menú para cuatro

You are currently browsing articles tagged menú para cuatro.

Antes de que acabe enero la mayoría ya hemos abandonado nuestros bonitos propósitos de hacer más ejercicio y comer mejor. Yo por lo menos ya no estoy saliendo a correr… Eso sí, gracias a Pantaleón esta semana voy a comer limpito -o “detox”, que es como se llama ahora- un día más de lo que suelo. El menú que os traigo me parece bastante rico para ser un menú de los de cuidarse y, quitando que he puesto un postre, está hecho teniendo en cuenta que la combinación de alimentos (de por sí bastante acalóricos) sea buena. Espero que no os dé mucha pereza el tipo de menú y que, cuando lo probéis, os guste lo suficiente como para repetir de vez en cuando, que lo ideal sería hacer al menos un día en semana formalitos para no dejarnos ir demasiado.

Hoy tenemos:

De primero, caldo de pollo y jengibre

De segundo, pechuga de pollo escalfada con quínoa y calabacín

De postre, compota de invierno

CALDO DE POLLO Y JENGIBRE

caldito

Lo dejo turbio aposta, es sabor.

Para hacer el caldo usaremos un pollo entero y la carcasa de otro. Tened en cuenta que del primero sacaremos las pechugas, que las escalfaremos para el segundo plato así que NO se usan para hacer el caldo. La segunda carcasa puede ser perfectamente de un pollo asado que tengamos guardado de algún domingo (confieso que siempre las guardo para hacer caldo). El caldo se puede hacer uno o dos días antes que las pechugas guardándolo en la nevera y así, aunque no tiene apenas grasa, se podrá retirar fácilmente la poca que tenga.

Ingredientes para el caldo

  • 1 pollo, preferiblemente de corral, preparado como se explicará a continuación
  • 1 carcasa de pollo, troceada
  • 2 puerros enteros, bien limpios y partidos en dos o tres trozos
  • 2 zanahorias grandes, peladas y cortadas en rodajas muy gruesas
  • 1 rama de apio grande limpia
  • 1 tomate, pelado
  • 5 granos de pimienta negra, o al gusto
  • 1 hoja de laurel
  • 15-20g raíz de jengibre fresca pelada
  • Sal al gusto

Procedimiento

1.- Preparamos o pedimos al pollero que nos prepare el pollo como sigue: se quita toda la piel y los trozos de grasa que suele haber en la cavidad cerca de los cuartos traseros, se desechan. Se sacan las alitas, se separan las patas y se deshuesan las pechugas, que se reservan.

IMG_0463

Después se puede partir la carcasa en más trozos (por ahora sólo están separadas la parte de arriba y la de abajo)

2.- En una olla grande se ponen todos los ingredientes menos las pechugas de pollo y la sal y se cubren con agua fría, al menos 4 litros. Se pone la olla a fuego fuerte, cuando arranca el hervor se baja el fuego y se retira la espuma que salga con un cucharrón. Se tapa la olla dejando una rendijita abierta y se deja cocer más suavito entre una hora y tres cuartos y dos horas. Se cuela y se añade sal al gusto (este caldo creo que no compensa colarlo más ni clarificarlo pero quien quiera hacerlo, adelante). Se pueden guardar las verduras y la carne del pollo para otro uso, por supuesto.

Notas:

1.- Este caldo es fantástico para los resfriados, de verdad, en invierno lo consumo por litros. Para los que no sean fans del jengibre se puede hacer con cúrcuma fresca (queda amarillo) y también le irá bien. Si no, también se puede usar hierbabuena o nada de nada.

2.- Si queréis un caldo con un poco más de cuerpo se le puede añadir un puñadito de arroz crudo al principio del todo o triturarlo con alguna de las verduras de cocción, preferiblemente el puerro o el apio. Para caldo con más substancia aún (y aún de dieta) se pueden añadir unas láminas finísimas de champiñón o de alguna seta (con jengibre queda muy bien el shitake), que bastará con hacer hervir un par de minutos en el caldo.

3.- Creo que ya os lo he contado alguna vez, pero al caldo no le pongo sal hasta el final por dos motivos: primero, porque como reduce bastante es fácil pasarse; segundo, porque el agua tiene un nivel tope de absorción de sabores y así saca toda la sustancia a las verduras y al pollo, queda más sabroso y probablemente verás que con menos sal de la que te imaginabas ya tiene bastante sabor.

4.- Por supuesto, se puede hacer en olla a presión. En ese caso harán falta mucho menos tiempo y mucha menos agua pero ya depende de la olla que uséis, nadie como vosotros para juzgar cuánto menos de cada cosa.

PECHUGA ESCALFADA 

Si hay algo en este mundo que grite “régimen de adelgazar” a los cuatro vientos es la pechuga de pollo y eso hace que dé pereza de forma automática. Si sois de régimen de pechuguita y no conocéis este método para cocinarlas creo que me lo vais a agradecer porque quedan bastante ricas y muy jugosas, además de que se hacen con un gasto mínimo de energía.

platodieta

Con semejante plato no creo que nadie se quede con hambre.

Ingredientes para la pechuga, para 4 personas

  • 2 litros de caldo de pollo y jengibre
  • 4 medias pechugas limpias de grasa, sin filetear

Procedimiento

1.- Se sacan las pechugas de la nevera con media hora, para que no estén heladas.

2.- En una olla con tapa y donde quepan las cuatro pechugas se pone el caldo a hervir. En cuanto hierve a borbotones se meten las cuatro pechugas en el caldo, cuidando de que queden totalmente sumergidas, se apaga el fuego y se tapa la olla. Dejamos dentro de la olla tapada y sin tocar durante 20 minutos, pasados los cuales se retiran, se escurren y se sirven.

pechuga

Espero que se note lo jugosa que está. Y está totalmente cocida por la parte más gruesa. Se me olvidó quitar el jengibre de atrás…

Notas:

1.- No se debe usar menos caldo salvo que se usen menos pechugas porque se enfriaría demasiado y corremos el riesgo de que no queden cocinadas por completo, lo cual es peligroso con el pollo.

2.- Las pechugas que sean de un tamaño normal, entre 200 y 220g, y que estén a temperatura ambiente antes de entrar en el caldo hirviendo.

3.- Si queréis servirlas trinchadas como en la foto de arriba del todo, esperad unos cinco minutos que repose, por favor.

