June 2014

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mesaverano

AVISO A NAVEGANTES, por si queréis dejar de leer directamente: esta entrada es un menú “light”. Tenía pensado escribiros una entrada toda de aperitivos y “finger food” para ver partidos en casa con gente y quedar mejor que poniendo patatas fritas y aceitunas. Como he tenido solicitudes varias de menús para la “operación bikini” y una se debe a su público… toca un menú de dieta. Eso sí, que sepa todo el mundo que me parece una crueldad asiática invitar a nadie a comer a casa para comer de régimen así que el menú es sólo para uno. La receta de la sopa sí es de un litro porque es el mismo trabajo y además cae entera sin que se dé uno cuenta. El menú para lucir los trapitos del verano 2014 es:

De primero, Sopa fría de pepino

De segundo, Ensalada Niçoise de incógnito

De postre, Granita de té verde

SOPA FRÍA DE PEPINO

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La receta da para un litro, aunque es una sopa tan, tan, tan light que es posible que alguno considere que sólo da para una persona. En todo caso, es fácil de hacer y de lo más refrescante. Con las proporciones que doy sale una sopa bastante líquida, como para tomarla en vaso, está servida en plato para engañar al pobre comensal y que trabaje un poco el bíceps moviendo la cuchara.

Ingredientes para un litro largo

  • 5 ramitas de hierbabuena, o al gusto
  • 400g de pepino, en este caso, ha sido uno muy grande
  • 700ml caldo de verduras. Podría ser de pollo, pero hay que quitarle bien la grasa
  • 100g queso batido 0%MG, sustituíble por yogur natural desnatado
  • 25ml zumo de un limón (medio, más o menos)
  • Sal y pimienta al gusto

Procedimiento

1.- Empezamos con el único trabajo auténtico que tiene esta sopa: blanquear (escaldar) la hierbabuena. Ponemos un cacito de agua a hervir y cuando rompa echamos las ramitas de hierbabuena. Las hervimos diez segundos y a continuación las metemos en un recipiente de agua con hielo, para que no pierdan el verde brillante. Sé que parece una tontería, pero la hierbabuena se pone negra con mirarla y la vamos a triturar así que, para que la sopa siga bonita, hay que hacerlo.

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Luego se retiran los tallos gruesos.

2.- En el vaso de la batidora ponemos el pepino pelado, el caldo, el queso y las hojitas de hierbabuena, desechamos los tallos gruesos. Se bate todo hasta que esté finísimo (no lo vamos a pasar por el chino ni nada), se rectifica de sal y pimienta y se tiene en la nevera hasta la hora de servir, que tiene que estar helada. Se mezcla con el zumo de limón recién exprimido justo antes de servir.

Notas: Además de con hierbabuena, esta sopa queda rica con albahaca o con eneldo, siempre frescos. La albahaca también hay que blanquearla pero con el eneldo no hace falta.

Si usáis pepino del tipo libanés, también llamado holandés y que venden envuelto en un plástico, se pueden dejar algunas tiras de piel, para dar más cuerpo y más fibra a la sopa, para el color realmente no hace falta, es una variedad que tiene la carne más tirando a verde que a blanca. Si usáis pepino del de la piel de sapo recomiendo pelarlo pero, si queréis usar la piel, también la escaldaría para mejorar algo la textura.

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Las ramas de hierbabuena las echo enteras al agua hirviendo pero luego sólo se usan las hojas y los tallos que sean finísimos. Es más fácil retirar las hojitas de la rama ya blanqueada que del agua hirviendo…

Si no os queréis complicar la vida y usáis yogur, no pasa nada por echárselo entero a la sopa, que 25g más tampoco van muy lejos.

primero

Sólo agua con hielo y tres triangulitos de pita integral. No puedo explicar la penita que me da el panorama de esta mesa.

ENSALADA NIÇOISE DE INCÓGNITO

CHIQUI

Si queréis matarme por llamar a lo siguiente “Salade Niçoise” aceptaré que tenéis razón, vista la lata que doy con los nombres de las recetas… Realmente, sólo puedo decir que este plato está inspirado en la ensalada niçoise, pero que cualquier purista me daría collejas por la cantidad de licencias que me tomo. El plato me encanta y lo como a menudo así o incluso con más variaciones, aunque no esté a régimen. Todas las cantidades son variables al gusto, que para eso es una ensalada. La cantidad de aliño es muy generosa, si os gustan las ensaladas más secas os sobrará.

