Decoradores

You are currently browsing the archive for the Decoradores category.

Aprovechando el puente de San José, Abelardo se ha traído del pueblo toda su colección de clicks de Playmobil, que son legión.

Y nunca mejor dicho; romanos tiene varias centurias. Los mira con arrobo según los va sacando de su baúl.

“Abelardo” le digo “¡qué ilusión! No me diga que su hijo y su nuera están esperando… ¡qué grandes noticias!”

Abelardo me mira displicente, se yergue y con su mejor careto de “mayordomo-inglés-de-pega”, va y me dice:

“No sé a qué se refiere, señora. Yo he traído mi colección siguiendo los consejos decorativos del señor marqués”.

What?

Traditional Home, via su web.

Read the rest of this entry »

Tags: , , ,

“Así que mi amigo Pepe se encargó una casa por teléfono en las profundidades del campo Argentino” me dice Pantaleón “¡por teléfono, darling, por TE-LE-FO-NO!!! I tell you!” hace una pausa teatral y cierra los parpados con cara de dolor “Y no uno de esos que mandan fotos o hacen videoconferencias, ¡nooo!” continua “¡no! Uno clásico, de los que están pegados a la pared y tienen esos cable-tirabuzón que se enredan con todo…!”

Sí, sí, que lo pillo. Lo que viene siendo un teléfono.

House & Garden marzo de 2016, Davide Lovatti

“….y entonces le llamaron cuando ya estaba terminada y le preguntaron que de qué color quería pintarla. ¡Color! ¡le preguntan el color a un tipo que encargó una casa entera sin planos ni fotos a un albañil de las profundidades del Chaco! Y claro, como le dá igual todo dijo que la pintaran del color que fuera allí costumbre”

“Y ¿de qué color la pintaron?” pregunto

“Rosa”

“¿Cómo?”

“Rosa” repite Pantaleon.

Pues el albañil de las profundidades de El Chaco resultó ser un genio porque rosa es ahora lo más. El color de moda. El que va con todo. El que todos quieren. Lo más chic.

Comedor Rosa de Mathilde Agostinelli por Jacques Grange.

Y sí, yo también tenía mis reticencias habiendo pasado la mejor parte de mi infancia en una bombonera rosa y blanca por arte de Colefax & Fowler y mi santa madre, pero era un prejuicio infundado. En estos momentos estoy 100% convencida de las bondades de un salón rosa.

Alessandra Branca, Kips Bay 2016

Para empezar, te hace mejor cara. Lo prometo. La primera vez que oí – bueno mejor dicho leí- eso fue en un libro de Nicky Haslam (“Sheer Opulence”) en el que Nicky decía con una autoridad y seguridad apabullantes que él ponía algo de rosa en todos los cuartos porque le hacía a uno mejor cara. Y el mono y yo, lupa en mano, pasamos horas, como quien busca a Wally, buscando obsesivamente el toque rosa en todo interior de Haslam, para comprobar la veracidad de la afirmación. Y sí, soy consciente de que la gente normal no lo hubiera hecho, pero mi mono no es normal y ¿you know what? sospecho que yo tampoco.

Casa de Carolina Herrera Jr., Elle Decor

Horas más tarde, yo medio bizca y el mono con jaqueca, estabamos a punto de presentar una queja formal a la editorial del Haslam porque había muchos sitios donde el rosa brillaba por su ausencia, y uno no puede hacer afirmaciones categóricas como esa de cualquier manera… cuando al seguir leyendo veo que el chico Haslam este va y dice que el toque rosa muchas veces está ¡en las bombillas! que él pone bombillas rosas para mejorar la luz y que dé la ansiada buena cara.

Jaime Parladé

Más Jaime Parladé. Excepcional rosa. AD España.

Y ahí es cuando yo comprendí que la ansiada sabiduría decorativa reside en las profundidades rurales de nuestros paises porque cuando yo era pequeña, antes incluso de vivir en la bombonera rosa, era cuidada por mi adorada Antonia, oriunda de La Cumbre, un pueblo a unos 10 km de Trujillo. La delicatessen local es el higo chumbo. Y el port aventura autoctono es una inclinación de piedra lisa tipo tobogán donde te tiras con una rama entre las piernas y que recibe el nombre de arrastraculos. Es el sitio donde he sido más feliz en mi vida. De allí era mi Antonia, que nunca había visto el mar hasta que cumplió los 40 y lo vio conmigo, mico enano, de la mano. Gran momento.

