Había una vez un palacio rosa

Pantaleón lleva parloteando un rato y tengo que confesar que, abstraída en mis pensamientos, no le he estado haciendo mucho caso.

Oigo palabras sueltas de fondo: “Y entonces …Boni … rosa …”

“No, Pantaleón, no” corrijo distraida “lo que era rosa no era el Boni – ni tampoco el Tigretón – era la Pantera Rosa ¿no te acuerdas?”.

El mono me mira con una mezcla de asombro y furia.

“Pero… pero… “ alcanza a decir rojo de ira “¡eres una perfecta idiota! ”¡No has escuchado una sola palabra de lo que he dicho!”

 

Cierto. Tardo un rato largo en calmar al mono suplicando profusas disculpas. Efectivamente parece que el tema e conversación no giraba entorno a los grandes hits de la bollería industrial de mi infancia sino sobre otro Boni: Marie Ernest Paul Boniface de Castellane, conde de Castellane-Novejean y posteriormente marqués e Castellane.

Mañana, martes 7 de marzo, Christies subasta en París muebles y objetos de arte de la colección de Boni de Castellane y su mujer, la riquísima americana Anna Gould. Dicen que será una de las subastas del año. Podéis acceder al catálogo pinchando aquí.

Cuando Pantaleón, debidamente apaciguado, accede a regañadientes a volver a contarme la historia de Boni, me asombra no haber escuchado con atención la primera vez. .

El que a los 27 años fue el hombre más rico de Francia y a los 65 murió en la pobreza vivió la fortuna y la desfortuna, la frivolidad y el sufrimiento, la opulencia y la penuria con el mismo despreocupado charme. Boni de Castellane y Anna Gould fueron las estrellas más rutilantes del París de la Belle Epoque. Lo cual es decir mucho pues el París de la Belle Epoque era una vía Lactea de estrellas rutilantes.

Ella era muy rica. Obscenamente rica. Riquísima. Hija adorada del rey de los ferrocarriles de Estados Unidos, Anna aportó a su matrimonio una dote equivalente a 3000 millones de euros de los de ahora. Lo que Abelardo llama “un buen pico”. Junto a sus millones aportó un carácter timorato y una nariz con forma de tubérculo. Boni aportó lo que tenía, que no era poco: era ingenioso, divertido, culto, sofisticado y el orgulloso miembro de una de esas venerables familias francesas tan vetustas que consideran a Carlomagno como un poco… “arriviste”.

Boni de Castellane

Anna Gould, con su tuberculo.

“Pero hete aquí que a Boni le gustaba vivir bien y era además muy generoso… espléndido… casi pródigo diría yo” me cuenta Pantaleón “y de los Castelllane recibió la casta, pero lo que es la pasta ¡se la pulió entera…!”

“¿Y qué hizo?” pregunto

“Los acreedores del jovial Boni , desesperando de poder cobrar lo que les debía lo embarcaron camino de Nueva York con instrucciones sobre hacerse con una rica heredera. Visualiza chérie” me dice el mono “Boni era, como dice un biógrafo suyo: “muy dandy, muy rubio, muy joven, muy encantador, demasiado encantador, muy divertido, muy apuesto, muy gran señor”. Así que la pequeña y feúcha Anna, educada en el estricto y serio protestantismo del nuevo mundo, no tenía nada que hacer. Ella como tirar a parado: pobrecita mía, cayó rendida a sus pies.”

Boni decía de ella que “Superbe vue de dot” (juego de palabras, dos – espalda – y dot -dote- suenan parecido en francés. La traducción literal sería “magnifica vista de dote/espaldas”)

Su gran historia de amor la resume el propio Boni en un capítulo de sus memorias: “Nuestras miradas se encontraron, nuestras manos se encontraron, nuestros labios se encontraron y entonces, nuestros abogados se encontraron”.

Así que con esta pasión, nuestros modernos Tristan e Isolda se casaron en Nueva York y pusieron rumbo a París donde Boni, gran Pygmalión, se propuso cultivar a Anna “des-asnandola” un poco…

Escritorio de viaje de Cartier, realizado en jade, coral, lapislázuli, perlas, aventurina, cristal de roca y brillantes. Incluye reloj, tintero y estuche para plumas. Encargado por Anna Gould en 1926. Estimación 1.000.000-1.500.000€

Provisto de fondos ilimitados Boni puso manos a la obra y, para empezar a hablar, se hizo con un par de chateaux y una fabulosa goleta de de tres palos del tamaño de un buque escuela. El “Walhala” tenía casi 100 metros de eslora y otros tantos marineros de servicio. Era un barco tan magnifico como su dueño. En él Boni y Anna bordearon Noruega y arribaron a San Petersburgo donde causaron sensación, a su vuelta, camino del Mediterráneo, en cada puerto se daban maravillosas fiestas a bordo para cada duque, gran duque, príncipe o princesa que existiera en Europa. En Cowes dieron un baile a bordo para el príncipe de Gales.

