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“¿Societé de la table? pero ¿de qué table, la redonda? ¿y cómo Alberto? ¿El de la mesa redonda no era Arturo?” pregunto al mono sumida en la confusión.

“Darling, me cansas horriblemente” me contesta el muy impertinente.

Imagen parcial de una mesa de Claude Lalanne que fue propiedad de Alberto Pinto y que se subasta la semana que viene en París.

“La Societé de la Table es el nombre de mi proxima web de cosas sobre el art de la table….” Me dice todo ufano.

” Societé de la Table, qué bien. Qué nombre más poco pretencioso.” le digo pero creo que no pilla la ironía porque no se inmuta.

Del catálogo de la subasta de Alberto Pinto (Christies)

“Y el rey de la table” prosigue, ignorándome “no puede ser otro que Alberto… ¡Alberto Pinto darling, no Alberto de los Belgas! No pongas esa cara que te van a salir arrugas.”

Así que efectivamente Pantaleón monta una web y ésta tiene por nombre “La Societé de la Table” y no, me explica, no es pretencioso, es lo que quedaba disponible en dominios punto com, y no, insiste, societé no es por el queso roquefort (que podía ser) sino porque su web pantaleónica no es una tienda al uso, es una tienda-club (???) del que formas parte al convertirte en cliente. Et voilá. Societé de la Table. ¿Y qué va a vender?

“Pues darling, todo artículos de primera necesidad” me dice “vajillas, manteles de hilo, cristalerías….”

Por ejemplo todo lo que veis aquí estará disponible en la web de Pantaleón (la langosta salero aún no!)

Efectivamente: ¡primera necesidad!

Pero volvamos a lo del rey Alberto. Confieso que soy mezquina. Mezquina y cutre porque lo del “Rey Alberto” lo sabía. Vamos que Christies subasta la colección de Alberto Pinto la semana que viene lo yo ya desde hace casi un mes y aquí estaba, callada como una p.¿Y por qué? Os preguntaréis. Pues porque hay una vajilla una jarra que quiero. Pero no quiero un poco, no. Quiero mucho. Con verdadera ilusión y pasión. Hasta el punto de haber roto la hucha cerdito, haber sacado el calcetín de debajo del colchón y juntado todos los “chines” para ver cuanto tengo. He presentado sendas pujas escritas y aunque que me voy a quedar sin jarra y sin vajilla lo saben hasta los chinos (los precios subirán como la espuma) estaba callada para no aumentar la competencia… (la competencia siendo vosotros, amables lectores).

 

Mesa del Catálogo de Christies.

“Pero tú no eres miserable darling” me amonestó el mono “no lo seas ahora”.

Y tiene razón. Así que lo cuento todo. Pero quisiera llegar con vosotros a un acuerdo entre caballeros (o damas) de la mesa redonda o de la mesa que sea: por favor, no piséis la manguera del bombero compañero. Si de repente os da por pujar por jarra o vajilla por favor escribidme para que no estemos pujando por lo mismo!. Dicho esto, y siendo leales a nuestros lectores, ni Pantaleón ni yo podemos privaros del deleite de echar un ojo al catálogo de la subasta de Christies trufado de plata, vajillas espectaculares (dejé de contar en la número 20), bibelots fantásticos, toneladas de soperas compañía de indias, cubiertos de vermeil y demás maravillas.

Lote de flores de porcelana, entre ellas algunas de Samuel Mazy y otras de Vladimir Kanevsky.Ver Los Falsos

Parte de la colección de animalitos de plata de Luiz Ferreira que se venden en la subasta de la semana que viene. Ver http://pantaleonylasdecoradoras.com/los-bichos-de-luiz-ferreira/

Alberto es eey de las mesas por derecho propio (ver libro en la sección libros recomendados) y por ese fondo de armario digno no de un rey, sino de toda una dinastía.

El armario de las vajillas. Y debe de ser uno de varios porque aquí no le caben todas….

“Nunca jamás nadie, pero nadie” insiste Pantaleón “ha puesto mesas como Alberto Pinto”.

Del libro “Tables” de Alberto Pinto.

“Y aunque tampoco conozco a nadie” continua el mono “ni siquiera Howard el Inclasificable, que tenga un stock como el de Alberto…”

Pantaleon y yo “necesitamos” esas setas de porcelana que Alberto coloca de centro de mesa si alguien sabe donde….

“Pero lo cierto es que hasta las más grandes maravillas pueden echarse a perder en manos de un inexperto” me dice “Sólo hay que ver las mesas que aparecen en las fotos del catálogo de Christies, llenas de las maravillas que pertenecieron a Pinto, pero tristemente faltas de la “gracia”, el flair que tenía Alberto para ponerlas…”

Claro que esa vajilla es para caerse de espaldas….da igual con qué la pongas

Esta vajilla es una de mis favoritas: una copia hecha por Mottahedeh de la porcelana rusa de la factoría Gardner de Moscú. Esta es la orden de San Jorge… un día os contaremos la magnífica historia de Catalina la Grande y sus empeños frustrados por tener una fábrica de porcelana imperial digna de tal nombre.

Esto a mi me parece un poco batiburrillo…. batiburrillo de lujo pero batiburrillo al fin y al cabo.

Idem… ¿Os habéis fijado que los franceses no ponen plato llano debajo del sopero y que colocan los cubiertos hacia abajo?

