Objetos

objetos decorativos

“Parte de la hegemonía comercial del imperio fenicio” me cuenta Pantaleón “se debe a un molusco”

Y yo que quería hablar de conchas de las que se cogen en la playa, todas rotas e insulsas, pero amorosamente tuyas por haber sido recolectadas con tus propias manitas … Y aquí estamos, con el imperio Fenicio, sin haber siquiera terminado el mes de Agosto.

Vía Veranda, Julio 2017

“El murex brandaris” prosigue el mono sin inmutarse “es un univalvo de hermosa caracola con una glándula que segrega un pigmento que tiñe los paños de púrpura”.

¿Ha dicho “univalvo”? Sí, lo ha dicho. Y no lleva ni un párrafo aún. Pero me concentro… estabamos en los fenicios que tenían una caracola que teñía las cosas de morado. Sorry, púrpura.

“Pero no de cualquier púrpura” continua Pantaleón “¡del mítico púrpura de Tiro! El llamado púrpura imperial. “¡El púrpura de los dioses! El púrpura de las franjas de las togas de los senadores romanos. El púrpura de las velas de la nave de Cleopatra, reina de Egipto…”

Vamos, un purpura molón que parece sacaban de la caracola de marras y que descubrieron de casualidad cuando el perro de alguién (en unas historias es el perro de Hercules y en otras el de la mujer de un gobernador de Tiro) mordió una caracola y se le quedaron la boca y los bigotes teñidos de morado.

Máscara de conchas de Thomas Boog, París. www.thomasboog.com

“Plínio el viejo, que es como el Google de la antigüedad, porque sabe de todo” prosigue Pantaleón “cuenta que hacían falta 10.000 caracolas para obtener un gramo de tinte púrpura y que eso apenas daba para teñir el borde de una túnica …. A cambio, la longevidad del púrpura de Tiro era legendaria: más de dos siglos más tarde ni el lavado ni el uso continuo aclaraban ni alteraban el profundo e intenso morado escarlata que daba a los tejidos. Los fenicios se hicieron ricos y famosos con su monopolio”

“Así que las caracolas sirven para teñir cosas?” digo, por decir algo, vamos, sólo por interrumpir.

“Ese sólo es uno de los múltiples usos de los moluscos” dice Pantaleón “esos fascinantes y extraños animales que han llegado a nuestros días prácticamente inmutables desde la prehistoria….” Esto se nos está yendo de las manos: se me ha puesto en modo catedrático de concología y ya no hay quien le pare….

Cuchara, siglo XVI, Victoria and Albert Museum

“Los moluscos bivalvos fabrican dos conchas iguales unidas por una especie de bisagra” dice el muy pedante “En la antigüedad algunos de ellos eran utilizados como efectivísimas pinzas depiladoras. En algunas islas del pacífico trozos de concha servían de armas, cuchillos, agujas, cucharas y hasta biberones improvisados. En Africa Occidental el caurí fue durante siglos moneda de cambio con la que se compraban suministros a los árabes y se vendían esclavos. Pero lo cierto es que las conchas de las frías aguas del Atlántico son conchas aburridas, y sólo fue con las nuevas rutas hacia las Indias y el descubrimiento de (o más bien topamiento con) América, que comenzaron a llegar a Europa las conchas y caracolas de aguas cálidas, mucho más coloridas y alegres…”

Aplique Maison Jansen

Obeliscos de concha de Tess Mosley

Con ellas, principalmente con los nautilus, los holandeses y alemanes, muy buenos orfebres ellos, empezaron a crear “copas” de la abundancia hechas de nautilus montados en bronce…

Del Ashmolean Museum de Oxford.

Cornelis Floris, siglo XVI

Wenzel Jamnitzer, 1550, Museo Kunsthistorisches, Viena.

“¿Es eso un nautilus?” pregunto “¡Pero si es blanco! Yo pensaba que todos los nautilus tenían rayas color cobrizo….!”