 GUARNICIÓN DE QUÍNOA Y CALABACÍN

pilafquin

La quínoa es una maravilla de alimento, no extraña que se haya puesto de moda. Tiene ácido fólico, hiero, calcio, montones de vitaminas y está sobrada de proteínas que, aunque de origen vegetal, son más completas que las que suelen tener los productos de origen no animal. Además es un (pseudo)cereal sin gluten y por si fuera poco tiene muchísima fibra y un índice glucémico bajo. Creo que con esto puedo dejar el proselitismo… El tipo más común de encontrar en España es el amarillo, que es el que se cocina más rápido así que os daré indicaciones para cocinar éste. Si encontráis algún otro tipo os animo a que la probéis, porque son todos muy ricos (bastante parecidos, tampoco esperéis una variedad de matices bárbara) pero desrecomiendo que compréis los paquetes que venden la amarilla mezclada con la roja o la negra porque es como con el arroz, que cada uno tiene un tiempo de cocción distinto y no interesa nada cocerlos juntos. Soltado este rollo, pasamos a la receta:

Ingredientes para 4 personas

  • 250g quínoa amarilla 
  • Doble volumen (de la quínoa) en caldo o agua con sal, para hervirla (rondará los 550-600ml)
  • 30ml aceite de oliva virgen extra (un chorro bien generoso), para usar en dos golpes
  • 3 dientes de ajo pelados y cortados en láminas finas
  • 300g de calabacín, en dados (dos piezas)
  • 1 cayena seca triturada, o al gusto
  • Hojas y tallos finitos de aproximadamente 10 ramitas de hierbabuena cortados muy finitos, o al gusto
  • Sal y pimienta

Procedimiento

1.- Empezamos haciendo la quínoa, que podemos tenerla cocida incluso de víspera y guardada en la nevera. Lo primero es enjuagarla bien, aunque no siempre lo ponga el fabricante en el paquete, porque suele estar cubierta de saponinas que amargan y no son nada ricas. Si no la enjuagáis, notaréis que se forma una espumita en el agua de cocción. Saltarse este paso no es especialmente grave cuando se cuece la quínoa con el método que doy aquí pero es bastante malo cuando se usa otro método en el que se tiene en remojo una media hora (porque las saponinas entran en el grano y dan un sabor pésimo). Se pone la quínoa en un colador y se frota bajo el chorro de agua fría. Una vez enjuagada, se pone en un cazo con el caldo o agua con sal a fuego medio-alto. En el momento en que rompa a hervir, baja el fuego y tapa el cazo para que hierva suavemente unos 13-15 minutos. La quínoa habrá multiplicado su tamaño por algo más de dos, se le notará un arito alrededor del grano y en el centro un puntito blanco. El grano debe estar tierno, sin crujir cuando lo muerdas pero sí hacer un poco de resistencia al diente, un poco elástico. Aunque el líquido está medido para que se absorba todo, no está de más escurrir en un colador fino porque puede quedar a veces agua alojada entre el arito y el grano, sobre todo cuando no se ha escurrido bien después del enjuague.

Quinoaantesydespues

Quínoa. Antes y después.

2.- Mientras se cuece la quínoa, hacemos el calabacín al menos en dos golpes, para que no se recueza. Se ponen en frío la mitad del aceite y la mitad del ajo en una sartén a fuego vivo. En cuanto empieza a bailar el ajo (no llega a un minuto) se añade la mitad del calabacín y se saltea haciendo bailar la sartén de vez en cuando durante unos 3-4 minutos, hasta que el calabacín esté tierno pero con algo de mordida aún y con un poco de color dorado. Se reserva en una fuente y se repite hasta acabar con todo el calabacín y el ajo. Aún caliente, se mezcla con la cayena y la hierbabuena (reserva un poco de hierbabuena para decorar) y se sazona con sal y pimienta al gusto.

3.- Se mezcla la quínoa con el calabacín o se hace una corona de quínoa y se sirve con el calabacín en el centro, espolvoreando con más hierbabuena.

cuscúshf

También queda muy bien con cuscús

Notas:

1.- Entiendo que cuando uno se enfrenta a una hortaliza alargada lo que pide el cuerpo es empezar a cortar rodajas, de verdad que lo entiendo. Pero la manera de no complicarse la vida y conseguir cuadritos homogéneos sin perder mucho tiempo es hacer láminas a lo largo, rotar el calabacín 90º, eliminar la lámina de abajo para tener mejor apoyo sobre la tabla y hacer otra vez cortes a lo largo para convertir las láminas en tiras y, por último, cortar estas tiras perpendicularmente para hacer cuadritos, como en la foto.

collagecalb

2.- El ajo y la cayena con la hierbabuena son una mezcla sorprendente y muy rica, no seáis tímidos. Si no os convence, se puede sustituír la herbabuena por albahaca aunque la sensación de frescor y picor a la vez en la boca no es tan pronunciada. Es un salteado de verduritas muy rápido que queda fenomenal también con pasta y con cuscús (la foto de la fuente amarilla es con cuscús en lugar de quínoa).

COMPOTA DE INVIERNO

comphiv

Este “postre” también está muy bien para el desayuno

Creo que ya os he dicho alguna vez que no suelo tomar postre cuando estoy a régimen porque me lo reservo para comerlo a media tarde, por aquello de no mezclar tipos de comida. Pero un menú es un menú así que os pongo un postre de limpieza, y lo de limpieza va sobre todo porque lo he usado para acabar de limpiar la despensa de productos de Navidad… La compota no tiene gran misterio y es muy buena también para desayunar. El azúcar se puede suprimir para mi gusto, pero os pongo la receta como es. Por último, si no estáis en modo dieta, os recomiendo añadir un chorrito de ron, que le va de miedo.

Ingredientes para 4 personas

  • 500g de frutas secas variadas (aquí hay orejones, hijos secos, dátiles y ciruelas pasas, todo sin hueso)
  • mismo peso de agua
  • 30g azúcar integral de caña, sustituíble por miel
  • 1 clavo de especia
  • 1 rama de canela

Procedimiento

1.- Se ponen todos los ingredientes en una olla a fuego lento y se deja hervir 20 minutos muy suave, la fruta pasará de estar arrugada a estar gordita y con la piel estirada, de estar nadando en líquido acuoso (y cubierto por un dedo, según el diámetro de la olla que se use) a estar sólo rodeado de un almíbar más bien espeso. Se deja enfriar en la misma olla y se guarda en un recipiente con tapa en la nevera. Está mejor de víspera.

2.- Se sirve frío o a temperatura ambiente, solo o con yogur, requesón o queso batido sin grasa, como en la foto.

Nota: La compota de la foto lleva también cáscara de limón y zumo de medio limón porque tenía unos limones maravillosos que me habían traído del campo. Os animo a probar las variaciones que os gusten, como cáscara de naranja, aromatizar con cardamomo, anís estrellado…

 

Tags: , , , , , , , , , ,

postrepera

Aunque no lo parece, ya tenemos el otoño instalado y para hoy os he preparado un menú calentito pero que aún trae algún recuerdo del verde y el buen tiempo, que se va “otoñando” gradualmente… Es un menú para cuatro, para almorzar en petit comité pero algo rico y cuidado, con muchos elementos que se pueden ir haciendo con antelación, que sé que es algo que os gusta.

