Furlow y las ménsulas de madera

Durante los días anteriores a la llegada de Pantaleón su ático se convirtió en la meta de una continua peregrinación de pintores, floristas, limpiadoras y planchadoras que preparaban su inminente llegada. Abelardo, a dieta de tres Lexatines diarios (más un Fortasec preventivo) para poder gestionar su estado de febril entusiasmo, se mordisqueó las uñas de ambas manos hasta el muñón.  Yo asomada al balcón de mi mini terraza oteando el horizonte (es un decir, en Madrid no hay horizonte) en busca de señales de la llegada del mono de marras. Y de repente: CLONK!. Cae a a plomo, mi lado,  un ancla negra grandísima con un cabo azul atado a ella…

Entrada a la casa de Furlow Gatewood

Tiembla la terraza entera. Antes de haberme recuperado del tremendo susto y sin haber superado aún el shock de mi cercano encuentro con la muerte por ancla en plena calle Concha Espina oigo por encima de mi cabeza: “Yuuuujuuuuuu, daaaaarrling!” y levantando la vista al cielo alcanzo a ver, unos metros por encima de mi, al simio de marras, asomado a la cesta de un globo aerostático. Veo que su capacidad para sorprender (y molestar) sigue intacta.

Varias horas más tarde, mientras Abelardo deshace su equipaje, Pantaleón me invita a un té en su terraza. “Darling, esto no es un regreso cualquiera, es el exilio” me confiesa el mono “fue ver esas cortinas en el despacho oval y comprender que tenía que irme. Que fueran amarillo dorado podría haberlo superado con las debidas horas de terapia” me dice “pero eso no es lo grave, lo grave es el largo….” me mira intensamente, cierra los ojos y con una mueca de dolor añade: “no reposan, darling, NO RE-PO-SAN… ”

Sacrilegio. Excomunión. ¡No reposan¡!. Y claro, había que irse.

“Tuve que salir de casa de Furlow prácticamente con lo puesto” me dice Pantaleón mientras veo desfilar por el pasillo varios mozos acarreando un sinfin de baules de Goyard “hasta tuve que coserme en el dobladillo del pantalón el brillante de tía Miskha” añade el mono “ha sido durísimo”.

“¿Quien – o qué – es Furlow?” pregunto

“Daaarling, ¡por Dios! ¡Furlow Gatewood!” me dice Pantaleón como si fuera una obviedad

 

Libro sobre las casas de Furlow Gatewood. Se puede comprar en Amazon pinchando en este link

Furlow resulta ser un simpático nonagenario americano residente en Americus, Georgia. Nunca ha decorado nada que no sea su propia casa. Nunca tuvo un cliente ni llevó a cabo un proyecto. No escribe un blog ni tiene cuenta de Instagram. Y a pesar de esto ha merecido dos portadas de “Veranda”, un artículo de House Beautiful, una retrospectiva en 1st Dibs y una cohorte de ardorosos fans que le siguen con intenso fervor. “Why reason?” (citando a José María Aznar): Pues por una sin par mezcla de ingenio, buen gusto, mucho ojo y gran afición.

Este “chiquillo” es Furlow

Allí, en America profunda, Furlow rehabilitó la casa heredada de sus padres. Y luego otra que compró en un pueblo cercano y trasladaron en camión a su propiedad. Y luego otra, para dar cabida a unas puertas de cristal que se compró, y luego otra para sus faisanes… y luego… luego llegó alguien, vio todo aquello y se debatió entre llamar al SAMUR psiquiatrico o editar un libro sobre todas ellas. Ganó la segunda opción. El libro, publicado en 2015, convirtió instantáneamente a Furlow, a sus noventa y cuatro primaveras, en un auténtico “it boy” de la decoración.

Furlow construyó esta casa “Peacock House” para dar asilo a las maravillosas puertas de madera y cristal que se ven de frente. Las instaló para que se abrieran pivotando sobre su centro y así no restar espacio.

