Repeating please

Aprovechando el puente de San José, Abelardo se ha traído del pueblo toda su colección de clicks de Playmobil, que son legión.

Y nunca mejor dicho; romanos tiene varias centurias. Los mira con arrobo según los va sacando de su baúl.

“Abelardo” le digo “¡qué ilusión! No me diga que su hijo y su nuera están esperando… ¡qué grandes noticias!”

Abelardo me mira displicente, se yergue y con su mejor careto de “mayordomo-inglés-de-pega”, va y me dice:

“No sé a qué se refiere, señora. Yo he traído mi colección siguiendo los consejos decorativos del señor marqués”.

What?

Traditional Home, via su web.

El mono es un poco excéntrico, pero mal gusto no tiene, así que me sorprende que haya incitado al bruto de Abelardo a decorar la portería con varios centenares de enanos de plástico, sin nariz, codos ni rodillas y con un tazón dado la vuelta por cabellera. Me acerco a preguntar.

“Nooooo Darling, nooo” me dice el mono “nada he dicho de trozos de plástico setenteros, sólo le he hablado de las facultades redentoras de la repetición”

“Perdón” acierto a balbucear “¿”las facultades redentoras de la repetición”?”

Colección de “Intaglios” de Ben Pentreath

“Yes, Darling, ¿te acuerdas de ese graciosísimo anuncio de telefónica donde una pobre niña llamaba a una operadora inglesa para que le pusieran con sus padres? ¿Te acuerdas como la operadora impertinente le decía “Repeat, please” y la pobre y lozana adolescente decía, con un cabreo de mil pares de demonios, “ya estoy repeating, please”?

Lo recuerdo. Con nostalgia. Creo que era en las épocas previas al móvil cuando te mandaban por esas tierras de Dios sin otro modo de comunicación que la ya olvidada llamada a cobro revertido. Que es como un “cobra” de los de ahora pero en versión Neandertal. Vuelvo a lo mio.

“Pues esto es igual” dice el mono “casi todo tiene remedio por vía del repeating please. Fíjate” continúa “Hasta los objetos más vulgares se vuelven interesantes mediante la repetición”

Masseria Cimino en Puglia, ejemplo excelso del repeating please. Aquí con lo que parecen ser botellas de aceite.

Otra de Masseria Cimino, esta es mi favorita. Pasión creciente por las Chumberas.

La repetición es la más fácil de las formas decorativas, añade ritmo, cadencia, unifica y es relajante. Se puede repetir cualquier cosa…

A lo largo de los siglos, el mundo decorativo está lleno de “repetidores”: Practicaba la repetición Pedro el Grande…

Palacio de Peterhof, San Petersburgo, galería de retratos

Y la Duquesa de Windsor… (“that woman” como la llamaba la difunta reina madre)

Repetición de almohadones “Pugs”. Nos interesa más la porcelana Meissen en primer plano.

La practicó nuestro adorado David Hicks….

Y la practican los más grandes de hoy en día….

Via AD Rusia

Unas de las repeticiones que más me gustan y que quiero copiar desde hace años fue una repetición de velas sobre baldas de cristal que ví hace tiempo en un restaturante. De noche era mágico. La repetición de faroles con velas es de un romanticismo sin par. Una pena que en la foto de abajo no se vea el aleteo parpadelante de las llamas… ¡tan bonito!

¿Lo adivinais? Masseria Cimino, la meca de la repetición.

 

La clave de la repetición es saber qué quieres hacer con ella.  Si lo que quieres es crear ritmo visual, crear una línea entonces el número de objetos será par. Si quieres llevar la vista al centro: impar. ¿Por qué? Ni idea, pero funciona.

Tompkins LLoyd interiors, vía Mimosa Lane

Por otro lado, un subtipo interesante de la repetición es la repetición con mensulas. La mensula es a la decoración lo que la llamada a cobro revertido a la telefonía: un clásico de antaño.

Alex Papachristidis vía Instagram. Mensulas con perros Foo amarillos

 

La pobre ménsula tiene un cierto mal nombre. Parece algo anacrónico, polvoriento y digno de la rancia casa de la tia-abuela Raimunda. La propia palabra sufre de una cierta cacofonía y tiene reminiscencias de casa de subastas de provincias, de casona antigua con estilo estético tendente al “remordimiento español”, de cortinón de tercipelo rojo, de casino de pueblo con balneario abandonado, de alcanfor y polilla… ”

“Mais non!” dice el mono “todo es susceptible de un “aggiornamiento” y la ménsula está viviendo un absoluto revival. Olvida su nombre antiguo… es sólo una pequeña balda, audaz, versatil y très chic!!”

 

Betty Getz, mensulas “arboreas”

Mensulas con cabezas. Inquietante recordatorio de la revolución francesa, esa “catastrofe principio de todos los males” según Pantaleón

 

Martha Stewart pinta de amarillio las mensulas

Miles Redd, ¡adorado Miles Redd! Si él usa ménsulas no hay más que hablar.

“El asunto de la ménsula siempre fue qué colocar encima” dice el mono “que es la cláve del éxito. Pero eso ya es un asunto que excede del tema de hoy que no deja de ser la repetición. ¡Repetir, darling, repetir! Y no me refiero a un plato de pasta!”

“Lo mejor para la repetición es el pepino” interviene Abelardo desde la esquina en la que está limpiando el polvo. Y ante la estupefacción de su audiencia se ve obligado a añadir:

“Sï, Doña Beatriz, usted tiene que saberlo. El pepino. Lo mejor para el régimen. Lo toma usted de desayuno y le repite hasta después de la cena”.

Pantaleón me mira y yo le miro a él. No words. En el camino hacia el refinamiento de Abelardo aún nos queda un trecho MUY largo por recorrer…

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22 comments

  1. Raticulin’s avatar

    Que talentazo tienes Doña Beatriz!

· 1 · 2 · 3

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