Verdura

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“Parte de la hegemonía comercial del imperio fenicio” me cuenta Pantaleón “se debe a un molusco”

Y yo que quería hablar de conchas de las que se cogen en la playa, todas rotas e insulsas, pero amorosamente tuyas por haber sido recolectadas con tus propias manitas … Y aquí estamos, con el imperio Fenicio, sin haber siquiera terminado el mes de Agosto.

Vía Veranda, Julio 2017

“El murex brandaris” prosigue el mono sin inmutarse “es un univalvo de hermosa caracola con una glándula que segrega un pigmento que tiñe los paños de púrpura”.

¿Ha dicho “univalvo”? Sí, lo ha dicho. Y no lleva ni un párrafo aún. Pero me concentro… estabamos en los fenicios que tenían una caracola que teñía las cosas de morado. Sorry, púrpura.

“Pero no de cualquier púrpura” continua Pantaleón “¡del mítico púrpura de Tiro! El llamado púrpura imperial. “¡El púrpura de los dioses! El púrpura de las franjas de las togas de los senadores romanos. El púrpura de las velas de la nave de Cleopatra, reina de Egipto…”

Vamos, un purpura molón que parece sacaban de la caracola de marras y que descubrieron de casualidad cuando el perro de alguién (en unas historias es el perro de Hercules y en otras el de la mujer de un gobernador de Tiro) mordió una caracola y se le quedaron la boca y los bigotes teñidos de morado.

Máscara de conchas de Thomas Boog, París. www.thomasboog.com

“Plínio el viejo, que es como el Google de la antigüedad, porque sabe de todo” prosigue Pantaleón “cuenta que hacían falta 10.000 caracolas para obtener un gramo de tinte púrpura y que eso apenas daba para teñir el borde de una túnica …. A cambio, la longevidad del púrpura de Tiro era legendaria: más de dos siglos más tarde ni el lavado ni el uso continuo aclaraban ni alteraban el profundo e intenso morado escarlata que daba a los tejidos. Los fenicios se hicieron ricos y famosos con su monopolio”

“Así que las caracolas sirven para teñir cosas?” digo, por decir algo, vamos, sólo por interrumpir.

“Ese sólo es uno de los múltiples usos de los moluscos” dice Pantaleón “esos fascinantes y extraños animales que han llegado a nuestros días prácticamente inmutables desde la prehistoria….” Esto se nos está yendo de las manos: se me ha puesto en modo catedrático de concología y ya no hay quien le pare….

Cuchara, siglo XVI, Victoria and Albert Museum

“Los moluscos bivalvos fabrican dos conchas iguales unidas por una especie de bisagra” dice el muy pedante “En la antigüedad algunos de ellos eran utilizados como efectivísimas pinzas depiladoras. En algunas islas del pacífico trozos de concha servían de armas, cuchillos, agujas, cucharas y hasta biberones improvisados. En Africa Occidental el caurí fue durante siglos moneda de cambio con la que se compraban suministros a los árabes y se vendían esclavos. Pero lo cierto es que las conchas de las frías aguas del Atlántico son conchas aburridas, y sólo fue con las nuevas rutas hacia las Indias y el descubrimiento de (o más bien topamiento con) América, que comenzaron a llegar a Europa las conchas y caracolas de aguas cálidas, mucho más coloridas y alegres…”

Aplique Maison Jansen

Obeliscos de concha de Tess Mosley

Con ellas, principalmente con los nautilus, los holandeses y alemanes, muy buenos orfebres ellos, empezaron a crear “copas” de la abundancia hechas de nautilus montados en bronce…

Del Ashmolean Museum de Oxford.

Cornelis Floris, siglo XVI

Wenzel Jamnitzer, 1550, Museo Kunsthistorisches, Viena.

“¿Es eso un nautilus?” pregunto “¡Pero si es blanco! Yo pensaba que todos los nautilus tenían rayas color cobrizo….!”