De primero, Crema de guisantes con jamón

De segundo, Coquelet finas hierbas

De postre, Peras pochadas en vino

CREMA DE GUISANTES CON JAMÓN

sopitappois

La hago sobre todo en otoño-invierno porque uso guisantes congelados y con el frío entra divinamente. Tiene un color verde brillante precioso (a estas alturas ya os habréis dado cuenta de que todos los que andamos por aquí tenemos una pequeña obsesión cromática) y un sabor intenso y fresco a guisantes porque éstos están al fuego el tiempo justo para cocinarse, ni un minuto más. El toque especial lo tiene el caldo, que lo hago a propósito para la sopa, pero por supuesto se puede usar otro que tengáis por casa.

Ingredientes para cuatro personas

Para el caldo

– 1 hueso de jamón serrano, preferentemente de codillo para que tenga carne

– 2 zanahorias, unos 120-150g, peladas y cortadas en 3 ó 4 trozos

– Parte verde de dos puerros, bien limpio

– 1 patata grande, pelada (150g mínimo)

– 5 granos de pimienta negra

– 2 litros de agua fría

– sal al gusto

Para la crema

– La patata del caldo

– 3/4 litro de caldo de jamón

– 500g guisantes congelados

Procedimiento

1.- Primero hay que hacer el caldo, para lo cual se ponen todos los ingredientes menos la sal en una olla a fuego medio y se deja hervir suavemente y con la olla tapada salvo una rendijita durante aproximadamente una hora, quedará poco más de un litro. Cuando se ha terminado de hacer, se añade sal al gusto. Se puede hacer en olla exprés, bastará con veinte minutos o media hora (según la olla) y no habrá que utilizar tanta agua. Puede estar hecho con bastante antelación si se guarda en la nevera o se congela y así, además, se puede desengrasar fácilmente.

cvcdx

2.- Colamos el caldo y se desecha todo menos la patata. Se ponen tres cuartos de litro de caldo a hervir con la patata y en cuanto hierva se añaden los guisantes. Una vez recuperado el hervor, se mantiene un par de minutos o tres, según lo finos que sean, y se retira del fuego. Se tritura muy bien todo, se pasa por el chino y se rectifica la sazón. Se puede aclarar con más caldo, si se quiere, aunque yo suelo reservar la taza que queda para tomarla calentita por la noche.

Notas

1.- Lo de encima es un merengue de jamón porque me hacía ilusión tener una isla flotante psicodélica. No es complicado de hacer: se bate una clara de huevo a punto de nieve con unos 15 gramos de azúcar común, una puntita de sal y otra de cremor tártaro y unas gotas de limón. Se mezcla de forma envolvente con polvo de jamón serrano (se seca en el horno un jamón serrano decente y se pulveriza con un molinillo, un robot o un mortero). Se hornea hasta que esté crujiente y listo.

2.- En vez de con jamón, queda muy rica esta sopa con queso. Para esto, se usa corteza de parmesano en lugar del hueso de jamón al hacer el caldo y se puede servir con unas tejas de parmesano o simplemente con queso rallado.

3.- No me preocupo mucho por lo claro que me quede este caldo porque es para hacer una crema, lo único que sí le quito es el exceso de grasa cuando está frío, que lo suelo hacer con tiempo. Con guisantes frescos habría que añadir un par de minutos de hervor, aunque a mí me da pena usarlos para esto… pero en cambio sí conservo las vainas para hacer el caldo y que tenga más sabor a guisante.

COQUELET FINAS HIERBAS

fuentecoql

Reconozco que esta receta tiene un poquito de dificultad técnica en la preparación, aunque no hay que tenerle miedo porque no deja de ser un pollo al horno. Puede que la primera vez tardéis algo más, pero es una técnica que vale para más aves y que es muy cómoda porque reduce bastante el tiempo de horneado. De hecho, la principal ventaja que le veo a esta receta es su rapidez, se puede tener todo listo desde el día antes a falta sólo de hornear y esto último no llega a la media hora.

Ingredientes para 4 personas

– 2 coquelets

– 15-20 ramitas de “finas hierbas” variadas al gusto. Hoy he puesto solamente perejil y cebollino a partes iguales porque no encontré nada más.

– 25g mantequilla sin sal, sustituíble en todo o en parte por aceite de oliva.

– Sal y pimienta al gusto.

– 1 cebolla (la medida no importa, tanta como queráis para la salsa)

– 50-60ml brandy para desglasar, sustituíble por vino de madeira, oloroso, fino, oporto…

Procedimiento

1.- Preparamos los coquelets: se quita el espolón como ya os enseñé en este post y luego los ponemos boca abajo y con unas buenas tijeras cortamos a ambos lados de la columna vertebral y se retira, ponemos los coquelets boca arriba y se aplasta de modo que queden tan planos como sea posible. Se echan las alitas hacia atrás, para que queden sujetas a los lados detrás de las pechugas y se hace una incisión en la piel a cada lado entre el extremo fino de la pechuga y el contramuslo, de modo que podamos enganchar ahí dentro el final de la patita. Así, nos deben quedar los pollitos abiertos y aplanados pero bien compactos con lo que no cogerán hechuras raras al hornearse y se cocinarán uniformemente.

misecoquelet

2.- Si se va a hacer en ese momento, se precalienta el horno a 200º, arriba y abajo. En un robot o picadora metemos las hierbas limpias (valen los tallos finos) con la mantequilla, sal y pimienta y se pica todo bien hasta que quede una masa verde. Con cuidadito de no romperla, separamos la piel de las pechugas, metiendo los dedos y empujando hasta el final y untamos la carne de las pechugas con la mezcla de mantequilla y hierbas. También se puede poner un poco por las patas aunque esto es más delicado así que si no os veis con seguridad, dejadlo. Debería ser justo para rellenar los dos pollitos pero si sobra algo, se puede untar también por fuera. Se reserva fuera de la nevera.

3.- Picamos la cebolla finita y la salteamos con algo de aceite de oliva en una sartén a fuego vivo, hasta que se tueste ligeramente, unos 7-8 minutos. Se reparte sobre una bandeja de horno, se salpimenta, se colocan encima los pollitos y se mete la bandeja en el centro del horno durante unos 23-25 minutos, gratinándolo luego durante otros 2 ó 3 (ya sabéis que los hornos los carga el diablo, la manera de no equivocarse es medir la temperatura interna del muslo, que debe rondar los 65ºC).