De vuelta en Paris, para celebrar el 21 cumpleaños de Anna, Boni dió una fiesta inspirada en otra famosa que Luis XIV dio en 1664 . Para ello alquiló el Bois de Boulogne entero y procedió a colgar de sus árboles 80.000 faroles verdes venecianos, cubrió kilometros de hierba con alfombras persas, creo caminos iluminados con velas, colocó una orquesta de doscientos músicos para que bailaran sus invitados y contrató a ochenta bailarinas de la Opera de Paris que bailaron el lago de los cisnes en una plataforma colocada en mitad del lago. Boni era fabulosamente fastuoso incluso para su fabulosamente fastuosa época.

“Para poner la guinda en el pastel” continua Pantaleón “y ya llegamos al motivo de la subasta de mañana” me anuncia “compró una manzana entera en Paris, 3500 metros de parcela en la Avenue Foch, y encargó un palacio entero inspirado en el Grand Trianon de Versailles. Lo llamó el Palacio Rosa, por el color del marmol de la fachada. Un rosa perfecto. A pesar de que lo extrajeron de la misma cantera usada por Luis XIV, Boni era un cliente exigente: Hubo que cambiarlo varias veces hasta lograr el rosa perfecto. Por dentro era como la cueva de Aladino: los mejores muebles, los mejores cuadros, la mejor porcelana. Una escalera doble copiada de la escalera de los embajadores en versalles. Los mejores tapices de los gobelinos. Un impresionante Rembrandt que está ahora en la Frick Collection de Nueva York, otras muchas cosas que ahora se encuentran en el Louvre, pero algunas cosas se mantuvieron en la familia, como lo que se vende ahora en Christies que pertenece a la colección de su nieta Diana.

Encima del bureau plat estilo Luis XV pastel de Jean Baptiste Perroneau, parte de un par (estos no proceden del Palacio Rosa). Estimación 80.000-120.000 €

Grand Trianon, del que era copia casi exacta el Palais Rose en la fachada que daba a la Avenue Foch. La fachada de la Avenue Malakoff tenía dos pisos porque, al igual en el el Grand Trianon, había un desnivel.

Palais Rose, Cour d’honneur que daba a la Avenida Malakoff

Escalera interior inspirada en la escalera de los embajadores de Versalles, en mármol rojo y negro. Acceso desde la Cour d’honneur. Esta maravilla se encuentra ahora “recreada” en algún lugar de Estados Unidos.

El magnífico Palacio Rosa no sólo era estéticamente perfecto sino que además reunía todas las comodidades de la vida moderna: todas las habitaciones, incluso las del servicio, tenían calefacción central y agua caliente. En la entreplanta existía una épicerie y una patisserie dentro de palacio, todo eso necesario en una casa con un comedor de “diario” para 180, un teatro y un salón de baile donde cabían 1000 personas sin muchas estrecheces.

Del catálogo de Christies. comedor del piso de Diane de Castellane. Fijaos en los dos muebles buffet y los pots de piedra y bronce colocados sobre ellos. Ambos se subastan mañana. También la mesa de comedor estilo Luis XVI pero del siglo XX (estimación 2.000-3.000€). Los muebles bajos son de época Luis XVI con elementos de marquetería Boulle originales de la época Luis XIV; estan estampillados Jean-Louis Faizelot Delorme, aprox. 1770-1780. Las sillas, estilo Luis XV, son un total de 16 (dos del siglo XVIII y el resto de mediados del XIX) y su estimación es de 4.000-6.000 €

 

jarrones pot-pourri Napoleón III en bronce y marmol azul “Turquin”. Estimación 30.000-50.000 €

El asunto es que Boni parece que no era el paradigma de fidelidad conyugal. Se dice que se refería genialmente al lecho conyugal como “el reverso de la moneda”. Posiblemente más por hacer una gracia que por pensarlo de verdad porque se las apañó para tener tres hijos en “la capilla expiatoria”, que es como llamaba al dormitorio de Anna. Pero tras una larga de lista de poco discretas amantes y varios notorios duelos a pistola o a sable (Boni era magnífico hasta para eso) Anna se hartó del todo. En 1906 las obras de extraordinariamente bello Palacio Rosa se pararon de golpe. Anna pidió la “separación de cuerpos” y meses más tarde el divorcio. Era la ruina.