Wenzel Jamnitzer, siglo XVI

Versión actual, Klaus Dupont Berlin, www.klaus-dupont.com

“Y las tienen” confirma Pantaleón “pero si los sometes a un tratamiento con un ácido especial la capa exterior desaparece y queda el caparazón interior de madreperla”.

El siglo XVII fue el siglo de oro de las artes decorativas sobre caracola. En paralelo, surgía en Europa la fiebre del ya archifamoso “cabinet de curiosités”…

Casa de Thomas Boog, Elle Décoration (Francia) 2009

“Sinceramente” dice Pantaleón “a mi esto del gabinete de curiosidades siempre me ha parecido una marranada. Esos armarios atiborrados de bichos disecados, pájaros medio desplumados y demás cochinadas acumulando polvo francamente, me horripilan”.

Corona de conchas sobre biombo negro

Creel and Gow, Nueva York. www..creelandgow.com

Yo no sé si lo pondría todo junto pero muchos de los elementos que forman el “gabinete de curiosidades”, los corales, las mariposas, el cuerno de narval, el esqueleto de una langosta, me parecen absolutamente fascinantes. Se pusieron de moda en la época en la que partían de la metrópoli las grandes expediciones y llegaban noticias de descubrimientos botánicos, animales fantásticos, bestias marinas, minerales desconocidos, fascinantes caracolas… En los siglos XVII y XVIII el hombre ensanchaba a diario la frontera del conocimiento y eso se mezclaba aún con la superstición y leyendas de las tinieblas de la Edad Media. Convivían el álgebra y la alquimia, la matemática y la nigromancia, la ciencia y la magia. Unos estudiaban las construcciones calcáreas de las caracolas, otros anunciaban con el mismo tono de voz que Iker Jimenez en “Cuarto Milenio” que la sección de la concha de un Nautilus sigue la espiral aurea de los números de Fibonacci…

Espejo y consola de conchas

Todo ello contribuía a la fascinación del ser humano con los esqueletos de los moluscos. Porque eso son las conchas: caparazones externos que construyen los moluscos para protegerse de sus depredadores. Esqueletos fascinantes.

Espejo de conchas y amatistas, Christas South Sea Shells, Florida

Y del cabinet de curiosités que exhibía las conchas al “por menor” pasaron a la obsesión por la cantidad. Ahora que ya todos tenían conchas, se trataba de saber quien tenía más. Y así, llegó el Rococó. Llegó, según los libros, como antídoto a “los excesos del barroco” pero el Rococó, cuyo nombre mezcla la palabra “rocaille” (piedras) con “coquille” (conchas), es un exceso en sí mismo.

Se obsesionaron con la forma de la concha cuyas proporciones y aspecto copiaban hasta la saciedad….

Axel Vervoodt

y no contentos con copiar empezaron a “alicatar” espacios enteros de concha y así llegaron a uno de los inventos más absurdos del siglo XVIII (y parte de los otros): el grotto.

Cilwendeg House, Pembrokeshire

Sans Souci, palacio de Federico el Grande

Palazzo Borromeo, grotto de conchas.

¿Qué es un grotto? Una caverna o gruta artificial forrada de conchas, piedras de colores y caracolas, con motivos marinos, estalactitas, estalacmitas y alguna que otra estatua de deidades de mares y ríos. ¿Raro verdad? Pues en la alta sociedad del siglo XVIII tener un grotto era más necesario que ahora tener WiFi. Los hay por todas partes…

Neues Palais, Postdam

Woburn Abbey Grotto

“Algunos son fascinantes” dice Pantaleón “otros, la verdad, dan un poco de dentera. Porque, francamente, en materia coquille las hay bonitas y las hay asquerosas. Y nada que se construya con mejillones puede tener buen futuro…”

Pared de Mejillones, Susie MacMurray, Lo encontramos bastante repugnante… ¿qué opinais?

