Remedios para el comedor fracasado

Mi comedor es un desastre (Pantaleón lo confirma).

Del catálogo de Horchow.com

Del catálogo de Horchow.com

A la hora de ponerlo sufrí un fortísimo ataque del “síndrome del buffet de desayuno de hotel” (Nota: para la descripción del síndrome ver “Todos al Suelo”) y decidí que quería hacer un espacio “polivalente”. Que eso de tener un cuarto entero de mi casa dedicado a comedor cuando estaba yo solita conmigo misma no tenía sentido así que mejor que sirviera de biblioteca, de despacho y de posible cuarto de invitados además de comedor. Ahí es nada.

El comedor fracaso, foto de refilón para evitar la vergüenza...

El comedor fracaso, foto de refilón para evitar la vergüenza…

Es un espacio rectángular y en una de las paredes largas, bien centradita, coloqué mi falsa chimenea. A cada lado una puerta disimulada: una da a un cuarto de baño otra a un gran closet (ambos eran necesarios si el espacio iba a ser cuarto de invitados). En la otra pared larga una biblioteca (necesaria para la versión biblioteca-despacho). En un momento dado me pareció sensato, ya que era un comedor, colocar ahí dentro una mesa de comedor. Así lo hice: redonda y negra. Con sus sillas. Ocho, para ser exactos. Y ya que era comedor, pues tenía que tener unas buenas puertas dobles de entrada, para ese efecto dramático que tanto me gusta. Y otra puerta en dirección cocina ¿no?. Resultado de todo esto: espacio absurdo con cuatro puertas, chimenea, biblioteca, mesa de comedor y un sin fin de sillas, negras como grillos, feas como pegar a un padre, que tienen por única circunstancia eximente que me costaron 22€ unidad.

Magnífica mezcla de sillas wire con mesa antigua

Magnífica mezcla de sillas wire con mesa antigua. La foto es tan vieja que ya no recuerdo de donde la recorté… ¡lo siento!

Raul Martins, vía Nuevo Estilo

Raul Martins, vía Nuevo Estilo

Pantaleón me mira con pena. El primer error de que me “apercibí” (sic) es que en un espacio rectángular nunca, nunca, nunca hay que poner una mesa redonda. No y no. A espacio rectángular mesa rectángular y a espacio cuadrado mesa redonda (o cuadrada). ¿Por qué? Pues porque sí. Porque lo contrario queda como un Tetris mal encajado: mal. No digo que la mesa tenga que imitar el contorno de la habitación pero sí el del espacio que ocupa. O sea, ningún problema en poner dos mesas redondas en un espacio rectangular o una mesa cuadrada en un rectángulo “achatado” en los lados largos por una cómoda o un aparador… pero ¿una única mesa redonda en un rectángulo? Mal, mal y mal. Lo prometo. (Pantaleón asiente). Así que la cambié por una mesa rectángular. Preciosa mi mesa. Una mesa de biblioteca estilo Luis XVI, con dos alas, que se extiende hasta 260 x 110. Vamos que me cabe un banquete medieval.

Vía Elle Decor

Vía Elle Decor

Del catálogo de Zara Home primavera-verano 2012, casa de Isabel López Quesada en Biarritz

Del catálogo de Zara Home primavera-verano 2012, casa de Isabel López Quesada en Biarritz

Casa de Meg Ryan, vía Elle Decor

Casa de Meg Ryan, vía Elle Decor

Uno diez de ancho era importantísimo. ¿Por qué? Pues porque una de mis grandes aficiones es poner mesas bonitas y con menos de 110 entre plato, copas, plato de pan etc. no te queda sitio ni para flores ni para velas. Esto es así. Menos de 100 nada que hacer. 90cm y la copa de un comensal se toca con la de el de enfrente (tenedlo en cuenta al comprar las mesas de comedor, esto nadie te lo dice y hay muchas que son estrechas: si no te fijas y acabas en casa con una de 90cm a traición y luego no cabe en la mesa ni una jarra de agua).