Wenzel Jamnitzer, siglo XVI

Versión actual, Klaus Dupont Berlin, www.klaus-dupont.com

“Y las tienen” confirma Pantaleón “pero si los sometes a un tratamiento con un ácido especial la capa exterior desaparece y queda el caparazón interior de madreperla”.

El siglo XVII fue el siglo de oro de las artes decorativas sobre caracola. En paralelo, surgía en Europa la fiebre del ya archifamoso “cabinet de curiosités”…

Casa de Thomas Boog, Elle Décoration (Francia) 2009

“Sinceramente” dice Pantaleón “a mi esto del gabinete de curiosidades siempre me ha parecido una marranada. Esos armarios atiborrados de bichos disecados, pájaros medio desplumados y demás cochinadas acumulando polvo francamente, me horripilan”.

Corona de conchas sobre biombo negro

Creel and Gow, Nueva York. www..creelandgow.com

Yo no sé si lo pondría todo junto pero muchos de los elementos que forman el “gabinete de curiosidades”, los corales, las mariposas, el cuerno de narval, el esqueleto de una langosta, me parecen absolutamente fascinantes. Se pusieron de moda en la época en la que partían de la metrópoli las grandes expediciones y llegaban noticias de descubrimientos botánicos, animales fantásticos, bestias marinas, minerales desconocidos, fascinantes caracolas… En los siglos XVII y XVIII el hombre ensanchaba a diario la frontera del conocimiento y eso se mezclaba aún con la superstición y leyendas de las tinieblas de la Edad Media. Convivían el álgebra y la alquimia, la matemática y la nigromancia, la ciencia y la magia. Unos estudiaban las construcciones calcáreas de las caracolas, otros anunciaban con el mismo tono de voz que Iker Jimenez en “Cuarto Milenio” que la sección de la concha de un Nautilus sigue la espiral aurea de los números de Fibonacci…

Espejo y consola de conchas

Todo ello contribuía a la fascinación del ser humano con los esqueletos de los moluscos. Porque eso son las conchas: caparazones externos que construyen los moluscos para protegerse de sus depredadores. Esqueletos fascinantes.

Espejo de conchas y amatistas, Christas South Sea Shells, Florida

Y del cabinet de curiosités que exhibía las conchas al “por menor” pasaron a la obsesión por la cantidad. Ahora que ya todos tenían conchas, se trataba de saber quien tenía más. Y así, llegó el Rococó. Llegó, según los libros, como antídoto a “los excesos del barroco” pero el Rococó, cuyo nombre mezcla la palabra “rocaille” (piedras) con “coquille” (conchas), es un exceso en sí mismo.

Se obsesionaron con la forma de la concha cuyas proporciones y aspecto copiaban hasta la saciedad….

Axel Vervoodt

y no contentos con copiar empezaron a “alicatar” espacios enteros de concha y así llegaron a uno de los inventos más absurdos del siglo XVIII (y parte de los otros): el grotto.

Cilwendeg House, Pembrokeshire

Sans Souci, palacio de Federico el Grande

Palazzo Borromeo, grotto de conchas.

¿Qué es un grotto? Una caverna o gruta artificial forrada de conchas, piedras de colores y caracolas, con motivos marinos, estalactitas, estalacmitas y alguna que otra estatua de deidades de mares y ríos. ¿Raro verdad? Pues en la alta sociedad del siglo XVIII tener un grotto era más necesario que ahora tener WiFi. Los hay por todas partes…

Neues Palais, Postdam

Woburn Abbey Grotto

“Algunos son fascinantes” dice Pantaleón “otros, la verdad, dan un poco de dentera. Porque, francamente, en materia coquille las hay bonitas y las hay asquerosas. Y nada que se construya con mejillones puede tener buen futuro…”

Pared de Mejillones, Susie MacMurray, Lo encontramos bastante repugnante… ¿qué opinais?

Goodwood House, el grotto de la Duquesa de Richmond

Los eruditos dicen que el grotto marca el principio y el fin del Rococó porque inician el camino al neoclacisimo: su inspiración viene de los clásicos romanos, de los “ninfeos” o grutas en honor a las deidades acuáticas que se construían, al principio, en grutas naturales cercanas a las costas…

Luis de Baviera, grotto de Linderhof con lago subterraneo incluido. En esto de hacerse castillos nadie superaba a Luis…

The Residenz en Munich, Grotto.