Goodwood House, el grotto de la Duquesa de Richmond

Los eruditos dicen que el grotto marca el principio y el fin del Rococó porque inician el camino al neoclacisimo: su inspiración viene de los clásicos romanos, de los “ninfeos” o grutas en honor a las deidades acuáticas que se construían, al principio, en grutas naturales cercanas a las costas…

Luis de Baviera, grotto de Linderhof con lago subterraneo incluido. En esto de hacerse castillos nadie superaba a Luis…

The Residenz en Munich, Grotto.

Hacerse un grotto o un ninfeo es caro, pero a pesar de esto, se siguen creando a día de hoy. Un ejemplo es la foto con la que comienza el blog, del número de julio de 2017 de la revista Veranda. Hay gente que se gana la vida pegando conchas en las paredes. Por ejemplo Blott Kerr-Wilson (www.blottshellshouses.com), o una artista americana que se llama Donna Moss y otra que se llama Cathy Jarman en Savannah (entre otros muchos). Otros se lo hacen ellos sólos…

Lilian y Ted Williams son unos señores americanos que se han hecho esto en su casa de la Provenza

Claro que la ingente cantidad de conchas y caracolas necesarias y el trabajo manual que implica el hacerse un grotto lo convierten en un capricho muy extravagante. Ya lo era en el siglo XVIII, así que los ingleses, siempre prácticos, se pasaron ya desde el XIX, a las manualidades de conchas…. Peligroso arte que pervive hasta nuestros días.

Esto es obra de una señiora que se llama Jane Pownoll, mujer de un marino, que empezó a hacer manualidades con conchas ya en 1770, año del que data esta replica de Sharpham House hecha con conchas.

“Esto de la concha es un tema delicado en el que es más necesario que nunca ejercitar el buen juicio “dice Pantaleón “Hay que tener respeto a la concha: no hay NADA más hortera que la concha desmadrada…”

Y no le falta razón, de lo sublime a lo horrible hay solo un paso. Sublimes son, en mi opinión, los apliques de Jansen

Los pendientes de Seaman Schepps y llos broches de Verdura…

Seaman Schepps

Fulco di Verdura, minaudière, broche y colgante

Sublimes me parecen algunos de los bustos cubiertos de conchas que se venden hoy en día…

And George (www.andgeorge.com)

 

Rooney Robinson Antiques

Y preocupantes son otras cosas que se ven por ahí y que, sin embargo, también levantan pasiones…

Alexander Mcqueen, de la exposición Savage Beauty en el Metropolitan Museum of Art

Thomas Boog hace maravillas con las conchas pero este cabecero de mejillones que ha colocado en su casa nos da un poco de dentera… Vïa Elle Décoration (Francia) 2009

Todo esto necesita, creemos, un segundo capítulo dedicado a los “frutos del mar” en la decoración, las dudas que presentan y lo que se puede hacer tras el verano con una pistola de pegamento y unas cuantas conchas…. y lo que posiblemente no se deba hacer nunca en aras a preservar el buen gusto.

Así que os emplazamos para aprovechar los últimos días de Agosto recolectando conchas y, si os apetece, leer la semana que viene el último y definitivo fasciculo sobre los amigos de Bob Esponja.

Hasta entonces esperamos vuestros comentarios e historias, filias y fobias, sobre el apasionante mundo del molusco!

 

 

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A pesar de los tranquilizadores consejos de Gumersindo, Pantaleón ha prescindido temporalmente de los servicios de Abelardo porque éste tiene un cuñado en Alcorcón. En la mente hipocondriaca del mono Alcorcón es un reservorio de virus mortales, así que me ha informado del “cese temporal de la convivencia” y se ha largado a Nueva York.

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Cartel de la exposición retrospectiva de la obra de Fulco di Verdura

Nada más llegar se ha plantado en el 745 de la Quinta Avenida (que cae entre la 57 y la 58) para echar un ojo a la exposición retrospectiva de Verdura, que se inauguró la semana pasada. Dado que Truman Capote, el muy ladino, escribió “Breakfast at Tiffany’s” y no “Desayuno con Verdura”, el gran público pivota hacia la tienda de los paquetitos celestes, en lugar de ir a extasiarse a Verdura. Error.