Via Veranda

Me asomo a las páginas del libro. Furlow es un hombre con un gusto extraordinario. Porque Julia Reed, la que le escribe el libro, no para de insistir en que Furlow tiene buenas “antiques”, porque era socio de John Roselli en su tienda de Nueva York, y que claro con lo bien que compra Furlow, y tras 30 años con tienda de antiques en NY…. Pero de eso nada.

“Antiques buenas, lo que se dice buenas, en el sentido europeo de la palabra” me aclara Pantaleón “tiene dos o tres. Claro que estos americanos, que tienen un país que nació cuando los demás ya tenían artritis, a cualquier cosa le llaman antique”. Y no le falta razón al mono: Furlow lo que tiene es un ojo buenísimo para la cosa mona y apañada. Para apilar cerámica azul de dudosa “provenance”, mezclar una buena con cinco malas, y hacer una cosa que dá muy bien al ojo. Lo que es Furlow es un decorador buenísimo.

Atención al suelo pintado por Bob Christian (es madera imitando piedra) a la mesilla con forma de columna octogonal que se abre con una puerta escondida, a la media luna de cristal colocada encima de la puerta que fue rescatadada de un derribo, a la moldura pintada de gris, al trozo de toile de jouy enmarcado y a la fantástica cama de hierro.

En el hall de entrada a la casa principal Furlow pidió a su carpintero que clavara unos listones de madera a la pared para dar interés a las paredes. Una estera cubre el suelo de ladrillo. La consola – una de un par idéntico – es también obra de su carpintero

Porque nos pone este cuarto que lo que tiene de mono es la colcha y el kilim azul y blanco, nada más, y la mezcla nos parece apetecible

Y monta este comedor con unas sillas de mimbre pintadas de verde y cuatro telas que combina divinamente y queda algo muy agradable.

Las columnas donde están las copas de hierro con “boxwood” son también obra del genial carpintero y tambien esconden una puerta que revela un interior de baldas.

Porque Furlow mezcla bien y tiene ojo para el color y las telas. Furlow es como si Naty Abascal se vistiera en Primark y Mango aderezado con algo de Valentino y unos Aquazurra, pero muy de tarde en tarde. El arte que tiene no se lo quita nadie, pero cosa buena, lo que se dice buena, muy poca. Ahí el mérito. Esta butaca, por ejemplo, es una maravilla cómo está tapizada.

Tela suzani de Robert Kime. Suelos pintados por Bob Christian.

Esa butcada en concreto a lo mejor sí que es buena, pero en general el genio de Furlow no es acumular las “super antiques” sino juntar unas cuantas cosas, hacerles unas fundas blancas a los sofás, salpimentar con unos almohadones hechos con la tela que sobraba de otras cosas…



Increiblemente verosimil el suelo pintado para imitar piedra.

Maravilloso suelo. Al fondo cartón para tapiz (casi igual de decorativo pero a un décimo del precio del tapiz) y tibor sobre una ménsula pintada de blanco.


Pegar un poco de celosía a un espejo, hacerse otro con las maderas que sobraban de una rueda o un apero de labranza…

Celosía sobre espejo

El espejo encima de la consola de media luna es obra de Furlow y el carpintero estelar: pegaron a un espejo la parte central de un apero de labranza.

tapizar unas butacas con la tela del revés para que parezcan más “shabby chic”….

La tela de las butaquitas azules y blancas está colocada “a la contra” para dar la sensación de estar usada y comida por el sol. Un truco muy “Farlow”. Las rejas ovaladas de hierro a ambos lados de la puerta (e esta foto se ve una al fondo, de frente) son rejas de ventiación victorianas recicladas.

Esto hace nuestro Furlow. Pintar los suelos con la ayuda de un pedazo genio llamado Bob Christian que deja a Miguel Angel en calzoncillos….

Suelo de madera en “faux finish” imitando piedra. Absolutamente increible.

Elevar las paredes a la gloria con el carpintero más apañao de la historia del mundo, que en unas paredes te pone listones, en otras te finge piedra pegando un rectángulo de madera a otro, y cuando quieras te hace unas mesas que las haces pasar por georgianas en la feria del pueblo.