Hacerse un grotto o un ninfeo es caro, pero a pesar de esto, se siguen creando a día de hoy. Un ejemplo es la foto con la que comienza el blog, del número de julio de 2017 de la revista Veranda. Hay gente que se gana la vida pegando conchas en las paredes. Por ejemplo Blott Kerr-Wilson (www.blottshellshouses.com), o una artista americana que se llama Donna Moss y otra que se llama Cathy Jarman en Savannah (entre otros muchos). Otros se lo hacen ellos sólos…

Lilian y Ted Williams son unos señores americanos que se han hecho esto en su casa de la Provenza

Claro que la ingente cantidad de conchas y caracolas necesarias y el trabajo manual que implica el hacerse un grotto lo convierten en un capricho muy extravagante. Ya lo era en el siglo XVIII, así que los ingleses, siempre prácticos, se pasaron ya desde el XIX, a las manualidades de conchas…. Peligroso arte que pervive hasta nuestros días.

Esto es obra de una señiora que se llama Jane Pownoll, mujer de un marino, que empezó a hacer manualidades con conchas ya en 1770, año del que data esta replica de Sharpham House hecha con conchas.

“Esto de la concha es un tema delicado en el que es más necesario que nunca ejercitar el buen juicio “dice Pantaleón “Hay que tener respeto a la concha: no hay NADA más hortera que la concha desmadrada…”

Y no le falta razón, de lo sublime a lo horrible hay solo un paso. Sublimes son, en mi opinión, los apliques de Jansen

Los pendientes de Seaman Schepps y llos broches de Verdura…

Seaman Schepps

Fulco di Verdura, minaudière, broche y colgante

Sublimes me parecen algunos de los bustos cubiertos de conchas que se venden hoy en día…

And George (www.andgeorge.com)

 

Rooney Robinson Antiques

Y preocupantes son otras cosas que se ven por ahí y que, sin embargo, también levantan pasiones…

Alexander Mcqueen, de la exposición Savage Beauty en el Metropolitan Museum of Art

Thomas Boog hace maravillas con las conchas pero este cabecero de mejillones que ha colocado en su casa nos da un poco de dentera… Vïa Elle Décoration (Francia) 2009

Todo esto necesita, creemos, un segundo capítulo dedicado a los “frutos del mar” en la decoración, las dudas que presentan y lo que se puede hacer tras el verano con una pistola de pegamento y unas cuantas conchas…. y lo que posiblemente no se deba hacer nunca en aras a preservar el buen gusto.

Así que os emplazamos para aprovechar los últimos días de Agosto recolectando conchas y, si os apetece, leer la semana que viene el último y definitivo fasciculo sobre los amigos de Bob Esponja.

Hasta entonces esperamos vuestros comentarios e historias, filias y fobias, sobre el apasionante mundo del molusco!

 

 

Tags: , , , , , , , , , ,

 

Charles Beistegui era un señor que daba fiestas. De todas las que dió, la más famosa de todas fue la que celebró en el Palazzo Labia de Venecia el 3 de septiembre de 1951. Fue la primera gran fiesta tras la segunda guerra mundial y, tras las tristezas y horrores de la guerra, tanto anfitrión como invitados tiraron la casa por la ventana. Claro que cuando Beistegui, heredero de una fortuna en minas de plata en Méjico, tiraba la casa por la ventana, el resultado era algo que ni el ojo vió, ni el oido oyó…

Carlos de Beistegui e Yturbe, Charlie para sus amigos, disfrazado para su propio baile en Venecia.

Las invitaciones del “Baile del siglo” se enviaron con seis meses de antelación. Durante ellos el zumbido de las máquinas de coser de los atéliers de Dior, Fath, Schiaparelli y un emergente Pierre Cardin no paró de oirse en París. Y tant mieux para Marguerite Séverine Philippine Decazes de Glücksberg, más conocida para los mitómanos de la moda, como Daisy Fellows, porque la fortuna de Daisy venía de las máquinas de coser Singer inventadas por su abuelo… Read the rest of this entry »

Tags: , , , , , , , ,

Aprovechando el puente de San José, Abelardo se ha traído del pueblo toda su colección de clicks de Playmobil, que son legión.

