January 2014

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sección lisa

Tarta de chocolate y naranja amarga

La primera vez que tuve que hacer un menú vegetariano estuve dos días con “bloqueo del artista” y con auténtica angustia: ¡no se me ocurría qué servir! Y eso que ni siquiera se trataba de un menú vegetariano estricto, tenía libertad para usar lácteos y huevos. Al final me di cuenta de que la mayoría de las sopas que hago se pueden hacer sin tocar la carne, de que las quiches no tienen que tener lardons obligatoriamente y de que un buen risotto sólo de verduras puede ser un plato principal aceptable. Pero la idea de quedarme sin una “proteína principal” me tuvo en un brete por un segundo. Eso fue hace un montón de tiempo y ya sería capaz incluso de servir un cocktail crudivegano sin que me tiemble el pulso… y aunque no veo la necesidad de llegar a ese extremo, la verdad es que cada día hay más vegetarianos y no está mal tener alguna receta en el fondo de armario para estas ocasiones. El menú de hoy sí tiene lácteos y huevo, pero procuraré daros alternativa estricta en las notas al final de las recetas, que son:

De primero, Crema de coliflor

De segundo, Crujiente de ragú vegetal

De postre, Tarta de chocolate y naranja amarga

CREMA DE COLIFLOR

Puede parecer una vichyssoise pero no lo es. Como me gusta que sepa a coliflor-coliflor con un sabor fresco no la rehogo sino que procuro que la cocción sea sólo en el caldo y lo más rápida posible, para lo cual hay que hacer unos trocitos mínimos de la coliflor para que la crema también quede sedosa. Mi truco es pasar la coliflor por el rallador de queso (por el agujero grande) y pelar bien los tallos para que no haya ninguna parte ni siquiera ligeramente leñosa.

Ingredientes para 6 personas

  • 50g mantequilla
  • 100g puerro troceado (la parte blanca y verde clara de uno grande, más o menos)
  • 500g coliflor rallada (media grande)
  • 600ml caldo vegetal claro o agua
  • 150ml leche entera
  • Sal y pimienta al gusto

Procedimiento

1.- Pon la mantequilla a calentar en la olla a fuego medio y en cuanto se derrita añade el puerro con un poquito de sal. Deja que se haga despacito y con la olla tapada pero removiendo de vez en cuando para que no se pegue ni se tueste, unos 13-14 minutos hasta que esté bien blandito y se haya puesto traslúcido.

2.- Añade la coliflor y el caldo o el agua y sube el fuego. En cuanto hierva tapa la olla y tenlo cociendo unos 10 minutos, pasados los cuales la coliflor ya debería estar blanda. Añade la leche y tenlo otros 3-5 minutos. Rectifica de sazón, tritura y pasa por el chino si quieres que sea finita.

Notas: Para hacerlo vegano basta con sustituir la mantequilla por aceite y la leche por caldo o leche de almendras o alguna otra leche vegetal (mis favoritas son la de almendras y la de avena, siempre sin endulzar).

En el caso de hoy los “picatostes” son de coliflor porque tenía un especímen maravilloso de bonito (como del Examen de Cortázar, casi) y me daba pena pensar que se iba a perder en una sopa… Está cortado en láminas finísimas que he tenido unos minutos en agua con hielo, las he pasado por un poco de harina y están fritas rápidamente en aceite de oliva a 180º. No son tan crujientes como el pan pero engordan menos y quedan monas.

CRUJIENTE DE RAGÚ VEGETAL

Lo que interesa de aquí es la receta del relleno del “crujiente”, que es como una boloñesa sólo que en lugar de carne tiene setas. No sé si estaréis de acuerdo, pero en mi opinión las dos verduras con las que mejor se puede satisfacer el gusto de un carnívoro son las setas y las berenjenas por su textura carnosa y porque son muy umami o con sabor pronunciado de aminoácidos. Hoy lo he puesto envuelto en brick pero en otras ocasiones lo he usado para rellenar lasañas y canelones y lo he tomado con polenta y con macarrones. Además no dudaría en usarlo para rellenar verduras o para hacer un shepherd’s pie o una musaka vegetarianos. Aparte de su versatilidad, el otro chiste de este “ragú” es que resulta muy carnoso, tanto que con él se la he colado por toda la escuadra a algún carnívoro convencido, por lo que está bien para usarlo en una comida con vegetarianos y no vegetarianos manteniendo a todo el mundo contento.

