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En 1990, Bryan Burrough y John Helyar, dos periodistas del Wall Street Jounal, publicaron un libro que definiría una época: “Barbarians at the gates” (Bárbaros a las puertas).

No habla, como podría pensarse, de la caída del imperio romano. Es un libro sobre lo que hasta entonces había sido la más feroz y cruenta batalla por hacerse con el control de una compañía americana: RJR Nabisco. El libro narra las astucias e intrigas de algunos de los hombres más poderosos del Wall Street de los 80 en una OPA hostil sobre NABISCO que se llevó a cabo en los meses de octubre y noviembre de 1988 y que se considera el ejemplo paradigmático de la codicia empresarial americana de esos años 80. Michael Douglas se inspiró en esta historia para interpretar a Gordon Gekko, el inolvidable personaje de “Wall Street”. No en vano NABISCO fue adquirida mediante un LBO por el fondo “inventor” de los LBOs por excelencia, KKR, y al mando de la nave su todopoderoso capitan: Henry Kravis que había ido al colegio con Douglas. A Kravis y a sus socios se refería Ted Forstmann cuando advirtió horrorizado que “los bárbaros están a las puertas”.

Miembros de KKR (Kohlberg, Kravis, Roberts) en 1988, de izquierda a derecha Richard I. Beattie, abogado, George R. Roberts y Henry R. Kravitz, los socios senior, y Paul E. Raether, otro socio. Fuente: New York Times

 

Los bárbaros. KKR. Los inventores del Leveraged Buy-Out (LBO) que no es más que comprar una sociedad con un préstamo que más tarde se repagará con el dinero que genere la propia sociedad (o la venta de la misma “por partes” como en un desguace). Como idea, excelente. Siempre que las cuentas salgan. KKR pagó por NABISCO 25.000 millones de dólares. Sí, veinticinco mil, no se me ha escapado el dedo. Ni Wall Street ni la Hoguera de las Vanidades, aunque inspirados parcialmente en esto, hacen justicia a la batalla por Nabisco. Ambición, dinero, traición, intriga y poder. Y sí, sí que hicieron una película. ¿Y los bárbaros?. Los bárbaros no lo eran tanto.

Carolyne Roehm y Henry Kravis

Henry Kravis estaba casado en esos momentos con quien ahora es el ídolo de todas las amas de casas americanas (y un poco el mío también): Carolyne Roehm.

La Roehm  empezó siendo Caroline Jane Smith de Kirksville, Missouri, perso se fué a Nueva York y se colocó como ayudante de Oscar de la Renta. Oscar, y sobre todo su primera mujer, Françoise, “prohijaron” a la guapa y pizpireta sueña, a la que sofisticaron pronto.

Roehm en su pisito de NY con un traje diseñado por ella misma

Jane Smith pilló un conde alemán por medio y pasó a ser Carolyne Roehm. El matrimonio duró un año, pero de vuelta en Nueva York le esperaba su gran pieza a cobrar: Henry “Hank” Kravis. Sí, el “bárbaro” de KKR. Ella le sacaba a él una cabeza de altura, pero él le sacaba a ella 3 o 4 billones de pasta. Y así, a conquistar Nueva York. Kravis peleaba por NABISCO mientras Carolyne organizaba cenas en el MET. Las revistas les adoraban. Estaban forrados y eran como un anuncio del sueño americano: parecían el quarterback y la capitana de las animadoras.

Agosto de 1989: Carolyne Roehm, Henry Kravis y Robert y Blaine Trump llegando en avion privado a Marrakech para el fin de semana de celebración del cumpleaños de Malcom Forbes. Vía The New York Social Diary

Se divorciaron sí, pero ella encontró “trabajo” como árbitro del buen gusto en todo Estados Unidos. Escribió varios libros, sobre mesas, recetas y recibir. Los mejores. Las mejores fotos que además hace ella. Pone flores. Ideales. Pone mesas. Magníficas. Decora (eso un poco más rancio) e incluso escribió un libro sobre cómo envolver regalos. Sí, envolver regalos. Lo juro. Y además vendió unos cuantos. Todo lo hace bien.

Del blog de Carolyne Roehm

Del Blog de Carolyne Roehm, las flores siempre las pone ella.

Ahora, además de escribir sus libros, tiene un blog donde escribe de cuando en cuando. Sus seguidoras son más fervientes que un miembro de la iglesia de la cinesiología y cada vez que publica una foto nueva caen en éxtasis y se desmayan. Pantaleón dicea que estos americanos son muy mitómanos (¿Cómo se explica si no lo de Elvis?) pero hay algo bueno en todo ello: quieren imitar al mejor. Aspiran a mejorar, a refinarse y sofisticarse.