Y nunca mejor dicho; romanos tiene varias centurias. Los mira con arrobo según los va sacando de su baúl.

“Abelardo” le digo “¡qué ilusión! No me diga que su hijo y su nuera están esperando… ¡qué grandes noticias!”

Abelardo me mira displicente, se yergue y con su mejor careto de “mayordomo-inglés-de-pega”, va y me dice:

“No sé a qué se refiere, señora. Yo he traído mi colección siguiendo los consejos decorativos del señor marqués”.

What?

Traditional Home, via su web.

Read the rest of this entry »

Tags: , , ,

Pantaleón lleva parloteando un rato y tengo que confesar que, abstraída en mis pensamientos, no le he estado haciendo mucho caso.

Oigo palabras sueltas de fondo: “Y entonces …Boni … rosa …”

“No, Pantaleón, no” corrijo distraida “lo que era rosa no era el Boni – ni tampoco el Tigretón – era la Pantera Rosa ¿no te acuerdas?”.

El mono me mira con una mezcla de asombro y furia.

“Pero… pero… “ alcanza a decir rojo de ira “¡eres una perfecta idiota! ”¡No has escuchado una sola palabra de lo que he dicho!”

 

Cierto. Tardo un rato largo en calmar al mono suplicando profusas disculpas. Efectivamente parece que el tema e conversación no giraba entorno a los grandes hits de la bollería industrial de mi infancia sino sobre otro Boni: Marie Ernest Paul Boniface de Castellane, conde de Castellane-Novejean y posteriormente marqués e Castellane.

Mañana, martes 7 de marzo, Christies subasta en París muebles y objetos de arte de la colección de Boni de Castellane y su mujer, la riquísima americana Anna Gould. Dicen que será una de las subastas del año. Podéis acceder al catálogo pinchando aquí.

Cuando Pantaleón, debidamente apaciguado, accede a regañadientes a volver a contarme la historia de Boni, me asombra no haber escuchado con atención la primera vez. .

El que a los 27 años fue el hombre más rico de Francia y a los 65 murió en la pobreza vivió la fortuna y la desfortuna, la frivolidad y el sufrimiento, la opulencia y la penuria con el mismo despreocupado charme. Boni de Castellane y Anna Gould fueron las estrellas más rutilantes del París de la Belle Epoque. Lo cual es decir mucho pues el París de la Belle Epoque era una vía Lactea de estrellas rutilantes.

Ella era muy rica. Obscenamente rica. Riquísima. Hija adorada del rey de los ferrocarriles de Estados Unidos, Anna aportó a su matrimonio una dote equivalente a 3000 millones de euros de los de ahora. Lo que Abelardo llama “un buen pico”. Junto a sus millones aportó un carácter timorato y una nariz con forma de tubérculo. Boni aportó lo que tenía, que no era poco: era ingenioso, divertido, culto, sofisticado y el orgulloso miembro de una de esas venerables familias francesas tan vetustas que consideran a Carlomagno como un poco… “arriviste”.

Boni de Castellane

Anna Gould, con su tuberculo.

“Pero hete aquí que a Boni le gustaba vivir bien y era además muy generoso… espléndido… casi pródigo diría yo” me cuenta Pantaleón “y de los Castelllane recibió la casta, pero lo que es la pasta ¡se la pulió entera…!”

“¿Y qué hizo?” pregunto

“Los acreedores del jovial Boni , desesperando de poder cobrar lo que les debía lo embarcaron camino de Nueva York con instrucciones sobre hacerse con una rica heredera. Visualiza chérie” me dice el mono “Boni era, como dice un biógrafo suyo: “muy dandy, muy rubio, muy joven, muy encantador, demasiado encantador, muy divertido, muy apuesto, muy gran señor”. Así que la pequeña y feúcha Anna, educada en el estricto y serio protestantismo del nuevo mundo, no tenía nada que hacer. Ella como tirar a parado: pobrecita mía, cayó rendida a sus pies.”

