March 2013

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Coged la coca-cola y las palomitas e instalaos en el sofá con 55 minutos libres por delante. Tenéis que ver esto.

Pantaleón y yo estamos fascinados. No hemos visto nada TAN bueno en televisión desde que, en la primera temporada de “Quien quiere casarse con mi hijo” Toya, madre de Jose Luis, describió a Sadam Hussein como “Un señor encantador y educadíííísimo”.

Llevamos dos días arrebatados con esta joya americana que hemos encontrado en Youtube. Se llama “Million Dollar Decorators” y es “droga dura”. El programa es un reality con cinco decoradores de fama mundial soltando frivolidades a espuertas y gastando dinero ajeno a manos llenas. Por desgracia no hay traducción, me temo que es sólo para los angloparlantes (o anglo-entendiente al menos).

Un pequeño resumen previo para que os hagáis una idea: en el capitulo que colgamos abajo (único disponible en internet) salen unos colegas que están haciendo una “installation” (en cristiano colocar muebles) en una casa en La Jolla (California) que cuentan que se han pasado dos años comprando muebles por todo el mundo por importe de cinco millones de dólares. Y hay que ver la ponzoña que han comprado las criaturitas. No tiene desperdicio.

Hay una inglesa, permanentemente tajada, que jura que no se levanta de la cama por menos de un millón de dólares, grita “daaaarling!” a intervalos regulares de 15 segundos y si te despistas se escapa a comprarse “braaaaaas” a la menor oportunidad (y le da igual “La Perla” que un mercadillo cajerero). Tiene una cocinera francesa que responde al nombre de Jacqueline y que va por toda la casa con gafas de sol y turbante. ¡Juro que no me lo invento!

La inglesa es amiga de Martin, otro decorador, que dice tener por clientes a Elton John y Ozzy Osbourne y encuentra todo “delicioso”. Martin es adicto al chocolate (y al botox) y se va a ver a un ex-cliente al que le puso la casa, a la sazón hipnotizador, para ver si le puede quitar la adicción al chocolate con hipnosis. Éxito parcial del hipnotizador que le quita la adicción al chocolate pero se la sustituye por una a la pasta de anchoas. “Oh, daaaaaaarling!” dice la inglesa tajada “what a TRAGEDY!”

Mientras tanto nuestra pareja de La Jolla se deja caer exhausta en un sofá tras pasar un día entero indicando con el dedo donde poner los muebles a los “curritos” mejicanos. Agotados tras varias horas de cruciales decisiones sobre donde colocar los almohadones, uno le dice al otro: “Sometimes I think my job is more important that the President of the United States” y el otro, convencido, le contesta: “That goes without saying!”

Por esto, y por mucho más que no queremos destripar, es absolutamente NECESARIO que veáis esta joya de exceso, tontería y frivolidad. ¡Deja el teatro de lo absurdo a la altura del barro!

Por favor, señores de Telecinco, Antena 3… comprad los derechos ¡ya!. Por lo que os pidan. ¡lo vale!

http://www.youtube.com/watch?v=iobN15foFoc&feature=share&list=PL954E3A24F9672F17

 

Por favor, ¡escribid para comentar! ¿No os parece absolutamente hilarante?!!

 

bistrodparisMe encanta la comida de bistro porque tiene un punto casero que me resulta muy acogedor… me recuerda a los menús que preparaba Odette para la cocina y que eran los que yo habría preferido comer nueve de cada diez veces. Hoy en día hay muchísimos bistros que están en lo más alto de la restauración y desde luego el movimiento de la bistronomie ha tenido un empujoncito con la situación económica actual. Así que he decidido organizaros un menú “de bistro” en casa. Se trata de recetas que se pueden hacer con bastante antelación -lo cual siempre es muy cómodo cuando vamos a recibir ¡nada de cocinar à la minute!- y tiene ingredientes francamente asequibles, que también se agradece vayamos a recibir o no.