Si Alberto levantara la cabeza. Magnífico el biombo coromandel que se adivina al fondo. También sale a la venta. Sobre biombos de coromandel hablamos en su día ¿lo recordais? http://pantaleonylasdecoradoras.com/biombos/

Lo anterior demuestra que tener “material” es importante pero que aún más es saber bien qué hacer con él. Pinto lo sabía:

Esta mesa sale en el catálogo de la subasta y en el libro, es un “original” de Pinto. El rojo de la flores combina con el de las sillas falso chippendale y las dos figuras de bronce negro si las ves en el rastro les escupes, pero al verlas así puestas, en esa mesa, te hacen querer salir corriendo a por unas…

“Por eso, daaaaaarling, la Societé de la Table es una necesidad!” me dice el mono “tenemos el deber de intentar suministrar porcelana de lujo al mejor precio posible, manteles de hilo en colores nunca soñados, cosas caras para que te regalen otros y cosas baratas para comprarse uno mismo… con el compromiso de ayudar siempre a todos nuestros socios clientes a poner las mesas más bonitas del mundo en sus casas…. sacando chispas a lo que tienen, mezclando, disfrutando….y sin hacer insensateces.”

Esta vajilla es una vajilla insensata (lo es tanto que mejor ni la vendemos) pero las copas que veis y el mantel de hilo color verde agua son de un precio sensatísimo y también estarán disponibles a través de www.societédelatable.com cuando abra sus puertas en octubre

Mismo mantel, platos wedgewood de precio razonable con cubiertos y copas razonables.

A través de la web que nos están desarrollando unos simpáticos chicos salmantinos que, todo sea dícho, se están tomando su tiempo, también organizaremos cursos de flores, charlas de decoradores sobre el arte de la mesa, y demostraciones de cómo poner una mesa bonita. También tendremos una newsletter, un servicio de “acompañamiento” del cliente, ayudandole a sacar chispas a lo que se compre para que le quede lo más bonito posible de mil formas distintas y -esto es lo que más nos gusta – una especie de “carta a los reyes magos perpetua”….

Vajilla verdures de Raynaud.

La carta es como una especie de “lista de deseos” abierta, que podrás compartir (o no) o autorizarnos para que compartamos (o no) con quien te quiera hacer un regalo. Como una lista de bodas pero sin boda, de modo que si alguien va a pasar el fin de semana a tu casa, o quiere hacerte un regalo de cumpleaños, o darte las gracias por un favor, o hacerte un regalo navideño pueda ver qué es lo que te apetece de nuestra web y pueda regalartelo.

“Eso lo encuentro utilísimo” dice el mono “porque pones fin a todo ese dinero que, con toda buena intención, ha sido malgastado en cosas espantosísimas que no quieres”. How nice.

La lista de deseos tambien permite el “crowdfunding” conocido en estos lares como “el regalo conjunto”, para cosas un poco más caras. Y también asesoramos a novias en sus listas de bodas ayudandoles a hacerse con un “kit” completo pero sensato. Igual no todo lo que recomendemos sea de nuestra web, lo más posible es que le mandemos a comprar los platos de pan (es un decir) a Zara Home, porque lo que sí prometemos es ser absolutamente honestos, cercanos y amables. Creemos firmemente que una buena relación comercial sólo funciona si ambas partes están felices: queremos que lo estéís.

Todo (o casi todo) vía Societé de la Table.

Y en aras de la felicidad mutua y de la lealtad entre todos OS RUEGO tengais compasión de esta pobre oficinista bloguera y no me piseis mi vajilla rosa ni mi jarra verde… Es cierto que si lo hacéis posiblemente nunca me enteraré pero mi disgusto sería TAN grande que a la larga sé que os amargaría el karma!


Compañeros caballeros y damas de la Societé de la Table: todos para uno y uno para todos.

PD: La segunda parte de los Frutos del Mar ha sido reprogramada para fechas futuras. LLegará, pero más tarde. Mis disculpas.

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“Lo vas a hacer ¿verdad?” me dice Pantaleón.

“Me temo que sí” le digo “¿Crees que importa mucho?”

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Peonías de metal y porcelana, obra de Vladimir Kanevsky

“No, Darling” me dice el mono dándome su bendición “repetirse está mal. Sobre todo por lo tedioso y cansino que es, pero creo con Vladimir puedes hacer una excepción”

Flores de porcelana pintadas a mano de Vladimir Kanevsky

Flores de porcelana pintadas a mano de Vladimir Kanevsky

No necesito más para contaroslo. Hace dos semanas pasada estuvo en Madrid nuestro admiradísimo Vladimir Kanevsky. Pedazo de artista.

Edita y Vladimir Kanevsky y la autora de este blog. Foto sacada por Pantaleón

Edita y Vladimir Kanevsky y la autora de este blog. Foto sacada por Pantaleón

“Y adorable” me dice Pantaléon “Es adorable. De robar”

 

Gardenias de porcelana de Vladimir Kanevsky para Aerin, la nueva marca de Aerin Lauder. Edición limitada de venta en el Metropolitan Museum

Gardenias de porcelana de Vladimir Kanevsky para Aerin, la nueva marca de Aerin Lauder. Edición limitada de venta en el Metropolitan Museum

De robar él y sus flores, que cada vez son más perfectas. Su historia es de todos conocida. Este arquitecto de origen ukraniano emigró a Estados Unidos tras la caída del muro de Berlín. Llegó a Nueva York con cien dólares en el bolsillo. Ahora lo que lleva en el bolsillo es un móvil con los teléfonos personales de Oscar de la Renta, Aerin Lauder, Charlotte Moss, Doris Brynner, Carolyne Roehm y un largo etc de los VIPs “Clase A” de la isla de Manhattan. Él, que se ha debido de quedar con la parte buena de la lucha de clases, trata igual a la heredera Lauder que a Abelardo y está cero impresionado con el mundo millonario que le rodea. Sigue con su camisa por fuera y con sus zapatos de suela gorda. Y una sonrisa enorme en la cara.

