cocina francesa

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Con este tiempo apetecen platos contundentes, bien calentitos y con salsa para poder mojar pan, ¿a que sí? Tengo el menú perfecto de chimenea, como para un día de campo, por ejemplo. Además son todo platos clásicos. Espero que le saquéis jugo:

Plato único, Coq au vin

De postre, Tarte tatin con crema inglesa

COQ AU VIN

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Ya sabéis que, con excepción de las ensaladas, soy bastante puntillosa con las cantidades y siempre lo hago todo medido, sea en gramos o por volumen. Pues bien, el coq au vin lo hago completamente a ojo, debe de ser la costumbre… Lo que sí he hecho en esta ocasión, para poder daros indicaciones precisas, es ir pesando todo lo que iba utilizando y así os manejáis a partir de ahí. La receta es para hacer con gallina (y mejor tirando a vieja, pero gordita, eso sí) porque con pollo no tendría nada que ver el resultado. Si no encontráis gallina o no os apetece ir a buscarla, mirad en las notas donde os daré las variaciones para usar pollo. Cuando queráis hacerlo, tened en cuenta que hay que empezar la víspera. En función del tamaño de la gallina y de la cantidad de arroz, pasta o patatas con que acompañéis el plato, dará para 4 o para 6 personas, yo lo pongo de plato único. La salsa es muy abundante, la que sobra me encanta tomarla con tallarines.

Ingredientes para 4-6 personas

  • 1 gallina grande, troceada pequeña: alas por separado, contramuslo y muslo den 2 ó 3 trozos, pechuga en 3 ó 4. Se pueden usar sólo cuartos traseros, por supuesto (si es pollo, de hecho, es recomendable. Ver notas)
  • 200g cebolla (una muy grande) troceada menuda
  • 150g zanahoria (2 normales) pelada y en rodajas o en brunoise
  • 750ml vino tinto tirando a seco (he usado un valdepeñas, vale casi cualquier cosa que se pueda beber razonablemente)
  • Sal y pimienta al gusto
  • 1 hoja de laurel seco
  • 250g lardons. Se puede usar panceta curada o incluso bacon, pero que no sea ahumado
  • 20g de pasta de tomate concentrado (una cucharada sopera)
  • 25g de harina (una cucharada sopera)
  • 600g champiñones, limpios, sin pie y partidos en dos o en cuatro trozos, según el tamaño
  • 300g cebollitas perla o, en su defecto, de cebolla dulce en brunoise
  • 30g mantequilla sin sal, aproximadamente, para usar al menos en 3 golpes
  • Perejil picado

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Procedimiento

1.- La víspera se pone a marinar la gallina con el vino, la cebolla, la zanahoria, sal y pimienta y la hoja de laurel. Tiene que estar todo tapado por el vino, la manera de conseguirlo usando sólo una botella de vino en lugar de dos o tres es meterlo en una bolsa de congelar de las enormes y sacar el aire. Guardar en la nevera.

2.- En una olla de fondo pesado ponemos los lardons a tostar a fuego medio, queremos que suelten grasita y que se tuesten. Mientras tanto, ponemos a escurrir el gallo con la marinada en un colador grande sobre un bol, que hay que recoger todo el vino.

3.- Cuando ya está tostado el tocino se quita algo de grasa con ayuda de un cucharón o pasando un papel de cocina y se añade el pollo con la cebolla y la zanahoria. Se remueve un poco y se añaden la pasta de tomate y la harina, esta última espolvoreando para que no haga grumos. Se rehoga todo un par de minutos, más que nada para que quede bien mezclado, y se añade el vino de la marinada y se sube el fuego. En cuanto rompa a hervir, se baja el fuego y se tapa la olla. Dejaremos cocer aproximadamente una hora y media, la salsa se habrá reducido bastante y se habrá puesto bien oscura.

4.- Mientras se hace el pollo, se limpian y se trocean los champiñones y se preparan las cebollitas. Para pelar las cebollas se pone agua con sal a hervir y se blanquean unos 5 minutos, se sacan y ya se pueden pelar con un cuchillo afilado fácilmente. A continuación se cuecen en agua limpia con sal, añadiéndolas cuando ésta hierva y manteniéndolas al fuego unos 10-12 minutos desde que recupere el hervor. Se reservan en un colador para que pierdan toda el agua, las saltearemos después de los champiñones usando la misma sartén.

6.- Se cortan los pies de los champiñones al ras y se limpian con cuidado con un paño húmedo (ya lo siento, para esta receta sí es importante que no absorban agua). En función del tamaño, se parten en dos o en cuatro, elegid siempre los más pequeñitos en la frutería o en el súper. Para que se tuesten los haremos en dos o tres tandas. Elegimos una sartén grande y la ponemos a calentar a fuego medio-alto. Cuando esté bien caliente se añade un pegote de mantequilla y en cuanto ésta se derrita y antes de que haga espuma se echa la mitad de los champiñones, o tantos como quepan en la sartén ocupando el fondo pero sin apilarse y NI LOS TOCAMOS durante al menos 20-30 segundos, hasta que huela un poquito a champi y que empiecen a ponerse un poco más brillantes (están a punto de empezar a soltar jugos) entonces ya se puede mover la sartén para hacerlos bailar. Si no os véis capaces de darles vuelo, no es problema, se les da un meneíto con una cuchara de palo o similar y se procura que cambien de lado y que sigan ocupando la superficie de la sartén sin apilarse mucho. Los volvemos a dejar tranquilitos y se les repite el movimiento a los 30 segundos, así hasta que tengan la pinta de la foto. En total, cada tanda tarda unos 3 minutos máximo, alternando períodos de movimiento en la sartén con rachas de no tocarlos (estos últimos cada vez un poco más largos, porque van soltando jugo y no se queman). Los vamos reservando en un bol aparte.

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Aspecto de los champiñones y las cebollitas antes de añadirlos al guiso (aunque éstos nunca se añadieron).

7.- Cuando están hechos los champiñones, se saltean en la misma sartén las cebollas con el resto de la mantequilla, también a fuego vivo y moviendo de vez en cuando la sartén. En total, unos 3 minutos, se trata sólo de que se tuesten por zonas porque ya están cocinadas. Se reservan con los champiñones.

