Sicilia y las cabezas de turco

“En Silicia ya no hay gatopardos” me dice Pantaleón soltando su sombrero de panamá sobre la hamaca “Pero los habrá”

Taormina, puesto de fruta en la calle

Taormina, puesto de fruta en la calle

“Siglos de insularidad han producido príncipes bajitos, peludos y renegridos que tienen más en común con Torrebruno que con el príncipe Salina” me cuenta a su vuelta de Siracusa “pero, darling, se casan todos con unos pibones rubios venidos del norte de Europa que aseguran un futuro Lampedusiano…”

Catania, Sicilia.

Catania, Sicilia.

“Todo tiene que cambiar para que todo siga igual…” sentencia.

Escalera del Palazzo Biscari, en Catania

Escalera del Palazzo Biscari, en Catania

La decadencia económica de Sicilia ha tenido como triste resultado que ya no aparecen hordas de carabelas en su horizonte. Ya nadie ansía invadir la isla y las únicas invasiones que sufre Sicilia son las de los turistas americanos. Es una pena porque Sicilia es una isla hecha de invasiones. A lo largo de su historia, cada vez que un siciliano levantaba la vista al mar aparecían por ahí griegos, romanos, fenicios, cartagineses, suevos, normandos, aragoneses o sarracenos, todos ellos con intenciones harto aviesas. Y es que el Mediterraneo, en la antigüedad, era un mar muy estresante.

Ortigya, Siracusa

Ortigya, Siracusa

“Sicilia fue parte de la Magna Grecia” leo en la guía que me ha prestado Pantaleón “como muestran las magníficas ruinas griegas espolvoreadas por toda la isla y por ella pasaron más tarde fenicios, romanos, cartaginenses, vándalos, sarracenos…”

Catania, jardines del Duomo

Catania, jardines del Duomo

“Hasta ahí, igual que la historia de Albacete” me interrumpe Pantaleón que le ha cogido manía a la isla.

Teatro greco romano en Taormina

Teatro greco romano en Taormina

Pero faltaban más. Después llegaron normandos, aragoneses, alemanes y angevinos. Y españoles, si los Borbón-Sicilia cuentan como tales. De toda esa mezcla surge el pueblo siciliano. Caótico como su historia. Desordenado, ruidoso, sonriente y vivo.

Palacio semi derruido en Siracusa

Palacio semi derruido en Siracusa

“Comparados con ellos” interrumpe otra vez Pantaleón “los napolitanos parecen alemanes”

Taormina

Taormina

No le falta razón. Cruzar la calle a la siciliana implica lanzarte a una carretera de cuatro carriles sin mirar ni a un lado ni al otro y sobre todo sin apretar el paso. Ya frenarán. Y el caso es que frenan. A parte de la mafia, los semáforos en rojo son lo más peligroso de la isla. Como se te ocurra parar en uno te arrollan seguro. Las entradas a las rotondas lucen todas una señal de ceda el paso, pero es para hacer bonito. En Sicilia lo suyo es entrar en ellas a toda leche y sin mirar. Independientemente de lo que diga el código de circulación, en Sicilia la preferencia se la da la calle al que más huevos le eche.

 

Motocarro. Detrás tenía un Ferrari.

Motocarro aparcado en mitad de la calle. Why not?. Detrás tenía un Ferrari.

A pesar del desmadre y el caos, esa manía de hacer pintadas en las fachadas de iglesias barrocas, colgar la ropa entre ruinas de teatros romanos, y tener gallinas sueltas entre las columnas dóricas de un templo griego, Sicilia, como muchas de sus antiguas reinas, es bellísima.

Antiguas canteras de Siracusa con la oreja de Dionisio al fondo.

Antiguas canteras de Siracusa con la oreja de Dionisio al fondo.

De las canteras de Siracusa sale la piedra dorada de la que está construida la barroca Ortigya. Ese color arenisco similar al que hizo exclamar a Lady Mendl, decoradora de mediados del siglo pasado, “Look, it’s my beige!” al ver por primera vez el Partenón.

Plaza del Duomo, Ortigya, Siracusa

Plaza del Duomo, Ortigya, Siracusa

Es un beige Jean Michel Frank con el que merece la pena reconciliarse. Y esos hierros panzudos de los balcones ruinosos en fachadas desconchadas. Esas contraventanas de madera semi podrida que cubren los ventanales de lo que la mente imagina ser un salón de baile. Esos frescos desvaídos en un techo que se vislumbra en un primer piso. El estuco pelado por el tiempo, aclarado por el sol y manchado por siglos de humedades. La buganvilla que se cuela por grietas y balcones. Las adelfas hechas árbol. Ese sol. Ese cielo azul. ¡Sicilia es una belleza!