Gardenias y muguets de Vladimir Kanevsky. Foto de Carolyne Roehm

Gardenias y muguets de Vladimir Kanevsky. Foto de Carolyne Roehm

Me trajo mis rosas inglesas, en biscuit de porcelana, de una perfección asombrosa.

Mis rosas de porcelana obra de Vladimir Kanevsky. Por detrás asoma un pequeño tulipán en porcelana de Didier Gardillou.

Mis rosas de porcelana obra de Vladimir Kanevsky. Por detrás asoma un pequeño tulipán en porcelana de Didier Gardillou.

Detalle de mis rosas

Detalle de mis rosas

Mi centro de rosas visto por detrás

Mi centro de rosas visto por detrás

Le pregunto si sigue disfrutando haciendo las flores. Me dice que sí, que la creación y la elaboración de una pieza, el juego con la madre naturaleza, la estructura de una planta, le fascinan. Que las horas de espera frente al horno de cerámica, las pruebas, las piezas que no salen perfectas y hay que repetir, la parte técnica, le aburre más. Pero que disfruta experimentando con la textura, haciendo mezclas de pintura y probando a hacer un pétalo de rosa liso por un lado aterciopelado por el otro. Que le divierte jugar con la naturaleza, imitándola y al mismo tiempo alejándose de ella.

Centro de flores en porcelana de Vladimir Kanevsky para Carolyne Roehm

Centro de flores en porcelana de Vladimir Kanevsky para Carolyne Roehm

Detalle del centro anterior

Detalle del centro anterior

Detalle del centro de Carolyne Roehm. Fijaos en la curva perfecta de la digitalis...

Detalle del centro de Carolyne Roehm. Fijaos en la curva perfecta de la digitalis…

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Muchos dicen que sus flores son “hiperrealistas” y es cierto que lo son, pero él dice que siempre intenta que la pieza deje claro que es porcelana. Que la gracia es precisamente eso, que se vea un algo que demuestra que lo es, y que no se confunda con un rosal de verdad.

Las hojas "mordidas" de mi propio rosal inglés

Las hojas “mordidas” de mi propio rosal inglés

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Muguet con mariposa, también de porcelana. Vladimir Kanevsky.

Muguet con mariposa, también de porcelana. Vladimir Kanevsky.

Le pregunto cómo pasó de esculpir retratos en enormes piezas de bronce a las delicadas flores de porcelana. Me dice que a lo largo de la historia del arte las flores han tenido un lugar prominente. En cuadros, en escultura, en tapices, en joyas, en frescos, en telas. Son el motivo más repetido en el arte, casi más que las personas, y que encuentra que uno de los motivos por lo que es así es porque es fácil expresar muchas cosas con las flores. Son su idioma, me dice, la colocación de un pétalo, una hoja comida, el tono exacto de una decoloración en el tallo, la curva de una rama. Él se expresa así.

Vadimir Kanevsky

Vadimir Kanevsky

Está trabajando en un libro cuyo texto corre a cargo de la comisaria de porcelana del Museo del Hermitage, donde tiene contratada una exposición, de unas 35 o 40 piezas para el año que viene. “No tenemos cerrada la fecha” me dice “quien sabe si lo cancelarán con esta la historia de ukrania o si al revés, exponer a un ukraniano-americano resultará conveniente como gesto de normalidad”. Le pregunto si sigue teniendo familia en Ukrania y me dice que no, que sólo amigos. Le pregunto si están bien y me dice que sí, que están en una ciudad grande donde no hay conflicto. No pregunto más porque intuyo que es un tema doloroso del que no le apetece hablar.

El proceso. Tras un dibujo en ordenador todo empieza con moldes en escayola

El proceso. Tras un dibujo en ordenador todo empieza con moldes en escayola

De los moldes se hacen pétalos...

De los moldes se hacen pétalos…

La estructura en metal

La estructura en metal

a la que se añaden las flores de porcelana

a la que se añaden las flores de porcelana

Que luego se pintan...

Que luego se pintan…

Obra terminada

Obra terminada

Hablamos de su inspiración. Me dice que se inspira en la propia naturaleza, en flores que ve o en grabados de botánica, pero que opina que hay flores que son temas apropiados para la porcelana y otras que no. Le digo que me he dado cuenta de que no hace orquídeas y que me parece una idea excelente. A las orquídeas las veo apropiadas para reproducir en plástico, pero no en porcelana. Me da la razón. Dice que le pasa exactamente eso.

Interior de Daniel Romualdez. Flor de porcelana de Vladimir Kanevsky.

Interior de Daniel Romualdez. Flor de porcelana de Vladimir Kanevsky.

Moras de porcelana. Vladimir Kanevsky.

Moras de porcelana. Vladimir Kanevsky.

Clematis en porcelana. Vladimir Kanevsky.

Clematis en porcelana. Vladimir Kanevsky.

Me dice que ahora está experimentando con flores muy grandes, con peonías enormes y con un centro de dahlias que está haciendo. Charlamos sobre la posibilidad de hacer una flor de Magnolio. Dice que durante mucho tiempo pensó que eso tampoco era “tema apropiado” para la porcelana pero que últimamente le da muchas vueltas. Me enseña también unas fotos de amapolas y de anemonas que está haciendo recientemente y que tienen un aspecto maravilloso, con esos tallos y hojas alocados.

Amapola de porcelana de Vladimir Kanevsky

Amapola de porcelana de Vladimir Kanevsky

Le pregunto sobre el futuro de sus obras y me dice que eso es algo que le preocupa enormemente. “Los grandes edificios de la antigüedad se han convertido en bellísimas ruinas” me dice “pero mucha de la arquitectura actual se convertirá en un montón de desechos. Temo que mis flores también se conviertan en un montón de desechos”.