Ingredientes para 1

“Ensalada”

  • 80-100g judías verdes
  • 1 huevo
  • 10 tomates cherry
  • 15-20g de pimiento rojo en juliana
  • 15 aceitunas niçoise
  • 1 filete de atún rojo, del tamaño que quieras comerte
  • Perejil picado

Aliño

  • 2 anchoas en conserva
  • 1 cucharadita de alcaparras (unas 10-15)
  • 1 cucharada de zumo de limón recién exprimido (unos 15-20ml)
  • 1 cucharadita de mostaza de dijon
  • 30-40ml aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta al gusto (yo no le pongo sal)

Procedimiento:

1.- Si las judías son anchas, las cortamos en juliana y, a continuación, las cocemos como os expliqué en el primer batallón de domingo. Resumo el procedimiento: se ponen en una cacerola de agua salada y con una pizca de bicarbonato que ya esté hirviendo a borbotones y se cuecen destapadas unos 5 minutos (o hasta que tengan el punto que os guste). Se sacan, se enfrían rápidamente y se dejan escurriendo hasta que las vayamos a utilizar. Se pueden tener hechas y guardadas en la nevera con dos días.

2.- Hacemos un huevo duro. Por si acaso, os cuento cómo lo hago yo, que es una forma que gasta poca energía y además deja la clara con una textura bastante buena, nada gomosa y nunca sale con borde verde alrededor de la yema: Ponemos el huevo crudo en un cazo pequeño con agua fría suficiente para que esté bien cubierto. Se pone a fuego fuerte y, cuando arranque el hervor, añadimos una cucharadita de sal. Se tapa el cazo, se retira del fuego y se deja reposar dentro y sin tocarlo 10 minutos pasados los cuales se saca el huevo y se pone en agua muy fría para que no se pase. Se puede quedar en el agua fría con la cáscara ligeramente cascada hasta que estemos listos para usarlo.

HUEVO

Es un huevo L. Si os gusta con la yema más blandita, tenedlo 8 minutos (como está hecho con mucha antelación y para tomarlo en frío, lo prefiero con este punto). Si la queréis completamente hecha, 12 minutos.

3.- Para hacer el aliño se pican finamente (con cuchillo o en una picadora) las anchoas y las alcaparras y se mezclan con todos los demás ingredientes.

Aliño

Como me gusta con un poco de textura, lo hago a cuchillo y se queda de este tamaño.

4.- Se hace el atún a la plancha. Me gusta tratarlo exactamente igual que la carne: se pone una sartén a fuego fuerte con algo de sal gorda y se unta el atún ligeramente con aceite de oliva. Sabremos que la sartén está lista porque empezará a humear y la sal crujirá un poco, puede que incluso salte. En este momento se hace el atún a la plancha alrededor de 40 segundos por lado, el tiempo dependerá del grosor del atún y de cómo de crudo os guste. Se saca de la sartén y se pone a reposar mientras montamos la ensalada.

5.- Se mezclan las judías, los tomates cortados en dos, las tiras de pimiento y las aceitunas. Se rocía con algo de aliño y se revuelve antes de pasarlo al plato. En el centro se pone el atún a la plancha, el huevo cortado en dos y se espolvorea con el perejil picado. Se rocía con algo más de aliño y se sirve inmediatamente.

Notas: Si no encontráis aceitunas de Niza (o niçoise), se pueden usar kalamatas o de Aragón. Sólo pido que no uséis las negras zahínas ésas de bote infames. Para eso, mejor unas manzanillas con hueso.

Lo que tiene el huevo duro por encima no es pimienta, sino “alma de caviar”, un productazo al que me he enganchado por completo y que es un chute de umami importante. Si un día tengo tiempo, ya os contaré.

GRANITA DE TÉ VERDE

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La verdad verdadera es que, cuando estoy a régimen, no tomo postre porque procuro no hacer mezclas de alimentos extremas pero pasadas tres horas ya estoy tomando un yogur o algo así. Como no podía dejaros sin una receta, comparto esta “granita” (como un granizado, sólo que menos fino) que es algo que sí consideraría tomar de postre y, además, encuentro que es muy propio para la operación bikini por aquello de que es de té verde y que comer cosas frías se supone que acelera el metabolismo… En cualquier caso, sabed que esta receta no está mal como limpia paladar si no se le pone mucho agave y suele gustar a bastante más gente que el clásico sorbete de apio.