4.- Después del gratinado ponemos el ave a reposar en una tabla unos 10 minutos, que es el tiempo perfecto para hacer una salsita desglasando la bandeja de horno con el brandy y removiendo bien para rascar bien todo lo que se haya pegado al fondo y recoger los jugos que haya soltado el coquelet que, entre la mantequilla y que están abiertos, no son pocos. Servir inmediatamente.

finasherbas

Notas

1.- La cebolla hay que hacerla antes porque no le da tiempo de cocinarse en el horno y quedaría con mal sabor si no se hace.

2.- La salsa tiene mucha mantequilla y es bastante aromática, pero algo grasienta. Si no os gustan las salsas cortadas y no tenéis tiempo suficiente (o ganas) de retirar la mantequilla mi truco favorito consiste en añadirle un chorrito de zumo de limón o de pomelo y batir bien con la batidora de brazo de forma que se emulsione, que con una textura de emulsión no molesta tanto la grasa (pensad en la salsa holandesa).

3.- El coquelet puede estar abierto y con la mantequilla hasta con 1 día de antelación guardado en la nevera pero habrá que sacarlo del frío alrededor de una hora antes de hornearlo. Y ya que estás con un día de antelación, puedes usar los espinazos para hacer un fondo bueno para que haya más salsita ;).

4.- Los acompañamientos de la foto son: las eternas judías verdes, cebollitas perla glaseadas por las buenas y puré de patata con mucha trufa negra.

PERAS POCHADAS EN VINO BLANCO

perapochée

Sé que la versión más famosa es la que usa el vino tinto y realmente son preciosas, pero como la técnica es la misma os las pongo con vino blanco porque es como más las hago, más que nada porque me parece que queda mejor con la vainilla, que es lo que me gusta ponerle en lugar de canela. Pero, además, es más versátil. Os animo a que probéis a hacer esta receta con otras especias, por ejemplo, anís estrellado, cardamomo, azafrán (quedan preciosísimas), pimienta rosa… Por último y antes de ponerme con la receta, aunque es para cuatro y así viene en la lista de ingredientes, he hecho seis peras porque se usa la misma cantidad de líquido y así nos quedan dos peras en la nevera para otro día.

Ingredientes para 4 personas

– 4 peras conferencia, maduras pero firmes

– 500ml de vino blanco (la receta de hoy tiene 350 de chardonnay y 150 de oloroso, que era lo que tenía abierto)

– 160g azúcar común

– Media vaina de vainilla fresca

Procedimiento

1.- Pelar con cuidado las peras dejando el rabito. Con una puntilla bien afilada quitamos la parte de abajo insertándola de forma oblicua al lado de los restos del cáliz y haciendo poco a poco un círculo a su alrededor, de modo que nos salga como un conito de pera, que desechamos. Reservamos las peras peladas en un bol.

2.- Mientras tanto, en un cazo de unos dos litros de capacidad -cuanto más recogido mejor- ponemos el vino con el azúcar y la vainilla a fuego medio-fuerte. En cuanto se haya disuelto el azúcar y parezca que le falta poco para hervir se añaden las peras. Deberían estar todas cubiertas pero si no es así, se añade agua hasta completar. Como tienden a flotar, se tapan con un círculo de papel de horno y se pone la tapa de la cacerola dejando un poco abierta mientras las cocemos a fuego moderado (que tenga un hervor flojito pero mantenido) unos 25 minutos, hasta que estén tiernas, 30 como máximo. Se dejan enfriar en el almíbar.

IMG_0243

Enfriando. Los puntitos negros son las semillas de la vainilla. Como se puede ver, he elegido un cazo de tamaño muy justito, que es importante para no tener que gastar dos litros de vino y medio kilo de azúcar.

3.- Se sacan las peras del almíbar y se vuelve a poner éste al fuego, ahora fuerte, para que reduzca hasta la mitad, aproximadamente (unos diez minutos más o menos). Se deja templar, se retira la vaina y se sirven las peras rociándolas con su almíbar. En la foto están con una galleta de masa sablé normal y corriente y con un poco de mascarpone batido con algo de azúcar glace y más vainilla.

Notas

1.- No le quito las pipas porque no me molestan (ya que dejo el rabo no me importa tener más cosas que no se comen en el plato) y porque ayudan luego a tener una mejor presentación de la fruta entera. Si te estorban mucho, en ese caso recomiendo partir las peras en dos a lo largo y retirarlas con un sacabolas pequeñito, que queda más ordenado. Además, habrá que acortar en unos 8-10 minutos la cocción.

2.- Las peras no siempre se quedan de pie. Un truco para conseguirlo es hacer unos cortes en vertical a lo largo de toda la parte ancha de la fruta, separados unos 3-5mm entre sí. Luego las posaremos sobre el plato agarrándolas del pedúnculo y girando ligeramente la mano como si las quisiéramos enroscar, mientras apretamos un poco hacia abajo. La fruta se abrirá un poco como en abanico y, además de quedar bastante mona, no se caerá (que es lo importante).

3.- El almíbar no es despreciable para ponches calentitos, para pintar alguna tarta de peras, para endulzar yogur… ya os hacéis una idea.

perabote

Mis dos peras de más, guardadas en el almíbar para otro día.

 

Tags: , , , , , , , , ,

 

 

Herend, Tesoros del mar

Herend, Tesoros del mar. Os sonará del post de la porcelana, de hace un par de meses.

Aproximadamente una vez cada año y medio/dos años intento ponerme a estudiar nutrición. Ya he perdido la cuenta de las veces que lo he abandonado, es que me vuelvo muy loca. Primero, porque después de 12 años de relación amor-odio tengo visto que la moda tiene un papel importante y como yo no entiendo la moda en ninguna de sus facetas me lo tomo todo en plan literal, sin “editar”, con lo que me paso temporadas alimentándome (y a los de alrededor) muy raro. Segundo, porque hay cosas que de verdad me dejan con los ojos del revés como, por ejemplo, que hay que procurar mantener el ph del organismo alcalino y para eso lo mejor es tomar mucho zumo de limón. En fin…

En una de mis fases de relación de amor con la materia descubrí la tribu de los pescetarianos que, como podéis imaginaros, son como los vegetarianos sólo que comen pescado y marisco. No voy a recomendar ni desrecomendar ningún tipo de dieta porque no soy quién para hacerlo pero, como he visto que tenemos muy pocas recetas de pescado, os voy a dar un menú para 4 todo “pescetariano”; no os toméis el menú al pie de la letra (pescado de primero y de segundo) porque está hecho sólo para tener más recetas de pescado y cualquier pescetariano tomaría una sopa de verduras sin problemas:

De primero, Crema de mejillones

De segundo, Salmón asado al eneldo

De postre, Mousse de yogur con aceite de oliva

CREMA DE MEJILLONES

soupemoules

Todavía tenemos días de sopitas calentitas por delante

Aunque seguro que no me invento nada, esta sopa me la “inventé” un día que tenía pensado que dos comiéramos moules marinière y de repente fuimos cinco. Como gustó mucho la repetí y con los años la he ido puliendo, sobre todo porque la primera era muy fea pero además me compliqué bastante la vida sin necesidad, la versión que os doy es bastante rápida y me parece también sencilla.