Flores de Vladimir Kanevsky. Foto de Carolyne Roehm.

Flores de Vladimir Kanevsky. Foto de Carolyne Roehm.

Detalle de unas flores pintadas. Vladimir Kanevsky.

Detalle de unas flores pintadas. Vladimir Kanevsky.

Tras una mirada de advertencia de Pantaleón, que me conoce, descarto la idea de ponerme a hablar sobre Unamuno, la obsesión por la inmortalidad, la inmortalidad a través de las obras y la novela de Don Sandalio.

Rosas de Vladimir Kanevsky Foto de Carolyne Roehm.

Rosas de Vladimir Kanevsky Foto de Carolyne Roehm.

“Vale que es ruso” me advierte Pantaleón “que les va mucho lo de la melancolía como a ti, pero son las 8 de la tarde de una tarde soleada, ten compasión. Él no tiene la culpa de que tú seas muy friki” Advierte el mono.

Mi maravilloso rosal. Vladimir Kanevsky.

Mi maravilloso rosal. Vladimir Kanevsky.

 

Tiene razón. Así que me conformo con enseñarle mi macetita de flores de porcelana de finales del XIX, un poco roñosa, un poco rota y con parte de la suciedad acumulada en 150 años escondida en los pliegues (imposible limpiarla más). Le digo “Ves, así quedarán: ésta es la ruina. Y ya ves que tiene mucho encanto”.

Hortensia de porcelana. Vladimir Kanevsky.

Hortensia de porcelana. Vladimir Kanevsky.

 

Vladimir la mira, reconfirma conmigo que efectivamente el bicho tiene 150 años, la mira otra vez y sonríe. Mi antigualla le gusta. Y yo me alegro de haberle quitado el peso de la inmortalidad de encima.

Camelia de Vladimir Kanevsky

Camelia de Vladimir Kanevsky

PD: Mi querido Josemi, a quien quiero mucho, tomó tirria a Vladimir y a sus flores nada más verle. Oigo en la radio que dice que Vladimir tiene aspecto de Trostkista-Leninista. No sé si tiene aspecto de tal porque no conozco ninguno (los suponía extintos como los mamuts peludos) pero sí que este pobre ser emigró de San Petersburgo en 1989 en cuanto cayó el muro de Berlín y ni un minuto más tarde. Llegó a Nueva York con cien dólares en el bolsillo. Ahora tiene la nacionalidad americana y vende flores de porcelana cuyo precios empiezan en 1500 euros la pieza. No sé que pensaría Trotsky de todo esto…

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“Así que el nombre se lo puso Marco Polo..”

“Yes darling. Así lo cuenta en el Libro de las Maravillas. La primera vez que la vio, en sus viajes por China, tan brillante, translúcida y blanca le recordó al nácar del interior de una concha, en italiano porcella. De ahí porcelana” me cuenta Pantaleón.

¿Recordáis el pabellón chinesco que vimos el año pasado en Maison & Objet? Lo hemos localizado - y comprado - en www.terresdest.fr

¿Recordáis el pabellón chinesco que vimos el año pasado en Maison & Objet? Lo hemos localizado – y comprado – en www.terresdest.fr

“Pero la porcelana la conocían ya en Europa antes de los viajes de Marco…”

“Sí” confirma el mono “las primeras piezas comenzaron a llegar hacia el siglo XIV, siguiendo la ruta de la seda. En Europa no se había visto nada igual. Nuestra loza, más o menos refinada, era más tosca y blanda. Se rayaba fácilmente y no era translúcida. Lo que los chinos llamaban “Tzu”, la actual porcelana, estaba a años luz de nada de lo que se había visto antes”

Anna Weatherley, porcelana de Limoges pintada a mano.

Anna Weatherley, porcelana de Limoges pintada a mano.

“Y entonces les picó el bicho y comenzó la enfermedad, la locura, la pasión por la porcelana. Los chinos descubrieron un negocio fantástico y crearon una fábrica en el puerto de Jingdezhen destinada exclusivamente a producir porcelana para exportar a Europa. Los modelos que pintaban estaban hechos expresamente para satisfacer el gusto europeo – a los chinos no les gustaban – y se cargaban en grandes buques camino de europa. Lo que los ingleses y portugueses llaman “Porcelana China de Exportación” es lo que en España llamamos porcelana de la Compañía de Indias”

Porcelana húngara de Herend pintada a mano. Colección tesoros del mar.

Porcelana húngara de Herend pintada a mano. Colección tesoros del mar.

“Tengo un poco de confusión con eso” le confieso al mono “¿De quien era la compañía de Indias? ¿Nuestra? ¿De los portugueses?”

“Comprendo la confusión, darling” me dice Pantaleón “porque no hubo una Compañía de Indias, ¡sino seis!. Una portuguesa, una inglesa, una danesa, una sueca, una holandesa y otra francesa. Los españoles nos quedamos fuera. Estábamos ocupados acallando la enésima revuelta en Flandes y lamiéndonos las heridas del fiasco de la Armada Invencible cuando portugueses y holandeses aprovecharon para adelantarnos por la derecha en la ruta a las indias. Y nos quedamos fuera del juego”

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Anna Weatherley, colección conchas.

Anna Weatherley, colección conchas.

Anna Weatherly, hojas.

Anna Weatherly, hojas.

“¿Y de quien de los seis es la porcelana de Compañía de Indias?”

“De todos ellos” me dice el mono “date cuenta que eran sólo importadores. El origen es el mismo, la fábrica de Jingzedhen. Aunque quienes cortaban el bacalao – o mejor dicho el kaolín – eran los portugueses y, sobre todo, los holandeses”

Mesa puesta en el comedor  fracasado. Vajilla Si-Kiang de Raynaud, porcelana de Limoges.