 Ingredientes:

  • 1 cucharada de té verde (o un sobre)
  • 150ml agua hirviendo
  • 1 cucharadita de sirope de agave, o al gusto

Procedimiento:

1.- Hacer una infusión con el té verde y el agua y dejar reposar 3 minutos. Colarla (si no usáis de bolsita) y mezclar bien con el sirope de agave.

2.- Verter el líquido en un recipiente que pueda meterse en el congelador y en el que vaya a estar bien repartido, haciendo una capa que no levante más de 1-2cms. Meter en el congelador cuando temple un poco. Pasada 1 hora, sacarlo para remover y rascar bien con un tenedor, aplastando los cristales demasiado grandes con la parte convexa de los dientes si hiciera falta. Volver a meterlo en el congelador y repetir al cabo de hora y media. Dejarlo en el congelador hasta la hora de servir y darle un meneíto más justo en el último momento. Se puede hacer con un par de días de antelación.

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Después de una hora en el congelador

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Lista para volver al congelador otra hora y media o dos antes de marearlo otra vez.

Notas: Si tenéis una batidora bien potente, podéis congelar el té en cubitos y triturarlos en la batidora. Si no estáis a régimen, probad a tomarlo con un chorrito de ron y otro de lima 😉

Uso sirope de agave (siempre ecológico) porque endulza mucho y tiene un índice glucémico bajo, aparte de las mil propiedades buenísimas que se le atribuyen pero podéis usar estevia, aspartamo o el endulzante que os parezca bien.

Ojo con el recipiente del congelador: para la foto he usado el que véis porque quedaba más mono y se veía mejor el fondo, pero os recomiendo usar uno que tenga los bordes más altos porque con el rascado saltan los hielitos por todas partes y se podrían escapar.

 

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“En Silicia ya no hay gatopardos” me dice Pantaleón soltando su sombrero de panamá sobre la hamaca “Pero los habrá”

Taormina, puesto de fruta en la calle

Taormina, puesto de fruta en la calle

“Siglos de insularidad han producido príncipes bajitos, peludos y renegridos que tienen más en común con Torrebruno que con el príncipe Salina” me cuenta a su vuelta de Siracusa “pero, darling, se casan todos con unos pibones rubios venidos del norte de Europa que aseguran un futuro Lampedusiano…”

Catania, Sicilia.

Catania, Sicilia.

“Todo tiene que cambiar para que todo siga igual…” sentencia.

Escalera del Palazzo Biscari, en Catania

Escalera del Palazzo Biscari, en Catania

La decadencia económica de Sicilia ha tenido como triste resultado que ya no aparecen hordas de carabelas en su horizonte. Ya nadie ansía invadir la isla y las únicas invasiones que sufre Sicilia son las de los turistas americanos. Es una pena porque Sicilia es una isla hecha de invasiones. A lo largo de su historia, cada vez que un siciliano levantaba la vista al mar aparecían por ahí griegos, romanos, fenicios, cartagineses, suevos, normandos, aragoneses o sarracenos, todos ellos con intenciones harto aviesas. Y es que el Mediterraneo, en la antigüedad, era un mar muy estresante.

Ortigya, Siracusa

Ortigya, Siracusa

“Sicilia fue parte de la Magna Grecia” leo en la guía que me ha prestado Pantaleón “como muestran las magníficas ruinas griegas espolvoreadas por toda la isla y por ella pasaron más tarde fenicios, romanos, cartaginenses, vándalos, sarracenos…”

Catania, jardines del Duomo

Catania, jardines del Duomo

“Hasta ahí, igual que la historia de Albacete” me interrumpe Pantaleón que le ha cogido manía a la isla.

Teatro greco romano en Taormina

Teatro greco romano en Taormina

Pero faltaban más. Después llegaron normandos, aragoneses, alemanes y angevinos. Y españoles, si los Borbón-Sicilia cuentan como tales. De toda esa mezcla surge el pueblo siciliano. Caótico como su historia. Desordenado, ruidoso, sonriente y vivo.

Palacio semi derruido en Siracusa

Palacio semi derruido en Siracusa

“Comparados con ellos” interrumpe otra vez Pantaleón “los napolitanos parecen alemanes”

Taormina

Taormina

No le falta razón. Cruzar la calle a la siciliana implica lanzarte a una carretera de cuatro carriles sin mirar ni a un lado ni al otro y sobre todo sin apretar el paso. Ya frenarán. Y el caso es que frenan. A parte de la mafia, los semáforos en rojo son lo más peligroso de la isla. Como se te ocurra parar en uno te arrollan seguro. Las entradas a las rotondas lucen todas una señal de ceda el paso, pero es para hacer bonito. En Sicilia lo suyo es entrar en ellas a toda leche y sin mirar. Independientemente de lo que diga el código de circulación, en Sicilia la preferencia se la da la calle al que más huevos le eche.