Ingredientes para cuatro personas

  • 1kg mejillones, bien lavados y sin barbas
  • 250ml vino blanco, preferiblemente seco
  • 50g mantequilla sin sal, sustituible por aceite de oliva
  • 150g chalota (3 ó 4) picadita, sustituíble por cebolleta y un diente de ajo
  • 40g concentrado de tomate (un par de cucharadas), o salsa de tomate casera en cantidad algo superior
  • 1 cucharada sopera de maicena y agua para diluírla
  • 100-150ml nata, opcional
  • Sazón al gusto (no le he puesto ni pizca de sal)

Procedimiento

1.- Los mejillones tienen que estar bien limpios antes de empezar porque usaremos el caldo pero no os estreséis si no salen las barbas. Mejor dejarlas y quitarlas luego, que para eso tenemos que sacar los mejillones de su concha, que no forzar y destrozar un mejillón tirando de las barbas (te lo puedes llevar por delante). Para limpiarlos, los froto bajo el chorro de agua fría con un estropajo metálico.

2.- Ponemos en una olla los mejillones bien limpios con el vino a fuego fuerte hasta que se abran. Retira del fuego, cuela el caldo y reserva. Para aprovechar todo el caldito tan sabroso que sueltan, los suelo dejar en un colador muy grande encima de un bol para que sigan soltando líquido hasta que estoy lista para el paso 4.

moules

Tengo la costumbre de retirarlos en este punto (unos 3 minutos) pero para la sopa no es imprescindible porque se trituran y la textura no se aprecia pero, si vas a picar, mejor que estén como en la foto.

3.- En la misma olla de los mejillones ponemos la mantequilla a fuego medio y en cuanto se derrita y empiece a hacer espumita añadimos la chalota picada (si usas aceite, se puede echar en frío todo). Se saltea hasta que esté transparente, unos 3-4 minutos y se añade el concentrado de tomate o la salsa, que son fundamentales sobre todo para dar un color apetecible. El concentrado habrá que cocinarlo unos 3 minutos, que se cocine la pasta y pierda el sabor fuerte, la salsa de tomate lo justo para que se caliente.

4.- Mide el caldo de los mejillones y, si hiciera falta, completa con agua hasta alcanzar los 750ml y añádelo a la olla con la chalota y el tomate. Añade también la maicena disuelta en agua. Sube el fuego y añade la carne de los mejillones, comprobando que no quedan barbas ni haya trocitos de concha, ya sabes que hay que desechar los que no se hubieran abierto. Hierve todo junto durante unos 3 minutos más y tritura. No te preocupe estar “pasando” los mejillones, de hecho, para triturarlos es mejor la textura algo pasada.

5.- Comprobar de sazón, normalmente sólo necesita pimienta (se ve en la foto que le pongo mucha) pero si estuviera demasiado salada, añadir la nata y llevar justo a ebullición un par de minutos para quitarle el sabor a crudo. Se sirve caliente. También se puede añadir la nata sin que tenga que estar la sopa salada, es cuestión de gustos.

Notas: Lo que tiene encima el plato de la foto es polvo de mejillón porque soy así de pesada pero queda buenísimo con el picatoste de toda la vida (al estragón todavía mejor) y le va fenomenal también el bacon crujientito, aunque eso ya no es apto para pescetarianos.

En realidad no uso maicena sino fécula de patata, media cucharada sopera aproximadamente. No quería dejar de daros el ingrediente auténtico pero el resultado es prácticamente igual con maicena así que es lo que pongo en los ingredientes porque es más fácil de encontrar. Se podría hacer con un roux pero es más engordante, más engorroso y no vale para celíacos.

SALMÓN ASADO AL ENELDO

saumon2

Más que una receta como tal, os doy unas indicaciones para preparar el salmón al horno. Encuentro que es muy versátil y está rico tanto caliente como frío al día siguiente con mayonesa y ensalada. Lo serví acompañado de los guisantes que os enseñé el mes pasado, añadiéndoles un poquito de eneldo picado muy fino. Aunque en esta ocasión me lo ahorré porque ya estamos de operación bikini, la salsa holandesa le va de muerte de bien.

Ingredientes para 4 personas

  • 1 lomo de salmón de 1kg aproximadamente, con piel pero sin espinas
  • 2 limones en rodajas de 1mm aproximadamente
  • 1 manojo de eneldo fresco
  • Sal y pimienta negra recién molida, al gusto

Procedimiento

1.- Pedimos al pescadero que nos prepare el lomo de salmón sin espinas y manteniendo la piel. Una vez en casa, limpiamos con un paño cuidadosamente la carne, por si tuviera pegadas escamas. La telilla blanca se retira, aunque se puede dejar lo que tiene por encima de la ventresca, que es una carne más delicada y así queda protegida.

2.- Encendemos el horno a 150ºC (horno medio), arriba y abajo sin ventilador. Forramos una bandeja de horno con papel (opcional, para limpiar mejor después) y a continuación repartimos por toda la superficie las rodajas de limón y, encima de éstas, las hojitas del eneldo. Colocamos encima el lomo de salmón con la piel hacia abajo y se salpimenta generosamente y, si queremos un aroma más fuerte a eneldo, se ponen más hojas encima.

anetmon

saumncru

3.- Con el horno ya caliente se mete la bandeja en el centro y se hornea alrededor de 15 minutos, hasta que se vea que el salmón está rosa pálido y la carne se separe fácilmente en lascas. Para orientar: este lomo de 1.100g estuvo exactamente catorce minutos. Técnicamente no ha reposado porque entre que salió la bandeja del horno, se pasó a la fuente de servir y llegó a la mesa ya habían pasado 6-7 minutos, que es el reposo aproximado que pide una pieza así.

Notas: Es bueno dejar la piel porque así queda más jugoso el salmón y el limón no le da amargor (con el calor amarga), sólo el aroma. Además, será infinitamente más sencillo pasarlo a la fuente de servir y, en cualquier caso, la carne se despega prácticamente sola de la piel cuando el salmón está en su punto así que nadie tendrá en su plato nada que no se coma, no os preocupéis por eso.