8.- Ya tenemos el guiso hecho y la guarnición cocinada, sólo queda añadir los champiñones y las cebollas a la olla y dar un hervor conjunto de unos cinco minutos, esta vez destapado para acabar de reducir. Se sirve bien caliente y espolvoreado de perejil picado. Es el guiso perfecto para tener hecho con antelación, recalienta muy bien. Fundamental acompañarlo con algo que sirva para aprovechar la salsa: patatas cocidas, pasta, arroz…

Notas

1.- Para usar pollo, no conviene ponerlo a marinar porque no lo aguanta, ni siquiera los de caserío. En ese caso, conviene hacer algunos cambios para que sea una receta redonda: mejor usar sólo cuartos traseros o retirar los trozos de pechuga a los 25min de cocción, aproximadamente. Además, es preferible saltear el pollo, retirar y reservar mientras se saltea el lardon y luego encima las verduras unos diez minutos. El último cambio, antes de añadir el vino y el tomate, consiste en flambear el pollo con unos 100ml de cognac (o brandy) para que la carne se ponga bien firme.

2.- Sobre las fotos: en este caso no he añadido los champiñones y las cebollas por alergia de uno de los comensales. Los champiñones oscurecen algo el color de la salsa así que reconozco que a la mía le eché un chorrito (como una cucharada sopera larga) de salsa de soja. Además, está cocinado de víspera.

3.- No os preocupéis en absoluto por rehogar la harina, que no hace ninguna falta, va a estar cociendo en vino más de una hora que es tiempo más que suficiente para que se cocine en un medio líquido. Por supuesto, se puede sustituír por maizena o fécula de patata.

4.- Recomiendo de corazón usar las cebollitas perla que venden en bolsas congeladas porque son más finas que las que se encuentran normalmente en los mercados y además dan mucho menos trabajo, que ya vienen peladas. Si las compráis congeladas, cocedlas como diga el paquete y no como digo yo, claro. Si en lugar de cebollita francesa usáis cebolla dulce troceada, sólo hay que saltearla sin cocerla antes. Debería estar lista en unos 8-10 minutos a un fuego medio alto.

TARTE TATIN CON CREMA INGLESA

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No me creo que haya tardado tanto en hacer aquí esta receta, que no cabe más clásica y la hago muchísimo. La tarta tatin me gusta tango que me la suelo hacer por mi cumpleaños. Un apunte, eso sí: me he criado oyendo que la tatin auténtica se hace con masa quebrada (bueno, una variante) pero reconozco que me gusta más con hojaldre. Aparte, como da igual que suba o no, el hojaldre comprado no desmerece la receta y hace que sea mucho más fácil lanzarse al ruedo.

LA TARTAtatin

No hace falta un molde especial para hacerla, yo uso una sartén de 25cms a la que se le quita el mango. También se puede usar una sartén a la que no se le quite el mango pero que no lo tenga de baquelita y teniendo cuidado de no quemaros al sacarla del horno. Uso manzanas variadas, normalmente combino Granny Smith con alguna variedad dulce que aguante bien la cocción sin deshacerse, como la golden o pink lady (en la foto). Con reineta queda maravilloso de sabor pero no tan bonito porque tiende a hacerse puré y conviene darle un poquito más de fuerza al fuego, con lo que es para público con un poco más de experiencia. Si vuestro molde es de un tamaño distinto, un truco para medir la cantidad de manzanas necesarias consiste simplemente en llenar el molde/sartén con las manzanas enteras. Siempre parece que van a sobrar pero hay que meterlas todas.

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Están muy holgaditas pero no cabe ni una más, suele ser una forma fácil de medir la cantidad de manzanas que hacen falta para la tarta.

 

Ingredientes para un molde de 25cms (6-8 personas)

  • 1’5kg manzanas, peladas, descorazonadas y cortadas en cuartos.
  • 75g mantequilla sin sal
  • 80g azúcar común
  • Plancha de hojaldre del mismo diámetro que el molde (córtala antes de empezar usando el propio molde como guía y reserva en la nevera hasta que lo vayas a usar)

Procedimiento

1.- Se reparte la mantequilla en trocitos por todo el fondo de la sartén y se espolvorea uniformemente el azúcar. Se pone a fuego lento y a continuación se preparan las manzanas, que se irán añadiendo a la sartén según las vayamos teniendo listas, independientemente de que se haya derretido la mantequilla o no.

2.- Se parten las manzanas en cuartos, se pelan y se les retira el corazón (lo suelo hacer en ese mismo orden). Conforme van estando listas se van colocando sobre el azúcar de la sartén, con la parte convexa hacia abajo. Es muy probable que la última manzana -puede que la última y media- haya que partirla en trozos más pequeños para que quepa pero hay que usarla toda. Para que todo el mundo tenga en su plato algo de manzana ácida y algo de manzana dulce pongo todos los trozos de granny smith en los bordes y en el centro la manzana dulce.

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Algunos trozos están levantados y los últimos están cortados más pequeños. No pasa nada.

3.- Precalentamos el horno a 200ºC y dejamos las manzanas que se vayan haciendo en la sartén, sin tocar nada. Pasados unos veinte minutos empezará a oler más rico y podrá verse cómo los jugos de manzana ya van cubriendo los trozos. Estos jugos son los que hacen que se cocine la parte de la fruta que no está en contacto con la sartén. Pasados otros 15-20 minutos, el borboteo empieza a ser más espeso y el líquido se habrá vuelto de un color amarillo ámbar, las manzanas habrán encogido mucho (aquí ya se pueden recolocar los trozos, que hará falta) y al pincharlas con un cuchillo se notarán blandas, es el momento de retirarlas del fuego y de colocar encima la plancha de hojaldre. Procura que el hojaldre “abrace” las manzanas de los bordes.

4.- Se pone la sartén en el centro del horno y se hornea unos 20-25 minutos hasta que el hojaldre esté dorado. Antes de darle la vuelta (se coloca un plato encima del molde y se invierte si fuera una tortilla de patata) no es una tontería agitar suavemente la sartén hacia delante y hacia detrás para soltar un poco el caramelo del fondo del todo. Una vez en el plato, si es necesario, se ajustan los trozos de manzana. Ocasionalmente pueden incluso quedarse pegados al fondo de la sartén, no es problema, se despegan y se ponen en lo alto de la tarta y aquí no ha pasado nada. De hecho, esos trozos son riquísimos. Se espera al menos 10 minutos para servir, puede tomarse caliente o a temperatura ambiente.