Propuestas de mesas de Navidad de Carolyne Roehm. Fuente: www.carolyneroehm.com

Propuestas de mesas de Navidad de Carolyne Roehm. Fuente: www.carolyneroehm.com, esta es la propuesta para Navidades en el Este…

Propuestas de mesas de Navidad de Carolyne Roehm. Fuente: www.carolyneroehm.com

Propuestas de mesas de Navidad de Carolyne Roehm. Fuente: www.carolyneroehm.com

En España practicamos lo contrario, una especie de “reverse snobbery” en la que tildamos de cursis a quienes hacen las cosas bien, ridiculizamos lo “soigné” y elevamos lo “casual” a las alturas. Somos los inventores de “la arruga es bella” por no querer planchar. Creo que es el momento de quitarse la tontería de encima y ser más naturales. Aspirar a mejorar y sofisticarse más, no avergonzarse de lo que se es ni de lo que se tiene. Roehm se ha comprado una casa en Charleston. No es precisamente un adosado…

La casa de Charleston. Y no habéis visto nada aún…

Lo publica en su web y sus millones de fans, amas de casa americanas, devoran las fotos de su “bird room” y su armario de las vajillas. Y aunque vivan en una autocaravana se esforzaran por poner la mesa bonita en la caravana y poner un poco de verde en un jarrón. En España los podemitas se manifestarían delante de la casa de la Roehm amenazando con prenderle fuego.

Esto creo que es en el pisito de NY

El invernadero en Charleston

“Somos la última frontera frente a la barbarie” me dice el mono “hay que resistir”…

Nuestros pobres intentos por emular a la Roehm. Foto propia.

foto propia

“En mi juventud” continua Pantaleón “se sabía quiénes eran las dos mejores anfitrionas de España y existía entre ellas una pugna a muerte digna del videojuego más sangriento. Cómo recibían, cómo tenían organizadas sus casas, cómo ponían sus mesas, esos cuartos de invitados con la última revista y el libro de moda en la mesilla, un cuarto de baño con las toallas mullidas y calentitas, alguien que te deshacía la maleta, te colgaba y planchaba la ropa y te abría la cama….” Recita el mono con añoranza.

 

Foto propia, soperitas y platos de loza blanca comprados en El Almacen de Loza y pintados por mi, plato de Raynaud Limoges, modelo Si-Kiang, copas de cristal de murano, cubertería Christofle en acero. Platos de pan de Zara Home.

Platos y hoja decorativa pintados por mi, repollos de Los Peñotes, fanales de Gordiola.

Chez moi

Itzea, cena en la cuadra.

En casa de mi hermana.

Partes de ese mundo ahora se conocen al ver series como Downton Abbey ante las que unos se asombran extasiados y otros sienten pinchazos de nostalgia. Sí, nostalgia: convivimos aún con una generación que vivió así. Y si bien hay algunas cosas que no pueden recuperarse porque obviamente ya no hay casas con 15 de servicio hay otras en las que, como me recuerda Pantaleón: “El problema, darling, no es que ya no hay servicio, es que ya no hay señoras”.

La cena de las setas



El mono cree que eso es un drama. “Hay que montar de manera urgente un Greenpeace social” me dice Pantaleón “para preservar la especie extinta de la señora auténtica, la de las buenas maneras y los detalles exquisitos y para fomentar su cría y reproducción ¡aunque sea en cautiverio!”

Fantastica mesa de El Invernadero de Oviedo con platos maravillosos de Andrea Zarraluqui, una de las pintoras de porcelana con más talento de este país (¡y de muchos otros!)

Mesa de navidad de quitar el hipo puesta por María de la Osa para Canal de Casa. Platos de Andrea Zarraluqui, complementos de El Almacen de Loza y “bibeloquets” de Bakelita.


Y aunque no pretendo encerrar a las que conozco en un laboratorio para reproducir esa clase especial que muchas tienen, sí creo que hay que buscar “it girls” o “it boys” del Lifestyle y la decoración y alentar que sean emulados…

Mesa de una reputada anfitriona española

Sobria y elegange mesa del interiorista Raul Martins

En America se pirran por las mesas de la Roehm y los libros de Charlotte Moss. Idolizaban a Brooke Astor y a Bunny Mellon. ¿Y nosotros? Nosotros tenemos que dejar de igualar por abajo, abandonar complejos y aprender importancia a una camisa bien planchada, una mesa bien puesta, a una casa bien llevada. Ojalá volvieran los rumores, ojalá volviera a haber una feroz batalla por ser reconocida como la mejor anfitriona de España. Mientras tanto, os dejamos con esta foto de una tienda en París…

 

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