December 2013

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huevoespinacasLa Nochebuena, la Navidad y las demás fiestas que hay ahora son para estar en familia… pero hay días sueltos entre medias en los que estamos de vacaciones muchos de nosotros y son ideales para quedar con los amigos, que muchos de ellos son como familia, ¿o no? Un plan muy bueno es organizar un brunch y así, entre otras cosas, le damos salida a todo ese pavo, gallina trufada, galantina de pularda, etc que son un fiambre sensacional y perfectos para ese desayuno/comida.

El hecho de que sea un invento anglosajón no me impide ser una gran fan del brunch, que practico cada vez que puedo en casa o fuera. Me encanta que haya muchísima variedad pero hoy os voy a dejar sólo tres componentes que están en el grupo de los obligatorios: un plato de huevo, uno de fruta y un dulce.

TARRITO DE HUEVO CON ESPINACAS

huevo en potitoPocas cosas puntúan más alto que unos buenos huevos escalfados con salsa holandesa y algún acompañamiento interesante como salmón o un buen jamón ahumado y espinacas. Lo único que sucede es que, para que estén perfectos y no te pases la mayor parte del brunch en la cocina, mejor que no hagas más de cuatro. Con la receta que os doy más abajo podréis hacer tantos como os permita vuestra cocina y vuestro menaje, todos a la vez y sin mucho lío. Aparte, tiene una presentación que me parece muy graciosa aunque tengo que reconocer que se la he robado a La Gabinoteca. Lo único que necesitáis son tarritos de cristal de unos 125-150ml de capacidad con tapa, como potitos. Los míos los he reciclado de unos tarros de yogur, para que veáis que vale cualquier cosa. La base es de espinacas a la crema, que sólo se usa un poquito pero es una receta de “fondo de armario” así que daré la mía para hacer 1 kilo, que es como para 6 personas más o menos.

Ingredientes para 1 tarrito

  • Tres cucharadas soperas de espinacas a la crema a temperatura ambiente (receta al final)
  • Un huevo M a temperatura ambiente
  • 1 loncha de bacon
  • Sal y pimienta al gusto

Procedimiento

1.- Vamos rellenando los tarros poniendo dos o tres cucharadas soperas de espinacas en cada uno y cascando un huevo encima. Salpimentamos al gusto y se cierran bien las tapas.

2.- Preparamos una olla grande para poner los tarritos al baño maría, poniendo en el fondo un trapo de cocina para que no dé el calor directo al cristal. Los tarros tienen que caber sin tocarse y debe llegarles el agua a la misma altura que el borde superior del huevo, más o menos. Llenamos con el agua necesaria para esto, sacamos los tarros (lleno la olla con los tarros dentro para calcular bien) y ponemos al fuego para que se vaya calentando el agua.

3.- Ahora viene la única parte con truco, aunque si tenéis cocina de inducción o vitrocerámica es muy sencillo, con gas hay que estar algo más pendiente. Tenemos que tener el agua al borde del hervor, en francés decimos “mijoter” y los ingleses utilizan “simmer”. Llevo años buscando el equivalente y, aunque soy bastante aficionada al “chup-chup”, hay que reconocer que es una expresión más vaga. En definitiva, se trata de cocer a fuego lento, alrededor de los 95ºC (se admite margen de un par de grados arriba y abajo). Cuando el agua esté en este punto introducimos los botes llenos y bien cerrados y los tenemos en el agua 13 minutos, máximo 14 si os gustan más duritos, aunque como siempre se puede volver a cerrar el tarro y devolverlo al fuego, mejor pecar por defecto. Los huevos quedan con una textura muy, muy cremosa pero hechos. Para huevos L harán falta 15 minutos.

bainmarie4.- Mientras se cuecen los tarros de huevo se hace el bacon a la plancha fuerte hasta que quede bien crujiente. Se deja encima de un papel absorbente para que no quede pringoso y se hace trocitos, que se servirán acompañando al huevo, que el toque crujiente siempre se agradece y nadie va a negar que el bacon es muy propio para acompañar unos huevos en el desayuno.