Contraventanas desvencijadas en un palacio de Catania

Contraventanas desvencijadas en un palacio de Catania

Balcón de Catania

Balcón de Catania

Balcón en Taormina

Balcón con fanales de cristal en Taormina

Adelfas hechas árbol en la plaza de Taormina

Adelfas hechas árbol en la plaza de Taormina

Como toda tierra invadida por los árabes, esta joya del Mediterraneo tiene su propia cerámica. La más famosa, la de Caltagirone, en su orgullosa cima montañosa en mitad de la nada (la nada siendo 3 autopistas a medio hacer, ninguna de ellas en uso). Entre las especialidades locales: le teste di moro. Cabezas de moro.

Cabeza de moro con el "estresante" Mediterráneo al fondo. La chumbera la hace regia.

Cabeza de moro con el “estresante” Mediterráneo al fondo. La chumbera la hace regia.

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Versión moderna de la "Testa di Moro" en una peluquería de Siracusa

Versión moderna de la “Testa di Moro” en una peluquería de Siracusa

A nuestro Santiago le quitaron la suya por eso de la Alianza de Civilizaciones. En Sicilia, la suya no le impide ponerlas en los balcones. Su origen es desconocido. Circulan varias leyendas y la que más predicamento parece tener es una que habla de una joven palermitana que tuvo amoríos con un morito infiel y que al descubrir sus infidelidades hizo de su cabeza una maceta. Los sicilianos ven muy romántico eso de decapitar al amante infiel. Advertidos quedáis, queridos lectores.

En el consabido balcón. Esta versión tutti frutti de colores nos gusta menos, pero el toque Kitsch está asegurado.

En el consabido balcón. Esta versión tutti frutti de colores nos gusta menos, pero el toque Kitsch está asegurado.

La auténtica Testa di moro, versión masculina...

La auténtica Testa di moro, versión masculina…

Y versión femenina...

Y versión femenina…

Tres días en Sicilia y las cabezas me empezaron a hacer tilín. Inés me compró un sombrero y me aconsejó beber más agua y ponerme a la sombra. A pesar de seguir fielmente sus sabios consejos a mí las teste di moro me seguían gustando. En blanco, eso sí, pero me gustan.

Pidiendo a gritos sus higos chumbos.

Pidiendo a gritos sus higos chumbos.

Wine & Charme, Via Vittorio Emanuele 139-143, Catania. www.wineandcharme.com

Wine & Charme, Via Vittorio Emanuele 139-143, Catania. www.wineandcharme.com

Así que me compré una versión light en la tienda de mi nuevo amigo Delfo. Sí, Delfo, como el oráculo. Vende cerámica siciliana en la tienda de al lado de su amigo Roberto. Ahí, en la tienda de Roberto es donde se paga lo adquirido en la tienda de Delfo, porque Delfo, el artista, no se mancha las manos con el sucio dinero. Él habla de Sicilia, del arte, el vino, el amor, las mujeres y el limoncello. De dinero muy poco. Sólo para regatear. Cosa que hace estupendamente intentando despistarte con continuos “Bella! Bella signora! Bellissima!” mientras te hace probar el magnífico limoncello que vende Roberto. Por eso a las tiendas de Roberto y Delfo hay que ir en pares, como la Guardia Civil, para asegurarse de que siempre haya alguien que no haya probado ni el mandarino, ni el limoncello, ni el licor de avellana ni el de “melone” que se dé cuenta que con cada “bella” el precio sube diez euros y con cada “bellissima” quince.

Mis jarrones. Versión light de la Testa di Moro con sus inevitables chumberas

Mis jarrones. Versión light de la Testa di Moro con sus inevitables chumbares. Más en www.wineandcharme.com la tienda de Delfo y Roberto

Dos jarrones blancos y varios mandarinos más tarde me despedí de Roberto y Delfo como si fueran mis hermanos de sangre. Si pasáis por Catania no dejéis de ir a verles. Están a dos pasos del Duomo en Vía Vittorio Emmanuelle y merece la pena conocerles.

Wine and Charme. Lo mejor de Catania. Mandarino y Limoncello de morir.

Wine and Charme. Lo mejor de Catania. Mandarino y Limoncello de morir.

Y si vais, tras haberos dejado allí los dineros, os aconsejo ir a consolaros a Nonna Vincenza, a una manzana de allí, donde dan los mejores Gelatti de toda Catania.

Nonna Vincenza. El gelatto de Nocciola está de llorar de bueno.

Nonna Vincenza. Piazza de San Plácido 7, Catania. El gelatto de Nocciola está de llorar de bueno.

No importa tomarse varios y acabar como un obús, porque incluso así, siempre se puede contar con Delfo y su letanía de “bellas, bellissimas” para animarte. Viva Italia. Manque pierda.