¡Ah! ¿Qué quién es ese tal Verdura? Pues el que ideó, entre otras cosas, estos copiadísimos brazaletes que la gente atribuye a Chanel…

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No del todo equivocadamente, porque es cierto que el diseño lo hizo Verdura cuando trabajaba para Coco Chanel.

Fulco di Santostefano della Cerda, duque de Verdura, excelso joyero, nació en Palermo en 1899. Siciliano, duque, y pariente de los Lampedussa, lo tiene todo para ser adorado por Pantaleón. Por si fuera poco era un genio. Coco Chanel se dio cuenta nada más verle y le tuvo en París diseñando joyas para ella durante cinco años. De esa época son los icónicos brazaletes, siempre pares, que Fulcó diseñó y que Cocó – y Diana Vreeland – nunca se quitaban.

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La icónica Cocó con uno de los brazaletes de Verdura, inspirados en la Cruz de Malta de un broche ruso que un amigo regaló a Mademoiselle Chanel

Como los aires pintaban mal en la Europa de los años 30 y a Fulco le iba más la cruz de malta que la cruz gamada, se largó a las Americas. Primero recaló en Hollywood, donde diseñó todas las joyas que luce Katherine Hepburn en “Historias de Filadelfia” (gran película) y se hizo con unas cuantas adeptas, entre ellas Marlene Dietrich y Greta Garbo.

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Greta Garbo con pulsera de Verdura

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Marlene Dietrich, otra fiel clienta, aunque la pulsera que luce en la foto es de Van Cleef & Arpels.

Pero Hollywood no era para Fulco” me dice Pantaléon “no sabían apreciar el refinamiento del duque siciliano, así que se trasladó a Nueva York, donde abrió un exclusivo atelier que era el secreto mejor guardado de todas las socialites de la época”.

Millicent Rogers, rica heredera, famosa esteta y socialite con broche de Verdura.

Millicent Rogers, rica heredera, famosa esteta y socialite con broche de Verdura en forma de estrella de mar. Imagen del libro “Café Society”

Fulco fue el primero que montó diamantes en oro amarillo (hasta entonces sólo el platino estaba permitido), el primero que mezcló piedras preciosas con semi-preciosas, que sacó del olvido a las entonces denostadas perlas, que utilizó caracolas, conchas de mar, trozos de ébano y demás objetos ajenos a la joyería como base para espectaculares broches (cosas que luego copiarían grandes de la joyería como Seaman Schepps, Jean Schlumberger e incluso Kenneth Jay Lane en bisutería). Fue, en definitiva, el primero que introdujo la imaginación y el color en el mundo de la joyería, que hasta entonces se nutría principalmente de piezas delicadas, cristalinas y muy muy blancas.

Broche de Verdura, safiros sobre concha marina, montado como collar. La primera de las conchas que utilizó para esta colección de broches la compró en el Museo de Historia Natural de Nueva York

Broche de Verdura, safiros sobre concha marina, montado como collar. La primera de las conchas que utilizó para esta colección de broches la compró en el Museo de Historia Natural de Nueva York

Pendientes de Verdura.

Pendientes de Verdura.

Broches en forma de caracol

Broches en forma de caracol. Verdura

Uno de los más famosos diseños de Verdura.

Uno de los más famosos diseños de Verdura.

Famoso diseño de Verdura de los años 50

Famoso diseño de Verdura de los años 50

Vía quintessence blog. Reproducción de un diseño antiguo de Fulco Verdura con cabochon de safiros.

Vía quintessence blog. Reproducción de un diseño antiguo de Fulco Verdura con cabochons de safiros.