Espinacas a la crema, Ingredientes para 6 personas

  • 30ml de aceite de oliva, unas dos cucharadas soperas.
  • 100g cebolla en brunoise (cuadritos muy pequeños). Es una cebolla pequeñita o media grande.
  • 900g espinacas baby frescas. Son 3 bolsas de las que vienen ya preparadas, de 300 gramos cada una, tengo visto que una bolsa da para dos personas. Si no son baby no pasa nada, pero habrá que hacerlas un poquito más y también cortarlas más.
  • 50g mantequilla sin sal
  • 35g harina común
  • 420ml leche entera muy caliente
  • Sal, pimienta y nuez moscada al gusto

Procedimiento

1.- En la sartén más grande que tengáis o en una cacerola de fondo muy ancho se pone a calentar el aceite a fuego medio-alto y en cuanto está caliente se añade toda la cebolla con una pizca de sal. En 8 minutos debe estar ya transparente y no oler a cruda, en este punto añadiremos tantas espinacas como quepan en la sartén/olla y en cuanto se mustien y quepan más espinacas añadimos más, así hasta que estén todas al fuego (mi sartén me permite hacerlo en 3 golpes, una bolsa cada vez, que tardan poco más de un minuto en hacer sitio para las siguientes).

2.- Hacer todas las espinacas con la cebolla a fuego vivo unos 10 minutos, que quede tierna la espinaca pero aún le quede algo de líquido a la sartén. Reservar en un bol, salpimentar y cortar un poco con las tijeras.

3.- En la misma sartén y sin lavarla (bieeeeen) derretir la mantequilla a fuego medio y en cuanto esté toda derretida añadimos la harina sin dejar de remover todo el rato y la rehogamos hasta que se huela que ya no está cruda, unos 4 minutos deben ser suficientes para que esto suceda sin que coja color la harina. A continuación añadimos poco a poco y sin dejar de remover la leche caliente (si la calientas en una jarrita en el micro es comodísimo) y lo llevamos justo al hervor sin dejar de remover para que no salgan grumos, añadiendo sal, pimienta y nuez moscada al gusto. En cuanto llegue al hervor se baja el fuego a mínimo y se deja cocer otro par de minutos. Se añaden las espinacas con su caldito y mezclamos bien todo, lo tenemos al fuego otros dos minutos. Rectificamos de sazón y están listas.

epinardsNotas: Si os parece una barbaridad la proporción mantequilla-harina, podéis hacerla 1:1 pero así es más fácil hacer una salsa sin grumos. También podéis sustituír parte de la mantequilla por aceite.

Me gusta infinitamente más saltear las espinacas que cocerlas. En primer lugar, porque se ensucian menos cacharros, pero también porque al cocerlas se pierden vitaminas y sabor en el agua, que además hay que escurrir muy bien, mientras que el juguito de las espinacas salteadas es del agua de la propia verdura, por lo que es muy sabroso y no lo descarto sino que va en el guiso. Queda una salsa sueltita y con mucho sabor a espinacas. Por supuesto, estas espinacas se pueden poner simplemente en una fuente, espolvorear con emmental o comté rallados y gratinar al horno, son un primer plato o una guarnición buenísima.

Otras dos posibilidades para el huevo: como lo hacen en La Gabinoteca, con puré de patata y trufa; o con una capa de champiñones salteados y otra de cebolla caramelizada (la cebolla es para que no se cuele la clara entre los champiñones). Para el toque crujiente no es despreciable el pan frito en lugar del bacon.