Ingredientes para 6 personas “Ragú” vegetal

  • 50g setas deshidratadas
  • 1 taza de agua hirviendo (para rehidratar las setas)
  • 50ml aceite de oliva (un chorro largo o tres cucharadas soperas, más o menos)
  • 150g cebolla picada muy fina (1 grande)
  • 10g ajo machacado, o al gusto
  • 200g zanahoria pelada y picada muy fina (2 ó 3, según tamaño)
  • 150g apio sin hebras y picado muy fino (2 ramas, aprox)
  • 150g pimiento rojo de asar picado muy fino
  • 1 rama de tomillo fresco o media cucharadita de tomillo seco, o al gusto
  • 1 hoja de laurel seco
  • 500g champiñón o setas de cultivo, limpios
  • 50g de concentrado de tomate (un par de cucharadas, aprox)
  • 150ml vino tinto
  • Sal y pimienta al gusto

Montaje del crujiente

  • 1 huevo L batido
  • 6 Hojas de masa brick
  • 20-30g mantequilla derretida (aprox, para pintar los crujientes por fuera)

¿Verdad que el interior parece carne?

Procedimiento

1.- Vierte el agua hirviendo sobre las setas deshidratadas para que se vayan rehidratando, al menos 20 minutos, mientras se va haciendo lo demás.

2.- En una sartén pesada ponemos el aceite que debería cubrir bien todo el fondo, la ponemos al fuego muy fuerte y en cuanto esté caliente añadimos las verduras picadas (desde las zanahorias hasta el pimiento), un poco de sal y pimienta, el tomillo y el laurel. En cuanto empiecen a bailar las verduras -un minutito o poco más- ya puedes empezar a removerlas y saltear unos 12-15 minutos, hasta que se ablanden y empiecen a tomar color (en este caso nos interesa que se pongan tostaditas). Para las verduras no compensa hacer un corte bonito, yo uso la picadora 1,2,3 en unas cuantas tandas y me va suficientemente bien.

Segunda tanda de verduras picadas. Me gusta empezar por la cebolla, manías mías.

3.- Pica los champiñones o setas frescas que estés usando (he usado una mezcla de champiñón de parís y boletus cultivado), añádelas a la sartén con el resto de verduras y mezcla durante un par de minutos, estarán ya soltando jugo.

4.- Saca las setas secas del agua y cuela el líquido, porque vamos a usar parte a continuación. Sécalas con un trapo o papel de cocina comprobando que no tengan tierra y pícalas como las demás verduras antes de incorporarlas a la sartén junto con el concentrado de tomate. Baja el fuego a medio y tapa durante un par de minutos para que se cocinen un poco.

5.- Añade el vino y déjalo cocer destapado hasta que el alcohol se evapore y el líquido se haya reducido casi por completo, unos 5 minutos aproximadamente. Añade unos 100ml del líquido de las setas y deja hervir otros cinco minutos o hasta que no quede líquido en la sartén. Rectifica de sazón, saca la rama de tomillo y el laurel, retira del fuego y reserva (tiene que templar para continuar con la receta).

6.- Bate el huevo y mézclalo con el ragú cuando ya haya templado, para evitar que cuaje antes de entrar en el horno.

7.- Precalienta el horno a 200º. Rellena las hojas de brick de una en una usando 200g de ragú aproximadamente en cada una. Deposita el relleno bien centrado sobre el hemisferio inferior de la hoja y envuélvela haciendo un sobre: cúbrelo primero con el borde inferior, a continuación pliega los lados hacia el centro y termina con la parte superior, que debería dar casi una vuelta completa al paquetito.

8.- Coloca los envoltorios de ragú sobre una fuente de horno cubierta con un papel de hornear, silicona o simplemente engrasada, poniéndolos con el cierre hacia abajo. Úntalos con la mantequilla derretida y mételos en el horno ya caliente durante unos 20-25 minutos hasta que estén bien doraditos.

Notas: 1.- La boloñesa se puede hacer con un par de días de antelación y guardar en la nevera. También congela bien. Los paquetitos se pueden preparar con un par de horas, sin untar de mantequilla, y guardarlos bien tapados con film en la nevera.

2.- Para hacerlo vegano, no pongas huevo pero en el paso 5 diluye una cucharada rasa de fécula de patata o maicena en el líquido de hidratar las setas o, alternativamente, añade una cucharadita de salvado de avena. Sustituye la mantequilla por aceite de oliva y la pasta brick por filo.