Chumberas y rosa, espectacular combinación.

Pero me distraigo. A lo que voy: hete aquí que su mico enano (yo) enfermó de sarampión y Antonia, diligente ella, se puso manos a la obra. Cuando mi madre volvió a casa me encontró vestida con un pijama rojo, envuelta en una manta roja, con un lazo rojo en el pelo, en un cuarto de luz roja gracias a los pañuelos rojos que cubrían toda lámpara y bombilla. Eso es lo que se hace en La Cumbre para curar el sarampión (o para que no se vean los granos… )

Allí descubrí que la luz rosada hace maravillas. Así que Haslam tiene razon. Ha debido veranear en La Cumbre. Y el resto del mundo ha amanecido ahora, en el 2017, a lo que Haslam, Antonia, Pantaleón y mi madre ya sabían desde hace tiempo: el rosa lo mejora todo. Mi primer contacto con el salon rosa fue este de Veere Greeney…

“Me pareció muy audaz” confiesa Pantaleón.

A mi también. Me gustó muchísimo pero pensé que era por la tela a grandes cuadros azules que siempre me ha gustado, el maravilloso ventanal, el contraste en blanco…

“Pensaste que quedaría igual de bien aunque hubieran pintado la pared de otro color, ¿a que sí?” me pregunta el mono.

Pues sí, tiene razón, lo pensé.

“Y es precisamente el rosa lo que la hace interesante…”

Veere Grenney, The Temple

Nunca lo hubiera pensado pero parece que es así. El genial Daniel Romualdez acaba de decorar las oficinas de Lauren Santo Domingo (Moda Operandi) en Nueva York, y ¿de qué ha pintado las paredes de una oficina? De rosa

Daniel Romualdez, oficinas de Moda Operandi en NY

Y esta silla es doblemente magnífica por ser rosa…

Silla Julius disponible, entre otros en la web de Dering Hall (US) o Duistt (Portugal)

Y el año pasado el hit de la restauración Londinense, Sketch, triunfó siendo rosa…

Sketch London

“Y ya hemos visto que los grandes Parladé, Jacques Grange, Haslam, trabajan el rosa” le digo a Pantaleón.

“Y Hicks, darling” me dice el mono “ya desde los 60”

David Hicks, via Domino.

Más Hicks. Maravilloso rosa empolvado.

“…Y Alessandra Branca, y Miles Redd…”

Miles Redd

“Pero hay claves para usar el rosa con éxito” me dice el mono

“¿Ah sí?” me intereso.

“Sí” me dice “fijate en las fotos. Para empezar a hablar siempre un toque de negro. Si no el rosa se vuelve cursi…”

Aquí Ben Pentreath, del que normalmente somos muy fan, se olvida del toque negro y pasa lo que pasa.

“Si se puede también algo rojo…”

“¿Como cuando el sarampión?”

“Como cuando el sarampión” confirma el mono

Manfredi della Gherardesca, rojo en las sillas negro en suelo y lámpara. AD.

 

El inefable Howard Slatkin (¿os acordais de él? Ver Howard el Inclasificable) Negro en rodapie, lámpara y suelo.

“Muy, muy chic con algo de dorado” añade el mono

 

Platos de Suite One Studio

So Haute

“Y para modernizarlo del todo…”

“¿Qué? ¿Para modernizarlo qué?”

“Hummmm… averigualo tú sóla, darling” me dice el mono didactico “mira las fotos de arriba, ¿qué es lo que saca el rosa del siglo XX y lo coloca rabiosamente presente en el XXI…”

Vuelco los ojos sobre las fotos de arriba… casi lo tengo, pero Pantaleón no se resiste a darme una pista: “Algo que siempre han sabido los toreros darling… rosa y…”

“¡Amarillo!!!!” Contesto como quien completa el Rosco de Pasapalabrá.