Mesa puesta en el comedor fracasado. Vajilla Si-Kiang de Raynaud, porcelana de Limoges.

Marie Daage, porcelana de limoges pintada a mano

Marie Daage, porcelana de limoges pintada a mano

“La Compañía Holandesa de las Indias Orientales o la  Vereenigde Oostindische Compagnie conocida por sus iniciales, VOC, acabó teniendo el práctico monopolio de la exportación de la porcelana china. En 1669, la VOC era la compañía privada más rica y poderosa del mundo. Contaba con 150 barcos mercantes, 40 navíos de guerra, 50.000 empleados y un ejercito privado de más de 10.000 hombres. Los dividendos anuales medios que pagaban a sus accionistas eran del 40%. ¡Riéte de Madoff!”

Mottahedeh, Blue Dragon. Inspirada en los antiguos modelos de la porcelana china de exportación.

Mottahedeh, Blue Dragon. Inspirada en los antiguos modelos de la porcelana china de exportación.

Anna Weatherley

Anna Weatherley

“Sus marcas son las más copiadas por los falsificadores. Desconfía de un plato con marca VOC en el dorso. Los holandeses no marcaban toda su porcelana de exportación y la marcada – muy falsificada – tiene unos precios muy por encima de mercado.”

Royal Coppenhagen. Porcelana danesa. Flora Dánica.

Royal Coppenhagen. Porcelana danesa. Flora Dánica.

“¿Y mantuvieron los Holandeses con el monopolio de la porcelana?” pregunto fascinada

“No. Mientras tanto, en Europa no se quedaron con los brazos cruzados viendo como los chinos y los holandeses acaparaban el mercado. Desde el siglo XVI media Europa enloquecía buscando febrilmente el secreto de la fabricación de la porcelana china. Ingleses, franceses, italianos, alemanes… todos mezclaban todo tipo de ingredientes para lograr el codiciado secreto. Fueron casi dos siglos de intrigas, espías, traiciones y secretos. No bastaba con lograrlo, había que lograrlo el primero…”

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“Luis XIV, Francisco de Medici, Augusto de Sajonia… todos se embarcaron en una loca y frenética carrera por encontrar el secreto de la porcelana. Los alemanes hasta inventaron un término, la Porzzellankankheit: la enfermedad de la porcelana

“La locura por la búsqueda de la formula secreta le costó al alquimista Friedrich Böttger doce años de cautiverio en manos de Augusto II el Fuerte de Sajonia, quien padecía de un severo brote de la enfermedad de la porcelana. El elector de Sajonia mantuvo a Böttger preso en Dresde, bajo altas medidas de seguridad – ventanas tapiadas, puertas cerradas a llave, mínimo contacto humano- para proteger la fórmula en caso de que diese con ella, y gastó sumas ingentes de dinero para encontrar el proceso exacto de elaboración. El alquimista quedó medio ciego, alcohólico y con depresión. Pero en 1710 descubrió el secreto de la porcelana.”

Alberto Pinto.

Alberto Pinto.

Herend, Tesoros del mar

Herend, Tesoros del mar

“¡Fueron los alemanes!” grito entusiasmada como si hubiera descubierto la identidad secreta del asesino de Kennedy.

“Fueron ellos sí, pero 10 años y unos cuantos sobornos y traiciones más tarde toda Europa tenía el secreto. Bueno, toda menos los ingleses. Esos habían inventado su “bone china“, una pasta hecha con polvo de huesos, más translúcida pero menos dura que la porcelana, y se habían quedado satisfechos con eso”

Vieux Kyoto, Limoges. Diseño de Alberto Pinto.

Vieux Kyoto, Limoges. Diseño de Alberto Pinto.

Herend, Royal Garden. Diseño de la fábrica húngara para la boda del Príncipe Guillermo de Inglaterra con Kate Middleton, a quienes regalaron la vajilla

Herend, Royal Garden. Diseño de la fábrica húngara para la boda del Príncipe Guillermo de Inglaterra con Kate Middleton, a quienes regalaron la vajilla

 

Herend, del Blog de Pía Rubio (www.piarubio.com)

Herend, Victorian Butterflies del Blog de Pía Rubio (www.piarubio.com)

“La clave de la porcelana, además de su extrema blancura y dureza, es que se podía pintar una vez esmaltada, esto es, que aguantaba varias cocciones. Hasta entonces los experimentos con lozas daban resultados desiguales. Los colores cambiaban con el “gran fuego” y se mezclaban con la loza que es porosa. En Meissen, Sajonia, no sólo comenzó su andadura la porcelana europea, sino que empezó también la historia de la pintura sobre porcelana, que comienza con el ilustre Horoldt y llegá hasta tú y yo ” termina el mono con su habitual humildad.

Nuevo diseño de Michael Devine, cuyo libro esperamos, para Marie Daage.

Nuevo diseño de Michael Devine, cuyo libro esperamos, para Marie Daage.

Marie Daage Mikado Fleurs d'Orient

Marie Daage Mikado Fleurs d’Orient

Cierto. Pantaléon y yo, gracias a su adorada amiga Cuqui R., a cuyos buenos oficios debemos esta oportunidad, hemos comenzado a pintar porcelana. Un mundo fascinante. Unos locos de “L’art de la table” como el mono y yo teníamos, antes o después, una cita con este destino. Así que este es un post auto indulgente con fotos de modelos “copiables” por unos principiantes. Porque sí, no ocultamos nuestro amor por Anna Weatherley…

Anna Weatherley

Anna Weatherley

Ni nuestras ansias de dar unos “hermanitos”, en forma de tazas de consomé, a nuestra vajilla de orquídeas…

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 Pero todo esto está fuera de nuestras posibilidades ahora mismo así que ¿es posible hacer cosas bonitas con estas morcillas que tenemos por manos?. La respuesta es sí. Marie Daage y sus diseños falsamente sencillos nos lo han demostrado:

Fiore, Marie Daage

Fiore, Marie Daage

A veces es cuestión de un simple borde en color con un filo de oro..