 

Motocarro. Detrás tenía un Ferrari.

Motocarro aparcado en mitad de la calle. Why not?. Detrás tenía un Ferrari.

A pesar del desmadre y el caos, esa manía de hacer pintadas en las fachadas de iglesias barrocas, colgar la ropa entre ruinas de teatros romanos, y tener gallinas sueltas entre las columnas dóricas de un templo griego, Sicilia, como muchas de sus antiguas reinas, es bellísima.

Antiguas canteras de Siracusa con la oreja de Dionisio al fondo.

Antiguas canteras de Siracusa con la oreja de Dionisio al fondo.

De las canteras de Siracusa sale la piedra dorada de la que está construida la barroca Ortigya. Ese color arenisco similar al que hizo exclamar a Lady Mendl, decoradora de mediados del siglo pasado, “Look, it’s my beige!” al ver por primera vez el Partenón.

Plaza del Duomo, Ortigya, Siracusa

Plaza del Duomo, Ortigya, Siracusa

Es un beige Jean Michel Frank con el que merece la pena reconciliarse. Y esos hierros panzudos de los balcones ruinosos en fachadas desconchadas. Esas contraventanas de madera semi podrida que cubren los ventanales de lo que la mente imagina ser un salón de baile. Esos frescos desvaídos en un techo que se vislumbra en un primer piso. El estuco pelado por el tiempo, aclarado por el sol y manchado por siglos de humedades. La buganvilla que se cuela por grietas y balcones. Las adelfas hechas árbol. Ese sol. Ese cielo azul. ¡Sicilia es una belleza!

Contraventanas desvencijadas en un palacio de Catania

Contraventanas desvencijadas en un palacio de Catania

Balcón de Catania

Balcón de Catania

Balcón en Taormina

Balcón con fanales de cristal en Taormina

Adelfas hechas árbol en la plaza de Taormina

Adelfas hechas árbol en la plaza de Taormina

Como toda tierra invadida por los árabes, esta joya del Mediterraneo tiene su propia cerámica. La más famosa, la de Caltagirone, en su orgullosa cima montañosa en mitad de la nada (la nada siendo 3 autopistas a medio hacer, ninguna de ellas en uso). Entre las especialidades locales: le teste di moro. Cabezas de moro.

Cabeza de moro con el "estresante" Mediterráneo al fondo. La chumbera la hace regia.

Cabeza de moro con el “estresante” Mediterráneo al fondo. La chumbera la hace regia.

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Versión moderna de la "Testa di Moro" en una peluquería de Siracusa

Versión moderna de la “Testa di Moro” en una peluquería de Siracusa

A nuestro Santiago le quitaron la suya por eso de la Alianza de Civilizaciones. En Sicilia, la suya no le impide ponerlas en los balcones. Su origen es desconocido. Circulan varias leyendas y la que más predicamento parece tener es una que habla de una joven palermitana que tuvo amoríos con un morito infiel y que al descubrir sus infidelidades hizo de su cabeza una maceta. Los sicilianos ven muy romántico eso de decapitar al amante infiel. Advertidos quedáis, queridos lectores.

En el consabido balcón. Esta versión tutti frutti de colores nos gusta menos, pero el toque Kitsch está asegurado.

En el consabido balcón. Esta versión tutti frutti de colores nos gusta menos, pero el toque Kitsch está asegurado.

La auténtica Testa di moro, versión masculina...

La auténtica Testa di moro, versión masculina…

Y versión femenina...

Y versión femenina…

Tres días en Sicilia y las cabezas me empezaron a hacer tilín. Inés me compró un sombrero y me aconsejó beber más agua y ponerme a la sombra. A pesar de seguir fielmente sus sabios consejos a mí las teste di moro me seguían gustando. En blanco, eso sí, pero me gustan.

Pidiendo a gritos sus higos chumbos.

Pidiendo a gritos sus higos chumbos.