Los ladrillos de piedra de la pared son trozos de madera pegados y pintados de blanco. El dintel de la puerta y los espejos añaden “prestancia” al comedor

A ambos lados del hall se abren dos espacios idénticos. Furlow eliminó las puertas y abrió dos huecos de forma y tamaño similarea al que lleva al hall para dar más movimiento e importancia a los espacios.

Suelo de madera pintado por Bob Christian para que parezca marmol. Y cáspita si lo parece. Van a cerrar las canteras de carrara en cuanto vean lo que hace el amigo Bob.

‘¡Ah! Y domina el arte de la mesilla pedestal y del pedestal hueco que esconde cosas. La casa de Furlow está llena de lo que parecen columnas de todo tipo de altura y grosor que esconden puertas que abren a un interior hueco, lleno de baldas, donde Furlow guarda sus tesoros.

 

Al lado del sofá otra de las innumerables “mesas – columnas”

Y para iluminar una librería, si no hay apliques, pues coloca dos lámparas de pie con el truco de la “pala de ping-pong”: coloca una madera con forma de pala que clava a la balda por el “mango” que le sirve como “voladizo” para colocar cosas.

 

Las casas de Furlow son como las de los tres cerditos (pero sin el cerdito listo) todas de madera y sin cimientos, con suelos de ladrillo rojo o listones de pino. No hay cortinas. Furlow las odia. A cambio hay contraventanas o estores de láminas de madera como los antiguos, esos que antes lucían en todos los pueblos y que ahora todos los que no tienen el chic de Furlow desprecian. Furlow los encarga por docenas. Sobre el ladrillo dhurries de algodón a rayas blancas y azules.

Estor gris de láminas comprado en la ferrerería. El marco de la ventana se pinta de gris de un tono menos intenso que el de la moldura. Las mesas-columna a ambos lados del sofá. Un puf que puede ser de ikea y un banco con almohadones hechos con lo que parecen restos de telas.

Las casas de Furlow son una oda al “recycling”: las puertas de un derribo, las rejas de la calefacción de una casa victoriana, la ventana de otra, una diana cazadora manca. Tapiza con lo que le sobra, haciendo de la escasez de tela una virtud .A las puertas les añade interés con otro de sus ingeniosos recursos: las olvidadas ménsulas. Colocadas encima de la jamba de la puerta convierten puertas de paso en palaciegas. Entiende de “matemática decorativa”: en la acumulación de objetos similares, la suma de todos es más que la de cada una de sus partes. Mantiene una paleta cromática engañosamente simple. El fondo gris y blanco, cierto, pero luego tienen cabida allí, en pequeñas “diócesis” como dice Abelardo, todos los colores del arco iris.

 

En el libro dicen que empezó a coleccionar objetos a los 8 años cuando le compró dos gallina de cristal opaco a su tía abuela Nanie Lou.

“La verdad es que lo de las gallinas de cristal opaco no parecía un comienzo muy auspicioso” dice Pantaleón “pero luego ha ido mejorando”.

Las casas de Furlow son maravillosas porque se ve claro en ellas que hace lo que le da la santa gana. Se ve que su casa es suya y para él. No está hecha para complacer a nadie más que a sí mismo. No sigue los dictados de nadie, no entiende de más moda que la propia. Sus casas son limpias, luminosas y frescas. Los perros se sientan en los sofás y Furlow pone los pies encima de las sillas. Es una casa que se vive y se disfruta. ¡Cómo se lo habrá pasado  el amigo Furlow colocando una jaula aquí y un helecho allá! Las noches tan fantásticas que habrá pasado, tumbado en la cama, ideando cómo ampliar una ventana o donde colocar una cornisa.

Dejo el libro en el suelo y me gito hacia mi mono ….