Catálogo de Christies, piso de Diana de Castellane, los “huevos” de porcelana de Sevres colocados en la chimenea también forman parte de la subasta de mañana. Christies opina que probablemente son el único ejemplo existente del modelo “côte de melon” de Sevres. Estimación 80.000-120.000 €

 

Anna puso al conde Boni de patitas en la calle y, dos años más tarde, hizo un “upgrade” a princesa casándose con Hélie de Tayllerand-Périgord, príncipe de Sagan ,que era para más Inri, primo de Boni. Cuando en una cena preguntaron a Boni si conocía a Hélie, Boni contestó: “Pero ¡claro que sí! Hemos servido en el mismo cuerpo…!”

Nuestro favorito, detalle de un morillo (parte de un par) de chimenea Luis XV, 1745,

La nulidad tardó un tiempo en llegar. Un periódico de la época dice que ningún proceso de nulidad ante la Rota, desde aquel que enfrentó a Enrique VIII con Catalina de Aragón y creó un cisma, tuvo entretenidos a tantos cardenales. Anna hizo una compuestísima lista de motivos, y de amantes. Mientras tanto Boni, a los 39 años, pasó de ser el hombre más rico de Francia a tener que aprender a ganarse la vida con un trabajo. Así que prueba a ser periodista y luego se convierte en anticuario. Se adapta s su nueva situación con elegancia y buen humor porque como dice de él su Biografo: “era básicamente un buen hombre, de espíritu jovial y dinámico, con gran sentido del humor, sustentado por su fe y su amor a sus hijos”. Así que supera este pequeño bache de la fortuna. Vivió de poner sus conocimientos y extensa cultura al servicio de otros, haciendo de cicerone y experto para muchos americanos ricos que venían a Europa a comprar arte y antigüedades. Sobre eso, Boni lo sabía todo y además tenía un ojo excelente. Gracias a él existen hoy en día en America multitud de piezas que son el orgullo de las colecciones de muchos museos.

Cómoda de Jean Henri Riesener, 1780. Estimación 300.000-500.000 €

Gueridon Consulado en bronce y marmol negro, es el que aparece en la primera foto de este post. Estimación 120.000-180.000 €

Boni escribió unas memorias. En dos tomos. El primero, titulado “Cómo descubrí America” parece que tocó ampliamente las (también amplias) narices de su ex-mujer. El segundo “El arte de ser pobre” es una delicia de ingenio, encanto y cotilleo. El problema de Boni, como el de Oscar Wilde, parece haber sido ser excesivamente ingenioso e incapaz de resistirse a soltar un “bon mot”.

Pequeños muebles de apoyo en marquetería Boulle con fondo carey, de época Luis XVI, aprox. 1780, con estamplillas de Etienne Levasseur y Adam Weisweiler. Con estampilla de la Jurande de Menussiers (JME). Estimación 600.000-1.000.000 €

Sospecho que era infinitamente mejor que lo que sus ingeniosas frivolidades dejan entrever. Era un hombre de su época. Un gran señor. Para lo bueno y para lo malo. Sufrió una enfermedad degenerativa con inmensos dolores sin que nadie jamás le oyera quejarse una sola vez. Trabajó como interprete para los ingleses en la primera guerra mundial y fue hecho prisionero por los alemanes. En cuanto fue liberado, en “true Boni style” decidió desquitarse vendiendo su apartamento e instalándose a vivir en el Ritz. Hablaba con enorme frivolidad de temas improtantes pero al mismo tiempo fue un joven diputado que se llevaba a sus votantes de calle y que tenía interesantísimos proyectos en asuntos de política exterior. Recibía en su apartamento, cuando no tenía dinero, con la misma generosidad, amabilidad y exquisitez que cuando nadaba en millones. Boni inspiró el personaje de Roger de Saint-Loup en “A la recherche du temps perdu” de Proust. Irónicamente, Boni ni siquiera se molesta en mencionar a Proust en sus memorias.

Cortinas (portières) de la segunda mitad del siglo XVIII, según Chrities probablemente de la Manufacture de Beauvais. Estimación 4.000-6.000 USD

En 1924, unos pocos años antes de morir, Boni funda “La demeure historique” una asociación destinada a conservar el patrimonio histórico inmobiliario en manos privadas. Es irónico porque su propio y adorado Palacio Rosa fue demolido en 1969 para construir un edificio de apartamentos de acongojante mediocridad. Pompidou no quiso salvarlo porque lo consideró carente de “mérito histórico”. Pero la gente del barrio se acercaba tras la demolición a buscar entre los escombros y se llebaba a casa los pomos de las puertas y hasta la fuente del jardín. Un americano compró marmol, escalera y estructura completa para volverlo a montar en algún sitio del estado de NY.