El icónico "Cage Ring" (anillo enjaulado) en esta foto con amatistas. Se hizo en todo tipo de piedras preciosas y semipreciosas incluso en cristal de roca.

El icónico “Cage Ring” (anillo enjaulado) en esta foto con amatistas. Se hizo en todo tipo de piedras preciosas y semipreciosas incluso en cristal de roca.

La imaginación de este pequeño hombre, culto, feo y muy gracioso no tenía límites. Cuentan que Kenneth Jay Lane, que había copiado sus diseños hasta la saciedad, fue a comprarle unos gemelos y le pidió que le hiciera un descuento. Fulco le contestó “¿Descuento? ¡Pero si te los he regalado! ¿Acaso no los compras con el dinero que has ganado copiándome?”

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Pulsera del nudo de raffia, 1947.

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Broche en forma de granada

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Broche de media estrella fruto de su colaboración con Salvador Dalí, 1941

La colección de dibujos de Verdura fue vendida tras su muerte por su socio, Joseph Alfano, a Ward Landrigan, ex-director del departamento de joyas de Sotheby’s, quien volvió a abrir la famosa tienda de la quinta avenida (solo previa cita) y que ahora reproduce los diseños exactos de las joyas que Fulco diseñó y realizó en sus cuarenta años de trabajo. a exposición de Nueva York, cuyos comisarios son Carolina Herrera y su marido Reinaldo, fue inaugurada la semana pasada.

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Carolina Herrera con pulsera de Verdura

La exposición muestra una reproducción del famoso collar de esmeraldas que Verdura hizo para Dorothy Paley, primera mujer del dueño de CBS William Paley. Dorothy volvió de un viaje a Colombia con su marido con lo que Fulco describe como “un saco lleno de esmeraldas”. Depositó el saco en la mesa de Verdura y le pidió un collar de esmeraldas, sin diamantes, para ponerse durante el día (???!!) “por ejemplo, para ir a almorzar al Colony”. Y esto es lo que Fulco hizo.

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Ir a almorzar con varios cientos de pedruscos de esmeraldas colgadas al cuello, en plan sencillo, es lo que parece que se hacía en el Colony. Allí almorzaba Truman Capote con las que él denominaba sus “cisnes”: señoras ricas, guapas y elegantes. Las auténticas “it girls” del momento. Entre ellas, una de sus favoritas: Babe Paley, la sustituta matrimonial de Dorothy, la de las esmeraldas, en el corazón de William Paley. Babe también fue cliente de Verdura, como todas las que en la época eran alguien.

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Babe Paley con broche de Verdura en forma de estrella de mar.

Babe y William Paly saliendo de almorzar en el Colony, donde no se llevaba el "casual Friday"

Babe y William Paly saliendo de almorzar en el Colony, donde no se llevaba el “casual Friday”

A su tallercito desfilaba lo mejor de la jet mundial. Mona von Bismarck, la Duquesa de Windsor, Elsa Schiaparelli, Rita Hayworth, y un sin fin de Astors, Whitneys y Rockefellers. También, supongo, otro de los cisnes de Truman: la que él denominaba “el cisne europeo”, Marella Agnelli.

Pantaleón duda que ser un cisne de Truman fuera algo verdaderamente bueno. “Truman Capote era una mala pécora” me dice Pantaleón “por un lado acompañaba, aconsejaba y consolaba a sus cisnes, las adulaba y las hacía reir. Por otro se burlaba de ellas a sus espaldas, revelaba sus confidencias e incluso fue capaz de contar sus secretos al gran público en el inacabado libro “Plegarias Atendidas”, parte del cual se publicó en la revista Esquire”. Eso provocó que todas ellas le dejaran de hablar y le convirtieran en un paria social.

“Dicen que quería ser el Proust de la sociedad americana” me cuenta Pantaleón “pero acabó siendo la Karmele Marchante de su época”.

Otro de los cisnes de Truman Capote, la bellísima Gloria Guiness.

Otro de los cisnes de Truman Capote, la bellísima Gloria Guiness.