Wine & Charme, Via Vittorio Emanuele 139-143, Catania. www.wineandcharme.com

Wine & Charme, Via Vittorio Emanuele 139-143, Catania. www.wineandcharme.com

Así que me compré una versión light en la tienda de mi nuevo amigo Delfo. Sí, Delfo, como el oráculo. Vende cerámica siciliana en la tienda de al lado de su amigo Roberto. Ahí, en la tienda de Roberto es donde se paga lo adquirido en la tienda de Delfo, porque Delfo, el artista, no se mancha las manos con el sucio dinero. Él habla de Sicilia, del arte, el vino, el amor, las mujeres y el limoncello. De dinero muy poco. Sólo para regatear. Cosa que hace estupendamente intentando despistarte con continuos “Bella! Bella signora! Bellissima!” mientras te hace probar el magnífico limoncello que vende Roberto. Por eso a las tiendas de Roberto y Delfo hay que ir en pares, como la Guardia Civil, para asegurarse de que siempre haya alguien que no haya probado ni el mandarino, ni el limoncello, ni el licor de avellana ni el de “melone” que se dé cuenta que con cada “bella” el precio sube diez euros y con cada “bellissima” quince.

Mis jarrones. Versión light de la Testa di Moro con sus inevitables chumberas

Mis jarrones. Versión light de la Testa di Moro con sus inevitables chumbares. Más en www.wineandcharme.com la tienda de Delfo y Roberto

Dos jarrones blancos y varios mandarinos más tarde me despedí de Roberto y Delfo como si fueran mis hermanos de sangre. Si pasáis por Catania no dejéis de ir a verles. Están a dos pasos del Duomo en Vía Vittorio Emmanuelle y merece la pena conocerles.

Wine and Charme. Lo mejor de Catania. Mandarino y Limoncello de morir.

Wine and Charme. Lo mejor de Catania. Mandarino y Limoncello de morir.

Y si vais, tras haberos dejado allí los dineros, os aconsejo ir a consolaros a Nonna Vincenza, a una manzana de allí, donde dan los mejores Gelatti de toda Catania.

Nonna Vincenza. El gelatto de Nocciola está de llorar de bueno.

Nonna Vincenza. Piazza de San Plácido 7, Catania. El gelatto de Nocciola está de llorar de bueno.

No importa tomarse varios y acabar como un obús, porque incluso así, siempre se puede contar con Delfo y su letanía de “bellas, bellissimas” para animarte. Viva Italia. Manque pierda.

Rincón maravilloso en una esquina de Ortigya

Rincón maravilloso en una esquina de Ortigya

Pantaleón se asoma a mi última foto. “Esas sillas de hierro darling” me dice “ya casi julio y tú y yo aún sin hablar de la “edad de hierro”… Next week?” me pregunta.

Y asiento. La semana que viene: la edad del hierro.

PD: En Sicilia hemos estado en una boda. Asi que nunca llegamos al norte de la isla. Es posible que allí los príncipes sean como Hugh Jackman. No desesperemos.

PD: Las “Teste di Moro” de Caltalgirone se encuentran por toda la isla a diversos precios. Más baratas en Siracusa y Catania y carísimas en Taormina. El centro neurálgico de su producción es Caltalgirone donde se encuentran variadas y a buen precio (unos 200 a 250 euros por una grande de unos 35 cm y 45 euros por las medianas de unos 18 cm). También se pueden encontrar online en ebay y, entre otros sitios, en www.giacomoalessi.it

Hoy sale a la calle el número de julio de la revista “Nuevo Estilo”. Cargadito de sorpresas. Entre ellas una entrevista a Vladimir Kanevsky y un reportaje para IKEA en el que participamos Pantaleón y yo, Carmen Rebuelta del blog Nosy Parker y Rocío Esquilas del blog Meu Canto (si no los conocéis os recomendamos que déis una vuelta, merecen la pena). El video de cómo se hizo el reportaje lo teneís aquí. Carmen y Rocío lo bordan. Yo, que fuí a la redacción de Nuevo Estilo sin la inestimable compañía de Pantaleón, que ese día sufrió un ataque de misantropía, hice el ridi. Me salió una voz boca-flán que no es la mía y empecé a decir tonterías sobre decadencias (principalmente la mía) y “jardines exteriores” (¿acaso existen de otro tipo?). Os recomiendo verlo para hacer unas buenas risas a mi costa. El mono ya lo ha hecho. Abelardo y él llevan carcajeándose toda la mañana.

http://www.youtube.com/watch?v=oqVZZlMH_U8&sns=fb

Mañana post de verdad. Hoy os dejo con las maravillas veraniegas de IKEA. No dejéis de comprar los bajo platos a rayas. ¡La pera!