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Lacque de Chine, Limoges, Haviland. Existe en multitud de colores.

Lacque de Chine, Limoges, Haviland. Existe en multitud de colores.

Bajo plato liso con borde dorado de Anna Watherley

Bajo plato liso con borde dorado de Anna Watherley

O unas rayas…

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Bernardaud

Via Oka Direct (www.okadirect.com)

Via Oka Direct (www.okadirect.com)

O unos dibujos simples sabiamente combinados…

Vía OKA Direct

Vía OKA Direct

Oka Direct

Oka Direct

Existen modelos preciosos eminentemente “pintables” por unos principiantes, como este de Bernardaud…

Bernardaud, porcelana de Limoges, modelo Etoiles.

Bernardaud, porcelana de Limoges, modelo Etoiles.

O los famosos corales que diseñó Alberto Pinto para Raynaud…

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Existen dibujos sencillos muy combinables…

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Via C. Wonder. www.cwonder.com

Via C. Wonder. www.cwonder.com

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Curiosamente, antes de empezar a pintar nos fijábamos más que nada en el dibujo de una vajilla. Ahora, al contrario de lo que debería ser, nos damos cuenta que es igualmente importante la forma. Por eso este plato de Alberto Pinto con un simple filo dorado puede ser una grandísima compra si se combina bien…

Alberto Pinto, "Simple Dentelle"

Alberto Pinto, “Simple Dentelle”

Y que una buena vajilla blanca da mucho juego. Puedes cambiar el mantel, la decoración o el color de las copas, o combinarla con platos de colores con resultados espectaculares… ¡Y muy distintos!

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Juraría que este mantel es una tela de IKEA...

Juraría que este mantel es una tela de IKEA…

Creo que si tuviera que tener una única vajilla me compraría una blanca con filo dorado y la combinaría con unos platos de postre con dibujo, muy espectáculares y unas tazas de consomé también distintas.

En realidad, lo que hace verdaderamente espectacular una vajilla es la combinación de sus piezas. El llamado “plato de presentación” con un plato distinto encima, o la taza de consomé con todos sus “complementos”…

Vajilla Si Kiang de Limoges

Vajilla Si Kiang de Limoges, regalo de mi adorado padrino.

Por eso es importante que las piezas que tengan combinen entre sí, para poder hacer un buen “lego” interesante.

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Plato llano diseño de Charlotte Moss para Pickard China, y el de las flores es Chelsea Botanicals de Mottahedeh.

Plato llano diseño de Charlotte Moss para Pickard China, y el de las flores es Chelsea Botanicals de Mottahedeh. La combinación es lo que lo hace bonito.

 

Duseño de Charlotte Moss para Pickard China. ¿A que sin el plato de las flores moradas no vale ni la mitad?

Duseño de Charlotte Moss para Pickard China. ¿A que sin el plato de las flores moradas no vale ni la mitad?

“Bueno” dice el mono retomando nuestro asunto “¿Y de qué colores la pintamos?”

“Yo creo que está claro” le digo “filo dorado desde luego, que viste mucho, fondo blanco y luego una combinación de fucsia y verde o morado y verde o los tres. Siempre los colores que existan en las flores que puedas poner. Me parece más fácil”

Anna Weatherley

Anna Weatherley

“Humm… no está mal” dice el mono “¿y un pequeño motivo en medio del plato?”

Anna Weatherley

Anna Weatherley

“¿Como cual?” le pregunto

“Oh darling…. no se… ¿un mono?”

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PD: Porcelana blanca para pintar en www.maisonporcelaine.com

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“Lo que sí te digo es que así no va a encontrar novio” me dice Pantaleón examinando por décima vez el pobladísimo apartamento de Howard Slatkin en el libro “Fith Avenue Style”.

Pequeño nicho en el salón donde está expuesta, en ménsulas iluminadas, parte de la colección de pájaros de porcelana de Howard.

Pequeño nicho en el salón donde está expuesta, en ménsulas iluminadas, parte de la colección de pájaros de porcelana de Howard.

A Pantaleón y a mi nos regalaron “Fifth Avenue Style” por Navidad y Howard nos tiene fascinados desde entonces.  El libro narra la remodelación y decoración de un piso moderno de unos 200 metros cuadrados (a ojo de buen cubero) para convertirlo en un cruce de Versalles Parisino con un palacio de la Rusia imperial. Cada capítulo del libro es un cuarto, y va por orden de entrada: primero el vestíbulo de salida del ascensor, luego el hall, luego el salón, y así sucesivamente. En cada capítulo Howard, su dueño y decorador, explica con pelos y señales en qué se inspiró, y cómo fue el proceso de construcción/remodelación.

Maravilloso hall de entrada del piso de Howard. Papel panorámico en grisaille y suelo de piedra.

Maravilloso hall de entrada del piso de Howard. Papel panorámico en grisaille y suelo de piedra.

Hall de entrada, puerta al closet para abrigos

Hall de entrada, puerta al closet para abrigos

Closet para abrigos de los invitados con papel de Gournay

Closet para abrigos de los invitados con papel de Gournay

Pantaleón y yo al principio leímos con admiración: que si un hall hecho de trozos de un biombo de coromandel, que si otro forrado con un grisaille de Zuber, las flores de porcelana de Vladimir (ver “los falsos“), el parquet de Versalles colocado “del revés” para poder teñirlo sin dañar la madera original… Howard era nuestro nuevo héroe.