LA CREMA INGLESA

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Tenía una amiga que decía que no se podía andar por la vida sin saber cómo se hace la crema inglesa. Sin llegar a esos extremos, creo que es una receta que hay que tener y ser capaz de hacerla sin tener que mirar una receta porque es como tener un vestidito negro en el armario que vale para todo. Además de ser una cosa riquísima, hace que cualquier postre tonto se convierta en algo más serio. Por si eso no fuera suficiente, es la base clásica para hacer helados así que lo único que puedo hacer es pedir disculpas por no haber pensado antes en daros la receta. Aparte de con yemas, se puede hacer con huevos enteros (un huevo entero equivaldría a dos yemas) tiene más cuerpo pero hay que tener más cuidado de que no vaya a cuajar. También se puede usar indistintamente leche entera o nata, o una mezcla de ambas. Creo recordar que la de las fotos está hecha con nata de guisar (15%MG) pero no lo recuerdo porque son viejas. Se puede usar maizena para espesar a gusto del consumidor siempre y cuando no se vaya a usar como base para helados.

Ingredientes para medio litro

  • Una vaina de vainilla, o una cucharada de pasta de vainilla o su equivalente en extracto de vainilla o azúcar vainillado (en este último caso, sustituye por parte del azúcar de la receta, que ya es bastante dulce)
  • 400ml de leche entera
  • 4 yemas de huevo M, mejor a temperatura ambiente
  • 75g azúcar

Procedimiento

1.- Vertemos la leche en un cazo y lo ponemos al fuego medio. A continuación, abre la vaina en dos y rasca con la punta de un cuchillo las semillitas de la vainilla, usa la propia vaina para ayudarte a echarlas a la leche (se quedan pegadas al cuchillo) y luego métela también en el cazo, ya que estamos. En cuanto empiece a hervir retíralo del fuego y reserva mientras batimos las yemas con el azúcar, así va infusionando la vainilla y templa algo con lo que quitamos riesgo de quemar las yemas nada más empezar.

2.- En un bol batimos las yemas con el azúcar, mejor si es con varillas eléctricas, hasta que se pongan muy pálidas, cremosas y esponjosas. Poco a poco y sin dejar de remover con una cuchara de palo o una espátula añade a chorro la leche vainillada hasta que esté todo bien integrado. Retira la vaina de vainilla, sécala y guárdala para otra ocasión.

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Aspecto de las yemas y el azúcar antes de recibir la leche.

3.- Se vierte toda la mezcla en el mismo cazo en el que calentamos la leche y se vuelve a poner en el fuego, esta vez muy lento. Removemos continuamente como si diburájamos ochos en el cazo hasta que la mezcla alcance los 80ºC, teniendo especial cuidado de que la cuchara siempre esté tocando el fondo del cazo, para que no se agarre. Como no espero que todo el mundo tenga un termómetro ad hoc, aquí va alguna pista: primero empezarán a disminuír las burbujitas de aire, luego olerá a natillas buenísimas y enseguida se notará que está más espeso, como una béchamel clarita. La prueba definitiva consiste en pasar el dedo (limpio) por el centro de la cuchara, si se mantiene la línea separada unos 5 segundos es que ya está hecho. En total no debe de llegar a los 5 minutos.

 

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Esta es la prueba del nueve para la crema inglesa.

 

Notas

1.- Si no tenéis tiempo de esperar a que la leche temple, guardad un par de cucharadas soperas sin calentar y mezcladlas con las yemas y el azúcar justo antes de añadir la que habéis calentado, para evitar que les dé un arrechucho de calor y se cuajen.

2.- La crema se puede aromatizar con mil cosas aparte de la vainilla, desde otras especies hasta licores o chocolate. La vaina se puede secar y guardar para darle otro uso, yo las suelo reciclar para hacer azúcar vainillado.

3.- Cuando se hace usando los huevos enteros, es posible que queden más burbujitas de aire en las natillas aún cuando estén alcanzando la temperatura tope, es normal por las claras y hay que tenerlo en cuenta para no pasarlas.

4.- Si resulta que te pasas, tampoco es algo gravísimo, le metes la batidora a la crema y luego la pasas por un colador y 9 de cada diez personas no lo notarán.

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Aunque no lo parece, ya tenemos el otoño instalado y para hoy os he preparado un menú calentito pero que aún trae algún recuerdo del verde y el buen tiempo, que se va “otoñando” gradualmente… Es un menú para cuatro, para almorzar en petit comité pero algo rico y cuidado, con muchos elementos que se pueden ir haciendo con antelación, que sé que es algo que os gusta.

De primero, Crema de guisantes con jamón

De segundo, Coquelet finas hierbas

De postre, Peras pochadas en vino

CREMA DE GUISANTES CON JAMÓN

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La hago sobre todo en otoño-invierno porque uso guisantes congelados y con el frío entra divinamente. Tiene un color verde brillante precioso (a estas alturas ya os habréis dado cuenta de que todos los que andamos por aquí tenemos una pequeña obsesión cromática) y un sabor intenso y fresco a guisantes porque éstos están al fuego el tiempo justo para cocinarse, ni un minuto más. El toque especial lo tiene el caldo, que lo hago a propósito para la sopa, pero por supuesto se puede usar otro que tengáis por casa.

Ingredientes para cuatro personas

Para el caldo

– 1 hueso de jamón serrano, preferentemente de codillo para que tenga carne

– 2 zanahorias, unos 120-150g, peladas y cortadas en 3 ó 4 trozos

– Parte verde de dos puerros, bien limpio

– 1 patata grande, pelada (150g mínimo)

– 5 granos de pimienta negra

– 2 litros de agua fría

– sal al gusto

Para la crema

– La patata del caldo

– 3/4 litro de caldo de jamón

– 500g guisantes congelados

Procedimiento

1.- Primero hay que hacer el caldo, para lo cual se ponen todos los ingredientes menos la sal en una olla a fuego medio y se deja hervir suavemente y con la olla tapada salvo una rendijita durante aproximadamente una hora, quedará poco más de un litro. Cuando se ha terminado de hacer, se añade sal al gusto. Se puede hacer en olla exprés, bastará con veinte minutos o media hora (según la olla) y no habrá que utilizar tanta agua. Puede estar hecho con bastante antelación si se guarda en la nevera o se congela y así, además, se puede desengrasar fácilmente.