 

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Los platos a rayas son similares a los que Vista Alegre hizo en colaboración con Christian Lacroix, con la diferencia de que estos cuestan 5 euros. Mezclan de miedo con blanco y también con platos estampados como lo hace Vista Alegre con los de Mariposas. tickar-plato__0247171_PE372175_S4

 

Christian Lacroix para Vista Alegre

Christian Lacroix para Vista Alegre

Pruebas de vajilla en IKEA

Pruebas de vajilla en IKEA

Además de los candelabros de bronce, pusimos unos de cristal en varias alturas (3 por 16 euros) que adorné con velas blancas y unas flores de papel fantásticas que sirvieron tanto para animar el candelabro como de improvisado servilletero.

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Existen también en cristal blanco y me recuerdan un poco a las copas que utiliza Michael Devine en su mesa de invierno en el libro “An Invitation to the Garden”. De hecho su mesa invernal me parece muy “ikeizable”.

 

 

Michael Devine, del libro "An invitation to the garden"

Michael Devine, del libro “An invitation to the garden”

111_ikea_close-up_2Las servilletas están hechas con la tela de Ikea “Sofía” en rayas delgadas a 6,99€ el metro (150 cm de ancho) y el mantel con la misma tela en rayas gordas (5,99€ metro, también en 150cm de ancho). Ambas lavan estupendamente – lo he probado – y les hice los “dobladillos” con la tira de dobladillo de IKEA y una plancha bien caliente. Luego el truco es planchar las servilletas bien bonitas y dan el pego.  Mis individuales son de la tienda americana Pottery Barn donde los compré hace unos años, pero existen unos similares en Zara Home

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Los cubiertos son de Cutipol, modelo Piccadilly, en vermeil, pero el look dorado se puede lograr a mucho menos precio con unos de Zara Home. Por ejemplo, como estos:

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La butaca Stockholm verde de IKEA me parece un must. La forma y el color están logradísimos y además es francamente cómoda. Aunque es cierto que me pareció un poquito cara (299€) para ser de Ikea me dicen que es de su línea Stockholm, que es como la “primera clase” de IKEA. Me parecieron fantásticas como elección para las cabeceras de una mesa de comedor, y lo suficientemente pequeñas como para servir de butacas auxiliares en un espacio reducido. Además… ¡son giratorias!

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Por último, la alfombra amarilla me pareció otro descubrimiento que recomiendo. Existe también en marrón (más sufrida pero mucho menos bonita) y mide 1,70 x 2,40. En la foto colocamos dos puestas juntas. Vale 179€ y estuve dudando mucho si colocar esa o volver a las rayas que tanto me gustan (ver “Los Must de Ikea“), pero en la foto quedaba excesivo y es cierto que la amarilla es más veraniega.  El árbol es de los Peñotes y lo llenamos de lucecitas encendidas (ver “Luces de emergencia“) que quedaban de miedo a pesar de que no se ven en la foto.

El caso es que incluso sin mono lo pasé de miedo y ojalá Nuevo Estilo e Ikea me inviten a repetir. ¡Es un gustazo colaborar con ambos!

PD: Por favor comentad y criticad a gusto para mantenerme “honest” como dicen los americanos. Me encantará escucharos. Sin crítica no se mejora!

 

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“Lo vas a hacer ¿verdad?” me dice Pantaleón.

“Me temo que sí” le digo “¿Crees que importa mucho?”

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Peonías de metal y porcelana, obra de Vladimir Kanevsky

“No, Darling” me dice el mono dándome su bendición “repetirse está mal. Sobre todo por lo tedioso y cansino que es, pero creo con Vladimir puedes hacer una excepción”

Flores de porcelana pintadas a mano de Vladimir Kanevsky

Flores de porcelana pintadas a mano de Vladimir Kanevsky

No necesito más para contaroslo. Hace dos semanas pasada estuvo en Madrid nuestro admiradísimo Vladimir Kanevsky. Pedazo de artista.

Edita y Vladimir Kanevsky y la autora de este blog. Foto sacada por Pantaleón

Edita y Vladimir Kanevsky y la autora de este blog. Foto sacada por Pantaleón

“Y adorable” me dice Pantaléon “Es adorable. De robar”

 

Gardenias de porcelana de Vladimir Kanevsky para Aerin, la nueva marca de Aerin Lauder. Edición limitada de venta en el Metropolitan Museum

Gardenias de porcelana de Vladimir Kanevsky para Aerin, la nueva marca de Aerin Lauder. Edición limitada de venta en el Metropolitan Museum

