Fabrica Sant Anna

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En 1968, a petición del presidente Salazar, Antenor Patiño, el millonario boliviano conocido como “el Rey del Estaño” preparó un baile, cuyo objetivo era ser el más fastuoso del siglo veinte.

Quinta Patiño, Estoril

Quinta Patiño, Estoril

El objetivo de Salazar era atraer a Portugal el turismo high-class y el de Patiño mostrar al mundo su inmensa riqueza. Aquella iba a ser una fiesta mejor que la del Marqués de Cuevas en Biarritz, mejor que la de Charles Beistegui en el Palacio Labia de Venecia, mejor que la de Marie-Helène y Guy de Rothschild en Ferrières, mejor que el Black & White ball de Truman Capote en Nueva York… Iba a ser el baile de todos los bailes. El lugar elegido fue la Quinta Patiño, fastuosa propiedad del Rey del Estaño situada a unos tres kilometros de Estoril. La lista de 1200 invitados incluía a lo más granado de la sociedad europea y americana. Los palacios de toda Europa se revolucionaron, los yates levaron anclas con rumbo a a Estoril, y durante meses, cientos de operarios horadaron un valle artificial para que desde la Quinta se pudiera ver el mar.

MC Schlumberger y Audrey Hepburn llegando a la fiesta de los Patiño.

MC Schlumberger y Audrey Hepburn llegando a la fiesta de los Patiño.

Bajo el jardín se construyó una inmensa gruta artificial que fue iluminada con 60.000 lámparas de aceite. Un periódico de la época dice que fue decorada para el evento con miles de jaulas de palomas blancas y sus paredes recubiertas por helechos.-Orquestas enteras fueron traidas de Londres, Nueva York y las Antillas… y el 6 de septiembre de 1968 más de mil personas, entre ellos miembros de las familias reales – reinantes y depuestas – de media Europa, cenaron y bailaron y disfrutaron de un sin par espectáculo de fuegos artificiales en las terrazas y jardines de Quinta Patiño, ochenta hectareas iluminadas por miles de velas y antorchas. Quienes lo vivieron cuentan que efectivamente fue el baile del siglo…

Fachada de la casa orientada al mar. Unos veinte metros debajo de este jardín está la gruta...

Fachada de la casa orientada al mar. Unos veinte metros debajo de este jardín está la gruta…

Pantaleón me cuenta que fue precisamente en Quinta Patiño, a finales de los años 90 y convertida para entonces en una suerte de hotel-club donde por primera vez vió unos auténticos azulejos portugueses del XVIII. “Nada más verlos, daaarling” confiesa el mono “caí rendido”

Quinta Patiño, entrada este.

“Los azulejos, of course” continúa Pantaleón “no llevaban ahí desde el XVIII. Patiño mandó expediciones por todo Portugal y expolió palacios enteros… ¡en-te-ros!” insiste el mono con cara de disgusto “haciéndose traer metros y metros cuadrados de los mejores ejemplos del azulejo portugués. Todos ellos los colocó, a modo de friso, por el interior de toda la casa…Bueno” corrige  Pantaleón” no toda, la bibliotecá no tiene azulejos, ahí el bueno de Antenor se “conformó” con hacer una copia exacta, aunque en reducido, de la excepcional biblioteca de la Universidad de Coimbra!”…

Quinta Patiño, cuarto de estar del primer piso

Quinta Patiño, cuarto de estar del primer piso

Pantaleón pasó su fin de semana en Quinta Patiño pateando jardines, investigando la famosa gruta, admirando la piscina con sus exquisitos azulejos e investigando casi todas sus habitaciones (incluyendo la sala de cine subterránea)…

Quinta Patiño

…Y admirando paredes. Ese fue su primer contacto con el azulejo antiguo colocado en interiores “Que nada tiene que ver, darling, con el azulejo vulgaris” me aclara por si no me he dado cuenta sóla “relegado a cocinas y baños”. No ya veo que no…

Imagen de los azulejos de la terraza

Imagen de los azulejos de la terraza

Me asomo a las fotos tomando prestado el monóculo de Pantaleón y me asombra la beldad de estas maravillas en blanco y azul que pueblan el país vecino. Porque si bien el azulejo no es un invento portugués, es en Portugal donde alcanzó su máximo esplendor.

Iglesia del convento de Alcobaça.

Iglesia del convento de Alcobaça.

La palabra “azulejo”, según dicen los entendidos, viene del árabe zelijj, que significa piedra pulida y su origen – en esto no parece haber dudas – es moro. Viajó a Portugal gracias al rey Manuel I, quien volvió de un viaje a España fascinado con los azulejos de la Alhambra de Granada y encargó en Sevilla unos similares para su palacio de Sintra. Corría el año 1507.