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2.- Colamos el caldo y se desecha todo menos la patata. Se ponen tres cuartos de litro de caldo a hervir con la patata y en cuanto hierva se añaden los guisantes. Una vez recuperado el hervor, se mantiene un par de minutos o tres, según lo finos que sean, y se retira del fuego. Se tritura muy bien todo, se pasa por el chino y se rectifica la sazón. Se puede aclarar con más caldo, si se quiere, aunque yo suelo reservar la taza que queda para tomarla calentita por la noche.

Notas

1.- Lo de encima es un merengue de jamón porque me hacía ilusión tener una isla flotante psicodélica. No es complicado de hacer: se bate una clara de huevo a punto de nieve con unos 15 gramos de azúcar común, una puntita de sal y otra de cremor tártaro y unas gotas de limón. Se mezcla de forma envolvente con polvo de jamón serrano (se seca en el horno un jamón serrano decente y se pulveriza con un molinillo, un robot o un mortero). Se hornea hasta que esté crujiente y listo.

2.- En vez de con jamón, queda muy rica esta sopa con queso. Para esto, se usa corteza de parmesano en lugar del hueso de jamón al hacer el caldo y se puede servir con unas tejas de parmesano o simplemente con queso rallado.

3.- No me preocupo mucho por lo claro que me quede este caldo porque es para hacer una crema, lo único que sí le quito es el exceso de grasa cuando está frío, que lo suelo hacer con tiempo. Con guisantes frescos habría que añadir un par de minutos de hervor, aunque a mí me da pena usarlos para esto… pero en cambio sí conservo las vainas para hacer el caldo y que tenga más sabor a guisante.

COQUELET FINAS HIERBAS

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Reconozco que esta receta tiene un poquito de dificultad técnica en la preparación, aunque no hay que tenerle miedo porque no deja de ser un pollo al horno. Puede que la primera vez tardéis algo más, pero es una técnica que vale para más aves y que es muy cómoda porque reduce bastante el tiempo de horneado. De hecho, la principal ventaja que le veo a esta receta es su rapidez, se puede tener todo listo desde el día antes a falta sólo de hornear y esto último no llega a la media hora.

Ingredientes para 4 personas

– 2 coquelets

– 15-20 ramitas de “finas hierbas” variadas al gusto. Hoy he puesto solamente perejil y cebollino a partes iguales porque no encontré nada más.

– 25g mantequilla sin sal, sustituíble en todo o en parte por aceite de oliva.

– Sal y pimienta al gusto.

– 1 cebolla (la medida no importa, tanta como queráis para la salsa)

– 50-60ml brandy para desglasar, sustituíble por vino de madeira, oloroso, fino, oporto…

Procedimiento

1.- Preparamos los coquelets: se quita el espolón como ya os enseñé en este post y luego los ponemos boca abajo y con unas buenas tijeras cortamos a ambos lados de la columna vertebral y se retira, ponemos los coquelets boca arriba y se aplasta de modo que queden tan planos como sea posible. Se echan las alitas hacia atrás, para que queden sujetas a los lados detrás de las pechugas y se hace una incisión en la piel a cada lado entre el extremo fino de la pechuga y el contramuslo, de modo que podamos enganchar ahí dentro el final de la patita. Así, nos deben quedar los pollitos abiertos y aplanados pero bien compactos con lo que no cogerán hechuras raras al hornearse y se cocinarán uniformemente.

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2.- Si se va a hacer en ese momento, se precalienta el horno a 200º, arriba y abajo. En un robot o picadora metemos las hierbas limpias (valen los tallos finos) con la mantequilla, sal y pimienta y se pica todo bien hasta que quede una masa verde. Con cuidadito de no romperla, separamos la piel de las pechugas, metiendo los dedos y empujando hasta el final y untamos la carne de las pechugas con la mezcla de mantequilla y hierbas. También se puede poner un poco por las patas aunque esto es más delicado así que si no os veis con seguridad, dejadlo. Debería ser justo para rellenar los dos pollitos pero si sobra algo, se puede untar también por fuera. Se reserva fuera de la nevera.

3.- Picamos la cebolla finita y la salteamos con algo de aceite de oliva en una sartén a fuego vivo, hasta que se tueste ligeramente, unos 7-8 minutos. Se reparte sobre una bandeja de horno, se salpimenta, se colocan encima los pollitos y se mete la bandeja en el centro del horno durante unos 23-25 minutos, gratinándolo luego durante otros 2 ó 3 (ya sabéis que los hornos los carga el diablo, la manera de no equivocarse es medir la temperatura interna del muslo, que debe rondar los 65ºC).

4.- Después del gratinado ponemos el ave a reposar en una tabla unos 10 minutos, que es el tiempo perfecto para hacer una salsita desglasando la bandeja de horno con el brandy y removiendo bien para rascar bien todo lo que se haya pegado al fondo y recoger los jugos que haya soltado el coquelet que, entre la mantequilla y que están abiertos, no son pocos. Servir inmediatamente.

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Notas

1.- La cebolla hay que hacerla antes porque no le da tiempo de cocinarse en el horno y quedaría con mal sabor si no se hace.

2.- La salsa tiene mucha mantequilla y es bastante aromática, pero algo grasienta. Si no os gustan las salsas cortadas y no tenéis tiempo suficiente (o ganas) de retirar la mantequilla mi truco favorito consiste en añadirle un chorrito de zumo de limón o de pomelo y batir bien con la batidora de brazo de forma que se emulsione, que con una textura de emulsión no molesta tanto la grasa (pensad en la salsa holandesa).

3.- El coquelet puede estar abierto y con la mantequilla hasta con 1 día de antelación guardado en la nevera pero habrá que sacarlo del frío alrededor de una hora antes de hornearlo. Y ya que estás con un día de antelación, puedes usar los espinazos para hacer un fondo bueno para que haya más salsita ;).

4.- Los acompañamientos de la foto son: las eternas judías verdes, cebollitas perla glaseadas por las buenas y puré de patata con mucha trufa negra.

PERAS POCHADAS EN VINO BLANCO

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Sé que la versión más famosa es la que usa el vino tinto y realmente son preciosas, pero como la técnica es la misma os las pongo con vino blanco porque es como más las hago, más que nada porque me parece que queda mejor con la vainilla, que es lo que me gusta ponerle en lugar de canela. Pero, además, es más versátil. Os animo a que probéis a hacer esta receta con otras especias, por ejemplo, anís estrellado, cardamomo, azafrán (quedan preciosísimas), pimienta rosa… Por último y antes de ponerme con la receta, aunque es para cuatro y así viene en la lista de ingredientes, he hecho seis peras porque se usa la misma cantidad de líquido y así nos quedan dos peras en la nevera para otro día.

