Miles Redd

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“Así que mi amigo Pepe se encargó una casa por teléfono en las profundidades del campo Argentino” me dice Pantaleón “¡por teléfono, darling, por TE-LE-FO-NO!!! I tell you!” hace una pausa teatral y cierra los parpados con cara de dolor “Y no uno de esos que mandan fotos o hacen videoconferencias, ¡nooo!” continua “¡no! Uno clásico, de los que están pegados a la pared y tienen esos cable-tirabuzón que se enredan con todo…!”

Sí, sí, que lo pillo. Lo que viene siendo un teléfono.

House & Garden marzo de 2016, Davide Lovatti

“….y entonces le llamaron cuando ya estaba terminada y le preguntaron que de qué color quería pintarla. ¡Color! ¡le preguntan el color a un tipo que encargó una casa entera sin planos ni fotos a un albañil de las profundidades del Chaco! Y claro, como le dá igual todo dijo que la pintaran del color que fuera allí costumbre”

“Y ¿de qué color la pintaron?” pregunto

“Rosa”

“¿Cómo?”

“Rosa” repite Pantaleon.

Pues el albañil de las profundidades de El Chaco resultó ser un genio porque rosa es ahora lo más. El color de moda. El que va con todo. El que todos quieren. Lo más chic.

Comedor Rosa de Mathilde Agostinelli por Jacques Grange.

Y sí, yo también tenía mis reticencias habiendo pasado la mejor parte de mi infancia en una bombonera rosa y blanca por arte de Colefax & Fowler y mi santa madre, pero era un prejuicio infundado. En estos momentos estoy 100% convencida de las bondades de un salón rosa.

Alessandra Branca, Kips Bay 2016

Para empezar, te hace mejor cara. Lo prometo. La primera vez que oí – bueno mejor dicho leí- eso fue en un libro de Nicky Haslam (“Sheer Opulence”) en el que Nicky decía con una autoridad y seguridad apabullantes que él ponía algo de rosa en todos los cuartos porque le hacía a uno mejor cara. Y el mono y yo, lupa en mano, pasamos horas, como quien busca a Wally, buscando obsesivamente el toque rosa en todo interior de Haslam, para comprobar la veracidad de la afirmación. Y sí, soy consciente de que la gente normal no lo hubiera hecho, pero mi mono no es normal y ¿you know what? sospecho que yo tampoco.

Casa de Carolina Herrera Jr., Elle Decor

Horas más tarde, yo medio bizca y el mono con jaqueca, estabamos a punto de presentar una queja formal a la editorial del Haslam porque había muchos sitios donde el rosa brillaba por su ausencia, y uno no puede hacer afirmaciones categóricas como esa de cualquier manera… cuando al seguir leyendo veo que el chico Haslam este va y dice que el toque rosa muchas veces está ¡en las bombillas! que él pone bombillas rosas para mejorar la luz y que dé la ansiada buena cara.

Jaime Parladé

Más Jaime Parladé. Excepcional rosa. AD España.

Y ahí es cuando yo comprendí que la ansiada sabiduría decorativa reside en las profundidades rurales de nuestros paises porque cuando yo era pequeña, antes incluso de vivir en la bombonera rosa, era cuidada por mi adorada Antonia, oriunda de La Cumbre, un pueblo a unos 10 km de Trujillo. La delicatessen local es el higo chumbo. Y el port aventura autoctono es una inclinación de piedra lisa tipo tobogán donde te tiras con una rama entre las piernas y que recibe el nombre de arrastraculos. Es el sitio donde he sido más feliz en mi vida. De allí era mi Antonia, que nunca había visto el mar hasta que cumplió los 40 y lo vio conmigo, mico enano, de la mano. Gran momento.

Chumberas y rosa, espectacular combinación.

Pero me distraigo. A lo que voy: hete aquí que su mico enano (yo) enfermó de sarampión y Antonia, diligente ella, se puso manos a la obra. Cuando mi madre volvió a casa me encontró vestida con un pijama rojo, envuelta en una manta roja, con un lazo rojo en el pelo, en un cuarto de luz roja gracias a los pañuelos rojos que cubrían toda lámpara y bombilla. Eso es lo que se hace en La Cumbre para curar el sarampión (o para que no se vean los granos… )

Allí descubrí que la luz rosada hace maravillas. Así que Haslam tiene razon. Ha debido veranear en La Cumbre. Y el resto del mundo ha amanecido ahora, en el 2017, a lo que Haslam, Antonia, Pantaleón y mi madre ya sabían desde hace tiempo: el rosa lo mejora todo. Mi primer contacto con el salon rosa fue este de Veere Greeney…

“Me pareció muy audaz” confiesa Pantaleón.