– Con el tiempo y la temperatura que doy el salmón queda completamente hecho por la parte más fina de la cola (pero no pasado) y un puntito más crudo por la zona más gorda, que es como yo lo prefiero, así hay para todos los gustos. Lo meto con el horno caliente más que nada para medir el tiempo que se hace pero se puede meter sin problemas con el horno frío, pero ahí hay que estar pendiente. El salmón hay que hacerlo a una temperatura relativamente baja porque si se hace demasiado fuerte le saldrá como un cuajito blanco (es albúmina, por si alguien tiene curiosidad) que hace que quede feo y, además, supone secarle la carne.

smonfait

– Limón-eneldo es un clásico pero se pueden hacer más combinaciones de aromáticos porque el salmón lo aguanta casi todo. Por ejemplo: naranja-tomillo, cítricos varios-hinojo, lima-cilantro… Lo único importante es tener en cuenta que el blanco del los cítricos amargará en el horno así que, si queréis usar los aromatizantes también por la parte de arriba del salmón, habrá que usar sólo la pura ralladura de color.

MOUSSE DE YOGUR Y ACEITE DE OLIVA

mousse

De postre toca mousse única y exclusivamente por hacer la tontería de usar “cola de pez”. Eso sí, si tenéis auténticos pescetarianos o vegetarianos mirad bien que sea cola de pez auténtica o gelatina vegetal, que lo normal es que las gelatinas sean de origen porcino. Esta mousse es distinta, espero que no os eche para atrás el aceite de oliva, de verdad que queda muy rico y hace maravillas por la textura. Uso Virgen Extra, por supuesto, y me gusta usar uno de sabor suavito y más bien afrutado, aunque la forma de no equivocarse es usar el que os guste a vosotros. La receta es para bastante más que para cuatro personas, pero hacer la mitad es complicado por aquello de montar cantidades ínfimas de nata y claras así que, como aguanta bien en la nevera unos 3 días, hacemos receta entera y tenemos postre rico asegurado para otra vez.

Ingredientes para 6-8 personas

  • 4 hojas de gelatina pequeñas (6’6 gramos)
  • Dos yogures naturales, 250g en total
  • 75g azúcar
  • 50ml aceite de oiva
  • 200ml nata (un brick pequeño), semimontada
  • 2 claras de huevo L a temperatura ambiente

Procedimiento

1- Poner a hidratar las hojas de gelatina en agua fría, unos 5 minutos. Si usas en polvo el ideal es espolvorearla sobre el agua para que se hidrate mas uniformemente y no se pegue al recipiente, con unos 60ml debería ser suficiente (con las hojas puedes usar tanta agua como quieras).

2.- En una cacerola pequeñita mezclar el azúcar con uno de sus yogures y todo su suero y ponerla a fuego suave hasta que se haya disuelto el azúcar, no debe hervir ni mucho menos. Se pondrá bastante líquido, es normal. Añadir la gelatina y remover hasta que esté bien disuelta en el yogur con azúcar, retirar y reservar para que se vaya templando.

3.- En un bol aparte bate el otro yogur y añade a hilito el aceite de oliva batiendo todo el tiempo. A continuación, añadir la mezcla de yogur-azúcar-gelatina ya templada y batir bien. Incorporar la nata semimontada fría con cuidado haciendo movimientos envolventes.

4.- Con unas varillas limpérrimas se baten las claras hasta que estén muy espumadas, hayan doblado su volumen y se mantengan bien tiesas. Según la temperatura de las claras, las varillas que uses y lo frescas que sean tardarás entre un minuto y cinco…

claras

La foto no es gloriosa pero se aprecia el punto de las claras, muy firmes y con burbujas de aire más bien grandes.

5.- Usa un par de cucharadas soperas de las claras para diluir un poco la base de yogur y a continuación mezcla el resto envolviendo con una espátula, haciendo movimientos circulares de abajo a arriba con cuidado para mantener el máximo aire posible. Vierte en el recipiente en el que vayas a servirlo y guarda en la nevera, un mínimo de 3 horas.

Notas: La nata debe estar sólo semi-montada porque si no, al mezclarla con el yogur y luego otra vez con las claras se podría cortar. Puede estar preparada con tiempo y guardada en la nevera.

Las claras montadas se tienen que hacer justo antes de usarlas, ya sabéis que para batirlas tiene que ser en un bol y con unas varillas chirriando de limpias.

4mousses

He puesto varias cosas encima de la mousse, para dar ideas. Aparte de las fresas al natural hay frutos secos con miel, que son dos opciones muy sencillas y que tienen poco trabajo y, en primer término, una confitura rápida similar a la que os enseñé el año pasado hecha con nectarinas y cardamomo verde, que encuentro que tiene un aroma que va muy bien con esta mousse de yogur y aceite, en plan oriente medio. Si os animáis a hacer la confitura, os recomiendo hacerla de víspera para que salga mejor el sabor del cardamomo.

La cantidad de azucar es variable, ya sabéis la regla: entre 10 y 20% del peso del principal (son algo más de 600g de preparación principal). En cuanto a la cantidad de gelatina, ésta suele rondar el 1% del volumen de la preparación principal en gramos. Es decir, a 250ml de líquido corresponderían 2’5 gramos de gelatina. Por comodidad/facilidad del cálculo se puede usar sin mucho temor a equivocarse una hoja pequeña de gelatina por cada 150ml.

Tags: , , , , , , ,

IMG_8840

En un bote mono es buen regalo

Tengo que decir que el pretendiente por ahora cumple su palabra, lo cual gusta mucho. El primer lunes después de abierta la veda se presentó en mi casa con dos perdices, eso sí, a la voz de “qué rico, perdices en escabeche”. Pena mora, a mí como me gustan de verdad es con coles… No estuve nada rápida, por lo menos le tenía que haber dicho que si quiere escabeche que me dé los bichos pelados. Como la dosis normal es media perdiz por persona nos comimos una y la otra se la di embotada con algunas verduritas y su salsa y bien cubierta de aceite de oliva, que para eso el escabeche es una conserva. Seguramente ya lo sabéis, pero por si acaso os cuento que así una perdiz escabechada dura bastante tiempo en la despensa alejada de la luz (también en la nevera, por supuesto, pero no es necesario). Teniendo en mente la receta de las pochas con codorniz, decidí servirlas con una ensalada de pochas y creo que fue un gran acierto porque las legumbres van fenomenal con las aves de caza y además la pude servir templada, que comer frío-frío ya no apetece.

Por lo demás, el menú de hoy os lo paso con trampa. Bueno, quiero decir que no os pongo las mismas recetas que le puse al pretendiente. De primero tomamos sopa de cebolla porque es muy calentita y mi comodín de estas fechas, pero como esa receta ya os la di en su día, os pongo otra que es rica y también la uso para apuros porque se hace con pimientos de bote, que siempre tengo en la despensa. Había pensado poneros soufflé pero como de postre os iba a dar clafoutis… Bueno, el caso es que el menú ha quedado así:

De primero, Sopa de Piquillos

De segundo, Perdiz en Escabeche (con ensalada de pochas)

De postre, Clafoutis de Moras

SOPA DE PIQUILLOS

IMG_8964.CR2

Esta sopa me encanta porque tiene un color precioso, y seguro que a estas alturas ya sospecháis que me gusta comer “de colores”. Pero también me gusta que es un saca-apuros porque se hace con pimientos de tarro y, encima, también está rica fría con lo que vale para hacerla en verano. Me gusta servirla con un poco de crème fraîche y gremolata de avellanas, pero las guarniciones valen todas y no son nada despreciables unos picatostes de los de toda la vida o un pistou, que además queda bastante bonito el verde intenso con el rojo de la sopa.