Ingredientes para 4 personas

– 4 peras conferencia, maduras pero firmes

– 500ml de vino blanco (la receta de hoy tiene 350 de chardonnay y 150 de oloroso, que era lo que tenía abierto)

– 160g azúcar común

– Media vaina de vainilla fresca

Procedimiento

1.- Pelar con cuidado las peras dejando el rabito. Con una puntilla bien afilada quitamos la parte de abajo insertándola de forma oblicua al lado de los restos del cáliz y haciendo poco a poco un círculo a su alrededor, de modo que nos salga como un conito de pera, que desechamos. Reservamos las peras peladas en un bol.

2.- Mientras tanto, en un cazo de unos dos litros de capacidad -cuanto más recogido mejor- ponemos el vino con el azúcar y la vainilla a fuego medio-fuerte. En cuanto se haya disuelto el azúcar y parezca que le falta poco para hervir se añaden las peras. Deberían estar todas cubiertas pero si no es así, se añade agua hasta completar. Como tienden a flotar, se tapan con un círculo de papel de horno y se pone la tapa de la cacerola dejando un poco abierta mientras las cocemos a fuego moderado (que tenga un hervor flojito pero mantenido) unos 25 minutos, hasta que estén tiernas, 30 como máximo. Se dejan enfriar en el almíbar.

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Enfriando. Los puntitos negros son las semillas de la vainilla. Como se puede ver, he elegido un cazo de tamaño muy justito, que es importante para no tener que gastar dos litros de vino y medio kilo de azúcar.

3.- Se sacan las peras del almíbar y se vuelve a poner éste al fuego, ahora fuerte, para que reduzca hasta la mitad, aproximadamente (unos diez minutos más o menos). Se deja templar, se retira la vaina y se sirven las peras rociándolas con su almíbar. En la foto están con una galleta de masa sablé normal y corriente y con un poco de mascarpone batido con algo de azúcar glace y más vainilla.

Notas

1.- No le quito las pipas porque no me molestan (ya que dejo el rabo no me importa tener más cosas que no se comen en el plato) y porque ayudan luego a tener una mejor presentación de la fruta entera. Si te estorban mucho, en ese caso recomiendo partir las peras en dos a lo largo y retirarlas con un sacabolas pequeñito, que queda más ordenado. Además, habrá que acortar en unos 8-10 minutos la cocción.

2.- Las peras no siempre se quedan de pie. Un truco para conseguirlo es hacer unos cortes en vertical a lo largo de toda la parte ancha de la fruta, separados unos 3-5mm entre sí. Luego las posaremos sobre el plato agarrándolas del pedúnculo y girando ligeramente la mano como si las quisiéramos enroscar, mientras apretamos un poco hacia abajo. La fruta se abrirá un poco como en abanico y, además de quedar bastante mona, no se caerá (que es lo importante).

3.- El almíbar no es despreciable para ponches calentitos, para pintar alguna tarta de peras, para endulzar yogur… ya os hacéis una idea.

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Mis dos peras de más, guardadas en el almíbar para otro día.

 

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conmielMuy queridos pantaleonistas, después de todo un verano sin escribiros os traigo otro brunch. Tengo que ir retomando la rutina poco a poco y es mejor empezar por el principio, es decir, por el desayuno. El brunch de hoy viene con recetas que se pueden hacer todas con bastante antelación y, quitando la granola, tienen vida más allá de la una de la tarde. Los huevos son un entrante perfecto para una comida o cena fría y el requesón es un auténtico fondo de armario, creo que os vais a alegrar mucho de tenerla porque es sencillísima y es un comodín, aparte de que está muy rico. Las estrellas del brunch de hoy son:

Salado, Huevos en aspic

Dulce, Granola con requesón (caseros)

HUEVOS EN ASPIC 

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No puede haber brunch sin un plato de huevo, eso es un axioma. Puede que el otoño no os parezca la época ideal para presentar un aspic, pero a mí sí me lo parece porque aún no apetece comer cosas muy pesadas ni calientes y, además, no le deseo a nadie tener que trabajar con gelatina en un verano riguroso. Aparte, el chute de proteína del huevo con la gelatina me pareció óptimo para la panda que recibo y que han decidido otra vez ponerse a hacer ejercicio “en plan serio, de verdad”. También podéis llamarlos oeufs en gelée, que queda muy elegante, yo pongo el nombre en español para que no me acuséis de franchuta recalcitrante.

Ingredientes para 6 personas

– 6 huevos

– 7 gramos de gelatina neutra (ver nota 5)

– 500ml de consommé de verduras o un caldo clarificado, preferentemente de verduras o pollo

– 50-60ml de vino oloroso, madeira o vino que os guste pero que no comprometa el color del caldo

– 6 lonchas finas de salmón

– Hojas de perejil o de apio, para decorar (opcional)

Menaje

Os harán falta 6 flaneras o cualquier recipiente individual para desmoldar después (os pueden valer tazas o vasos) o 6 ramequines si no queréis desmoldar. También se puede preparar en un solo molde con capacidad de 1 litro.

Procedimiento

1.- Cuece los huevos. Me gusta que queden con la clara hecha pero la yema aún algo cremosa, para lo cual sigo este sencillo procedimiento: pongo un cazo con mucha agua a hervir, con el fuego alto. Cuando hierve, añado una cucharadita de sal y un chorreón de vinagre (para evitar hemorragias si se agrietan, que no es inusual) y, por último, los huevos con cuidado de no cascarlos. Tras exactamente 6 minutos los paso enseguida a un recipiente de agua con mucho hielo para cortar la cocción.

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Si se corta con un cuchillo bueno se ve mucho más bonito y se ensucia menos, de verdad.

2.- Pon la gelatina a remojo en agua fría. Si es en hojas ponlas en agua abundante, si es en polvo bastará con unos 70ml.

3.- Lleva el consommé a ebullición con el vino, déjalo hervir (flojito) un par de minutos para que evapore el alcohol y apaga el fuego. Añade la gelatina hidratada y remueve hasta que se haya disuelto.