A mi también. Me gustó muchísimo pero pensé que era por la tela a grandes cuadros azules que siempre me ha gustado, el maravilloso ventanal, el contraste en blanco…

“Pensaste que quedaría igual de bien aunque hubieran pintado la pared de otro color, ¿a que sí?” me pregunta el mono.

Pues sí, tiene razón, lo pensé.

“Y es precisamente el rosa lo que la hace interesante…”

Veere Grenney, The Temple

Nunca lo hubiera pensado pero parece que es así. El genial Daniel Romualdez acaba de decorar las oficinas de Lauren Santo Domingo (Moda Operandi) en Nueva York, y ¿de qué ha pintado las paredes de una oficina? De rosa

Daniel Romualdez, oficinas de Moda Operandi en NY

Y esta silla es doblemente magnífica por ser rosa…

Silla Julius disponible, entre otros en la web de Dering Hall (US) o Duistt (Portugal)

Y el año pasado el hit de la restauración Londinense, Sketch, triunfó siendo rosa…

Sketch London

“Y ya hemos visto que los grandes Parladé, Jacques Grange, Haslam, trabajan el rosa” le digo a Pantaleón.

“Y Hicks, darling” me dice el mono “ya desde los 60”

David Hicks, via Domino.

Más Hicks. Maravilloso rosa empolvado.

“…Y Alessandra Branca, y Miles Redd…”

Miles Redd

“Pero hay claves para usar el rosa con éxito” me dice el mono

“¿Ah sí?” me intereso.

“Sí” me dice “fijate en las fotos. Para empezar a hablar siempre un toque de negro. Si no el rosa se vuelve cursi…”

Aquí Ben Pentreath, del que normalmente somos muy fan, se olvida del toque negro y pasa lo que pasa.

“Si se puede también algo rojo…”

“¿Como cuando el sarampión?”

“Como cuando el sarampión” confirma el mono

Manfredi della Gherardesca, rojo en las sillas negro en suelo y lámpara. AD.

 

El inefable Howard Slatkin (¿os acordais de él? Ver Howard el Inclasificable) Negro en rodapie, lámpara y suelo.

“Muy, muy chic con algo de dorado” añade el mono

 

Platos de Suite One Studio

So Haute

“Y para modernizarlo del todo…”

“¿Qué? ¿Para modernizarlo qué?”

“Hummmm… averigualo tú sóla, darling” me dice el mono didactico “mira las fotos de arriba, ¿qué es lo que saca el rosa del siglo XX y lo coloca rabiosamente presente en el XXI…”

Vuelco los ojos sobre las fotos de arriba… casi lo tengo, pero Pantaleón no se resiste a darme una pista: “Algo que siempre han sabido los toreros darling… rosa y…”

“¡Amarillo!!!!” Contesto como quien completa el Rosco de Pasapalabrá.

Y voilá: amarillo

Kit Kempt, House and Garden

Y todo esto hace tiempo que se sabe en El Chaco, Argentina y en La Cumbre, Cáceres.

Y nosotros aquí, yendo de listos.

¿Os atrevéis con el rosa?

PD: Si os gusta Pantaleón ¿nos haríais un favor? Compartidlo en redes sociales, contadlo a vuestras vecinas y amigas… ayudadnos a reclutar más Pantaleon-fanatics!! Por favor. Si nos odiais… ponednos verdes!! siempre caerá un nuevo fan aunque sea por llevaros la contraria!

 

 

 

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En un artículo publicado en el número de enero de 1952 de la revista LIFE, el periodista Cleveland Amory cuenta la historia de un empobrecido marqués inglés que, la noche de su llegada a Palm Beach, fue interrogado por una rica viuda americana sobre el propósito de su visita. El marqués inglés, no se sabe si en broma, confesó que era pobre como las ratas y que un amigo le había recomendado pasar por Palm Beach y buscar una millonaria con la que contraer nupcias. “Aquí me tiene, señor marqués” contestó la viuda millonaria “ya no hace falta que busque más”.