Vuelvo a dar cantidades y tiempos para 6 personas pero son fácilmente adaptables para más (ajustando ingredientes, los tiempos se mantienen en su mayoría). Si vais a ser menos, para el primer y segundo plato recomiendo hacer las cantidades completas porque son platos que mejoran con reposo y que congelan muy bien. El menú del día en nuestro Bistró Pantaleón es:

De primero, Sopa de cebolla

De segundo, Carrilleras de cebón con puré

De postre, Galette de ciruelas Read the rest of this entry »

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Pantaleón lleva un rato refunfuñando. Me dice que hago una “soberana tontería” escribiéndoos hoy sobre el Hunting Lodge porque “Todo deco-amateur digno de ese nombre” afirma convencido “conoce ya de memoria el Hunting Lodge”. Pero como yo creo que vosotros, nuestros maravillosos lectores, sois gente normal en perfectas condiciones de salud mental – y no unos freakies como nosotros, que gastamos en revistas y libros de decoración lo equivalente al PIB de un pequeño país del tercer mundo – deduzco que es posible que se os haya pasado la existencia de esta joya. Y aquí estoy: dispuesta a solucionarlo. Esto de aquí abajo es el Hunting Lodge.

Fotografía de Simon Upton, vía the Wall Street Journal

Fotografía de Simon Upton, vía the Wall Street Journal

Este pequeño pabellón de caza, propiedad del National Trust inglés, fue construido en el siglo XVI como pabellón de recreo y descanso para el rey Enrique Tudor, quien cazaba habitualmente en los bosques que lo rodean. Se cuenta que fue aquí donde Arturo, el Príncipe de Gales, conoció a su prometida, la española Catalina de Aragón, hija de los reyes católicos. Puede que fuera un encuentro muy romántico, pero luego, por piruetas del destino, la pobre Catalina no se casaría con el buen Arturo, muerto prematura e inoportunamente, sino con su hermano Enrique, que como marido, dió muy mal resultado. Sí, me temo que estamos hablando del infame Enrique VIII.

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Mucho tiempo después, en 1947, el pequeño pabellón de caza recibió a otro huesped legendario: John Fowler, el llámado “príncipe de los decoradores” (Pantaleón moriría por tal título). John, fundador junto con Sybil Colefax de “Colefax & Fowler” es una de las leyendas de la decoración. Vivió en el Hunting Lodge, al que adoraba, hasta su muerte en 1977. John legó el Lodge al National Trust inglés, y como la historia es así, en 1978, como inquilino del National Trust, se hizo señor del Lodge otra leyenda de la decoración: Nicholas Haslam.

Nicky Haslam en el Hunting Lodge, foto de la revista Veranda, marzo-abril 2013

Nicky en su versión “gentleman farmer” en el Hunting Lodge. Imagen Via Veranda, marzo-abril 2013

Nicky Haslam es todo un carácter. Decorador de estrellas de cine, rockeros míticos, realeza centroeuropea, aristócratas ingleses y millonarios rusos por igual, dice que no se pierde una fiesta por nada del mundo. Él mismo reconoce ser un cotilla impenitente, aunque luego no tiene más que cosas buenas que decir de todo el mundo: todos son “simply divine”, “absolutely fabulous” o “enchanting children”.

Según sus memorias, “Redeeming Features” (que son una fuente inagotable de cotilleo y chismes divertidos) Nicky se inició en el camino de la decoración a los 13 años, cuando estando postrado un año en la cama por un ataque de polio, le regalaron una casa de muñecas (???) que decoró y redecoró varias veces. Comprendió que eso era lo suyo.

Ahora Nicky publica un nuevo libro de interiores (el anterior “Sheer Opulence” merece la pena) sobre su adorado Hunting Lodge, y con motivo del libro, fotos del Lodge han aparecido en al menos tres de las grandes revistas de decoración en el último mes.

Fotografía de Simon Upton. El papel de la pared es el original que puso John Fowler

Fotografía de Simon Upton. El papel de la pared es el original que puso John Fowler. El busto del regordete ha cambiado de sitio… Fijaos, ¡lo volveréis a ver después!

Nicky, que va vestido de rockero la mitad del tiempo y de Lord inglés la otra mitad, es un excéntrico “Old Etonian” que considera que es importante conocer las reglas para poder romperlas todas. “Nicky” admite Pantaleón “es ciertamente un rompedor, pero tiene respeto por la Historia y ha sabido mantener en el Lodge mucho de lo hecho originalmente por John Fowler”. Típico que Pantaleón ignore el nombre de la mayoría de los presidentes de Estados Unidos pero considere que John Fowler, decorador, es “Historia” con H mayúscula.