4.- Pon un poquito de gelatina al fondo de cada flanera (si usas ramequines y no lo vas a desmoldar, lee la nota 2) y enfría en la nevera. No deberían ser más de dos milímetros así que con 10 minutos debería estar listo. Cuando esté cuajado, pon las hojitas de adorno si las usas y cubre con un poco más de gelatina para volver a meter en la nevera otros 5-10 minutos. Envuelve los huevos en el salmón y mételos en el molde, cubre con el resto de la gelatina y ten en la nevera al menos dos horas. Se puede tener hecho con dos días, guardado siempre en frío.

Notas

1.- Los huevos pueden ser escalfados, por supuesto, los hago cocidos porque no soy aficionada al huevo escalfado frío y encuentro que cocidos con su cáscara quedan más ordenaditos.

2.- Si hacéis los huevos en ramequín se pueden presentar sin desmoldar y, en ese caso, el orden de montaje es inverso: huevo envuelto, cubrir justo con gelatina, enfriar, hojitas de adorno, más gelatina y enfriar de nuevo. Tened en cuenta que una vez desmoldada la gelatina se pegará al plato en el que lo coloquéis así que hay que hacerlo con cariño. Para facilitar el desmoldado está el viejo truco de poner un trapo empapado en agua caliente unos segundos alrededor del molde. Si aún así no sale, despegad con cuidado un ladito (con la yema del dedo es como mejor se hace para no dejar mucha marca) para que entre aire, que a veces no salen porque hacen vacío y si te pasas con el trapo lo acabas derritiendo todo.

3.- Servido con ensalada de lechuga y perejil y aguacate, pelado como os conté aquí. En vez de en salmón, queda rico envolviendo el huevo en un jamón ahumado bueno, siempre cortado muy fino. Queda también bien acompañado de ensalada de espinacas baby que, además, sirve para jugar al huevo benedictine en frío.

4.- A falta de consommé o caldo clarificado bueno tenéis un producto muy bueno que es ideal para tomarse el atajo: Gelatina al madeira, de Maggi. No suelo recomendar productos artificiales pero esta gelatina es un elemento de mi “fondo de despensa” y que para esta receta hace muy buena labor. La tienen en el supermercado del Corte Inglés, en algunos en la zona normal y en otros en el Club del Gourmet.

5.- Para gelatina en hojas. Normalmente los fabricantes recomiendan usar 10g por cada medio litro de líquido. A mí eso me resulta demasiado gomoso y uso como medida 1 hoja (alrededor de dos gramos) por cada 150ml de preparación principal que encuentro mucho más agradable en la boca, pero es algo más delicado de usar. Si no os fiáis de vuestra habilidad o no habéis usado nunca gelatina os recomiendo que sigáis las instrucciones del fabricante en lugar de las mías porque, además, puede que no os disguste la textura un poco más firme. Si usáis agar-agar bastarán alrededor de4-5 gramos, que habrá que echar al líquido en frío y dejarlos hervir juntos y removiendo un par de minutos.

GRANOLA CON REQUESÓN (CASEROS)

Son dos recetas tiradas de sencillas y que os van a dar para que parezca que sois unos profesionales.

LA GRANOLA

granola

La granola es parecida al muesli pero algo más elaborada y se diferencia sobre todo por ser crujiente. A mí me parece algo delicioso y desde luego es sanísimo, si tenéis niños es infinitamente mejor darles esto que los cereales de caja por descontado. Os doy la receta como yo la hago pero admite todas las variaciones que se os puedan ocurrir.

Ingredientes para 10-12

– 250g copos de avena integrales

– 100g coco rallado deshidratado

– 80-100g frutos secos pelados al natural variados (el peso variará según qué utilicéis, una taza generosa)

– 30g semillas de sésamo blanco

– 1 cucharadita de canela en polvo, o al gusto

– 25g azúcar integral, o al gusto, sustituíble por otro azúcar que os guste o tengáis a mano

– 2g sal marina fina, o al gusto

– 1 clara de huevo L

– 120ml sirope de agave, sustituíble por miel de caña o miel normal

– 60ml de aceite (uso oliva virgen extra, pero valen otros, le va muy bien el de coco)

Procedimiento

1.- Precalentar el horno a 125ºC con ventilador, o a 150º sin ventilador.

2.- En un bol muy grande mezclamos todos los ingredientes secos, es decir, desde la avena hasta la sal. En un bol aparte se baten la clara de huevo, el sirope de agave y el aceite hasta que esté más o menos homogéneo -puede recordar a un aliño de ensalada- y se vierte sobre los ingredientes secos. Mezclar bien con una cuchara de palo o una espátula de silicona para que todo quede humedecido.

3.- Se forra una fuente de horno o una bandeja de horno que tenga bordes con papel vegetal y se reparte la mezcla aplanando para que tenga el mismo grosor por todas partes. Se hornea entre 50 minutos y una hora, removiendo cada 15-20 minutos para mezclar y distribuir bien el calor. No os preocupe que queden zonas apelotonadas ¡es lo más rico!

granolacruda

Repartida sobre la fuente forrada, para entrar en el horno

4.- Se deja enfriar en la bandeja pero fuera del horno, una media hora aproximadamente, para que acabe de secarse. Cuando se haya enfriado por completo se guarda en una caja de lata o en una fiambrera hermética, para que se mantenga crujiente. Nunca me ha durado más de diez días, así que no tengo claro cómo aguantaría más tiempo.

Nota: Los frutos secos de hoy son almendras, cacahuetes, nueces y pipas de calabaza. Admite variaciones de todo tipo, pero hay que tener en cuenta estos dos detalles: 1º) si queréis añadir fruta deshidratada (como pasas, orejones, arándanos, etc) hay que hacerlo una vez que haya salido del horno, y 2º) sí hay que procurar mantener la proporción de ingredientes secos / húmedos para entrar al horno, para que no se queme nada y salga con una textura buena.

EL REQUESÓN

requeson

Esta receta es LA receta. No es mía, por supuesto, es un clásico que llevan haciendo las abuelas del mundo entero toda la vida y que tiene algunas variantes y que cada cual hará con un truquillo u otro. Lo mejor, aparte de ser sencillísima y rápida, es que vale para absolutamente todo, os cuento más en las notas. En fin, que es un chollo y además te da para presumir porque la gente alucina cuando les dices que has hecho tú el quesito (a menos que sepan cómo se hace, claro, ahí sólo les sale una sonrisilla cómplice).