Worth Avenue, Palm Beach

Worth Avenue, Palm Beach

Para tener éxito en Palm Beach es necesario tener mucho dinero (muchísimo) a ser posible amasado antes de 1950 (eso es lo que los americanos entienden por “Old Money”) o tener un título. El que sea. Da igual que sea pontificio, italiano, nuevo o medio inventado: que sea título. Ese es uno de los motivos, me dice Pantaleón, por los cuales se empeña en seguir usando su marquesado ficticio.

Casa de Kelly Wearstler en Los Angeles

Vía Veranda

Por eso, no entiendo cómo, estando invitado en casa de la famosa Dottie, con el llamativo Abelardo tres discretos pasos por detrás, con su rimbombante marquesado y su apasionante conversación, Pantaleón no ha sido el éxito de la temporada en Palm Beach.

Mapa de Palm Beach vía Elle Decor

Mapa de Palm Beach vía Elle Decor

Tumbado en su chaise longue, con una cataplasma de “barros del Nilo y peladura de Guanábana de Brasil” en la frente y una tila doble en la mano, Pantaleón me aclara que sí, que él ha sido un éxito y que su huida de Palm Beach no se debe a una debacle social, sino a sus “nervios”. Dottie no estaba sola en casa: con ella estaba su “piara de nietos” (Pantaleón dixit).

Foto de Slim Aarons, niños tomando un helado en Palm Beach, años 50.

Foto de Slim Aarons, niños tomando un helado en Palm Beach, años 50.

Pantaleón y los niños no combinan de él. Estos tardaron poco en darse cuenta de que estaban ante un neurótico – un neurótico simpático, pero neurótico al fin y al cabo – y descubrir su punto flaco. Su punto flaco de la semana, quiero decir, porque puntos flacos hay varios.

Tras descubrir que Pantaleón en Florida vive en permanente terror de encontrarse con un tiburón, tiburones falsos, verdaderos, disfrazados y disecados aparecían por todas partes.

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Hasta colocaron un delfín en la piscina (con las prisas las aletas pueden parecerse) cuando Pantaleón estaba haciendo sus largos matinales. Esta continua aparición de aletas negras en todas partes hizo mella en los ya frágiles nervios de Pantaleón.

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“Pero eso no es todo” me dice el mono “ni siquiera es lo más grave. Lo grave es lo de esa mujer.”

“¿Qué mujer?” pregunto

“Lilly Pulitzer” me contesta, dando el nombre de la ya difunta diseñadora de ropa oriunda de Palm Beach.

“Pero Pantaleón” le digo “¡Lilly Pulitzer está muerta! Murió el año pasado”

“Lo sé” dice el mono “y ¡qué terrible legado ha dejado!. ¡El daño que ha hecho esa mujer! Por su culpa Palm Beach entero está lleno de señoras que piensan que el verde pálido va con el rosa y que ambos, combinados, son colores perfectamente tolerables para decorar una casa. ¿Te imaginas? Ah Cherie! ¡la profusión de rosa chicle! ¡La invasión del estampado chillón!¡Las mezclas en colores pastel! No te imaginas lo que he sufrido…!!!”

Mesa rosa, Palm Beach. Del post "Palm Beach Backyards", the Glam Pad.

Mesa rosa, Palm Beach. Del post “Palm Beach Backyards”, the Glam Pad.

Más rosa. Ruthie Sommers.

Más rosa. Ruthie Sommers.

Verde y rosa, al más puro estilo Pulitzer

Verde y rosa, al más puro estilo Pulitzer

Globos rosas en una "Baby Shower" de Palm Beach

Globos rosas y mantel verde en una “Baby Shower” de Palm Beach

Como siempre, al mono hay que creerle a medias. Es cierto que Palm Beach no es lo que era en los años 50, cuando la jet set mundial, antes o después, se dejaba caer por ahí para codearse con las grandes fortunas americanas en fiestas dignas de pasar a los anales de la historia. Pero sigue siendo impresionante.

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Grace Kelly, siendo ya princesa de Mónaco, en Palm Beach

Grace Kelly, siendo ya princesa de Mónaco, en Palm Beach. Totalmente adaptada al verde y rosa local.