Es cierto que Nicky Haslam ha conservado, por ejemplo, el papel de la escalera que veis en las fotos de arriba y de aquí abajo que data de la era Fowler y que Nicky dice que pegaba y repegaba con mimo cada vez que se “pelaba” un poco, hasta que convenció al fabricante para que le rehiciera el mismo dibujo en nuevo.

The Hunting Lodge, escaper. Papel de John Fowler

Escalera de subida al piso de arriba con el famoso papel. Foto vía Lonny Magazine

El color de las paredes del salón que veis abajo también data de los tiempos de Fowler…

The Hunting Lodge, Nicky Haslam

Parece un color ocre pero según Nicky es más bien rosa, y fue el resultado de una antigua técnica de mezclar pintura al temple con sangre de buey. Parece ser que esta extraña mezcla se usaba mucho para pintar las casas porque se dice que espanta a la moscas. A Nicky le gusta el rosa. De hecho en su libro “Sheer Opulence” dice que todo cuarto ha de tener algo de color rosa porque hace “a la gente más guapa”. Incluso recomienda pintar las bombillas de las lámparas de color rosa para que den una luz más favorecedora. Yo aún no lo he probado, pero si es cierto que con bombillas rosas se puede abandonar la crema antiarrugas es como para pensárselo…

The Huntng Lodge, Nicky Haslam, photograph by Simon Upton

Foto de Simon Upton, otra vista del salón

Este salón, en su aparente descuido, es una lección maestra de qué hacer con poco dinero en el salón en una casa de campo. Fijaos en las fundas blancas de los sofás, resultan apetecibles en verano y como son desenfundables puedes meterlas en la lavadora si sufren con el barro del invierno. Apostaría a que tiene un set de quita y pon, y no me extrañaría nada que estuvieran hechas con tela sobrante de un proyecto o incluso con sábanas o colchas viejas. Los sofás, bajitos y con un buen fondo, parecen quererte acoger. Los almohadones descuidadamente “abollados”, dan la sensación de que se acaba de levantar alguien. Son sofás donde no da pudor dejarse caer. Fijaos en la mezcla de telas “sobrantes” que se adaptan perfectamente las unas a las otras, y en el pequeño banco que sustituye a la mesa de centro y que puede servir de asiento extra en caso de necesidad. Fijaos también en las consolas de detrás de los sofás, llenas de ese fantástico batiburrillo de objetos diversos. Tienen la doble función de añadir interés a un cuarto que, de otro modo, podría resultar anodino y hacen que, cuando uno se siente, no se vea sólo una cabeza sobresaliendo del asiento del sofá en primer plano y una pared detrás (que hace feísimo). Las mesas auxiliares son redondas; esto, por un motivo matemático que Pantaleón y yo desconocemos (quizás por carecer de esquinas) ocupan menos visualmente y facilitan el paso cuando andas justo de espacio.

The Hunting Lodge, Nicky Haslam, foto de Simon Upton

Foto de Simon Upton

La mezcla de todo os puede parecer descuidada, pero pensar eso es no conocer a los ingleses. El descuidado look “country house” lleva detrás más horas de estudio que un opositor a notarías.

La colección de sanguinas de Haslam, complementa perfectamente el rosa roto de la pared y ¡el busto del inglés regordete es maravilloso!. Si os fijáis en la primera foto del salón, veréis que para controlar la sensación de desmadre que todo esta mezcla podría producir, Haslam utiliza como un maestro el truco de la simetría. Al lado opuesto del salón la misma imagen y composición, con otras sanguinas y un busto de María Antonieta que, según él es “una muy buena copia de finales del XIX” de un famoso busto del dieciocho. Los dos sofás, dos mesas redondas, dos lámparas iguales, son más ejemplos de una perfecta simetría que controla el caos.

Abajo el hall de entrada:

Hall de entrada en la actualidad, Foto de Simon Upton. La foto está sacada desde otro ángulo que la anterior y me ha costado "entender" cómo pueden ser el mismo sitio. Fantástico el suelo de barro.

Hall de entrada en la actualidad, Foto de Simon Upton. Fantástico el suelo de barro.