Ingredientes para 4 personas:

– 35ml aceite de oliva, que es un chorrito largo

– 75g de cebolla pelada y a cuadritos (una pequeña)

– 1 tarro de pimientos (que ronde los 300g más o menos, asados o al natural al gusto), usarás también el líquido así que no lo tires

– 2 dientes de ajo picados (si no traen ajo los pimientos)

– 100g tomate rallado (uno mediano, sustituible por tomate triturado de lata)

– 100ml de jerez

– 1 hoja de laurel seco

– 40g avellanas peladas y tostadas (un puñado lleno)

– 1/2L caldo de verduras o de pollo

– Sal y pimienta al gusto

– 5g de azúcar, o al gusto (opcional, yo pongo cuando uso pimientos al natural pero no para los asados)

– 35ml vinagre de jerez (mejor de yema) o al gusto

Procedimiento:

1.- Pon el aceite y la cebolla con una pizca de sal en una olla al fuego medio y pasados 2 ó 3 minutos, cuando la cebolla haya empezado a sudar, añade el tarro de pimientos con el ajo, el tomate rallado, el jerez y el laurel. En cuanto hierva, baja el fuego y pasados 12-15 minutos hirviendo la cebolla ya no debería oler a crudo, en este momento añade el resto de ingredientes salvo el vinagre, espera que recupere el hervor y deja hervir a fuego lento otros 10 minutos.

2.- Retira la hoja de laurel, tritúralo todo muy bien, rectifica de sazón y pasa por el chino, aunque esta sopa admite algo de textura así que, si te gusta así, puedes no pasarla por el chino. Justo antes de servir añade el vinagre para que no pierda aroma.

IMG_8963.CR2

La de arriba estaba sólo con crème fraîche, ésta también lleva gremolata de avellanas

Notas: Las avellanas van fenomenal de sabor con los pimientos (piensa en la salsa romesco) y además aportan cuerpo a la sopa pero una avellana rancia te puede estropear el plato. Si ves que alguna está más oscura de la cuenta, pruébala porque aunque a veces puede ser que esté más tostada otras es signo de que está rancia. También se puede sustituír por almendras, pero uso avellanas siempre que puedo, me gusta más.

El vinagre alegra mucho la sopa, de verdad. Si no te convence lo del vinagre en caliente haz la prueba: toma un poco de sopa sin él y a continuación una pequeña cantidad aliñada después, verás como el sabor gira y gana bastante en matices.

Para hacer la gremolata: pica fino un puñadito de avellanas tostadas y mezcla bien con la ralladura fina de medio limón, una pizca de sal, medio diente de ajo triturado, un poco de perejil picado y un chorrito de aceite de oliva. Aguanta unos días en la nevera y congela bien, queda bien con sopas pero también para darle cuerpo a aliños de ensalada o con pescados a la plancha.

Esta sopa sale más rica con pimientos de tarro de cristal que con pimientos de lata, imagino que es porque el líquido coge sabor y como se usa en la sopa se nota.

PERDICES EN ESCABECHE

Escabeche de perdrix.CR2

Hasta que no llegué a España no probé las perdices en escabeche ni el escabeche en general, ahora que lo pienso, no es algo que se hiciera en casa. Debe de ser una cosa española porque cuando las probé me enamoré y estuve buscando y buscando una receta en mis libros y le pregunté a Odette y nada. Tras mucho buscar, di con la receta de la Marquesa de Parabere y la adopté un tiempo hasta que poco después encontré el libro “Yo me lo guiso, yo me lo como” que es una joya y el mejor libro de recetas de caza que conozco y me quedé con su receta. En realidad lo que he robado es el procedimiento y la composición del escabeche en sí. Los “aromáticos” son más afrancesados porque yo sin mi mirepoix no enciendo el fuego. Esto lo digo para que tengáis cintura a la hora de sustituír el clavo por cominos, el apio por pimientos y cosas así.

Ingredientes para 4 personas

– 2 perdices

– 100g cebolla, pelada y en cuadros

– 100g zanahoria, pelada y en rodajas de un cm más o menos

– 100g apio, limpio y cortado en trozos de uno o dos cms, más o menos (se pueden dejar las hebras en este caso)

– 2 dientes de ajo con su camisa, un poco aplastados

– 1 hoja de laurel seco

– 2 clavos de olor

– 10 granos de pimienta negra, enteros

– Sal (uso un gramo por perdiz. Si quieres usar la receta como conserva, a más sal mejor aguanta la carne, que el vinagre si no la va ablandando y puede ser demasiado)

– 250ml* (una taza larga) de aceite de oliva

– 125ml* de vino blanco seco decente, perfectamente admisible un vino fino o manzanilla

– 125ml* de vinagre de jerez (o vinagre de vino que no sea de Jerez pero que sea bueno, por favor)

* Las medidas de aceite, vino y vinagre son las que hicieron falta en la olla que utilicé para cubrir las perdices completamente. Como esto depende en gran medida del recipiente que se use para cocinarlas, tened presente que lo importante en este caso es la proporción: 50% del líquido total de aceite, 25% de vino y 25% de vinagre. Además, habrá que reponer, pero sobre eso más adelante.

Procedimiento:

1.- Preparamos las perdices: Si tenéis la buena suerte de que os las traen de caza pero la mala suerte de que os las dan “tal cual” no habrá más remedio que pelarlas procurando no romper la piel, además de quitarles las tripas y el buche y cortarles la cabeza, los alones y las patas. Una vez limpias, yo las lavo con agua fría por dentro y las seco muy muy bien (Odette criticaba mucho que los españoles “lavan sus carnes”, yo no veo sacrilegio en darle un agüita a la perdiz por dentro porque no pretendo hacer un civet). Si han quedado plumas, se queman con un soplete o con el fuego de la cocina. A continuación, las bridamos igual que si fueran un pollo para hacer al horno, como vimos aquí.

2.- Hay que elegir una olla en la que quepan las perdices más bien justitas, si puede ser en vertical mejor que mejor. Esto es muy difícil así que nada de angustias, yo en este caso las he hecho tumbadas pero eso sí: boca arriba, para que dé el menor calor directo posible a las pechugas.