De robar él y sus flores, que cada vez son más perfectas. Su historia es de todos conocida. Este arquitecto de origen ukraniano emigró a Estados Unidos tras la caída del muro de Berlín. Llegó a Nueva York con cien dólares en el bolsillo. Ahora lo que lleva en el bolsillo es un móvil con los teléfonos personales de Oscar de la Renta, Aerin Lauder, Charlotte Moss, Doris Brynner, Carolyne Roehm y un largo etc de los VIPs “Clase A” de la isla de Manhattan. Él, que se ha debido de quedar con la parte buena de la lucha de clases, trata igual a la heredera Lauder que a Abelardo y está cero impresionado con el mundo millonario que le rodea. Sigue con su camisa por fuera y con sus zapatos de suela gorda. Y una sonrisa enorme en la cara.

Gardenias y muguets de Vladimir Kanevsky. Foto de Carolyne Roehm

Gardenias y muguets de Vladimir Kanevsky. Foto de Carolyne Roehm

Me trajo mis rosas inglesas, en biscuit de porcelana, de una perfección asombrosa.

Mis rosas de porcelana obra de Vladimir Kanevsky. Por detrás asoma un pequeño tulipán en porcelana de Didier Gardillou.

Mis rosas de porcelana obra de Vladimir Kanevsky. Por detrás asoma un pequeño tulipán en porcelana de Didier Gardillou.

Detalle de mis rosas

Detalle de mis rosas

Mi centro de rosas visto por detrás

Mi centro de rosas visto por detrás

Le pregunto si sigue disfrutando haciendo las flores. Me dice que sí, que la creación y la elaboración de una pieza, el juego con la madre naturaleza, la estructura de una planta, le fascinan. Que las horas de espera frente al horno de cerámica, las pruebas, las piezas que no salen perfectas y hay que repetir, la parte técnica, le aburre más. Pero que disfruta experimentando con la textura, haciendo mezclas de pintura y probando a hacer un pétalo de rosa liso por un lado aterciopelado por el otro. Que le divierte jugar con la naturaleza, imitándola y al mismo tiempo alejándose de ella.

Centro de flores en porcelana de Vladimir Kanevsky para Carolyne Roehm

Centro de flores en porcelana de Vladimir Kanevsky para Carolyne Roehm

Detalle del centro anterior

Detalle del centro anterior

Detalle del centro de Carolyne Roehm. Fijaos en la curva perfecta de la digitalis...

Detalle del centro de Carolyne Roehm. Fijaos en la curva perfecta de la digitalis…

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Muchos dicen que sus flores son “hiperrealistas” y es cierto que lo son, pero él dice que siempre intenta que la pieza deje claro que es porcelana. Que la gracia es precisamente eso, que se vea un algo que demuestra que lo es, y que no se confunda con un rosal de verdad.

Las hojas "mordidas" de mi propio rosal inglés

Las hojas “mordidas” de mi propio rosal inglés

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Muguet con mariposa, también de porcelana. Vladimir Kanevsky.

Muguet con mariposa, también de porcelana. Vladimir Kanevsky.

Le pregunto cómo pasó de esculpir retratos en enormes piezas de bronce a las delicadas flores de porcelana. Me dice que a lo largo de la historia del arte las flores han tenido un lugar prominente. En cuadros, en escultura, en tapices, en joyas, en frescos, en telas. Son el motivo más repetido en el arte, casi más que las personas, y que encuentra que uno de los motivos por lo que es así es porque es fácil expresar muchas cosas con las flores. Son su idioma, me dice, la colocación de un pétalo, una hoja comida, el tono exacto de una decoloración en el tallo, la curva de una rama. Él se expresa así.

Vadimir Kanevsky

Vadimir Kanevsky

Está trabajando en un libro cuyo texto corre a cargo de la comisaria de porcelana del Museo del Hermitage, donde tiene contratada una exposición, de unas 35 o 40 piezas para el año que viene. “No tenemos cerrada la fecha” me dice “quien sabe si lo cancelarán con esta la historia de ukrania o si al revés, exponer a un ukraniano-americano resultará conveniente como gesto de normalidad”. Le pregunto si sigue teniendo familia en Ukrania y me dice que no, que sólo amigos. Le pregunto si están bien y me dice que sí, que están en una ciudad grande donde no hay conflicto. No pregunto más porque intuyo que es un tema doloroso del que no le apetece hablar.

El proceso. Tras un dibujo en ordenador todo empieza con moldes en escayola

El proceso. Tras un dibujo en ordenador todo empieza con moldes en escayola

De los moldes se hacen pétalos...