Rincón maravilloso en una esquina de Ortigya

Rincón maravilloso en una esquina de Ortigya

Pantaleón se asoma a mi última foto. “Esas sillas de hierro darling” me dice “ya casi julio y tú y yo aún sin hablar de la “edad de hierro”… Next week?” me pregunta.

Y asiento. La semana que viene: la edad del hierro.

PD: En Sicilia hemos estado en una boda. Asi que nunca llegamos al norte de la isla. Es posible que allí los príncipes sean como Hugh Jackman. No desesperemos.

PD: Las “Teste di Moro” de Caltalgirone se encuentran por toda la isla a diversos precios. Más baratas en Siracusa y Catania y carísimas en Taormina. El centro neurálgico de su producción es Caltalgirone donde se encuentran variadas y a buen precio (unos 200 a 250 euros por una grande de unos 35 cm y 45 euros por las medianas de unos 18 cm). También se pueden encontrar online en ebay y, entre otros sitios, en www.giacomoalessi.it

18 comments

  1. Mara GV’s avatar

    Ha sido leer la primera frase y pensar: estoy deseando leer qué comenta Fabrizzio Principe In Pectore!!!!
    Y ahora ya me leo el resto. Qué ilusión tener dos seguidos!!!!!! Yupiiiiii

  2. Fabrizio Corbera Inpectore’s avatar

    Me estoy muriendo de envidia. Aunque no sea digno de mi. Como siempre las fotos son estupendas. dile a “monín” que las historia puede ser la misma de Albacete pero el provecho económico que le arrancan ya lo quisiéramos por aquí.

  3. María’s avatar

    Me encanta Italia, de punta a punta, cuanto más al sur más me gusta, pero no conozco Sicilia. Después de tus maravillosas fotos claramente tengo una asignatura pendiente.
    PD : Me muero por ver dónde pones las Teste di moro, jaja.

  4. Vilma Lauría’s avatar

    ¡Que fotos tan bonitas!hace más de 20 años que no voy a Taormina y después de este post quiero volver…
    Me gustó mucho la mesa de ayer.Enhorabuena,era sin duda la más impactante de las tres.
    Quedo a la espera(ansiosa) de “La Edad de Hierro”…

  5. Carmelo’s avatar

    Estupendo post como siempre, no te puedes perder los maravillosos escaparates de Dolce&Gabbana con gigantescas teste di moro en colores vivos, las que tenían en la 5th Av. eran espectaculares!!!

    Hoy le he preguntado a mi querido kioskero y aún no había traído Nuevo Estilo de este mes pero tranquila que ya lo tengo reservado!! En el video sales estupenda pero un poco atropellada, no te preocupes los nervios del directo a mi me pasa con la oposición continuamente.

    PD. Supongo que los maravillosos candelabros de bronce de tu mesa son de cosecha propia verdad? Cada día me gustan más ese tipo de cadelabros y no los de tantos brazos.

    Pd2. Siguiendo la tradición de adquirir libros mira cual ha sido mi última compra http://pictures2.todocoleccion.net/tc/2011/04/04/25889174.jpg porque el de Nicky Haslam me encanta!! Pero ya tengo en mente el siguiente http://ecx.images-amazon.com/images/I/516T01DS9NL._SY300_.jpg

    1. Mme Champignon’s avatar

      Carmelo es una joya.
      No, una mina de joyas.

    2. Iko’s avatar

      Esto sí que es un lujo, 2 posts seguidos, cada cual mejor… yo creo que con este último te has superado! No tenía ningunas ganas de ir a Sicilia y ahora estoy buscando la primera fecha disponible… No veo el momento de leer “La edad del hierro”!

    3. Otilia’s avatar

      Maravilloso el post como siempre, hay otra pagina maravillosa también para comprar Teste di moro, http://www.ceramichecaltagirone.com/teste-di-moro-in-ceramica.html

    4. Inma’s avatar

      Estoy suspirando todavía, me he enamorado de Sicilia y de las Testa di Moro ,gracias Beatriz.

    5. Teresa 3,14’s avatar

      ¡¡Menuda idea me has dado para mi viaje anual de cuñadas!! (sin maridos y a lo loco.. y terminando piripis de vino blanco al caer la noche) y como ya no tenemos edad de que nos rapten los de la mafia.. pues lo veo muy viable.
      Alguna foto me ha recordado a una plaza de Menorca cuyo nombre no recuerdo y ese beige.. vamos, que me han entrado unas ganas tremendas de ir y por supuesto pasar por el local de tu amigo a que nos llamen bellas!!
      (Voy haciendo caja y me vengo con una testa, mejor con 2 que tengo la manía de los pares :O )
      Gracias por alegrarnos los sentidos, y que bien escribes (te lo dice una periodista)

      T

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