Carolyn Roehm

Carolyn Roehm

Así que yo toda orgullosa con mi mesa de 110 de ancho. Sumas las sillas, la chimenea y la biblioteca y hay que meter la tripa y hacer movimientos ondulantes para sentarte a cenar. Gran éxito. En breve me dispongo a sustituir algunas de las sillas por dos bancos que vivirán debajo de la mesa, para evitar ver un rectángulo rodeado de cositas negras. Sin duda meteré la pata y lo estropearé aún más porque ese cuarto infernal está gafado, pero en la búsqueda de la perfección he aprendido unas cuantas cosas…

Casa de Lázaro Rosa Violán

Casa de Lázaro Rosa Violán

Lazaro_Rosa_Violan

 

“¿Cuales?” pregunta Pantaleón.

“La primera la importancia de elegir bien la mesa” le digo “y no sólo bien en el sentido de que sea redonda, cuadrada o rectángular – que también – sino de una forma adecuada: nada de patas en lugares incómodos, nada de barras laterales uniendo las patas que impiden que la silla pueda acercarse a la mesa y hacen que la sopa termine en tu pantalón… y nada de mesas cristal”

“Ah, oui” confirma el mono “sabia decisión”.

Hall comedor de Pierre Delbée, director de Maison Jansen, con un ejemplar de mi admiradísima "Table Royale" de Jansen. Años 60.

Hall comedor de Pierre Delbée, director de Maison Jansen, con un ejemplar de mi admiradísima “Table Royale” de Jansen. Años 60.

Vía The Peak of Chic

Vía The Peak of Chic

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“Odio las mesas de comedor de cristal” prosigo embalada “te obligan a poner mantel siempre, olvidate de los individuales salvo que quieras comer viendo los pies de todo el mundo… ”

“Y son sucias y se rayan, y si tienes focos o una luz encima se refleja en el cristal…” añade el mono “pero sobre todo es lo de los pies. En eso tienes razón. No soporto mirar al plato y ver los pies de el de enfrente. Pies y comida no van” sentencia el mono. Y yo no puedo estar más de acuerdo.

Alidad, comedor de espejos iluminado con velas

Alidad, comedor de espejos iluminado con velas

Otro error son los cuadros u obras demasiado estridentes. Una vale, pero varias no. ¿Por qué? Pues porque luego pondrás tu mantel, tu vajilla y tus flores y competirá todo un poco demasiado y se creará un desapacible guirigay de colorín.

Alberto Pinto, vía Architectural Digest USA

Alberto Pinto, vía Architectural Digest USA

Tom Scherrer

Tom Scherrer

“Salvo que seas tan friki que hayas conjuntado los manteles y vajilla con tu Wharhol, claro” apostilla el mono.

Howard Slatkin elige sopa de remolacha para que combine con la vajilla. Via Habitually Chic.

Howard Slatkin elige sopa de remolacha para que combine con la vajilla. Via Habitually Chic.

Hay gente para todo. El otro día Habitually Chic publicaba fotos de la casa de un tal Howard Slatkin que combina la vajilla con el color de la comida y que le molestaban tanto visualmente los timbres de su cocina que contrató a alguien para que le pintara esto…

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El mono se asoma. “¿Esto es pasarse verdad?” me pregunta (estamos aprendiendo lo que es “pasarse”. Pantaleón no tiene el concepto claro. Él se excede con frecuencia y le estoy haciendo un coaching de contención…) “Sí” confirmo “eso es pasarse”.

Paolo Moschino en oscuros...

Paolo Moschino en oscuros…

Paolo Moschino se arrepiente y pinta el comedor en colores más claros...

Paolo Moschino se arrepiente y pinta el comedor en colores más claros…

Volviendo a los comedores: que mejor tonos unificados sin mucho lio ni colorín, para que el cuarto sirva de lienzo en blanco para una mesa lo más espectácular o sobria posible, dependiendo del look que te apetezca.