Boni decía de ella que “Superbe vue de dot” (juego de palabras, dos – espalda – y dot -dote- suenan parecido en francés. La traducción literal sería “magnifica vista de dote/espaldas”)

Su gran historia de amor la resume el propio Boni en un capítulo de sus memorias: “Nuestras miradas se encontraron, nuestras manos se encontraron, nuestros labios se encontraron y entonces, nuestros abogados se encontraron”.

Así que con esta pasión, nuestros modernos Tristan e Isolda se casaron en Nueva York y pusieron rumbo a París donde Boni, gran Pygmalión, se propuso cultivar a Anna “des-asnandola” un poco…

Escritorio de viaje de Cartier, realizado en jade, coral, lapislázuli, perlas, aventurina, cristal de roca y brillantes. Incluye reloj, tintero y estuche para plumas. Encargado por Anna Gould en 1926. Estimación 1.000.000-1.500.000€

Provisto de fondos ilimitados Boni puso manos a la obra y, para empezar a hablar, se hizo con un par de chateaux y una fabulosa goleta de de tres palos del tamaño de un buque escuela. El “Walhala” tenía casi 100 metros de eslora y otros tantos marineros de servicio. Era un barco tan magnifico como su dueño. En él Boni y Anna bordearon Noruega y arribaron a San Petersburgo donde causaron sensación, a su vuelta, camino del Mediterráneo, en cada puerto se daban maravillosas fiestas a bordo para cada duque, gran duque, príncipe o princesa que existiera en Europa. En Cowes dieron un baile a bordo para el príncipe de Gales.

De vuelta en Paris, para celebrar el 21 cumpleaños de Anna, Boni dió una fiesta inspirada en otra famosa que Luis XIV dio en 1664 . Para ello alquiló el Bois de Boulogne entero y procedió a colgar de sus árboles 80.000 faroles verdes venecianos, cubrió kilometros de hierba con alfombras persas, creo caminos iluminados con velas, colocó una orquesta de doscientos músicos para que bailaran sus invitados y contrató a ochenta bailarinas de la Opera de Paris que bailaron el lago de los cisnes en una plataforma colocada en mitad del lago. Boni era fabulosamente fastuoso incluso para su fabulosamente fastuosa época.

“Para poner la guinda en el pastel” continua Pantaleón “y ya llegamos al motivo de la subasta de mañana” me anuncia “compró una manzana entera en Paris, 3500 metros de parcela en la Avenue Foch, y encargó un palacio entero inspirado en el Grand Trianon de Versailles. Lo llamó el Palacio Rosa, por el color del marmol de la fachada. Un rosa perfecto. A pesar de que lo extrajeron de la misma cantera usada por Luis XIV, Boni era un cliente exigente: Hubo que cambiarlo varias veces hasta lograr el rosa perfecto. Por dentro era como la cueva de Aladino: los mejores muebles, los mejores cuadros, la mejor porcelana. Una escalera doble copiada de la escalera de los embajadores en versalles. Los mejores tapices de los gobelinos. Un impresionante Rembrandt que está ahora en la Frick Collection de Nueva York, otras muchas cosas que ahora se encuentran en el Louvre, pero algunas cosas se mantuvieron en la familia, como lo que se vende ahora en Christies que pertenece a la colección de su nieta Diana.

Encima del bureau plat estilo Luis XV pastel de Jean Baptiste Perroneau, parte de un par (estos no proceden del Palacio Rosa). Estimación 80.000-120.000 €

Grand Trianon, del que era copia casi exacta el Palais Rose en la fachada que daba a la Avenue Foch. La fachada de la Avenue Malakoff tenía dos pisos porque, al igual en el el Grand Trianon, había un desnivel.

Palais Rose, Cour d’honneur que daba a la Avenida Malakoff

Escalera interior inspirada en la escalera de los embajadores de Versalles, en mármol rojo y negro. Acceso desde la Cour d’honneur. Esta maravilla se encuentra ahora “recreada” en algún lugar de Estados Unidos.