Los Kennedy en Palm Beach, saliendo de los oficios de Semana Santa

Los Kennedy en Palm Beach, saliendo de los oficios de Semana Santa

Estee Lauder en su casa de Palm Beach, circa años 60

Estee Lauder en su casa de Palm Beach, circa años 60

Es como un parque temático de los muy ricos, donde las palmeras se vacunan contra la gripe, la frutería tiene aparcacoches uniformado y las grandes mansiones al borde del mar se han fabricado una réplica de ellas mismas en pequeño para hacer de “beach house”.

Casa de Donald Trump. Tras comprar Mar a Lago, la casa que se hizo Majorie Merriweather Post, la heredera de los Kellogs, en el extremo sur de la Isla y convertirla en un club, Donald se ha comprado esta chabolilla.

Casa de Donald Trump. Tras comprar Mar a Lago, la casa que se hizo Majorie Merriweather Post, la heredera de los Kellogs, en el extremo sur de la Isla y convertirla en un club, Donald se ha comprado esta chabolilla.

Los americanos, cuando son ricos, son muy ricos. Y lo muestran. Todo etnólogo o sociólogo que se precie ha de pasar por Palm Beach para completar su formación.

Slim Aarons, Mr. y Mrs Donald Lease en su casa de Palm Beach

Slim Aarons, Mr. y Mrs Donald Lease en su casa de Palm Beach. Juraría que los pantalones de Mr. Lease son diseño de Lilly.

Evelyn Lauder en la entrada de su casa en Palm Beach heredada de su suegra Estee.

Evelyn Lauder en la entrada de su casa en Palm Beach heredada de su suegra Estee.

Lo que dice Pantaleón sobre la obsesión por los rosas es cierto, aunque a medias. Y creo que su atribución a la nefasta influencia ejercida por la Coco Chanel local, Lilly Pulitzer, es correcta.

Lilly Pulitzer colección masculina (por decir algo). La ubicua mezcla de rosa con verde.

Lilly Pulitzer colección masculina (por decir algo). La ubicua mezcla de rosa con verde.

Pero no todo es así. Lars Bolander, un decorador sueco de gusto perfecto y su mujer Nadine, se instalaron hace un tiempo en Palm Beach donde tienen una tienda. Gracias a ellos, entre otros, los Palm Beachitas poco a poco van viendo que hay vida más allá del rosa palo.

Lars Bolander y su mujer, Nadine Kalachnikoff, en su casa de Palm Beach

Lars Bolander y su mujer, Nadine Kalachnikoff, en su casa de Palm Beach

Lars Bolander

Lars Bolander, casa de Brooke Giannetti en Palm Beach.

E incluso Celerie Kemble, la famosa decoradora nativa de Palm Beach, hija de la no menos conocida Mimi Mcmakin, fue capaz de superar su fase verde-rosa…

Celerie Kemble en fase verde-rosa. Palm Beach

Celerie Kemble en fase verde-rosa. Palm Beach

Y hacer cosas como estas:

Celerie Kemble superada fase verde-rosa

Celerie Kemble superada fase verde-rosa

Y en Palm Beach siempre ha habido buen gusto. Como el de Consuelo Vanderbilt, “jubilada” en Palm Beach como señora de Balsan tras haberle dado la patada al duque de Malborough

El Vedado, casa de Consuelo Vanderbilt en Palm Beach

El Vedado, casa de Consuelo Vanderbilt en Palm Beach

O el de la famosísima C.Z. Guest cuya icónica fotografía por Slim Aarons está tomada en Palm Beach…

C.Z. Guest, perro e hijo. en su casa de Palm Beach. Foto de Slim Aarons.

C.Z. Guest, perros e hijo. en Villa Artemis, su casa de Palm Beach. Foto de Slim Aarons.

O el de la enigmática Jayne Wrightsman, excepcional coleccionista de arte y muebles cuyos donativos en muebles franceses del XVIII llenan varias salas del Museo Metropolitan de Nueva York…

Jayne en su casa de Palm Beach decorada por Stephane Boudin de Maison Jansen

Jayne en su casa de Palm Beach decorada por Stephane Boudin de Maison Jansen

La piscina de la casa de Jayne, agua de mar calentada a exactamente 25ºC. Dicen que JFK, cuya mujer era íntima de Jayne, venía a nadar a esta piscina para aliviar sus problemas de espalda

La piscina de la casa de Jayne, agua de mar calentada a exactamente 25ºC. Dicen que JFK, cuya mujer era íntima de Jayne, venía a nadar a esta piscina para aliviar sus problemas de espalda

Pero sí, lo del rosa es contagioso.