El Hunting Lodge es pequeño. Apenas tiene una cocina, un comedor, un salón y una pequeña biblioteca en la planta baja y dos cuartos y un cuarto de baño en la de arriba, pero parece estar lleno de recuerdos. Como la colección de porcelana que Anabelle Astor (la madre de Samantha Cameron la mujer del primer ministro inglés) regaló a Nicky, unos dibujos de sus amigos David Hockney y Lucian Freud, los planos originales del palacio que el pueblo inglés pensó en construir a Lord Wellington para darle las gracias por haber acabado con Napoleón (y que nunca llegó a construirse por ser demasiado caro) o un cuadro de su madre con sombrero…

Nicky Haslam, retrato de su madre en la biblioteca del Hunting Lodge

¿Os habéis fijado? Las estanterías son unas Billy de Ikea o como poco unas “primas” cercanas…

Captura de pantalla 2013-03-14 a la(s) 20.13.42

En la imagen de arriba (detalle de la mesa del hall de entrada) podéis ver, al fondo, un trozo de los planos para el palacio de Wellington de que os hemos hablado. Delante de éstos, autorretrato de Cecil Beaton, bosquejo de David Hockney y grabado de Lucian Freud, todos ellos regalos a Nicky de estos amigos suyos…Preciosos los candeleros, ¿no os parece?

El comedor es uno de los pocos sitios que Haslam cambió un poco con respecto de la estructura de Fowler. Parece ser que tiró un tabique para ampliarlo un poco e hizo pintar en las paredes un motivo floral copiado de una tela de Colefax & Fowler en homenaje a John Fowler:

The Hunting Lodge, foto de Simon Upton

Detalle de la pared del comedor, pintada con un motivo de una tela de Colefax & Fowler como tributo de Nicky a su ilustre predecesor. Foto de Simon Upton vía the Interior Archive

En un claro ejemplo de eclecticismo “Haslamiano” la columna de abajo es una columna de piedra francesa del siglo XVIII pero la urna colocada encima es una reproducción den fibra de vidrio de un original de la misma época:

The Hunting Lodge, Nicky Haslam, foto de Simon Upton

Comedor del Hunting Lodge, NIcky Haslam

El pequeño comedor

Las galerías de las cortinas son otro homenaje a John Fowler, creador de algunos de los más espectaculares cortinajes de toda Inglaterra. John diseñó esta galería para el Hunting Lodge para complementar la forma de las ventanas emplomadas tudorianas…

Foto de Simon Upton

Foto de Simon Upton

Fijaos en la pequeña mesa camilla de arriba. En el salón hay otras dos: cuando no hay pasta para mesas siempre es una opción acudir al baratísimo DM y, con un poco de tela, hacerte una mesa camilla. Si la casa es pequeña además sus faldas ofrecen “almacenaje extra” porque sirven para esconder todo tipo de cachivaches. ¿Que no son modernas? En otro post más adelante os demostraremos que sí pueden serlo.

La idea de la galería de cortinas siguiendo la forma de la ventana y pegada al techo (como os enseñamos en el post “Antonio mea culpa“) nos parece fantástica. El libro sobre John (“John Fowler, prince of decorators”) está lleno de los bocetos que hizo para las cortinas del Lodge y todos los demás maravillosos diseños por los que es, entre otras cosas, famoso (ADVERTENCIA: el libro es SOLO para los muy aguerridos o los que se toman la decoración muy en serio. Es cierto que John es de estudio obligatorio, pero la inmensa mayoría de las fotos son en blanco y negro, hay mucho texto y bocetos. No es un libro de grandes fotos bonitas en color, para pasar páginas lánguidamente mientras te tomas un té. Es más bien para estudiar y con lupa en mano.)

Abajo la vista desde la pequeña biblioteca hacia el comedor…

The Hunting Lodge, foto de Simon Upton

Foto de Simon Upton, vista de la biblioteca hacia el comedor

La cocina, pequeña y bastante simple…

The Hunting Lodge, Nicky Haslam, vista de la cocina, foto de Simon Upton

La cocina, foto de Simon Upton

Las baldas abiertas dan profundidad a esta cocina que es más bien pequeñita. No es gran cosa, pero tiene su punto. Una pena que no haya fotos de la pared que se ve al fondo, con los cestos de mimbre colgados sobre lo que parece un papel de falso bloque de piedra…

En el piso de arriba, parece ser que además de un cuarto principal, un vestidor y un cuarto de baño, hay un cuarto de invitados, del que nunca hemos visto fotos.