Vista de Venecia de Francesco Guardi, uno de los hits de la subasta. Estimación entre 4.000.000 y 6.000.000 €

Y mañana cuando a las 2:30 de la tarde, hora de París, comience la subasta, todo aquel que quiera recuperar un poco de historia y buen gusto hará bien en pujar por lo que queda de la colección del Príncipe de los Estetas.

Biblioteca de Diane. ¿Os he dicho que Diane es hija de una Anchorena Argentina? ¿Os hemos contado la historia de amor frustrado entre Corina Cavanagh y un Anchorena que dió lugar a la construccion por venganza del primer rascacielos de america del sur?

 

PD: Sobre Boulle, estampillas, la marca de la Jurande y demás.: No explico más sobre la diferencia entre Luis XV y “estilo” Luis XV, ni sobre quién era Boulle y lo que es la marquetería boule, ni sobre estampillas y la marca JME porque no se si os interesa… Salvo que me digais que os lo sabeis ya de carrerilla y que no sea petarda lo dejo para un momento posterior…

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  1. fatima coello de portugal’s avatar

    yo no sé nada! me encanta aprender de alguien que lo explica todo tan bien! mil gracias.

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    1. Beatriz’s avatar

      Tú sabes mucho! Casi me da verguenza contar cosas a los que sabeis más que yo!

    2. Carmen Rufino’s avatar

      Nunca eres petarda, aprendemos cosas interesantes contigo!

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    3. cristina perez hernando’s avatar

      Por favor explica! Deseosa estoy de saber más!
      Gracias

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    4. Lourdes’s avatar

      El perfecto paradigma del “bon vivant” , pero con clase. Un caradura elegante y desagradecido, . Sería un Pigmalión ……..,pero con una alumna que supo aprender y dejó a su tutor.
      Bien por Anna!!! . Y de Boni ….. que bien le fue mientras duró!!

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      1. Beatriz’s avatar

        Bueno, no seré yo quien alabe o disculpe las infidelidades matrimoniales pero sí es cierto que creo que Boni era un producto de su tiempo y educación. No lo hizo peor que muchos otros de la época. A mi sinceramente lo que me choca es que Anna lo pusiera de patitas en la calle y sin un duro, al fin y al cabo, tenían 3 hijos en común y en 1906 no era muy normal que un señor como él tuviera que empezar de cero. Ella se casó de vuelta enseguida, sin esperar a la nulidad, y creo que fue feliz en su segundo matrimonio. Siguió viviendo en el Palais Rose – del que arrancó las armas de los Castellane… las de sus hijos- hasta 1936 que emigró a America. Yo no creo que Boni fuera un desagradecido, creo que lo que más resaltamos de çel (yo la primera) es su caracter de bon vivant (como bien dices) pero porque es más divertido que insistir en que como diputado mostró una gran conciencia social, que como “curador” no tenía precio, que fue un maravilloso padre y un generoso y fidelísimo amigo. Víctima, creo yo, de su propio ingenio. ¿Quien se resiste a hacerse el gracioso cuando todos te rien las gracias? No sé…

      2. Mercedes Marti’s avatar

        Encantada de aprender con tus explicaciones.Deseando saber mas sobre Boulle, muchisimas gracias!!

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        1. Beatriz’s avatar

          Gracias Mercedes… pues nos lanzaremos a Boulle!

        2. Maria Rosa’s avatar

          Una gran historia, quedo impresionada, sigue contando, lo haces de cine

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        3. Lourdes’s avatar

          Gracias!!! Me encanta todo lo que aprendemos contigo

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        4. Ana’s avatar

          Qué suerte para Boni que Pantaleón se ocupe de él…

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          1. Beatriz’s avatar

            Al revés, qué suerte para Pantaleón encontrase con un personaje tan fascinante como Boni!

          2. Núria Ferré’s avatar

            Verdaderamente, la gente marca el ritmo de su ruina y de su esplendor, consciente o inconscientemente. Sin determinados personajes, la “esencia” de ciertos tiempos se habria perdido para siempre. Pero esos personajes jamás reciben los méritos de su aportación. “C’est la vie!” Me imgino que el remedio, como tantas veces, es el amor a la belleza, el equilibrio y la armania, ilustrados… “bien sur”. Como dice Oriol Pi de Cabanyes: “Ofreced flores a los rebeldes que fracasaron”
            Gracias por esta maravilla de artículo!

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            1. Beatriz’s avatar

              Ofreced flores a los rebeldes que fracasaron! Es fantástica la frase. Gracias a ti Nuria!

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