Mario Buatta, del libro "Palm Beach entertaining". Rosa y verde.

Mario Buatta, del libro “Palm Beach entertaining”. Rosa y verde.

Y me pregunto por qué pensarán que el rosa es lo que procede en un sitio de playa, cuando existen opciones mucho menos… conflictivas.

Vía House and Garden

Vía House and Garden

Miles Redd, vía House Beautiful. Casa de Lyford Bay, Bahamas. Magnífico el toque de las sombrillas.

Miles Redd, vía House Beautiful. Casa de Lyford Bay, Bahamas. Magnífico el toque de las sombrillas.

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“Lo que quieras” me dice el mono “pero no hay quien los convenza. ¡Hasta Dottie ha caído en la trampa!. Me alojó en un cuarto verde y rosa…

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“Nos dio una cena con la mesa en verdes y rosas…”

Palm Beach Lunch, vía House Beautiful

Palm Beach Lunch, vía House Beautiful

…los maravillosos platos verdes de Anna Weatherley que ha comprado pretende ponerlos con flores y copas rosas…”

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“las telas de flores del salón – por cierto ¿sabes que vuelven las telas de flores? – las ha puesto en verde y rosa…”

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“Y tomamos el té en el salón verde y rosa…”

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“Así que cuando el bestia del perro de sus nietos se comió mi pijama y Dottie, adorable, me regaló uno nuevo ¡verde y rosa!…

Pijama de Lilly Pulitzer

Pijama de Lilly Pulitzer

…Y no pude soportarlo más!”

 

PD: Se me olvidó deciros que el libro de Michael Devine (“An Invitation to the Garden”) llegó y que me temo que no merece la pena. En este caso, podéis ahorraros el dinero. En nuestra humilde opinión, ni las recetas ni las mesas merecen el desembolso.

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Victor Manuel III, rey de Italia y eventualmente emperador de Etiopía, era feo y bajito. Tenía la cabeza grande y las piernas cortas y como apenas medía 1,53 de altura hubo que reformar la legislación de acceso al ejército para que pudiera recibir formación militar, como era costumbre en los príncipes de su época. A pesar de todo esto, este Torrebruno real era heredero al trono de Italia así que no tuvo problemas en casarse con la bella Elena de Montenegro.

“¡La guapa no era Elena, la guapa era su hermana Xenia!” interrumpe Pantaleón.

El Greco, Vista de Toledo.

El Greco, Vista de Toledo.

Sea como fuera, en 1924 los reyes de Italia, Victor Manuel y Elena de Montenegro visitaron España. Los fastos por su visita fueron grandes y los días que pasaron en España estuvieron cuajados de brillantes actos sociales en su honor. Los Reyes mostraron un gran interés en nuestro país y su rico patrimonio y visitaron muchos lugares de España, entre ellos los reales sitios de la Granja y Aranjuez y, el 10 de junio, la ciudad imperial de Toledo.

Miles Redd vía Veranda

Miles Redd vía Veranda

“Lo que no cuentan” dice Pantaleón secuestrando mi historia “es que en Toledo el rey Victor Manuel mostró enorme interés en ver el cuadro “el entierro del Señor de Orgaz” de El Greco, e insistió en que se lo enseñara el entonces Conde de Orgaz.

Abigail Ahern

Abigail Ahern

Así que allí, en la Iglesia de Santo Tomé, se plantaron el rey y la reina de Italia y Don Agustín Crespi de Valldaura y Cavero, a la sazón Conde de Orgaz. Don Agustín explico admirablemente el cuadro a su majestad y al terminar – no se sabe si hasta el moño del italiano o simplemente haciendo gala de la vena Orgaz- le dijo al Rey: “Así observando la noble y alta figura de mi antepasado, la belleza del estilizado cuerpo pintando y contemplando después su majestad a mí y a sí mismo, comprobará su majestad cuánto han degenerado las razas.”

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“Ah, Pantaleón” le digo al mono “¡cómo me gusta El Greco!”

“Sí, darling, a todos los que sois de figura “Boteril” tiende a gustaros. Supongo que os hace imaginaros estilizados.”