Hunting Lodge, Lonny Magazine, Nicky Haslam

Distribuidor del piso de arriba. Magnífico busto en terracotta. La consola demi-lune existia en tiempos de Fowler, quizás Haslam la “heredó” junto con el Lodge. Foto via Lonny Magazine

Sí hemos visto fotos del cuarto principal, donde Haslam conservó las paredes pintadas al temple con las cenefas de papel, sobrantes de un proyecto, que John colocó en vertical, haciendo rayas. A mi personalmente no me gusta mucho pero Pantaleón dice que es un recurso que fue luego muy copiado por grandes de la decoración del siglo XX como Madeleine Castaing. A ver qué os parece:

Foto de Simon Upton

Foto de Simon Upton

Quizás lo de usar tiras no sea mala idea, pero lisas. A mi estas con floripondios me catapultan a lo peor de los 80. Abajo el cuarto de baño. Y sí, tiene moqueta, ¡no hay casa de campo inglesa que no la tenga!. Personalmente se la arrancaba con mis propias manos pero… no hay inglés que se precie que no la ponga.

The Hunting Lodge, Nicholas Haslam, cuarto de baño, bathroom

En el piso de abajo se añadió una extensión, la “garden room” para dar más espacio vital a esta casa que ambos sus decoradores-dueños describen como “diminuta” pero que creo es el doble de grande que la mía… (Fijaos en la perfecta composición de la biblioteca, al fondo)

Imagen vía Lonny Magazine

Imagen vía Lonny Magazine

Como véis, de nuevo sofás con funda y una mesa que parece resultado de un “Yes I can” de Nicky. No sé si os habéis dado cuenta del hilo conductor, pero esta casa está claramente puesta con poco dinero (solo hay que ver, por ejemplo, la cocina). Eso sí, en gusto, imaginación y pequeños objetos divertidos no hay quien gane a Nicky.

Aunque, desde luego, lo más impresionante del todo de esta pequeña casa de cuento de hadas, que parece ser ha tenido la suerte de ser muy amada por todos sus moradores, es lo que hay fuera de ella. Para demostrarlo, aquí la vista desde el lago…

Foto de Simon Upton

Foto de Simon Upton

¿Qué os parece? ¡Pantaleón y yo queremos saber donde se “echa la instancia” para ser los próximos inquilinos!

PD: Para aquellos a los que os haya fascinado el Lodge, el libro “A folly of grandeur” está disponible en Amazon a partir del martes 19 de marzo. No lo podemos recomendar porque aún no lo hemos recibido (solo recomendamos libros que previamente hemos comprado) pero si os apetece lanzaros a la aventura, aquí va el link.

 

 

 

 

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Tras animaros con fervor y entusiasmo a pintarrajear toda pared del hogar cual “Banskys’ domésticos en el post “Yes we can!”, en éste, nuestro quinto capítulo del Pantaleónico “Manual de Decoración” os proponemos una idea con trampa: el cuarto blanco.

Jean Louis Deniot

Jean Louis Deniot

“Os parecerá, como otras víctimas anteriores de este legendario engaño” dice Pantaleón “que esto del cuarto blanco, tan limpito, tan lleno de calma, está chupao. ¡Pues no, chiquitines mios! ¡no hay nada más traicionero que el cuarto blanco!.” Efectivamente, es común pensar que hacer un cuarto “all white” es fácil, al fin y al cabo, es sólo poner blanco y más blanco, ¿noooo?.