Y voilá: amarillo

Kit Kempt, House and Garden

Y todo esto hace tiempo que se sabe en El Chaco, Argentina y en La Cumbre, Cáceres.

Y nosotros aquí, yendo de listos.

¿Os atrevéis con el rosa?

PD: Si os gusta Pantaleón ¿nos haríais un favor? Compartidlo en redes sociales, contadlo a vuestras vecinas y amigas… ayudadnos a reclutar más Pantaleon-fanatics!! Por favor. Si nos odiais… ponednos verdes!! siempre caerá un nuevo fan aunque sea por llevaros la contraria!

 

 

 

Tags: , , , , , , , ,

Durante los días anteriores a la llegada de Pantaleón su ático se convirtió en la meta de una continua peregrinación de pintores, floristas, limpiadoras y planchadoras que preparaban su inminente llegada. Abelardo, a dieta de tres Lexatines diarios (más un Fortasec preventivo) para poder gestionar su estado de febril entusiasmo, se mordisqueó las uñas de ambas manos hasta el muñón.  Yo asomada al balcón de mi mini terraza oteando el horizonte (es un decir, en Madrid no hay horizonte) en busca de señales de la llegada del mono de marras. Y de repente: CLONK!. Cae a a plomo, mi lado,  un ancla negra grandísima con un cabo azul atado a ella…

Entrada a la casa de Furlow Gatewood

Tiembla la terraza entera. Antes de haberme recuperado del tremendo susto y sin haber superado aún el shock de mi cercano encuentro con la muerte por ancla en plena calle Concha Espina oigo por encima de mi cabeza: “Yuuuujuuuuuu, daaaaarrling!” y levantando la vista al cielo alcanzo a ver, unos metros por encima de mi, al simio de marras, asomado a la cesta de un globo aerostático. Veo que su capacidad para sorprender (y molestar) sigue intacta.

Varias horas más tarde, mientras Abelardo deshace su equipaje, Pantaleón me invita a un té en su terraza. “Darling, esto no es un regreso cualquiera, es el exilio” me confiesa el mono “fue ver esas cortinas en el despacho oval y comprender que tenía que irme. Que fueran amarillo dorado podría haberlo superado con las debidas horas de terapia” me dice “pero eso no es lo grave, lo grave es el largo….” me mira intensamente, cierra los ojos y con una mueca de dolor añade: “no reposan, darling, NO RE-PO-SAN… ”

Sacrilegio. Excomunión. ¡No reposan¡!. Y claro, había que irse.

Read the rest of this entry »

En 1990, Bryan Burrough y John Helyar, dos periodistas del Wall Street Jounal, publicaron un libro que definiría una época: “Barbarians at the gates” (Bárbaros a las puertas).

No habla, como podría pensarse, de la caída del imperio romano. Es un libro sobre lo que hasta entonces había sido la más feroz y cruenta batalla por hacerse con el control de una compañía americana: RJR Nabisco. El libro narra las astucias e intrigas de algunos de los hombres más poderosos del Wall Street de los 80 en una OPA hostil sobre NABISCO que se llevó a cabo en los meses de octubre y noviembre de 1988 y que se considera el ejemplo paradigmático de la codicia empresarial americana de esos años 80. Michael Douglas se inspiró en esta historia para interpretar a Gordon Gekko, el inolvidable personaje de “Wall Street”. No en vano NABISCO fue adquirida mediante un LBO por el fondo “inventor” de los LBOs por excelencia, KKR, y al mando de la nave su todopoderoso capitan: Henry Kravis que había ido al colegio con Douglas. A Kravis y a sus socios se refería Ted Forstmann cuando advirtió horrorizado que “los bárbaros están a las puertas”.