Marie Chantal Miller Londres, fantástico el espejo de Hervé van der Straeten.

Marie Chantal Miller Londres, fantástico el espejo de Hervé van der Straeten.

¿Y donde colocar el comedor? Suponiendo que tengas un cuarto destinado a él, lo más cerca posible de la cocina, para facilitar entrada y salida de platos sin tener que pasear con ellos por toda la casa. Ya no hay problemas de olores con las cocinas…

cocina de campo

Vía House Beautiful

Vía House Beautiful

“Sobre todo desde que Dúrdula nos descubrió el King Ozono” interrumpe Pantaleón.

Así que ya no hay motivo para colocar la cocina “en la otra ala de Palacio”.

“El Marajá de Kapurtala lo hizo” vuelve a interrumpir el mono.

“¿El qué?” pregunto

“Colocar el comedor en la otra ala de Palacio. Y como el Palacio era tan grande la cocina estaba muy lejos y la comida llegaba fria, así que instaló un tren de plata, sobre railes de plata que llevaba la comida en vaognes de plata hasta el comedor y luego de un extremo a otro de la enorme mesa…. Aún así llegaba fria” dice.

Anouska Hempel, una amante del verde. Vía Architectural Digest USA

Anouska Hempel, una amante del verde. Vía Architectural Digest USA

comedor

Le ignoro. No estoy segura de si se lo está inventando o no. Mejor no indagar.

Más del comedor: si no tienes un cuarto a parte delimita su espacio, lo mejor con una alfombra. Si no quieres que sea comedor para nada, disimulalo, esconde la mesa en cualquier sitio o usala de otra cosa y desperdiga las sillas por toda la casa. Un par a cada lado de una mesa, otras dos en tu cuarto, una o dos en el hall, etc. Y si puedes hazte con unas cuantas sillas plegables decentes y guardalas en un armario, detrás de una puerta, debajo de una cama etc. Siempre es muy útil tener sillas extra para cuando invites a más, o quieras hacer un buffet, para lo que sea.

Vía The World of Interiors.

Vía The World of Interiors.

también es útil tener cerca un aparador, un armario, una cómoda o cualquier otra cosa que te sirva para guardar manteles y vajilla…

Vía Coté Paris. Nos gustan los armarios con tela de gallinero en blanco

Vía Coté Paris. Nos gustan los armarios con tela de gallinero en blanco

Aparador similar, para recrear el look de arriba en SLOU, Padilla 19, Madrid www.slou.es

Aparador similar, para recrear el look de arriba en SLOU, Padilla 19, Madrid www.slou.es

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Coloques donde coloques la mesa tienes que pensar si van a servir la mesa o no. Es decir, ¿vas a tener a alguien que te pase la fuente? Si es así es necesario que calcules espacio extra para que puedan pasar por detrás de cada silla. Al menos 60cm, más otros 50 que has de calcular desde la mesa hasta el respaldo de la silla, así que toda mesa ha de tener un espacio mínimo de 110cm alrededor para que se pueda servir la mesa. Si lo de servir la mesa te suena a Downton Abbey y eres más de pasar la fuente de mano en mano o ponerlo todo en una mesa a parte para que los convidados se sirvan, entonces tus necesidades de espacio se reducen radicalmente y puedes instalar un banco corrido o banqueta que es lo que más espacio ahorra del mundo. Si el banco tiene una tapa que se abre (debajo del almohadón) ese espacio de almacenaje extra te vendrá de miedo para fuentes y demás accesorios.

Heidelberg Suites, por Michele Bonan.

Heidelberg Suites, por Michele Bonan.

John Stefanidis

John Stefanidis

Colefax & Fowler

Colefax & Fowler

Y esto es más o menos lo que he aprendido de comedores. El mio es el más feo del mundo, pero para contrarrestarlo os he puesto las fotos de los más bonitos que hay. ¿A que sí?