Fantástico barómetro francés que según Howard perteneció a Hubert de Givenchy. Si os fijáis se ve el parquet "dado la vuelta" para blanquearlo

Fantástico barómetro francés que según Howard perteneció a Hubert de Givenchy. Si os fijáis se ve el parquet “dado la vuelta” para blanquearlo

El salón con vistas a Central Park. Las paredes están pintadas con más de 50 colores distintos, en distintas "veladuras"  para que reflejen todo tipo de luz

El salón con vistas a Central Park. Las paredes están pintadas con más de 50 colores distintos, en distintas “veladuras” para que reflejen todo tipo de luz. Las ventanas tienen un tratamiento anti rayos UVA para proteger las telas del sol.

Salón

Salón

 

Fantásticas puertas de entrada del salón al comedor

Fantásticas puertas de entrada del salón al comedor

Pero luego, poco a poco nos empezó a invadir una sensación de claustrofobia horrible, y a partir de la página 165 notamos que nos resultaba necesario cerrar el libro a intervalos regulares de 15 minutos para poder respirar.

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Aqui es donde se empieza a complicar la cosa. Paredes de cordobán, techo pintado con piedras de colores incrustadas en las vigas, suelo de marquetería, mesa con incrustaciones de marfil y dos puertas falsas (aquí abiertas) que revelan el bar y el cuarto de baño de invitados en mosaico de diferentes tipos de marmol

Y a la altura del cuarto de baño de invitados – hecho de diversos marmoles y con miniaturas colgadas entre ellos- Pantaleón empezó a desarrollar migraña. Para cuando llegamos a la “screening room” los dos estabamos enfermásemos. Y perplejos.

Chimenea del salón con algunas plantas verdaderas y otras de Carmen Almon en tôle (metal). A nosotros esta parte sí nos gusta

Chimenea del salón con algunas plantas verdaderas y otras de Carmen Almon en tôle (metal). A nosotros esta parte sí nos gusta

Como ya confesé en el post “Horror Vacui” soy hija, nieta y posiblemente bisnieta de “clutterers“. Con semejante pedigrí deco-acumulativo hay ya muy pocas cosas que puedan asustarme. O al menos eso pensaba. Hasta que me topé con Howard.

“Ah. Howard” dice Pantaleón. Nos miramos fijamente y en silencio.

¿Tiene Howard mal gusto? No lo sabemos ¿Tiene Howard un gusto exquisito? tampoco lo sabemos. ¿Necesita Howard un psiquiatra? …¡Como agua de mayo!.

El "descansillo" del ascensor. Hecho con trozos de un viejo biombo de coromandel y multitud de pájaros de porcelana en ménsulas doradas. Lámpara Napoleón III.

El “descansillo” del ascensor. Hecho con trozos de un viejo biombo de coromandel y multitud de pájaros de porcelana en ménsulas doradas. Lámpara Napoleón III.

Otra vista del "vestíbulo" de entrada desde el ascensor

Otra vista del “vestíbulo” de entrada desde el ascensor

¿Empezáis a notar la angustia?

Otro pasillo "despejado". Este con porcelana china azul y blanca. Puertas recargadísimas.

Otro pasillo “despejado”. Este con porcelana china azul y blanca. Puertas recargadísimas.

Howard. No sabemos qué decir de Howard. En el New York times le llamaban el “Zeffirelli de la Decoración”. Un lector suyo dice que “Si Dios está en los detalles, Slatkin debería ser canonizado” y otro opina que “Howard aún no ha encontrado una mesa cuyo nombre empiece por Louis o termine por Boulle que no haya decidido comprar”. Ah! ¡Si sólo fueran las mesas!. Howard acumula. ¿Qué acumula? Ese es el problema, que no lo sabe ni él. Todo. Acumula todo lo que pilla que pueda tener alguna conexión – por vaga y lejana que sea –  con cualquier imperio pasado y/o cualquier monarquía europea (actual o depuesta). Y así le va.

El comedor, que pese a todo, sí nos gusta.

El comedor, que pese a todo, sí nos gusta.

El comedor. Esta es la foto de la portada del libro

El comedor. Esta es la foto de la portada del libro

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Dicho esto hay muchas cosas del apartamento de Howard que nos llevaríamos a casa encantados. Tiene maravillas. Pero tiene razón Pantaleón, con ese mercadillo de lujo que tiene por piso no va a encontrar novio. Ni un maestro del Zen podría superar la angustia existencial que genera semejante acumulación de cosa, cosita, mueble, mueblecito, objeto, objetito..

Otra esquina del salón

Otra esquina del salón

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Sí, a nosotros también nos parece que eso puede ser un Degas…

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Al final del libro Howard da las gracias a su “equipo de limpiadoras”.

“No me extraña que necesite un equipo” dice Pantaleón “ser asistenta en casa de Howard es como ser controlador aéreo: el estrés es tal, que necesitas que le releven cada 3 horas”.

Con todo, el hall del papel gris, el salón del parquet dado la vuelta y el comedor abigarrado – con alguna que otra dificultad- sí que nos gustaban… Algunas partes muchísimo. Pero luego Howard se nos vino arriba. Más. Sí, más aún. Y llegamos, por ejemplo, a su cuarto.

El cuarto de Howard. Pantaleón y yo nos preguntamos por donde se mete a la cama

El cuarto de Howard. Pantaleón y yo nos preguntamos por donde se mete a la cama

Howard diseñó una tela para su cuarto. Le pareció sosa y la mandó bordar encima…

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Le siguió pareciendo demasiado “minimal” y le colgó unos cuadros… Y alguna que otra cosa más. Voilá el resultado. ¿Veis a lo que nos referimos?