Sin embargo Marella parece estar orgullosa de su condición de cisne pues publica un libro de memorias titulado “Marella Agnelli: el último cisne”que acabamos de encargar en amazon.

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El libro promete enseñar fotos de todas sus casas – que son muchas – además de los cotilleos que nos quiera contar Marella, entre ellos, como avanza en una entrevista concedida a Vanity Fair, lo traicionada que se sintió por Truman. Y los buenísimos consejos que le dió, de recién casada, la veneciana condesa Consuelo Volpi: “me enseñó” dice Marella “cuántos juegos de sábanas de hilo hay que tener por cama, donde hay que llevarlos para bordar las iniciales, cuantas vajillas de porcelana hay que tener por residencia, cuantas personas de servicio han de tenerse en cada casa y donde han de encargarse sus uniformes”. Todas ellas cosas que sé os quitan el sueño por las noches…

Marella en su casa de Roma

Marella en su casa de Roma

Casa de Turin, decorada por Enzo Mongiardino

Casa de Turin, decorada por Enzo Mongiardino

“Quizás Marella sea más cisne que el resto de los cisnes porque lo cierto es que su mejor atributo es su larguísimo cuello” me dice Pantaleón…

Marella Agnelli, foto de Richard Avedon

Marella Agnelli, foto de Richard Avedon. Guapa, lo que se dice guapa, no nos parece que lo fuera…

“…pero no es ni mucho menos el último de los cisnes. No sé qué pensará Lee Radziwill, hermana de la difunta Jackie Kennedy, y uno de los más famosos y bellos cisnes de Truman, del título que se ha auto-otorgado Marella!”

Lee Radziwill en su época de cisne.

Lee Radziwill, por entonces Lee DuPont, en su época de cisne.

Lee y Truman saliendo de almorzar en el Colony.

Lee y Truman Capote saliendo de almorzar en el Colony.

Jackie, al revés que Lee, nunca fue uno de los cisnes: sus gustos eran más pseudo-intelectuales, aunque compartía con los cisnes su gusto por la moda y por la decoración. Jackie se dejó asesorar por otros. Una de sus gurús y mentoras fue la recientemente fallecida Rachel (“Bunny”) Mellon, viuda del archi riquísimo super millonario Paul Mellon. Bunny, mujer de excelente gusto, rica “de su casa” (era la heredera de la fortuna de las maquinillas Gillette y del inventor del Listerine) además de por matrimonio, era una excelente jardinera y coleccionista de arte. A ella le debemos, entre otras cosas, el actual diseño de la Rosaleda (“Rose Garden”) de la Casa Blanca.

Sus casas, sus trajes, sus joyas, sus cuadros, eran lo mejor que el dinero podía comprar, y parte de ello se subasta próximamente en Sotheby’s Nueva York en tres subastas: arte, joyas e interiores. Podéis acceder a los catálogos online (e incluso registraros para pujar a distancia, si el cuerpo os lo pide y vuestra cuenta lo aguanta) en www.sothebys.com).

En la primera de las subastas encontraréis un Rothko azul y negro de quitar el sueño, en la segunda podréis adquirir, entre otras cosas, las “fruslerías” de Verdura de Bunny (sí, ella también, ya os digo que era el “todo New York”)

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La enredadera de manzanos en espalier en Oak Springs, Virginia, era uno de los orgullos de Bunny. Así que su marido encargó en Verdura este broche espalier para Bunny… El broche no es de lo mejor que ha hecho Verdura, pero el gesto es muy romántico.

Broche en forma de granada de Verdura.Subasta de Mrs. Paul Mellon, via Sotheby's.

Broche en forma de granada de Verdura.Subasta de Mrs. Paul Mellon, via Sotheby’s.

Dos broches de Verdura propiedad de Bunny. Via Sothebys.

Dos broches de Verdura propiedad de Bunny. Via Sothebys.