3.- Para acompañar he puesto una ensalada muy normalita de rúcola con nueces y grana padano, nuevamente para apaciguar al carnívoro (yo). Para hacerla vegana, sustituye el queso por copos/escamas de levadura de cerveza.

4.- Con las hojas de brick es importante trabajar de una en una sin entretenernos mucho para que no se sequen. Sácalas del envoltorio a medida que las vas necesitando y ten el resto dentro del paquete o, si no puedes porque eres de las mías y lo has roto entero (¿¿¿abre-fácil???), tápalas con papel film mientras no las estés usando y pon encima del film un paño de cocina ligeramente humedecido.

TARTA DE CHOCOLATE Y NARANJA AMARGA

Otra tarta más para el repertorio y en este caso no voy a dar sustitutos para hacerla vegana porque habría que cambiar el postre entero y, además, creo que nos hemos ganado un poquito de decadencia. De todos modos, si tenéis mucho interés en la repostería vegana, no tenéis más que pedir porque tengo un par de recetas que encuentro buenas (eso sí, preparaos para ir a la tienda naturista a buscar ingredientes). Una recomendación antes de lanzaros a hacer esta tarta: nunca, nunca, nunca metáis a Pantaleón en vuestra cocina, que espere en el salón como un señor.

Ingredientes para un molde de 22cms

Base

  • 160g harina común
  • 30g azúcar glace
  • 20g cacao puro en polvo sin endulzar
  • 100g mantequilla muy fría en cuadritos
  • 60ml agua helada (aprox)

Relleno

  • 90g mermelada de naranja amarga, la usarás en dos fases (4 cucharadas soperas, más o menos)
  • 250g chocolate negro, que sea razonablemente bueno (uso Lindt para postres, 70% cacao)
  • 250ml nata de montar (35% materia grasa)
  • 40-80g mantequilla fría y en trocitos (al gusto, cuanta más se le ponga más brillará la ganache… y más engordará)
  • 40ml Grand Marnier, Cointreau o cualquier licor de naranja
  • Opcional para decorar: cacao puro en polvo y ralladura de naranja confitada

Procedimiento

1.- Comenzamos con la base, siguiendo el procedimiento que os expliqué aquí en la galette y que resumo brevemente, para hacer a máquina. Tened en cuenta que no es una masa quebrada, es menos grasienta y resulta más elástica y fácil de manejar pero se hace de forma similar: Se meten en el robot todos los ingredientes en polvo y se dan un par de golpes para mezclar. Incorporamos la mantequilla y se va dando potencia de forma esporádica de modo que se encienda y se apague como a golpes hasta que la mantequilla forme bolitas con la harina. Ojo: como esta masa tiene una proporción de mantequilla bastante menor que una masa quebrada no se verán tantas bolitas. Por último se añade el agua y se mezcla todo hasta que se amalgame (debería ser el agua justa, en cualquier caso más vale que sobre y no que falte, si ves que no se junta añade más). Se saca la masa del robot y se forma una bola que se envuelve muy holgadamente en papel film y a continuación la aplastamos hasta que el plástico quede tirante por los bordes, quedándonos con un disco grueso que pondremos a reposar en la nevera aproximadamente media hora.

2.- Mientras reposa la masa hacemos la ganache. Troceamos el chocolate tan fino como podamos -se puede usar el robot sin problema- y lo reservamos en un bol. Calentamos la mermelada en el micro o al baño maría y colamos la mitad, que pondremos con el chocolate en el bol (se descartan los trocitos que hayan quedado). En un cazo calentamos la nata y en cuanto hierva se vierte toda de golpe sobre el chocolate y la mermelada. No se toca en un minuto o dos, que vaya haciendo su trabajo el calor y con una espátula de silicona se remueve para mezclar bien. Cuando ya se ve una mezcla homogénea se añaden el licor y la mantequilla, removiendo suavemente hasta que se haya derretido e incorporado toda. Se reserva a temperatura ambiente para que temple y mientras tanto terminaremos la base.