El magnífico Palacio Rosa no sólo era estéticamente perfecto sino que además reunía todas las comodidades de la vida moderna: todas las habitaciones, incluso las del servicio, tenían calefacción central y agua caliente. En la entreplanta existía una épicerie y una patisserie dentro de palacio, todo eso necesario en una casa con un comedor de “diario” para 180, un teatro y un salón de baile donde cabían 1000 personas sin muchas estrecheces.

Del catálogo de Christies. comedor del piso de Diane de Castellane. Fijaos en los dos muebles buffet y los pots de piedra y bronce colocados sobre ellos. Ambos se subastan mañana. También la mesa de comedor estilo Luis XVI pero del siglo XX (estimación 2.000-3.000€). Los muebles bajos son de época Luis XVI con elementos de marquetería Boulle originales de la época Luis XIV; estan estampillados Jean-Louis Faizelot Delorme, aprox. 1770-1780. Las sillas, estilo Luis XV, son un total de 16 (dos del siglo XVIII y el resto de mediados del XIX) y su estimación es de 4.000-6.000 €

 

jarrones pot-pourri Napoleón III en bronce y marmol azul “Turquin”. Estimación 30.000-50.000 €

El asunto es que Boni parece que no era el paradigma de fidelidad conyugal. Se dice que se refería genialmente al lecho conyugal como “el reverso de la moneda”. Posiblemente más por hacer una gracia que por pensarlo de verdad porque se las apañó para tener tres hijos en “la capilla expiatoria”, que es como llamaba al dormitorio de Anna. Pero tras una larga de lista de poco discretas amantes y varios notorios duelos a pistola o a sable (Boni era magnífico hasta para eso) Anna se hartó del todo. En 1906 las obras de extraordinariamente bello Palacio Rosa se pararon de golpe. Anna pidió la “separación de cuerpos” y meses más tarde el divorcio. Era la ruina.

Catálogo de Christies, piso de Diana de Castellane, los “huevos” de porcelana de Sevres colocados en la chimenea también forman parte de la subasta de mañana. Christies opina que probablemente son el único ejemplo existente del modelo “côte de melon” de Sevres. Estimación 80.000-120.000 €

 

Anna puso al conde Boni de patitas en la calle y, dos años más tarde, hizo un “upgrade” a princesa casándose con Hélie de Tayllerand-Périgord, príncipe de Sagan ,que era para más Inri, primo de Boni. Cuando en una cena preguntaron a Boni si conocía a Hélie, Boni contestó: “Pero ¡claro que sí! Hemos servido en el mismo cuerpo…!”

Nuestro favorito, detalle de un morillo (parte de un par) de chimenea Luis XV, 1745,

La nulidad tardó un tiempo en llegar. Un periódico de la época dice que ningún proceso de nulidad ante la Rota, desde aquel que enfrentó a Enrique VIII con Catalina de Aragón y creó un cisma, tuvo entretenidos a tantos cardenales. Anna hizo una compuestísima lista de motivos, y de amantes. Mientras tanto Boni, a los 39 años, pasó de ser el hombre más rico de Francia a tener que aprender a ganarse la vida con un trabajo. Así que prueba a ser periodista y luego se convierte en anticuario. Se adapta s su nueva situación con elegancia y buen humor porque como dice de él su Biografo: “era básicamente un buen hombre, de espíritu jovial y dinámico, con gran sentido del humor, sustentado por su fe y su amor a sus hijos”. Así que supera este pequeño bache de la fortuna. Vivió de poner sus conocimientos y extensa cultura al servicio de otros, haciendo de cicerone y experto para muchos americanos ricos que venían a Europa a comprar arte y antigüedades. Sobre eso, Boni lo sabía todo y además tenía un ojo excelente. Gracias a él existen hoy en día en America multitud de piezas que son el orgullo de las colecciones de muchos museos.