3.- En el fondo de la olla se pone suficiente mirepoix para que esté cubierto el fondo y encima las perdices boca arriba (o en vertical, si es que se puede, y en este caso con las pechugas mirando hacia dentro, no hacia los bordes). Se rellenan los huecos entre las perdices con el resto del mirepoix, el ajo y las especias, se añade la sal y se cubre con el líquido. Si no estuvieran completamente cubiertos los pájaros, se seguirá vertiendo líquido siempre en la proporción ya explicada: 50% aceite, 25% vino blanco y 25% vinagre.

4.- Se ponen al fuego muy lento y se tienen ahí hasta que la carne se desprenda fácilmente del hueso. Aclaración: las he tenido a alrededor de 95ºC durante tres horas completas, sin llegar a hervir del todo en ningún momento. Si tienes una vitrocerámica o inducción esto no es difícil de conseguir. Para cocinas de gas, recomiendo un difusor y estar más pendiente. Para controlar algo la evaporación sin poner tapa he hecho una cartouche (un circulito de papel con pequeño agujero en el centro, que se pone encima del guiso) pero esto no es imprescindible. Seguramente habrá que ir reponiendo líquido, se añadirán vino y vinagre a partes iguales y hasta que estén cubiertas las perdices. El aceite no hay que reponerlo, que no se evapora.

cartouche.

La cartouche, me quedó algo grande pero mejor así que corta

5.- Muy importante: hay que dejar que se enfríen en el propio escabeche. Como mínimo conviene esperar un día antes de comerlas porque mejoran de sabor y textura.

Notas: Si no hay mucha perdiz o hay mucha gente, se puede reconvertir en un plato de “ensalada de perdiz escabechada” y así con desmigar un poquito en vez de poner media perdiz estamos del otro lado. Claro que, en ese caso, no sería un plato principal. Como es algo que tengo asociado al invierno, me gusta hacer esta ensalada con una mezcla de hojas en la que predomine la escarola y añadiendo algunos granos de granada, que no resultan en exceso dulce y son preciosos, de lo más festivo.

Si quieres, puedes colar el líquido del escabeche para que quede más bonito. Yo sólo lo hago para embotarlas para regalo, para mí las dejo con todas sus cosas porque es menos trabajo y probablemente más sabor (aunque esto último tendría que mirarlo bien).

El acompañamiento de las fotos es una ensalada de pochas templada muy sencilla. He aliñado las pochas aún en caliente con el propio escabeche de las perdices en el que he disuelto una cucharadita de mostaza de Dijon. Además, la ensalada lleva tomates cherry en rodajas, chalotte en brunoise, macédoine (cuadritos algo más grandes que la brunoise) de las zanahorias del propio escabeche y perejil picado. El plato lo he terminado con flor de sal, como casi siempre.

CLAFOUTIS DE MORA

IMG_8955.CR2

El clafoutis es un clásico francés y como buen clásico tiene tantas versiones como casas: hay quien lo desmolda y quien lo hace en fuente; quien hace una versión muy parecida al flan y quien la hace más bizcochona; hay quien usa kirsch y quien no… en fin, os hacéis una idea. Como es natural, yo doy la receta de casa que me parece la mejor. Lo tradicional es hacerlo de cerezas y dejando el hueso. Hoy lo hacemos de moras porque cogí unas moras silvestres buenísimas y las usé para esto. Por supuesto, se puede usar cualquier fruta que nos guste. Lo más común (quitando la cereza, claro) es usar frutas de verano como fresas, melocotón, albaricoque o ciruela pero funcionan bien las peras y las manzanas en gajos finitos y añadiendo canela, que además resulta muy otoñal.

Por otra parte, es el postre más tonto y rápido que hay de preparar, cinco minutitos de trabajo y luego al horno tres cuartos de hora.

Ingredientes para 6-8 personas

– 85g mantequilla sin sal deretida (usaremos un poco para preparar el molde)

– 125g de azúcar blanco (reserva unos 15/20 gramos para espolvorear al final, también usaremos un poco para preparar el molde)

– 600g moras

– 4 huevos grandes

– Semillas de media vaina de vainilla o extracto de vainilla o azúcar vainillado

– 250ml leche entera

– 90g harina

– Pizca de sal al gusto

Procedimiento

1.- Precalentamos el horno a 190º, fuego arriba y abajo. Se pincelan con mantequilla el fondo y los bordes de un molde de un litro de capacidad (mínimo) y a continuación se espolvorea con azúcar, así no se pega y carameliza por fuera, que queda más rico. El azúcar que sobre se devuelve con el resto para usarlo en la masa. Cubrimos todo el fondo del molde con la fruta, que esté generoso y más bien apilado.

MontaClafoutis

De arriba a abajo: molde engrasado y espolvoreado de azúcar, con la fruta y con la mezcla de clafoutis.

2.- En un bol grande ponemos el azúcar menos dos cucharadas soperas que reservamos para espolvorear al final, la vainilla y los huevos para batirlos juntos. Cuando están bien batidos añadimos la leche y batimos, luego la harina y la sal y mezclamos más. Cuando está amalgamado terminamos con el resto de la mantequilla derretida. Se vierte todo sobre la fruta y se mete en el centro del horno caliente alrededor de 40 minutos, que se vea bien doradito por arriba.

3.- Se saca del horno para espolvorear con el azúcar reservado y se mete otros cinco minutos  en el tercio superior del horno para que se gratine.

IMG_8952

Cuando tenga este color, sácalo del horno para espolvorear el azúcar por encima

4.- Versión con batidora: bátelo todo junto hasta que no queden grumos, vierte sobre la fruta y hornea como en el procedimiento tradicional.

Nota: Se toma templado o a temperatura ambiente. Una vez hecho hay que tomarlo en el día porque luego pierde bastante, la verdad. No obstante, se puede tener hecho y congelar antes de hornearlo. No sé si se nota en las fotos, pero el molde que uso es bastante más pequeño, como para 3-4 personas. Repartí la mezcla entre dos iguales y uno de ellos fue al horno mientras el otro, bien tapado con film, lo metí en el congelador. Directamente del frío se puede hornear, aunque habrá que darle al menos 10 minutos más de horno.

Para celíacos, podéis hacer algo parecido con la crema de almendras que os enseñé el mes pasado.

Espero que probéis y os gusten, que me preguntéis todas las dudas que tengáis y me contéis las variaciones que se os ocurren.

IMG_8896.CR2

Tags: , , , , , , ,

COPYRIGHT Muchas de las fotografías utilizadas en este blog han sido encontradas en la web y desconozco su autor. Si crees que alguna de ellas no debe ser publicada o conoces su procedencia ruego me lo indiques, para retirarla o identificar al autor. Si quieres utilizar alguna de mis imágenes puedes hacerlo indicando su procedencia.