Para el brunch de hoy no lo vamos a tener mucho tiempo escurriendo porque queremos una textura más bien suelta. También lo vamos a hacer “natural” pero se puede hacer salado, que queda muy rico. Un plus: el suerito de leche que suelta se puede usar para hacer panes y bizcochos, entre otras cosas.

Ingredientes para 325-350 gramos

– 1 litro de leche entera

– 200ml nata

– 60ml zumo de limón (uno entero o uno y medio, según lo jugosos que sean), sustituíble por vinagre

Material especial

Te hará falta un colador grande y una gasa de cocina para escurrir el requesón. Si no encuentras gasa de cocina puedes usar triple capa de gasa de farmacia o un buen papel de cocina que sea muy resistente.

Procedimiento

1.- Verter la leche y la nata en un cazo y ponerlo al fuego medio. Removiendo todo el tiempo, llevarlo justo a ebullición.

2.- Apartar del fuego para echarle el zumo de limón y volver a ponerlo a fuego medio, removiendo todo el tiempo, durante un par de minutos o tres hasta que veamos que se han formado cuajos en la leche.

3.- Poner el colador cubierto con la gasa encima de un bol grande y verter el contenido del cazo. Dejar escurrir unos 15-20 minutos (es muy probable que tengas que achicar el bol de suero) hasta que tenga una consistencia semi-sólida, que se pueda quenelar pero resulte muy blanda, untable. Guarda en un recipiente cerrado en la nevera al menos dos horas. Bien tapado y en la nevera, aguanta aproximadamente una semana.

Requesón

Capa doble de gasa de farmacia

Notas: Yo lo he usado para hacer: rellenos de mil tipos (de flores de calabacín, de lasaña, de raviolis, incluso para rellenar un coquelet) dips, tarta de queso, tartas saladas, flan, mousse de queso… Y también está rica para tomarla tal cual con fruta, al natural o en compota, o con mermelada sobre tostadas. Si sabéis seguro que lo vais a usar para salado, queda mejor si saláis la leche antes de hacerlo.

– Se puede tener escurriendo tanto tiempo como se quiera, aunque con media hora a mí me parece que está más que de sobra. Hoy ha estado menos porque quería una consistencia un poco más suelta.

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mesaverano

AVISO A NAVEGANTES, por si queréis dejar de leer directamente: esta entrada es un menú “light”. Tenía pensado escribiros una entrada toda de aperitivos y “finger food” para ver partidos en casa con gente y quedar mejor que poniendo patatas fritas y aceitunas. Como he tenido solicitudes varias de menús para la “operación bikini” y una se debe a su público… toca un menú de dieta. Eso sí, que sepa todo el mundo que me parece una crueldad asiática invitar a nadie a comer a casa para comer de régimen así que el menú es sólo para uno. La receta de la sopa sí es de un litro porque es el mismo trabajo y además cae entera sin que se dé uno cuenta. El menú para lucir los trapitos del verano 2014 es:

De primero, Sopa fría de pepino

De segundo, Ensalada Niçoise de incógnito

De postre, Granita de té verde

SOPA FRÍA DE PEPINO

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La receta da para un litro, aunque es una sopa tan, tan, tan light que es posible que alguno considere que sólo da para una persona. En todo caso, es fácil de hacer y de lo más refrescante. Con las proporciones que doy sale una sopa bastante líquida, como para tomarla en vaso, está servida en plato para engañar al pobre comensal y que trabaje un poco el bíceps moviendo la cuchara.

Ingredientes para un litro largo

  • 5 ramitas de hierbabuena, o al gusto
  • 400g de pepino, en este caso, ha sido uno muy grande
  • 700ml caldo de verduras. Podría ser de pollo, pero hay que quitarle bien la grasa
  • 100g queso batido 0%MG, sustituíble por yogur natural desnatado
  • 25ml zumo de un limón (medio, más o menos)
  • Sal y pimienta al gusto

Procedimiento

1.- Empezamos con el único trabajo auténtico que tiene esta sopa: blanquear (escaldar) la hierbabuena. Ponemos un cacito de agua a hervir y cuando rompa echamos las ramitas de hierbabuena. Las hervimos diez segundos y a continuación las metemos en un recipiente de agua con hielo, para que no pierdan el verde brillante. Sé que parece una tontería, pero la hierbabuena se pone negra con mirarla y la vamos a triturar así que, para que la sopa siga bonita, hay que hacerlo.

menta

Luego se retiran los tallos gruesos.

2.- En el vaso de la batidora ponemos el pepino pelado, el caldo, el queso y las hojitas de hierbabuena, desechamos los tallos gruesos. Se bate todo hasta que esté finísimo (no lo vamos a pasar por el chino ni nada), se rectifica de sal y pimienta y se tiene en la nevera hasta la hora de servir, que tiene que estar helada. Se mezcla con el zumo de limón recién exprimido justo antes de servir.

Notas: Además de con hierbabuena, esta sopa queda rica con albahaca o con eneldo, siempre frescos. La albahaca también hay que blanquearla pero con el eneldo no hace falta.

Si usáis pepino del tipo libanés, también llamado holandés y que venden envuelto en un plástico, se pueden dejar algunas tiras de piel, para dar más cuerpo y más fibra a la sopa, para el color realmente no hace falta, es una variedad que tiene la carne más tirando a verde que a blanca. Si usáis pepino del de la piel de sapo recomiendo pelarlo pero, si queréis usar la piel, también la escaldaría para mejorar algo la textura.

peps

Las ramas de hierbabuena las echo enteras al agua hirviendo pero luego sólo se usan las hojas y los tallos que sean finísimos. Es más fácil retirar las hojitas de la rama ya blanqueada que del agua hirviendo…

Si no os queréis complicar la vida y usáis yogur, no pasa nada por echárselo entero a la sopa, que 25g más tampoco van muy lejos.

primero

Sólo agua con hielo y tres triangulitos de pita integral. No puedo explicar la penita que me da el panorama de esta mesa.

ENSALADA NIÇOISE DE INCÓGNITO

CHIQUI

Si queréis matarme por llamar a lo siguiente “Salade Niçoise” aceptaré que tenéis razón, vista la lata que doy con los nombres de las recetas… Realmente, sólo puedo decir que este plato está inspirado en la ensalada niçoise, pero que cualquier purista me daría collejas por la cantidad de licencias que me tomo. El plato me encanta y lo como a menudo así o incluso con más variaciones, aunque no esté a régimen. Todas las cantidades son variables al gusto, que para eso es una ensalada. La cantidad de aliño es muy generosa, si os gustan las ensaladas más secas os sobrará.