3.- Precalentar el horno a 180º, calor arriba y abajo. Estiramos la masa y la ponemos en el molde tal y como os expliqué con la quiche, se pincha el fondo y se tapa con un papel de horno, se pone peso encima y se mete al horno unos 15 minutos, pasados los cuales se quita el papel y se tiene otros 10 hasta que la masa esté hecha. Encojerá algo, es normal. Se pone sobre una rejilla para enfriar, pero mientras esté aún caliente se untan el fondo y los bordes con el resto de la mermelada de naranja, que en este caso no hay que colar. En realidad no es imprescindible que la masa esté caliente, es sólo más fácil y así se aprovecha el tiempo, pero se puede tener la masa hecha del día antes y el resultado sería similar.

base para tarta de chocolate y naranja

Paso a paso de la base

4.- Se vierte la ganache sobre la base y se pone al frío al menos dos horas para que endurezca. Decorar justo antes de servir con tiras de naranja confitada y/o cacao puro en polvo. Esta masa es suficientemente resistente como para tener hecha la tarta con un día y guardada en la nevera, siempre bien tapada con film o aluminio.

Notas: La tarta me gusta más con poca cosa para terminarla, sólo con un poco de ralladura confitada como en la foto de arriba del todo, que es la única que me dio tiempo de hacer (prueba de luz) antes de que le pusiera encima los dedazos Pantaleón. Después de espolvorear con cacao se vino arriba y puso todavía más dedos así que acabé cubriendo toda la superficie de naranja, que aquello no había quién lo disimulara. En cualquier caso, los toques decorativos tienen que ser de último momento porque el cacao absorbe la humedad de la ganache y las tiras de naranja pueden dejar gotas de almíbar en el chocolate.

La tarta aguanta bien en la nevera pero hay que taparla bien, como siempre que hablamos de cosas con nata. Que esté ya fría cuando la tapemos porque si no la condensación formará charquitos en la ganache y ésos no se podrán siquiera disimular con cacao -como he hecho yo en este caso de los dedos- porque lo humedecen y saltan a la vista.

Cuelo la mermelada que le añado al chocolate porque me gusta que la crema sea suave y de textura lisa, pero si os gustan los trocitos se puede saltar ese paso perfectamente.

También podéis hacer una versión más sencilla pasando de la base casera y haciendo la clásica de galletas trituradas con mantequilla.

Recordad que para hacer la ralladura de naranja confitada conviene usar naranjas ecológicas, que todos los pesticidas y demás se quedan siempre en la piel. Y  nuevamente: fuera monos de vuestra cocina, que os tirarán “las cáscaras” a la basura y os dejarán con “el té tan rico de naranja”…

tartaEspero que os haya gustado y que os lancéis con las recetas. Y con esto y un bizcocho, nos vemos el próximo día 28.

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Pantaleón es más falso que Judas.

Esto yo ya lo sabía pero pensaba, ingenua de mí, que a mi ya no me mentía. ¡Craso error!. Por su culpa he hecho el más absoluto ridículo. Llevo quince días asegurando a todos cuantos preguntaban por él que estaba pasando unos días en INCOSOL (tal y como me había dicho). Hasta que un alma cándida se apiadó de mi y me informó de que INCOSOL cerró sus puertas hace ya algunos años.

Mesa con flores en metal pintado de la artista Carmen Almon

Mesa con flores en metal pintado de la artista Carmen Almon

Cuando por fin vuelve subo a su casa a pedirle explicaciones.

Me lo encuentro, ridículamente disfrazado de Lord Grantham, sentado en una butaca leyendo “The Field”.

“Daaaaarling!” me dice con toda naturalidad bajando la revista “¡qué GRAN alegría verte!. ¡Abelardo!” reclama “el té, por favor” y tras mirarme de arriba abajo sacude la cabeza con pesadumbre y añade: “para la señora sin leche ni azúcar”. Fantástico: además de mentiroso, impertinente.

Lirios de valle en porcelana del ukraniano Vladimir Kanevsky

Lirios de valle en porcelana del ukraniano Vladimir Kanevsky

 “¿Así que te has enfadado por una pequeña mentirijilla?” me pregunta sonriendo indulgentemente “How very provincial of you, darling!”.

Pantaleón, taza de té en mano, me asegura que el problema no es que él mienta más que un político, sino que yo no he aprendido aún a apreciar “el encanto de las pequeñas falsedades”. Lejos de indignarme debería fascinarme el arte de una pequeña “mentirijilla”. Este mono está como para dar clases de amoralidad a Maquiavelo. Para probar su teoría Pantaleón me enseña una serie de fotos de lo que él llama “falsedades bellas”.