Miembros de KKR (Kohlberg, Kravis, Roberts) en 1988, de izquierda a derecha Richard I. Beattie, abogado, George R. Roberts y Henry R. Kravitz, los socios senior, y Paul E. Raether, otro socio. Fuente: New York Times

 

Los bárbaros. KKR. Los inventores del Leveraged Buy-Out (LBO) que no es más que comprar una sociedad con un préstamo que más tarde se repagará con el dinero que genere la propia sociedad (o la venta de la misma “por partes” como en un desguace). Como idea, excelente. Siempre que las cuentas salgan. KKR pagó por NABISCO 25.000 millones de dólares. Sí, veinticinco mil, no se me ha escapado el dedo. Ni Wall Street ni la Hoguera de las Vanidades, aunque inspirados parcialmente en esto, hacen justicia a la batalla por Nabisco. Ambición, dinero, traición, intriga y poder. Y sí, sí que hicieron una película. ¿Y los bárbaros?. Los bárbaros no lo eran tanto.

Carolyne Roehm y Henry Kravis

Henry Kravis estaba casado en esos momentos con quien ahora es el ídolo de todas las amas de casas americanas (y un poco el mío también): Carolyne Roehm.

La Roehm  empezó siendo Caroline Jane Smith de Kirksville, Missouri, perso se fué a Nueva York y se colocó como ayudante de Oscar de la Renta. Oscar, y sobre todo su primera mujer, Françoise, “prohijaron” a la guapa y pizpireta sueña, a la que sofisticaron pronto.

Roehm en su pisito de NY con un traje diseñado por ella misma

Jane Smith pilló un conde alemán por medio y pasó a ser Carolyne Roehm. El matrimonio duró un año, pero de vuelta en Nueva York le esperaba su gran pieza a cobrar: Henry “Hank” Kravis. Sí, el “bárbaro” de KKR. Ella le sacaba a él una cabeza de altura, pero él le sacaba a ella 3 o 4 billones de pasta. Y así, a conquistar Nueva York. Kravis peleaba por NABISCO mientras Carolyne organizaba cenas en el MET. Las revistas les adoraban. Estaban forrados y eran como un anuncio del sueño americano: parecían el quarterback y la capitana de las animadoras.

Agosto de 1989: Carolyne Roehm, Henry Kravis y Robert y Blaine Trump llegando en avion privado a Marrakech para el fin de semana de celebración del cumpleaños de Malcom Forbes. Vía The New York Social Diary

Se divorciaron sí, pero ella encontró “trabajo” como árbitro del buen gusto en todo Estados Unidos. Escribió varios libros, sobre mesas, recetas y recibir. Los mejores. Las mejores fotos que además hace ella. Pone flores. Ideales. Pone mesas. Magníficas. Decora (eso un poco más rancio) e incluso escribió un libro sobre cómo envolver regalos. Sí, envolver regalos. Lo juro. Y además vendió unos cuantos. Todo lo hace bien.

Del blog de Carolyne Roehm

Del Blog de Carolyne Roehm, las flores siempre las pone ella.

Ahora, además de escribir sus libros, tiene un blog donde escribe de cuando en cuando. Sus seguidoras son más fervientes que un miembro de la iglesia de la cinesiología y cada vez que publica una foto nueva caen en éxtasis y se desmayan. Pantaleón dicea que estos americanos son muy mitómanos (¿Cómo se explica si no lo de Elvis?) pero hay algo bueno en todo ello: quieren imitar al mejor. Aspiran a mejorar, a refinarse y sofisticarse.

Propuestas de mesas de Navidad de Carolyne Roehm. Fuente: www.carolyneroehm.com

Propuestas de mesas de Navidad de Carolyne Roehm. Fuente: www.carolyneroehm.com, esta es la propuesta para Navidades en el Este…

Propuestas de mesas de Navidad de Carolyne Roehm. Fuente: www.carolyneroehm.com

Propuestas de mesas de Navidad de Carolyne Roehm. Fuente: www.carolyneroehm.com

En España practicamos lo contrario, una especie de “reverse snobbery” en la que tildamos de cursis a quienes hacen las cosas bien, ridiculizamos lo “soigné” y elevamos lo “casual” a las alturas. Somos los inventores de “la arruga es bella” por no querer planchar. Creo que es el momento de quitarse la tontería de encima y ser más naturales. Aspirar a mejorar y sofisticarse más, no avergonzarse de lo que se es ni de lo que se tiene. Roehm se ha comprado una casa en Charleston. No es precisamente un adosado…

La casa de Charleston. Y no habéis visto nada aún…

Lo publica en su web y sus millones de fans, amas de casa americanas, devoran las fotos de su “bird room” y su armario de las vajillas. Y aunque vivan en una autocaravana se esforzaran por poner la mesa bonita en la caravana y poner un poco de verde en un jarrón. En España los podemitas se manifestarían delante de la casa de la Roehm amenazando con prenderle fuego.