Ingredientes para 1

“Ensalada”

  • 80-100g judías verdes
  • 1 huevo
  • 10 tomates cherry
  • 15-20g de pimiento rojo en juliana
  • 15 aceitunas niçoise
  • 1 filete de atún rojo, del tamaño que quieras comerte
  • Perejil picado

Aliño

  • 2 anchoas en conserva
  • 1 cucharadita de alcaparras (unas 10-15)
  • 1 cucharada de zumo de limón recién exprimido (unos 15-20ml)
  • 1 cucharadita de mostaza de dijon
  • 30-40ml aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta al gusto (yo no le pongo sal)

Procedimiento:

1.- Si las judías son anchas, las cortamos en juliana y, a continuación, las cocemos como os expliqué en el primer batallón de domingo. Resumo el procedimiento: se ponen en una cacerola de agua salada y con una pizca de bicarbonato que ya esté hirviendo a borbotones y se cuecen destapadas unos 5 minutos (o hasta que tengan el punto que os guste). Se sacan, se enfrían rápidamente y se dejan escurriendo hasta que las vayamos a utilizar. Se pueden tener hechas y guardadas en la nevera con dos días.

2.- Hacemos un huevo duro. Por si acaso, os cuento cómo lo hago yo, que es una forma que gasta poca energía y además deja la clara con una textura bastante buena, nada gomosa y nunca sale con borde verde alrededor de la yema: Ponemos el huevo crudo en un cazo pequeño con agua fría suficiente para que esté bien cubierto. Se pone a fuego fuerte y, cuando arranque el hervor, añadimos una cucharadita de sal. Se tapa el cazo, se retira del fuego y se deja reposar dentro y sin tocarlo 10 minutos pasados los cuales se saca el huevo y se pone en agua muy fría para que no se pase. Se puede quedar en el agua fría con la cáscara ligeramente cascada hasta que estemos listos para usarlo.

HUEVO

Es un huevo L. Si os gusta con la yema más blandita, tenedlo 8 minutos (como está hecho con mucha antelación y para tomarlo en frío, lo prefiero con este punto). Si la queréis completamente hecha, 12 minutos.

3.- Para hacer el aliño se pican finamente (con cuchillo o en una picadora) las anchoas y las alcaparras y se mezclan con todos los demás ingredientes.

Aliño

Como me gusta con un poco de textura, lo hago a cuchillo y se queda de este tamaño.

4.- Se hace el atún a la plancha. Me gusta tratarlo exactamente igual que la carne: se pone una sartén a fuego fuerte con algo de sal gorda y se unta el atún ligeramente con aceite de oliva. Sabremos que la sartén está lista porque empezará a humear y la sal crujirá un poco, puede que incluso salte. En este momento se hace el atún a la plancha alrededor de 40 segundos por lado, el tiempo dependerá del grosor del atún y de cómo de crudo os guste. Se saca de la sartén y se pone a reposar mientras montamos la ensalada.

5.- Se mezclan las judías, los tomates cortados en dos, las tiras de pimiento y las aceitunas. Se rocía con algo de aliño y se revuelve antes de pasarlo al plato. En el centro se pone el atún a la plancha, el huevo cortado en dos y se espolvorea con el perejil picado. Se rocía con algo más de aliño y se sirve inmediatamente.

Notas: Si no encontráis aceitunas de Niza (o niçoise), se pueden usar kalamatas o de Aragón. Sólo pido que no uséis las negras zahínas ésas de bote infames. Para eso, mejor unas manzanillas con hueso.

Lo que tiene el huevo duro por encima no es pimienta, sino “alma de caviar”, un productazo al que me he enganchado por completo y que es un chute de umami importante. Si un día tengo tiempo, ya os contaré.

GRANITA DE TÉ VERDE

granita

La verdad verdadera es que, cuando estoy a régimen, no tomo postre porque procuro no hacer mezclas de alimentos extremas pero pasadas tres horas ya estoy tomando un yogur o algo así. Como no podía dejaros sin una receta, comparto esta “granita” (como un granizado, sólo que menos fino) que es algo que sí consideraría tomar de postre y, además, encuentro que es muy propio para la operación bikini por aquello de que es de té verde y que comer cosas frías se supone que acelera el metabolismo… En cualquier caso, sabed que esta receta no está mal como limpia paladar si no se le pone mucho agave y suele gustar a bastante más gente que el clásico sorbete de apio.

 Ingredientes:

  • 1 cucharada de té verde (o un sobre)
  • 150ml agua hirviendo
  • 1 cucharadita de sirope de agave, o al gusto

Procedimiento:

1.- Hacer una infusión con el té verde y el agua y dejar reposar 3 minutos. Colarla (si no usáis de bolsita) y mezclar bien con el sirope de agave.

2.- Verter el líquido en un recipiente que pueda meterse en el congelador y en el que vaya a estar bien repartido, haciendo una capa que no levante más de 1-2cms. Meter en el congelador cuando temple un poco. Pasada 1 hora, sacarlo para remover y rascar bien con un tenedor, aplastando los cristales demasiado grandes con la parte convexa de los dientes si hiciera falta. Volver a meterlo en el congelador y repetir al cabo de hora y media. Dejarlo en el congelador hasta la hora de servir y darle un meneíto más justo en el último momento. Se puede hacer con un par de días de antelación.

grant

Después de una hora en el congelador

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Lista para volver al congelador otra hora y media o dos antes de marearlo otra vez.

Notas: Si tenéis una batidora bien potente, podéis congelar el té en cubitos y triturarlos en la batidora. Si no estáis a régimen, probad a tomarlo con un chorrito de ron y otro de lima 😉

Uso sirope de agave (siempre ecológico) porque endulza mucho y tiene un índice glucémico bajo, aparte de las mil propiedades buenísimas que se le atribuyen pero podéis usar estevia, aspartamo o el endulzante que os parezca bien.

Ojo con el recipiente del congelador: para la foto he usado el que véis porque quedaba más mono y se veía mejor el fondo, pero os recomiendo usar uno que tenga los bordes más altos porque con el rascado saltan los hielitos por todas partes y se podrían escapar.

 

granitarriba

 

 

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