Vladimir Kanevsky, rosas blancas con capullos

Vladimir Kanevsky, rosas blancas con capullos

Fijaos bien en la foto de arriba. No son unas simples rosas en una maceta bonita, son flores de porcelana hechas por el ukraniano Vladimir Kanevsky que es un pedazo de genio. Parecen absolutamente reales, pero están hechas de filamentos de cobre (ramas) y porcelana cuidadosamente montada y pintada.

 

Flores de Vladimir en elaboración...

Flores de Vladimir en elaboración…

Yo descubrí a Vladimir hace unos años a través del blog de Carolyne Roehm, de hecho esta foto de una mesa de Carolyne muestra un centro de flores de porcelana de Vladimir. Echadle un ojo porque es absolutamente alucinante pensar que las flores son “falsas”.

Fijaos en las flores, ¿a que parece increíble que no sean de verdad?

Fijaos en las flores, ¿a que parece increíble que no sean de verdad?

Detalle flores de Vladimir Kanevsky

Detalle flores de Vladimir Kanevsky

O sea que esto es a lo que Pantaleón se refiere con “bellas falsedades”. Tiene bastante cara en comparar estas pedazo obras de arte con sus viles mentiras. Vladimir me encanta, es uno de mis caprichos imposibles, quiero uno de estos con fervor desde que los descubrí a través de la afamada Carolyne.

“Pero no son invento de Carolyne, chérie” me dice Pantaleón

“¿Ah, no?” pregunto

Vladimir Kanevsky

Vladimir Kanevsky

Dahlia de Vladimir chez Carolyne

Dahlia de Vladimir chez Carolyne

“No” me susurra “su primer mecenas y descubridor fue Howard”.

“Ah, Howard” y nos miramos fijamente. Pantaleón y yo leímos en la Navidad el libro de Howard Slatkin “Fifth Avenue Style” (disponible pinchando aquí) y nos generó sentimientos encontrados. Por un lado nos hacía falta una dosis doble de lo equivalente al “Almax” en versión decorativa para superar semejante empacho. Por otra parte no se puede negar que el chico tiene alguna que otra maravilla. Eso sí, las ansias de pasear por su apartamento con una inmensa bolsa de basura negra y hacer “una buena limpia” son irrefrenables. Howard merece un post él solito, que dejamos para más adelante. El caso es que a nuestro Howard le gustan las flores. Plástico y tela out of the questionm of course.

“Of course” apostilla Pantaleón.

Y lo de la flor fresca perpetua no sólo sale por un congo, sino que además presenta problemas añadidos de cercos de agua en muebles y parquets. Así que Howard, como Madame de Pompadour en su momento, se entregó en cuerpo y alma a la flor de porcelana: decora como la de verdad, siempre está perfecta y no sólo no es “tacky” sino que es una exquisitez en sí misma.

Peonías blancas de Vladimir Kanevsky

Peonías blancas de Vladimir Kanevsky

“Sospecho que Vladimir y Howard se pelearon” me dice Pantaleón “porque ahora en el apartamento de Howard las flores son de Carmen Almon”.

“¿Quien es esa?” pregunto

“Pues una americana que vive en el sur de Francia y hace flores de metal como estas…”

Arbol de mandarina de Carmen Almon, en el cuarto de invitados del apartamento de Howard Slatkin en Nueva York

Arbol de mandarina de Carmen Almon, en el cuarto de invitados del apartamento de Howard Slatkin en Nueva York

 

Flor de Carmen Almon en casa de Howard Slatkin
Flores de Carmen Almon en el apartamento de NY de la socialite Deeda Blair. Amiga de Howard, of course.

Flores de Carmen Almon en el apartamento de NY de la socialite Deeda Blair. Amiga de Howard, of course.

Delphiniums de Carmen Almon

Delphiniums de Carmen Almon

Las flores de Carmen son sólo de metal, no hay porcelana, pero también son obras de arte. Estudia las flores y cómo cae la luz del sol sobre las hojas para copiar su mismo color y transparencia Las flores de Carmen se venden – entre otros sitios – en la tienda favorita de Howard: Czarina (¿cómo no?) en Montecarlo (otro ¿cómo no?).

Flores de Carmen Almon en ménsulas. Apartamento de Deeda Blair.

Flores de Carmen Almon en ménsulas. Apartamento de Deeda Blair.

Amapola de Carmen Almon

Amapola de Carmen Almon

Detalle de flores de metal colocadas en su ménsula.