ENSALADA DE CÍTRICOS

Congranola

Dentro de nada ya habrá en el mercado naranjas sanguinas. Si no las conocéis, os recomiendo que las probéis. No sólo tienen un color muy festivo y un sabor con unos toques que recuerdan vagamente a la granadina, he leído por ahí que son sanísimas y con montones de propiedades beneficiosas para la piel. En este caso no he puesto porque aún no había, la ensalada sólo tiene naranja y pomelo rosa. Como se trata de una ensalada la lista de ingredientes es orientativa.

Ingredientes para 6 personas

  • 5 naranjas
  • 2 pomelos rosa
  • Ralladura de media naranja
  • 1 clavo de olor
  • 10g azúcar, o al gusto

Procedimiento

1.- Pelamos la fruta al vivo, tal y como se ve en la foto, y sacamos los gajos. Seguro que sabéis sacar los gajos todos pero por si acaso he hecho fotos y os lo cuento brevemente: con la naranja o pomelo pelado al vivo (es decir, sin nada de blanco) se ve claramente la membrana que delimita los gajos. Usando un cuchillo muy afilado cortamos pegando justo con esa pared hasta el centro de la fruta. A continuación repetimos la operación con la membrana opuesta, la que sería la otra pared del gajo, que se desprenderá y quedará en la hoja de nuestro cuchillo. Haremos esta operación encima de un bol en el que vamos reservando los gajos sueltos (para que caiga ahí el juguito).

pelerauvif2.- Cada vez que tengamos listos los gajos, apretaremos los “corazones” de la fruta encima de un cacito para que suelte el zumo que le quede (no es poco). Cuando estén todos añadimos el azúcar, la ralladura y el clavo y lo ponemos al fuego. En cuanto hierva lo retiramos y lo dejamos infusionar fuera del fuego. Cuando temple lo vertemos sobre la fruta con un colador o, si os gustan los trocitos de ralladura, simplemente se retira el clavo.

Notas: Este almíbar es una tontería de hacer y te deja la cocina oliendo a Navidad. Además, si quieres le puedes añadir un poquito ron y otras especias que también le dan toque navideño como canela, cardamomo o anís estrellado.

PASTELITOS TONTOS

panier

Me da un poco de apuro poner esta receta pero como estamos todos muy liados estos días es probable que os interese y, además, siempre me piden recetas “para tontos” así que superaré el reparo y ya os pondré una receta más elaborada en otro brunch…

Ingredientes

  • Dos planchas de hojaldre
  • Mermelada, o lo que quieras para el relleno
  • 1 huevo batido

Procedimiento

1.- Extender las planchas de hojaldre, estirarlas un poco con un rodillo y cortarlas con un cortapastas, cuidando que salga el mismo número de recortes de cada plancha. También se pueden cortar haciendo rectángulos del mismo tamaño con un cuchillo y así se aprovecha mejor la masa.

2.- Pon una cucharada de mermelada en el centro los recortes de una de las planchas de hojaldre. Humedece los bordes de hojaldre con un poquito de huevo batido (también lo puedes hacer con agua) y pon encima de cada uno otro recorte de hojaldre. Sella bien los bordes y pincha con un tenedor.

redonditos

3.- Mete los hojaldres rellenos en la nevera mientras se precalienta el horno a 200º, calor arriba y abajo (no está mal usar ventilador, si tienes). Cuando esté caliente, pinta los pastelitos con el huevo batido y mételos en el centro del horno entre 12 y 15 minutos, hasta que estén bien doraditos. Si quieres, al salir los puedes espolvorear con azúcar glace (a mí me sobra).

Nota: un relleno bueno es también el chocolate, ya sea con nocilla o un chocolate decente en pepitas o troceado. Para después de Reyes tengo pensado probarlo con turrón blando, si tengo éxito os lo cuento.

Como lo de hoy ha sido muy sencillito espero que os lancéis y que nos contéis qué tal. Os deseo muy feliz año a todos y que los Reyes Magos se den cuenta de lo buenísimos que habéis sido. Nos vemos a finales de enero.

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