Palacio Fronteira

Jardines del Palacio Fronteira, Lisboa.

Los azulejos del Rey Manuel causaron sensación y propiciaron otros muchos encargos a los talleres de Granada, Málaga y Sevilla. Los azulejos de esa época eran piezas hechas de otras más pequeñas monocromáticas, cortadas con un instrumento similar al alicate (de ahí la palabra alicatado) que se insertaban en un panel, formando una especie de mosaico. Más tarde se evolucionó hacia las técnicas de cuerda seca y de aristas con cuyos técnicismos no os aburriré. Su origen árabe es el motivo por el cual los mejores talleres europeos se encontraban en ese momento en el sur de España. Pero en Portugal el éxito del azulejo fue tal que pronto contaron con talleres propios que alcanzaron su esplendor entre los siglos XVII y XVIII.

Palacio de los marqueses de Fronteira

Palacio de los marqueses de Fronteira

Escalera de antigua casa noble situada en la Calle Sao Boaventura de Lisboa

Escalera de antigua casa noble situada en la Calle Sao Boaventura de Lisboa

Para entonces ya había aparecido la técnica de la majólica, ya habían tomado de Flandes lo mejor de la técnica holandesa y encargaban paneles monumentales a los mejores pintores de la época. Bajo el reinado de Joao V, a principios del siglo XVIII se fabricaron los más bellos ejemplos del azulejo portugués…

Escalera del hospital e San José, Lisboa

Escalera del hospital e San José, Lisboa

Fundación Ricardo Espirito Santo Silva, Lisboa

Fundación Ricardo Espirito Santo Silva, Lisboa

Palacio de los condes de Anadia, en Mangualde, vía el libro "Azulejaria Barroca Portuguesa", de Luisa Arruda

Palacio de los condes de Anadia, en Mangualde, vía el libro “Azulejaria Barroca Portuguesa”, de Luisa Arruda

De esa época son las maravillosas “figuras de convite” que son representaciones en tamaño natural de alabarderos, mozos, o criadas colocadas en las entradas o escaleras de las casas a modo de bienvenida. Son famosos los “porteros académicos” (¡maravillosos nombre!) de la Universidad de Évora…

Universidad de Evora, salón de actos

Universidad de Evora, salón de actos

Detalle de "porteiro académico"

Detalle de “porteiro académico”

Algunas de estas figuras incluso “hablan” e invitan al forastero a entrar en la casa. Como éste de una casa de Lisboa…

Casa de la Calle Sao Boaventura

Casa de la Calle Sao Boaventura

Que educadamente dice que “entre vuesa merced”..

entre vuesa merced

Los azulejos revisten paredes ornamentales de grandes salas y salones en los más importantes palacios y casas privadas portuguesas…

Palacio de los condes de Anadia, en Mangualde

Palacio de los condes de Anadia, en Mangualde

Palacio de los condes de Azambuja

Palacio de los condes de Azambuja

Palacio de los marqueses de Fronteira, Lisboa

Palacio de los marqueses de Fronteira, Lisboa

Palacio del Patriarca, San Antonio de Tojal

Palacio del Patriarca, San Antonio de Tojal

Palacio Quinta do Carmo, Estremoz

Palacio Quinta do Carmo, Estremoz

Estación de San Benito, en Oporto

Estación de San Benito, en Oporto

Iglesia de San Lorenzo

Iglesia de San Lorenzo

Son tan increiblemente bonitos que le comento a Pantaleón que me sorprende el poco reflejo que tienen en la decoración actual. La fábrica Sant Anna en Lisboa, creada en la época del Marqués de Pombal y principal artífice de la reconstrucción de las fachadas lisboetas con azulejos pombalinos tras el terremoto de 1755, sigue existiendo, y sus azulejos son de quitar el hipo.

Hotel en Lisboa

Hotel en Lisboa

¿Por qué entonces esa ausencia absoluta del uso del azulejo como elemento decorativo por todos los grandes decoradores?. Pantaleón me mira con suficiencia: “No todos, audaz ignorante” me dice Pantaleón “Michael S. Smith, el decorador elegido por Michelle Obama para decorar la Casa Blanca, sí ha hecho tímidas incursiones en el mundo del azulejo” me recuerda.

Interior de Michael S. Smith

Interior de Michael S. Smith

“Cierto” admito.

Inerior de Michael S Smith

Inerior de Michael S Smith

“Podríamos llamarle” añade el mono “¿sabes que ahora vive en Madrid? Ha venido junto a son pétit ami el nuevo embajador de Estados Unidos….”

“¿Llamar a quien?” pregunto

“A Monsieur Smith” me dice.