Detalle de flores de metal colocadas en su ménsula.

“Así que nuestro minimalista Howard ahora es infiel a Vladimir y patrocina a Carmen”.

“Ah Oui” dice Pantaleón “pero no en exclusiva. Le sigue gustando la porcelana así que también tiene cosas de Clare Potter

“¿Quien es esa?” repito como un disco rallado…

 

Flores de porcelana de Clare Potter

Flores de porcelana de Clare Potter

“Esa” me dice Pantaleón “es otra de las protegées de Howard. Esta hace bouquets, no plantas y enteramente en porcelana”

Jacinto de Clare Potter en la repisa de la Chimenea de Howard

Jacinto de Clare Potter en la repisa de la Chimenea de Howard

Flores de porcelana de Clare Potter

Flores de porcelana de Clare Potter

Clare Potter

Clare Potter

“Así que Howard le da a todo” afirmo.

“Prácticamente” me dice Pantaleón “pero no del todo. En materia de flores de porcelana no tiene copado todo el mercado”

Hall del apartamento de Howard Slatkin. Las ramas de almendro de la mesa redonda son creaciones en metal de Carmen Almon

Hall del apartamento de Howard Slatkin. Las ramas de almendro de la mesa redonda son creaciones en metal de Carmen Almon

“Ah, ¿no?”

“No” me dice Pantaleón “como podrás imaginar ninguno de los tres patrocinados por Howard son aptos para la cuesta de enero”.

Me lo temía. A pesar de todo pregunto cuanto cuesta un Vladimir, que es mi falsedad más codiciada.

“Depende” me dice Pantaleón “los grandes como un Birkin de Hermés, los pequeños de una sola flor como un Speedy de Vuitton“. A Pantaleón le parece ordinario dar cifras, así que siempre habla en comparaciones. Traduzco: los pequeños unos 600 y los grandes 6.000. Sí, euros. La lira italiana desapareció ya.

Así que siendo ese el rango de precios aparecieron competidores un poco más “asequibles”. No mucho, sólo un poco. Pamela Tidwell es una americana que hace flores de porcelana bajo la marca Vieuxtemps que no están nada mal (si no has visto una de Kanevsky en tu vida)

Vieuxtems, vía The Peak of Chic

Vieuxtems, vía The Peak of Chic

Rosas de porcelana Vieuxtemps

Rosas de porcelana Vieuxtemps, via The Peak of Chic

Y otro americano, Tommy Mitchell hace unas flores de metal que tampoco son feas – aunque no se acercan ni de lejos a las de Carmen Almon la amiga de Howard –

Tommy Mitchell vía Coco & Kelley

Tommy Mitchell vía Coco & Kelley

Las de Tommy nos gustan más en doradas…

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Tommy Mitchell

Tommy Mitchell

Vía Elle Decor.

Vía Elle Decor.

Tienen un punto años 50 que nos gusta. Pero ciertamente no es lo mismo, estas no “dan el pego”. Tampoco lo dan, pero son decorativas como centro de mesa y tienen otro precio (entre 70 y 280 euros) estas flores de porcelana y metal, un poco más naive, que hace el francés Didier Gardillou y que podéis comprar a través de Le Cabinet de la Porcelaine.

Orquidea de Didier Gardillou, 190€ a través de Le Cabinet de la Porcelaine

Orquidea de Didier Gardillou, 190€ a través de Le Cabinet de la Porcelaine

 

Tulipán de Didier Gardillou, 280€

Tulipán de Didier Gardillou, 280€

En el House & Garden del mes de enero aparecen unos candelabros de metal imitando lírios y tulipanes que a 24 libras la unidad no están nada mal ….

Captura de pantalla 2014-01-19 a la(s) 23.02.51

Los podéis comprar en Re-found objects.

“Y también está la opción vintage” me dice Pantaleón

“¿Pero cómo? ¿Esto no es nuevo?”

Pantaleón se rie de mi. Parece ser que esto de las plantas y flores de porcelana es viejísimo y resulta “cool” de lo puro “uncool” que es. Es tan de abuela como el ganchillo (o más) pero un “ganchillo” muy refinado. Pantaleón me cuenta que los primeros que empezaron a hacer flores de porcelana fueron los alemanes, en Meissen. Claro, acababan de descubrir el secreto mejor guardado de China, la fórmula secreta de la pasta de porcelana, y con su yacimiento de Kaolín allá en mitad de Sajonia, cuando empezaron a hacer porcelana no se privaron de ná: hasta flores hicieron.