 

“Pantaleón” le digo mirándole con arrobo “¡Quiero! ¡Quiero que juntos hagamos un Furlow, quiero que con mucha imaginación e ingenio y con pocos recursos transformemos el mundo de cuarto en cuarto… Quiero transformar lo rancio en fresco, lo aburrido en apasionante y lo impersonal en original… ¡Quiero!”  digo cogiendole de las manos.

“Darling, no me abraces tanto que le salen bolas al jersey” dice el mono, muy poco dado a las demostraciones de afecto “pero sí… darling, sí. Let’s.” concede el mono “Cambiemos el mundo one room at a time…”

El comedor desde el exterior

PD: El libro de Furlow merece la pena.

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81 comments

  1. M.A.A.’s avatar

    Que de ideas…¿me ha pasado solo a mi o hay algunas fotos del revés? Que buena tu vuelta!!

    1. Beatriz’s avatar

      No, me temo que salen bien sólo en el ordenador y “dadas la vuelta” en dispositivos móviles (telefono y ipad). Ni idea de por qué. El caso es que despedí al informático al cerrar el blog allá por 2015 y estamos sólo yo y mis morcillas (dedos)…. Estoy buscando una cura!!!

    2. Teresa’s avatar

      Con este post me ha pasado como con la peli La la Land, que me apasionó por cierto, que con la primera escena ya me compensa toooodo el maravilloso “después”.
      Una go-za-da.
      ¡Muchas gracias, Beatriz!

      1. Beatriz’s avatar

        Comentarios como este son un SUBIDÓN! Gracias!!

      2. Lomantang’s avatar

        Uau! Me encanta!!!! Pero ya me estoy agobiandoooo!!! Acabamos de comprarnos una casa y antes de conocer tu blog pensaba que tenía las ideas claras… Y ya no sé lo que quiero!!!! Me gusta todo!!!! Releo “el lado oscuro…” y pinto mentalmente el salón de gris oscurocasinegro. Veo el ” grisaille” y soy capaz de pasarme un fin de semana pillada con Ananbo… Y ahora nos presentas al bueno de Furlow!!!! Qué hagoooooo???
        Pero Dios mío!! Si hasta hace unas pocas semanas yo pensaba que me gustaba el nórdico!!!!! Vale. Ya me he curado para siempre de eso. Pero me he enfermado de pantaleonitis aguda!!!

        1. Beatriz’s avatar

          Jajajaja! Si te hemos curado de la gripe transitoria por el mueble nórdico mid century entonces podemos morir tranquilas. Moraleja: no inviertas en muebles que nunca fueron buenos, es como “invertir” comprando muebles de IKEA dentro de 20 años. Por poner un ejemplo… ciertos coches cuando pasan de móda se convierten en clásicos… un DACIA nunca será un clásico. Cumple su función, pero no será un clásico jamás. En cuanto al resto: sí que tienes las ideas claras! Lo que pasa es que hay que elegir… esa fase del “depurado” de ideas es la más angustiosa, pero cuando pasa, luego es un camino de rosas. Besos y GRACIAS por leernos.

        2. Elva.via’s avatar

          Como me ha gustado ! que bien escribes ,y como contagias el entusiasmo por lanzarse a dar una vuelta de tuerca a lo que nos rodea! es estupendo que hayas vuelto,muchas gracias .Seguiré añadiendo libros

          1. Beatriz’s avatar

            Me hace mucha ilusión transmitir “buen rollo” y tú eres un sol por escribir para decirmelo. ¡Hay que disfrutar de nuestras casas! Bueno, hay que disfrutar de todo lo que la vida ofrece, y de nuestras casas también. Toda la infancia jugando a las casitas y cuando por fin tenemos una de verdad ¿se nos olvida jugar con ella? ¡No puede ser! ¿A que no?

