de porcelana y metal, un poco más naive, que hace el francés Didier Gardillou y que podéis comprar a través de Le Cabinet de la Porcelaine.

Orquidea de Didier Gardillou, 190€ a través de Le Cabinet de la Porcelaine

Orquidea de Didier Gardillou, 190€ a través de Le Cabinet de la Porcelaine

 

Tulipán de Didier Gardillou, 280€

Tulipán de Didier Gardillou, 280€

En el House & Garden del mes de enero aparecen unos candelabros de metal imitando lírios y tulipanes que a 24 libras la unidad no están nada mal ….

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Los podéis comprar en Re-found objects.

“Y también está la opción vintage” me dice Pantaleón

“¿Pero cómo? ¿Esto no es nuevo?”

Pantaleón se rie de mi. Parece ser que esto de las plantas y flores de porcelana es viejísimo y resulta “cool” de lo puro “uncool” que es. Es tan de abuela como el ganchillo (o más) pero un “ganchillo” muy refinado. Pantaleón me cuenta que los primeros que empezaron a hacer flores de porcelana fueron los alemanes, en Meissen. Claro, acababan de descubrir el secreto mejor guardado de China, la fórmula secreta de la pasta de porcelana, y con su yacimiento de Kaolín allá en mitad de Sajonia, cuando empezaron a hacer porcelana no se privaron de ná: hasta flores hicieron.

Meissen 1730-1750, del Museo J Paul Getty de los Angeles.

Meissen 1730-1750, del Museo J Paul Getty de los Angeles.

 

Meissen. Vendido por Christies en 2011 por 10.000 €

Meissen. Vendido por Christies en 2011 por 10.000 €

Meissen. Vendido por Christies en 2011 por 10.000 €

Meissen. Vendido por Christies en 2011 por 10.000 €

Los franceses, que aún no habían descubierto el secreto de la llamada “pasta dura” de porcelana, no se sintieron nada intimidados por esta desventaja y suplieron con maña su retraso técnico. En la Manufacture Royale de Vincennes (la que luego se convertiría en Sevrès) Madame de Pompadour, su dueña y mecenas, instauró en 1741 una “Fleurisserie”. Allí, una veintena de chicas de manos delicadas se dedicaban en cuerpo y alma a la fabricación de flores de porcelana (bueno, técnicamente aquello no era aún aún porcelana).

Lote de flores de la "Fleurisserie" de Vincennes subastado hace unos años

Lote de flores de la “Fleurisserie” de Vincennes subastado hace unos años

A mediados del XVIII no había una dama elegante en París que no tuviera un bouquet de flores de Vincennes. Hasta Maria José de Sajonia, la “delfina” de Francia, le regaló a su madre un gran centro para celebrar su augusto cumpleaños…

Par de cachepots de Sevres con flores en porcelana y ormolu. Mediados del s. XVIII. Vendidas por Christies en 2009 por 12.000€

Par de cachepots de Sevres con flores en porcelana y ormolu. Mediados del s. XVIII. Vendidas por Christies en 2009 por 12.000€

De esa época sobreviven pocas. La porcelana es frágil y las flores delicadas. La “Fleurisserie” cerró sus puertas alrededor de 1760 (no estaba bien visto que las mujeres trabajaran fuera de casa) pero el arte de las flores de porcelana sobrevivió en Italia (Capodimonte) y resurgió en Francia a mediados del XIX hasta prácticamente nuestros días.

Flores de porcelana del s. XVIII, venta de Christies en Nueva York. 2009.

Flores de porcelana del s. XVIII, venta de Christies en Nueva York. 2009.

Pantaleón tiene un par de rosales en biscuit y metal que creemos datan de principios del siglo veinte.

mi planta

 

 

Son de procedencia francesa pero se las compró a la anticuaria Beatriz Bálgoma (C/ Velazquez 75, Madrid) en la Almoneda de diciembre y tenía algunas más…

 

Flores beatriz balgoma

Que las flores sean de biscuit (porcelana blanca sin esmaltar) era todo un clásico, porque al ser porcelana porosa absorbe el perfume. Desde los tiempos de la Fleurisserie muchas damas à la mode perfumaban sus flores para mejorar el “engaño”…

 

Hemos encontrado unas plantas similares similares en un anticuario inglés AD PS Antiques por 175 libras el par. Tienen varios modelos.

sadps antiques1 adps antiques2

 

No están mal y son muy decorativas, como las de Pantaleón, aunque confieso que yo sigo suspirando por mi Vladimir, que no tiene comparación (más fotos en www.vladimircollection.com)

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Con toda esta cháchara sobre flores de porcelana se ha hecho de noche y Pantaleón ha encendido la lámpara de al lado de su butaca. Al verle con luz artificial en la cara por fin comprendo donde demonios ha estado la mitad del mes de enero.

“¡Pantaleón!” le digo “¡tú te has hecho algo!” me fijo un poco más y lo veo “¡los ojos! ¡Te has operado los ojos!”.

“Qué cosas dices, darling” me dice el mono mentiroso “no me he hecho absolutamente nada…. Apenas unos pequeños masajes y, si acaso, quizás algún pinchacito…”.

¿Pinchacito? Tiene la cara lisa como una servilleta almidonada. Quererle le quiero, pero de todas las cosas “falsas” que he visto esta tarde, ¡la más falsa de todas es el mono! Y vosotros, ¿Qué opináis de todas estas falsedades?

Bellísimas "falsedades" de Vladimir Kanevsky

Bellísimas “falsedades” de Vladimir Kanevsky

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