De los moldes se hacen pétalos…

La estructura en metal

La estructura en metal

a la que se añaden las flores de porcelana

a la que se añaden las flores de porcelana

Que luego se pintan...

Que luego se pintan…

Obra terminada

Obra terminada

Hablamos de su inspiración. Me dice que se inspira en la propia naturaleza, en flores que ve o en grabados de botánica, pero que opina que hay flores que son temas apropiados para la porcelana y otras que no. Le digo que me he dado cuenta de que no hace orquídeas y que me parece una idea excelente. A las orquídeas las veo apropiadas para reproducir en plástico, pero no en porcelana. Me da la razón. Dice que le pasa exactamente eso.

Interior de Daniel Romualdez. Flor de porcelana de Vladimir Kanevsky.

Interior de Daniel Romualdez. Flor de porcelana de Vladimir Kanevsky.

Moras de porcelana. Vladimir Kanevsky.

Moras de porcelana. Vladimir Kanevsky.

Clematis en porcelana. Vladimir Kanevsky.

Clematis en porcelana. Vladimir Kanevsky.

Me dice que ahora está experimentando con flores muy grandes, con peonías enormes y con un centro de dahlias que está haciendo. Charlamos sobre la posibilidad de hacer una flor de Magnolio. Dice que durante mucho tiempo pensó que eso tampoco era “tema apropiado” para la porcelana pero que últimamente le da muchas vueltas. Me enseña también unas fotos de amapolas y de anemonas que está haciendo recientemente y que tienen un aspecto maravilloso, con esos tallos y hojas alocados.

Amapola de porcelana de Vladimir Kanevsky

Amapola de porcelana de Vladimir Kanevsky

Le pregunto sobre el futuro de sus obras y me dice que eso es algo que le preocupa enormemente. “Los grandes edificios de la antigüedad se han convertido en bellísimas ruinas” me dice “pero mucha de la arquitectura actual se convertirá en un montón de desechos. Temo que mis flores también se conviertan en un montón de desechos”.

Flores de Vladimir Kanevsky. Foto de Carolyne Roehm.

Flores de Vladimir Kanevsky. Foto de Carolyne Roehm.

Detalle de unas flores pintadas. Vladimir Kanevsky.

Detalle de unas flores pintadas. Vladimir Kanevsky.

Tras una mirada de advertencia de Pantaleón, que me conoce, descarto la idea de ponerme a hablar sobre Unamuno, la obsesión por la inmortalidad, la inmortalidad a través de las obras y la novela de Don Sandalio.

Rosas de Vladimir Kanevsky Foto de Carolyne Roehm.

Rosas de Vladimir Kanevsky Foto de Carolyne Roehm.

“Vale que es ruso” me advierte Pantaleón “que les va mucho lo de la melancolía como a ti, pero son las 8 de la tarde de una tarde soleada, ten compasión. Él no tiene la culpa de que tú seas muy friki” Advierte el mono.

Mi maravilloso rosal. Vladimir Kanevsky.

Mi maravilloso rosal. Vladimir Kanevsky.

 

Tiene razón. Así que me conformo con enseñarle mi macetita de flores de porcelana de finales del XIX, un poco roñosa, un poco rota y con parte de la suciedad acumulada en 150 años escondida en los pliegues (imposible limpiarla más). Le digo “Ves, así quedarán: ésta es la ruina. Y ya ves que tiene mucho encanto”.

Hortensia de porcelana. Vladimir Kanevsky.

Hortensia de porcelana. Vladimir Kanevsky.

 

Vladimir la mira, reconfirma conmigo que efectivamente el bicho tiene 150 años, la mira otra vez y sonríe. Mi antigualla le gusta. Y yo me alegro de haberle quitado el peso de la inmortalidad de encima.

Camelia de Vladimir Kanevsky

Camelia de Vladimir Kanevsky

PD: Mi querido Josemi, a quien quiero mucho, tomó tirria a Vladimir y a sus flores nada más verle. Oigo en la radio que dice que Vladimir tiene aspecto de Trostkista-Leninista. No sé si tiene aspecto de tal porque no conozco ninguno (los suponía extintos como los mamuts peludos) pero sí que este pobre ser emigró de San Petersburgo en 1989 en cuanto cayó el muro de Berlín y ni un minuto más tarde. Llegó a Nueva York con cien dólares en el bolsillo. Ahora tiene la nacionalidad americana y vende flores de porcelana cuyo precios empiezan en 1500 euros la pieza. No sé que pensaría Trotsky de todo esto…

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