Broche de Verdura en forma de lagarto. vía Sothebys.

Broche de Verdura en forma de lagarto. vía Sothebys.

"Blackamour" de Verdura

“Blackamour” de Verdura

y la tercera donde se venden los muebles y objetos de varias de sus casas.

Las fotos de muchos de los objetos a la venta se tomaron “in situ” en Oak Springs, su finca de Virginia, y en su casa de Nueva York, cuyos interiores nunca han salido publicados en ninguna revista. Mrs. Mellon era muy celosa de su intimidad.

Oak Springs, vía Sothebys.

Oak Springs, Virginia. vía Sothebys.

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Echadle un ojo y decidnos qué os parece. A mi me parecen casas agradable y vividas que tienen objetos maravillosos pero no necesariamente puestos o expuestos de forma que muestren mejor su belleza, sino como parte de algo cotidiano. Supongo que eso es ser rico de verdad, utilizar una cabeza de bronce de Degas de pisapapeles (ver escritorio de Bunny).

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Pero así como las fotos muestran que las casas son agradables, a pesar de la pasión que han despertado los interiores de Bunny entre los americanos,  sinceramente: ni fú ni fá. Feo no es, pero espectacular tampoco.

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Hall de entrada, Nueva York

Comedor, Nueva York

Comedor, Nueva York

En la subasta hay algunos objetos divertidos con un precio estimado de entre 500-700 dólares aptos para mitómanos que quieran poseer un objeto Mellon, que haya sido observado y quizás tocado por la mitad del quien es quien del siglo XX. Como toda mujer sensata, Bunny también tenía su mono…

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Del catálogo de Sotheby’s, Interiores

Apliques de vela con monos trepadores

Apliques de vela con monos trepadores

Tetera mono, en la casa de Cape Cod. Vía Sothebys.

Tetera mono, en la casa de Cape Cod. Vía Sothebys.

También hay muebles maravillosos a precios de salida sospechosamente bajos (sobre todo en comparación con los de la plata y la porcelana, que los tienen escandalosamente altos).

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Dos butacas Luis XVI estampillés Jacob. Precio de salida 800 dólares. No entiendo qué han hecho con ese almohadón de asiento tan raro, pero estampillé Jacob es un chollo a diez veces el precio de salida.

Y mucha porquería. Cosas que si yo llevara a Ansorena me escupirían en la cara, pero que como son de Bunny Mellon, molan: libros de cocina, la jaula de las gallinas, un armario de garaje, una maceta… Un poco vergonzoso lo del catálogo de interiores.

Los tres catálogos pueden descargarse en pdf o encargarse en tapa dura escribiendo a Sotheby’s. Son magníficos para pasar una tarde de otoño, taza de té en mano, cotilleando y suspirando. Como hacía Truman con sus cisnes hasta que los apuñaló por la espalda.

“Y eso no es un amigo.” dice Pantaleón “Un verdadero amigo” añade “es el que te apuñala de frente”.

Vaya. Pues ya sé a qué atenerme.

 

PD: Mis disculpas. Llevo un tiempo sin escribir ni contestar mails. Lo siento en el alma y me hace sentir enormemente culpable. No quiero disculparme contando los problemas de exceso de trabajo y ausencia de tiempo porque a este blog, como dice Pantaleón “se viene llorao”. Nuestra intención es entreteneros y haceros, no contar penas. El caso es que últimamente me está costando más que nunca encontrar tiempo para el blog, por lo que os pido que seáis indulgentes conmigo durante un tiempo que espero sea corto.

PD2: Mi más sentido y profundo agradecimiento a Lorenzo Castillo que nos menciona como blog favorito en la entrevista que le hicieron para el suplemento “Fuera de Serie” de “El Mundo” el pasado domingo. Que Lorenzo es un “Fuera de serie” no hace falta que lo diga ni “El Mundo” ni nosotros porque es una obviedad, pero también es simpático, amable, y muy generoso. ¡Gracias!

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