Meissen 1730-1750, del Museo J Paul Getty de los Angeles.

Meissen 1730-1750, del Museo J Paul Getty de los Angeles.

 

Meissen. Vendido por Christies en 2011 por 10.000 €

Meissen. Vendido por Christies en 2011 por 10.000 €

Meissen. Vendido por Christies en 2011 por 10.000 €

Meissen. Vendido por Christies en 2011 por 10.000 €

Los franceses, que aún no habían descubierto el secreto de la llamada “pasta dura” de porcelana, no se sintieron nada intimidados por esta desventaja y suplieron con maña su retraso técnico. En la Manufacture Royale de Vincennes (la que luego se convertiría en Sevrès) Madame de Pompadour, su dueña y mecenas, instauró en 1741 una “Fleurisserie”. Allí, una veintena de chicas de manos delicadas se dedicaban en cuerpo y alma a la fabricación de flores de porcelana (bueno, técnicamente aquello no era aún aún porcelana).

Lote de flores de la "Fleurisserie" de Vincennes subastado hace unos años

Lote de flores de la “Fleurisserie” de Vincennes subastado hace unos años

A mediados del XVIII no había una dama elegante en París que no tuviera un bouquet de flores de Vincennes. Hasta Maria José de Sajonia, la “delfina” de Francia, le regaló a su madre un gran centro para celebrar su augusto cumpleaños…

Par de cachepots de Sevres con flores en porcelana y ormolu. Mediados del s. XVIII. Vendidas por Christies en 2009 por 12.000€

Par de cachepots de Sevres con flores en porcelana y ormolu. Mediados del s. XVIII. Vendidas por Christies en 2009 por 12.000€

De esa época sobreviven pocas. La porcelana es frágil y las flores delicadas. La “Fleurisserie” cerró sus puertas alrededor de 1760 (no estaba bien visto que las mujeres trabajaran fuera de casa) pero el arte de las flores de porcelana sobrevivió en Italia (Capodimonte) y resurgió en Francia a mediados del XIX hasta prácticamente nuestros días.

Flores de porcelana del s. XVIII, venta de Christies en Nueva York. 2009.

Flores de porcelana del s. XVIII, venta de Christies en Nueva York. 2009.

Pantaleón tiene un par de rosales en biscuit y metal que creemos datan de principios del siglo veinte.

mi planta

 

 

Son de procedencia francesa pero se las compró a la anticuaria Beatriz Bálgoma (C/ Velazquez 75, Madrid) en la Almoneda de diciembre y tenía algunas más…

 

Flores beatriz balgoma

Que las flores sean de biscuit (porcelana blanca sin esmaltar) era todo un clásico, porque al ser porcelana porosa absorbe el perfume. Desde los tiempos de la Fleurisserie muchas damas à la mode perfumaban sus flores para mejorar el “engaño”…

 

Hemos encontrado unas plantas similares similares en un anticuario inglés AD PS Antiques por 175 libras el par. Tienen varios modelos.

sadps antiques1 adps antiques2

 

No están mal y son muy decorativas, como las de Pantaleón, aunque confieso que yo sigo suspirando por mi Vladimir, que no tiene comparación (más fotos en www.vladimircollection.com)

Captura de pantalla 2014-01-18 a la(s) 20.04.22

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Con toda esta cháchara sobre flores de porcelana se ha hecho de noche y Pantaleón ha encendido la lámpara de al lado de su butaca. Al verle con luz artificial en la cara por fin comprendo donde demonios ha estado la mitad del mes de enero.

“¡Pantaleón!” le digo “¡tú te has hecho algo!” me fijo un poco más y lo veo “¡los ojos! ¡Te has operado los ojos!”.

“Qué cosas dices, darling” me dice el mono mentiroso “no me he hecho absolutamente nada…. Apenas unos pequeños masajes y, si acaso, quizás algún pinchacito…”.

¿Pinchacito? Tiene la cara lisa como una servilleta almidonada. Quererle le quiero, pero de todas las cosas “falsas” que he visto esta tarde, ¡la más falsa de todas es el mono! Y vosotros, ¿Qué opináis de todas estas falsedades?

Bellísimas "falsedades" de Vladimir Kanevsky

Bellísimas “falsedades” de Vladimir Kanevsky

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