          2. Núria Ferré’s avatar

            Bueno,
            acabo de suscribirme y espero no perderme nada. Antes de la “pausa” había leído todo el bloc. Mis felicitaciones, estoy entusiasmada, nunca había leído nada igual, con tanto encanto, humor e inteligencia. A los que hacemos la travesia del desierto entre tanto reciclaje absurdo y ahorro aparente, este bloc es un oasis, de la mejor clase, palabra. Que consuelo descubrir que no soy una marciana o, en todo caso, que hay muchos otros macianos como yo. Qué seria de todos sin la belleza el buen gusto y la provocación de estos ambientes?
            Repito, felicidades y mil gracias,

            Núria

            1. Beatriz’s avatar

              Lo confieso: tocada y hundida en uno de mis innumerables defectos: la vanidad. Ha sido leer “nunca había leido nada igual” y babear de la emoción. Gracias querída y generosísima lectora. Pantaleón y yo tuyos para siempre. No eres una marciana… Hay gente que “nace” con un gusto exquisito (no nacen así, sino que nacen rodeados de cosas exquisitas y el gusto se forma desde la infancia) y otros que se van formando en el gusto leyendo, viajando, viendo cosas… en ambos casos el resultado es el mismo: una capacidad mucho mayor para disfrutar de la belleza. ¿Por qué ver el mundo en blanco y negro si lo puedes ver a todo color? Querida Marciana: Bienvenida al club!

            2. Marily Marron’s avatar

              Excelente!!!…Como siempre!!!

              1. LuisR’s avatar

                ¡Cómo no habrá sido la rentrée del Señor Mono, con anclazo incluido, que hasta veo algunas fotografías del revés!

                Muchas gracias Beatriz por darnos noticias de Pantaleón, espectantes estamos todos de sus perlas de sabiduría y savoir faire.

                A Furlow lo conocía, es un decir, a través de Pinterest ( ya sé que tienes cuenta y te sigo); lo que me gustó y me llamó la atención desde un principio es la atmósfera que consigue transmitir, acogedora, relajada y fresca, y visto los medios empleados y resultados obtenidos está claro que las ganas e imaginación suplen en este caso a una buena chequera, vamos, que no hace falta tener forrado el riñón para obtener tales resultados.

                Por cierto, no comenté tu anterior post, pero fue leerte y no sé por qué me vino a la mente los nombres de María Pita y Agustina de Aragón, ¡toda una declaración de intenciones!

                Saludos a Don Pantaleón

                1. Beatriz’s avatar

                  Jajaja Bienhallado Luis. ¿Agustina de Aragón? Pas mal! Pantaleón te manda un abrazo fuerte.

                2. Carmen López de la Vieja Fernández’s avatar

                  Feliz día de los enamorados del buen gusto!!!!
                  Gracias por ampliar nuestros horizontes.
                  La foto de la introducción, con las hortensias y el pavo ya vale un potosí, como vosotros.
                  Gracias por volver con Beatriz, Pantaleón.

                  1. Beatriz’s avatar

                    Gracias Carmen… a mi la foto del principio me tiene mosca: ¿por qué macetas? ¿Será para mantener el PH alcalino y las hortensias azules? Misterio. Abrazos grandes.

                  2. NS’s avatar

                    No se que decirte Beatriz, eres grande ,con tu ingenio y con la picardia del mono me teneis enganchada, menos mal que volvisteis .

                    1. Beatriz’s avatar

                      El mono te manda un beso grande y yo enormes gracias por escribirnos. Se agradece mucho, de verdad.

                    2. ANA’s avatar

                      Como os echaba de menos…
                      El buen gusto que destila todo lo que haces y tu generosidad sin límites al compartir convierten tu blog sin pretenderlo en un Master de Refinamiento Express para las que no tenemos tu capacidad de profundizar en las cosas.
                      No nos dejes nunca más, por favor!

                      1. Beatriz’s avatar

                        Ana, generosa tú con semejante comentario…esto es un “quid pro quo”, no creo dar más de lo que dáis vosotras que me seguís, leéis y apoyáis con tanto cariño. Soy una privilegiada porque tengo las mejores lectoras del mundo. Inteligentes, graciosas, sensatas y amables. Si esto fuera un club la gente se mataría por entrar, pero no por mi, por vosotras!

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