Cómoda de Jean Henri Riesener, 1780. Estimación 300.000-500.000 €

Gueridon Consulado en bronce y marmol negro, es el que aparece en la primera foto de este post. Estimación 120.000-180.000 €

Boni escribió unas memorias. En dos tomos. El primero, titulado “Cómo descubrí America” parece que tocó ampliamente las (también amplias) narices de su ex-mujer. El segundo “El arte de ser pobre” es una delicia de ingenio, encanto y cotilleo. El problema de Boni, como el de Oscar Wilde, parece haber sido ser excesivamente ingenioso e incapaz de resistirse a soltar un “bon mot”.

Pequeños muebles de apoyo en marquetería Boulle con fondo carey, de época Luis XVI, aprox. 1780, con estamplillas de Etienne Levasseur y Adam Weisweiler. Con estampilla de la Jurande de Menussiers (JME). Estimación 600.000-1.000.000 €

Sospecho que era infinitamente mejor que lo que sus ingeniosas frivolidades dejan entrever. Era un hombre de su época. Un gran señor. Para lo bueno y para lo malo. Sufrió una enfermedad degenerativa con inmensos dolores sin que nadie jamás le oyera quejarse una sola vez. Trabajó como interprete para los ingleses en la primera guerra mundial y fue hecho prisionero por los alemanes. En cuanto fue liberado, en “true Boni style” decidió desquitarse vendiendo su apartamento e instalándose a vivir en el Ritz. Hablaba con enorme frivolidad de temas improtantes pero al mismo tiempo fue un joven diputado que se llevaba a sus votantes de calle y que tenía interesantísimos proyectos en asuntos de política exterior. Recibía en su apartamento, cuando no tenía dinero, con la misma generosidad, amabilidad y exquisitez que cuando nadaba en millones. Boni inspiró el personaje de Roger de Saint-Loup en “A la recherche du temps perdu” de Proust. Irónicamente, Boni ni siquiera se molesta en mencionar a Proust en sus memorias.

Cortinas (portières) de la segunda mitad del siglo XVIII, según Chrities probablemente de la Manufacture de Beauvais. Estimación 4.000-6.000 USD

En 1924, unos pocos años antes de morir, Boni funda “La demeure historique” una asociación destinada a conservar el patrimonio histórico inmobiliario en manos privadas. Es irónico porque su propio y adorado Palacio Rosa fue demolido en 1969 para construir un edificio de apartamentos de acongojante mediocridad. Pompidou no quiso salvarlo porque lo consideró carente de “mérito histórico”. Pero la gente del barrio se acercaba tras la demolición a buscar entre los escombros y se llebaba a casa los pomos de las puertas y hasta la fuente del jardín. Un americano compró marmol, escalera y estructura completa para volverlo a montar en algún sitio del estado de NY.

Vista de Venecia de Francesco Guardi, uno de los hits de la subasta. Estimación entre 4.000.000 y 6.000.000 €

Y mañana cuando a las 2:30 de la tarde, hora de París, comience la subasta, todo aquel que quiera recuperar un poco de historia y buen gusto hará bien en pujar por lo que queda de la colección del Príncipe de los Estetas.

Biblioteca de Diane. ¿Os he dicho que Diane es hija de una Anchorena Argentina? ¿Os hemos contado la historia de amor frustrado entre Corina Cavanagh y un Anchorena que dió lugar a la construccion por venganza del primer rascacielos de america del sur?

 

PD: Sobre Boulle, estampillas, la marca de la Jurande y demás.: No explico más sobre la diferencia entre Luis XV y “estilo” Luis XV, ni sobre quién era Boulle y lo que es la marquetería boule, ni sobre estampillas y la marca JME porque no se si os interesa… Salvo que me digais que os lo sabeis ya de carrerilla y que no sea petarda lo dejo para un momento posterior…

Tags: , , , , , , ,

« Older entries

COPYRIGHT Muchas de las fotografías utilizadas en este blog han sido encontradas en la web y desconozco su autor. Si crees que alguna de ellas no debe ser publicada o conoces su procedencia ruego me lo indiques, para retirarla o identificar al autor. Si quieres utilizar alguna de mis imágenes puedes hacerlo indicando su procedencia.