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Creemos que Howard, a estas alturas de la remodelación de su casa, ya se había vuelto loco del todo.

Dice que para decorar el necesita un “Point of Departure” (punto de partida) o “POD” como él le llama. Y el punto de partida no fue la casa de su tía Paca, no. El punto de partida fue Peterhof (el palacio de Pedro el Grande en las afueras de San Petersburgo), Amalienburg, y tres o cuatro más palacios reales. Eso sólo para la estructura. Paredes, puertas, techos, estucos, maderas todo fue europeizado y aristocratizado. Y sobre esa “simple” base empezó Howard a dar rienda suelta a su ascética personalidad. Así, en el cuarto de invitados por ejemplo, Howard empezó con un maravilloso papel antiguo de Zuber, que ya de por sí tenía bastante “cosa”…

Cuarto de invitados. Fijaos en la mesilla.

Cuarto de invitados. Fijaos en la mesilla.

Mesa del cuarto de invitados. Con mucho espacio para cargar el iphone, dejar las llaves...

Mesa del cuarto de invitados. Con mucho espacio para cargar el iphone, dejar las llaves…

Y a este cuarto quizás vosotros le hubierais puesto unas cortinas sencillas, en un lino gordo de color blanco roto… Howard no. Howard pone esto.

Galería cortinas cuarto de invitados

Galería cortinas cuarto de invitados

Cortinas cuarto de invitados

Cortinas cuarto de invitados

En un distribuidor tonto de apenas un metro cuadrado Howard aprovechó para un poquito de dorado, otro poquito de tela india y unos pajaritos enmarcados…

Distribuidor de entrada al dormitorio de Howard forrado de grabados de pájaros

Distribuidor de entrada al dormitorio de Howard forrado de grabados de pájaros

Hasta en el techo…

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Y para cuando el cuerpo te pide a gritos un cuarto de baño enteramente blanco, vacío, de lineas rectas, cuyo POD decorativo haya sido (por favor) un quirófano esterilizado, Howard se nos descuelga con esto:

Cuarto de baño invitados con paredes forradas en incrustaciones de varios mármoles.

Cuarto de baño invitados con paredes forradas en incrustaciones de varios mármoles.

Cuenta muy ufano que cuando los obreros terminaron de colocar esta exposición de “mármoles del mundo” enmarcados en dorado Howard lo miró con ojos críticos y pensó… “Aquí falta algo”. Así que colgó su colección de miniaturas.

“En casa de Howard los invitados no beben” me dice Pantaleón “Lo sé porque es absolutamente imposible entrar “piripi” en este cuarto de baño y no acabar llamando al Samur psiquiátrico…”

A Howard aún le quedaba una posibilidad de redención: la cocina. Podía haberse inspirado en cualquier obra de John Pawson. Podía haber tenido como Point of Departure el desierto del Gobi. Pero no, eso es para los débiles. Y Howard no lo es:

La cocina. Alicatadita hasta el techo. Literalmente.

La cocina. Alicatadita hasta el techo. Literalmente.

Llegados a este punto de libro nada nos sorprendía. Ni la mini-cama de la Maison Jansen para Winnie su perro…

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Cama de Winnie en el dormitorio de Howard. Si pensáis que los tiradores con forma de nudo de los armarios escondidos se parecen al nudo dorado de las molduras del techo de su cuarto “por casualidad” es que aún no conocéis a Howard

Ni su vestidor con máximas en latin colocadas en lo alto de las paredes…

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Ni los cuartos de los manteles y la plata…

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Ni tampoco (bueno, eso un poco) el cuarto para las velas…

La "Candle Room". Howard opina que la vida no merece la pena ser vivida si no hay una vela encendida en todo momento

La “Candle Room”. Howard opina que la vida no merece la pena ser vivida si no hay una vela encendida en todo momento

Y a pesar de todo esto, el caso es que Howard nos cae bien. Cierto que está como un cencerro y que tiene más delirios de grandeza principesca que el propio Pantaleón, pero te lees el libro y es un tío simpático. Parece humilde, natural y nada tonto. Y pone los pies encima de las sillas tapizadas en el terciopelo copiado del de la Principessa de sabe-Dios-qué.

Howard en la screening room

Howard en la screening room

Y a su hermano le ha “puesto” una casa más que decente donde se puede respirar de seguido sin sentir claustrofobia…

Hall de entrada de la casa de Harry, el hermano de Howard, decorada por Howard

Hall de entrada de la casa de Harry, el hermano de Howard, decorada por Howard

El salón de casa de Harry

El salón de casa de Harry

 

Hall de casa de Harry Slatkin

Hall de casa de Harry Slatkin

Dormitorio de Harry Slatkin puesto por Howard en su versión más "minimal"

Dormitorio de Harry Slatkin puesto por Howard en su versión más “minimal”

Así que Pantaleón y yo seguimos fascinados por el inclasificable Howard capaz de esto…

Vista de la entrada al comedor desde el salón

Vista de la entrada al comedor desde el salón. Maravillosas puertas y fantástico el suelo “del revés”

Y de esto..

5AS-pg-172 5AS_pg_166Por eso, pese a todo, recomendamos que compréis el libro (disponible pinchando aquí: Fifth Avenue Style) No sólo para poder comentarlo, sino porque quiero que Howard gane mucho, mucho, mucho dinero para que pueda remodelar su casa de campo. Le propondremos de “Point of Departure” el patio de los leones de la Alhambra. Y a ver qué pasa.

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