Esto creo que es en el pisito de NY

El invernadero en Charleston

“Somos la última frontera frente a la barbarie” me dice el mono “hay que resistir”…

Nuestros pobres intentos por emular a la Roehm. Foto propia.

foto propia

“En mi juventud” continua Pantaleón “se sabía quiénes eran las dos mejores anfitrionas de España y existía entre ellas una pugna a muerte digna del videojuego más sangriento. Cómo recibían, cómo tenían organizadas sus casas, cómo ponían sus mesas, esos cuartos de invitados con la última revista y el libro de moda en la mesilla, un cuarto de baño con las toallas mullidas y calentitas, alguien que te deshacía la maleta, te colgaba y planchaba la ropa y te abría la cama….” Recita el mono con añoranza.

 

Foto propia, soperitas y platos de loza blanca comprados en El Almacen de Loza y pintados por mi, plato de Raynaud Limoges, modelo Si-Kiang, copas de cristal de murano, cubertería Christofle en acero. Platos de pan de Zara Home.

Platos y hoja decorativa pintados por mi, repollos de Los Peñotes, fanales de Gordiola.

Chez moi

Itzea, cena en la cuadra.

En casa de mi hermana.

Partes de ese mundo ahora se conocen al ver series como Downton Abbey ante las que unos se asombran extasiados y otros sienten pinchazos de nostalgia. Sí, nostalgia: convivimos aún con una generación que vivió así. Y si bien hay algunas cosas que no pueden recuperarse porque obviamente ya no hay casas con 15 de servicio hay otras en las que, como me recuerda Pantaleón: “El problema, darling, no es que ya no hay servicio, es que ya no hay señoras”.

La cena de las setas



El mono cree que eso es un drama. “Hay que montar de manera urgente un Greenpeace social” me dice Pantaleón “para preservar la especie extinta de la señora auténtica, la de las buenas maneras y los detalles exquisitos y para fomentar su cría y reproducción ¡aunque sea en cautiverio!”

Fantastica mesa de El Invernadero de Oviedo con platos maravillosos de Andrea Zarraluqui, una de las pintoras de porcelana con más talento de este país (¡y de muchos otros!)

Mesa de navidad de quitar el hipo puesta por María de la Osa para Canal de Casa. Platos de Andrea Zarraluqui, complementos de El Almacen de Loza y “bibeloquets” de Bakelita.


Y aunque no pretendo encerrar a las que conozco en un laboratorio para reproducir esa clase especial que muchas tienen, sí creo que hay que buscar “it girls” o “it boys” del Lifestyle y la decoración y alentar que sean emulados…

Mesa de una reputada anfitriona española

Sobria y elegange mesa del interiorista Raul Martins

En America se pirran por las mesas de la Roehm y los libros de Charlotte Moss. Idolizaban a Brooke Astor y a Bunny Mellon. ¿Y nosotros? Nosotros tenemos que dejar de igualar por abajo, abandonar complejos y aprender importancia a una camisa bien planchada, una mesa bien puesta, a una casa bien llevada. Ojalá volvieran los rumores, ojalá volviera a haber una feroz batalla por ser reconocida como la mejor anfitriona de España. Mientras tanto, os dejamos con esta foto de una tienda en París…

 

« Older entries § Newer entries »

COPYRIGHT Muchas de las fotografías utilizadas en este blog han sido encontradas en la web y desconozco su autor. Si crees que alguna de ellas no debe ser publicada o conoces su procedencia ruego me lo indiques, para retirarla o identificar al autor. Si quieres utilizar alguna de mis imágenes puedes hacerlo indicando su procedencia.