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Vía Veranda

Vía Veranda

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52 comments

  1. diablo cojuelo’s avatar

    claro que es una cesta (o un pot de porcelana imitando mimbre) para el pan….pero de ese tamaño? se puede ser tan “aspirational class” que diría el tití para hacer todo ese montaje tan pretencioso (y bonito) y después poner una cesta de pan para una familia? sin trapo, pañito, servilleta o lo que querais….y sobretodo……insisto ¿un cuchillo en una cesta de pan?

    1. admin’s avatar

      Diablillo: razón no te falta, pero los americanos son así. El cuchillo cestero es para la mantequilla o demás “spreads” con los que Howard decida obsequiar al invitado. Bastante que ha puesto cesto de pan, porque estos yanquis lo del pan no lo trabajan mucho. Peor me parece, ya que estamos, el vaso tabernario lleno de zumo de manzana o lo que sea que le haya puesto dentro. Por muchas iniciales que tenga, no me parece que semejante florero tenga un lugar al lado de la porcelana…. (más fotos del apartamento de Howard aqui: http://habituallychic.blogspot.co.uk/2013/10/fifth-avenue-style.html)

      En nada se notan más las diferencias culturales que en materia de “table manners”. En USA los cubiertos se colocan de forma distinta, en Francia es inconcebible no ponerlos boca abajo (por eso tienen las iniciales en la parte de atrás) en Inglaterra se considera de buena educación poner las manos debajo de la mesa, en el regazo (nunca encima como en España) así que, who knows? Igual lo del cesto panero tamaño XXL con el cuchillo jamonero encima en NY es lo más….

      Ayer estuve releyendo un libro de Carolyne Roehm, cuyas mesas me chiflan, y al final vienen unos consejillos de “etiqueta” que son como para ponerte los pelos de punta. Pero la tía los da con muchísimo aplomo. Por ejemplo, te dice, sin dudar un instante, cuantos inches exactamente ha de colgar el mantel con respecto del borde de la mesa dependiendo de si es comida, merienda o cena (???).

      Yo miro las fotos del apartamento del Howard y no tengo claro si es un “connoiseur” o un hortera de bolera. ¿O ambas?

    2. admin’s avatar

      Más de Howard, aqui sin cesta para descanso y solaz del diablo cojuelo… http://curbed.com/archives/2013/10/21/inside-the-240page-tome-on-howard-slatkins-apartment.php

      (eso sí, el cuchillo jamonero que no falte…)

    3. Teresa 2’s avatar

      Socorrroooo! Ya sé que no soy nadie para hablar de decoración y vivo con un “horrovacuiflilo” pero our Howie me mata. Por Dios qué ahogo. Es como una pesadilla barroca. Y sí, no puedo evitar la pregunta terrible: Ahi, ¿quién quita el polvo?

    4. diablo cojuelo’s avatar

      por supues queeees pa la mantequilla…..pero en un cestico……
      o cesta o plato, y si cesta no cuchillo…..aunque tengo que reconocer en el jamas de los jamases, en una casa me han puesto un platillo y mantequilla y chuchillito….pero claro, eso en mi caso tampoco significa mucho….
      veo que sin embargo, en alguna foto pone un plato para la servilleta. uf!!!!!!
      que bien los americanos tienen a la roehm y nosotros a josemi…..

    5. JMGB’s avatar

      Llevo retraso porque no he parado en dos semanas! Maravilloso post! Por cierto, me hice con una Table Royale en París, y ahora no sé dónde ponerla. Quizá cómo mesa de apoyo en la biblioteca o junto a la ventana del salón?

      1. admin’s avatar

        Que no sabes qué hacer con una table Royale???? Serás asqueroso…! 🙂 Biblioteca, salón, hall, comedor, donde sea! Si es maravillosa!

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