Sí, pienso, para llevarle a Talavera, no te fastidia. Pantaleón no conoce ni a “Monsieur Smith” ni a su novio embajador de nada, pero si te dejas, con ese hábil uso de la primera persona del plural, el mono ese te lía, te usa de “deco-testaferro” y acabas haciendo el ridículo telefónico más grande por su culpa…

Cuando empieza así mejor pasar de largo. “¿Quien más usa azulejos, Pantaleón?” le pregunto pestañeando inocentemente.

“Anouska Hempel” me dice “Pero so boring, darling” se queja “¡los pone en el cuarto de baño!”

Anouska Hempel, vía Architectural Digest

Anouska Hempel, vía Architectural Digest

 

Anouska Hempel, vía Architectural Digest

Anouska Hempel, vía Architectural Digest

“¿Quien más?” le animo

“Juan Pablo Molyneux” dice raudo “pero lo hace a su aire…”

Comedor de la casa en París de Juan Pablo Molyneux

Comedor de la casa en París de Juan Pablo Molyneux

“De hecho” me dice “no estoy del todo seguro de que lo de arriba sean azulejos y no un papel de Zuber hecho en versión camaieux…” (fingiendo ser azulejos… no sé si recordáis el post Perder los Papeles donde os lo contábamos)

De hecho, uno de los motivos por los que estos azulejos no se usan más es lo carisísimos que son, por eso últimamente estamos viendo bastantes papeles pintados en imitación de azulejos….

Drummonds

Drummonds

Muchos de ellos caros, salvo este de Christian Lacroix para Designers Guild, que es precioso y tiene un precio muy razonable (unos 70€ el rollo de 10 metros):

El papel es que aparece en primer término, me temo que lo del fondo son azulejos de verdad...

El papel es que aparece en primer término, me temo que lo del fondo son azulejos de verdad…

El papel, para no despistar, se llama “azulejos” y existe en varios colores. El azul y el rojo son, en nuetra opinión, los más bonitos. Lo pondríamos hasta media pared, para fingir nuestro propio friso portugués…

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Y nos gustaría especialmente en una casa de campo de paredes encaladas… Quizás con eso “tiremos p’alante” y dejemos de soñar con tener alguna vez unas joyas como éstas….

Casa do Alentejo, Lisboa

Casa do Alentejo, Lisboa

De un anuncio antiguo de telas de Gastón y Daniela

De un anuncio antiguo de telas de Gastón y Daniela

No se bien el origen. En esta foto ponía "Independent Palace Garden Restaurant" así que lo repito...

Quinta da Manique

Quinta da Manique

Y para volver al principio, cerremos la historia donde empezamos. De Quinta Patiño no he encontrado ni rastro en internet. Apenas una reseña que dice que, hace unos pocos años, Sotheby’s la vendía por 10 millones de dólares. No sé siquiera si se vendió….

¿Y Patiño? Antenor murió a principio de los años ochenta del siglo pasado. Fue uno de los hombres más ricos del mundo, heredero de una fortuna legendaria en Bolivia. Su familia sufragó golpes de Estado contra los dignatarios más altos de su país e incluso financió la larga y sangrienta guerra del Chaco contra los ejércitos de Paraguay. Fue embajador en Madrid y Londres y cuentan que era tan rico que en 1952 provocó él sólo la caída del precio internacional del estaño, para hundir la economía boliviana y así recuperar las minas que le habían sido expropiadas. En 1931 se casó en primeras nupcias con María Cristina de Borbón y Bosch-Labrus, Duquesa de Dúrcal, hija de un primo de Alfonso XIII. Tuvieron tres hijos. La pequeña, la bella Isabel Patiño, fue protagonista de una de las historias de amor más sonadas del siglo XX cuando a sus 17 años se escapó de casa para casarse con el inglés James (Jimmy) Goldsmith, de posterior ilustre fama como playboy (Fue él quien dijo que “cuando un hombre se casa con su amante crea un puesto vacante”) Isabel moriría en menos de un año al dar a luz a su única hija, Isabel Goldsmith-. Antenor Patiño no aprobaba la boda. Dicen que cuando Goldsmith fue a pedirle la mano de Isabel, Antenor le dijo que en su familia “no era costumbre casarse con judíos” a lo que Goldsmith contestó que en la suya tampoco lo era emparentar con indios. Me temo que ambos se hubieran llevado bien con Pantaleón.

 

Ala dos namorados, Coimbra

Ala dos namorados, Coimbra

PD: Añado unas fotos de última hora que me manda una lectora, María. Son de un espectacular hotel en la sierra norte de Sevilla, San Benito. Me dice que al buscar las fotos ha visto en su web que cierran este mes. Esta crisis por desgracia se lleva por delante muchas cosas buenas. Si aún os da tiempo, pasaos por allí, por las fotos creo que merece la pena (www.palaciosanbenito.com)

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Salón chinesco…

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