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El mono es innecesariamente molesto. El Greco no me gusta por eso, me gusta por su maestría en el uso del color. Cuando, de jovencita, leía entrevistas a decoradores famosos y éstos decían haberse inspirado en este u otro pintor siempre pensé que era una afectación snob y que en realidad se inspiraban en la tienda de la esquina, en la estación de autobuses o en cualquier otra cosa menos culta y más prosaica.

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Hasta que me topé con el Greco y con Matisse. Ahí comprendí que tenían razón. Con esos dos solitos se puede uno inspirar de por vida. Que un sólo cuadro de cualquiera de ellos te da para varias casas. ¡Que magníficas mezclas! ¡Qué fantástico y osado uso del color! ¡Qué acierto y qué audacia en qué tono poner al lado del otro! ¡Qué belleza!

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David Kaihoi, vía House Beautiful

Abigail Ahern

Abigail Ahern

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Steven Gambrel, vía The New York Times Magazine

Steven Gambrel, vía The New York Times Magazine

“¿Sabes que él consideraba el color su gran reto?” me dice Pantaleón “cuando Domenikos llegó a España era una rara avis. Había pasado por Venecia, la escuela de la primacía del color, y por Roma, la escuela de la primacía del dibujo. Los venecianos despreciaban a Miguel Angel porque consideraban que no tenía dominio alguno del color y daba demasiada importancia a la línea, al dibujo. Los romanos despreciaban a Tiziano porque consideraban que era todo color a expensas del dibujo. El Greco fue un maestro en ambos pero consideraba su reto más grande el uso del color…”

“Pues lo cumplió con creces” le digo al mono

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Abigail Ahern

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Michael Inchbald, vía Habitually Chic. Imagen tomada de The World of Interiors

Michael Inchbald, vía Habitually Chic. Imagen tomada de The World of Interiors

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Abigail Ahern

Abigail Ahern

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Miles Redd

Así que en este cuarto centenario de la muerte de El Greco, además de recomendaros que visitéis la exposición de Toledo (información y entradas en www.elgreco2014.com) queremos rendirle nuestro pequeño homenaje decorativo como inspirador de mezclas imposibles, como defensor de esos verdes, esos rosas y rojos fresa, esos lavanda con amarillo que no se ven en ningún otro sitio…

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Miles Redd

Miles Redd

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Isabel López Quesada

Isabel López Quesada

“Hay colores” dice el mono “que ellos solos no dicen mucho, pero que con un buen compañero reviven y cantan…”

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“No hay que cerrarse a nada” insiste Pantaleón “Nada “va” con nada y nada se “mata” con nada hasta que no se demuestre lo contrario. Hasta Yves Saint Laurent nadie pensó que el negro “iba” con el azul marino y no hay combinación más elegante. Hasta Yves nadie pensó que fucsia y naranja “iban” juntos, y ¡vaya que si iban!. Los maestros del color son maestros por eso, porque ven más allá, porque se atreven…¡y aciertan!”

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Casa de Christian Dior en París, circa 1950

Casa de Christian Dior en París, circa 1950

“… O no. En cuyo caso hay que saber rectificar. Pero esa obsesión por el tono exacto, ese combinar el bolso con los zapatos y el cinturón, esa obsesión monocromática… es correcta, sí” dice el mono “pero no valiente…”

df88bccc02ecd18696f1cf2611874419bf85749e543e8eaf2a269d9215bb9d90“Acércate a un museo y deambula” aconseja el mono “mira con ojos nuevos, déjate atrapar por lo que que gusta, pasa tiempo contemplando el cuadro que te fascina… luego vete a la tienda del museo y cómprate una postal o un póster de la reprodución de tu cuadro y copia colores….No tengas miedo de intentar hacer un Greco en tu casa…”

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NIcky Haslam, circa 1991

Nicky Haslam, circa 1991

“¿Aunque la copia “degenere” un poco, como las razas?” pregunto.

“Darling” dice el mono irritado “that’s not the point!”

Id a Toledo.

PD: Foto pequeña pero no nos resistimos a enseñar lo que hemos encontrado en unas fotos de la casa de Brian Ferry

Wall Street Magazine. Casa de Brian Ferry en Londres… ¿Qué es eso que asoma por detrás de la mesa de bebidas? ¿Será acaso..?

Wall Street Magazine. Casa de Brian Ferry en Londres… ¿Qué es eso que asoma por detrás de la mesa de bebidas? ¿Será acaso..?

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