Chateau de Gignac

Chateau de Gignac

Pues no. Pintad un cuarto de blanco, tapizad todo de blanco, poned muebles blancos y cortinas blancas y luego contadnos el resultado. Celda de psíquiatrico ¿a qué sí? Más frío que un igloo ¿a que sí? Falto de interés ¿a que sí?. ¿Soso y desangelado? Pues eso. No hace falta que digáis más: no hay nada más difícil que “dar en el blanco” con cuarto blanco.

white room

Sólo los grandes maestros consiguen un cuarto blanco realmente interesante. ¿Por qué? Pues porque el cuarto blanco es un “engañabobos”. Para empezar, nunca es blanco…son MUCHOS blancos distintos…

Axel Verdvoordt

Axel Verdvoordt

El color es uno de los elementos más importantes – y más fáciles de usar – en decoración. Si eliminas ese elemento confinándote al blanco (que no es un color, es la ausencia de color) sólo te quedan otros dos: tono y textura. Los cuartos blancos realizados con éxito son aquellos en los que ambos tono y textura han sido utilizados con maestría… y “a lo bestia”! …

cuarto blanco6

Catálogo Zara Home

Catálogo de Zara Home, primavera-verano 2013

La foto de arriba, del catálogo de Zara Home de esta temporada es especialmente reveladora: donde veis una cama blanca y una pared desnuda desconchada, yo cuento al menos 9 tonos distintos de blanco, y al menos 6 texturas distintas. LLegar a este grado de maestría no es fácil y es lo que hace que la imagen funcione. Si no intentad poner una cama blanca contra una pared desconchada blanca y contadnos si el efecto es el mismo. 9 tonos y 6 texturas: “C’est n’est pas facile!” advierte Pantaleón.

Rose Uniacke

Rose Uniacke

Si a pesar de todo os ha picado el gusanillo del cuarto blanco, te sientes inspirada por el blanco Papal tan de moda últimamente, y quieres lanzarte a aventura…Pantaleón tiene unas cuantas cosas que decirnos. Aqui van una serie de consejos para intentar que el cuarto blanco resulte un apetecible cuarto blanco y no una “fria sala de hospital” como cantaba Victor Manuel.

Cuarto blanco, white room

Lo primero: recuerda que los cuartos blancos nunca son enteramente blancos, son una concatenación de blancos. “Tono, tono y tono” insiste Pantaleón. Utiliza varios tonos de blanco. Al menos tres. Si usas sólo dos a veces puede parecer que te has equivocado al comprar la almohada que va con la colcha y que te has hecho un lío. Cuando los tonos son tres o más,  y se repiten, la sensación de que te has equivocado desaparece y ya está más claro que es intencionado…

redondowhite

Segundo: que tus tonos varios de blanco sean todos de la misma familia. Si tu blanco de base es un blanco cálido (mezclado con amarillo o rojo y que se acerca, dentro del blanco, al beige) entonces sigue con blancos cálidos, y si tu blanco inicial es un blanco frío (que puede tirar a gris, a verde o a azulado) sigue con blancos frios. ¡No mezcles familias! Haz tus experimentos de tonos SIEMPRE dentro de la misma gama porque el resultado de mezclar cálidos con frios, no sabemos por qué, hace a sucio.

cuarto blanco, white room

Anouska Hempel

John Saladino

Tercero: si has elegido la familia de los blancos fríos, añade algún acento de color en colores fríos. El grís pálido funciona especialmente bien. Si tus blancos son de la familia de los cálidos, un toque en beige te irá bien. No mezcles. Blancos cálidos con gris hacen a sucio. Blanco frío con gris maravilloso.

Rose Uniacke

Rose Uniacke

 

Vía Nuevo Estilo

Vía Nuevo Estilo

cuarto blanco2Cuarto: Casi ningún cuarto blanco es enteramente blanco, añade algo que de contraste al blanco…un poco de negro, un color vivo…

cuarto blanco 5

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cuarto blanco5

cuarto blanco7

nacho polo

Quinto: utiliza tus diversos tonos de blanco para resaltar los detalles arquitectónicos de tu cuarto blanco. Por ejemplo pinta el rodapié en un blanco distinto que la pared. Idem con las molduras y con los marcos de las puertas.

Isabel López Quesada

Isabel López Quesada

cuarto blanco

Axel Vervoordt white rooms

Axel Vervoordt

rose uniacke4usada shutters2Sexto: añade texturas. Puedes cumplir la regla tercera -añadir algún toque de color asociado –  y sexta de un golpe añadiendo toques de color con textura. Piensa en mimbre, estera, madera rugosa, una piel, un terciopelo, algo de piedra, algo metálico, un cristal de color…. Incluso si añades texturas distinas en blanco (madera, distintos tejidos, papel, la pantalla de una lámpara, una porcelana en blanco) recuerda que la luz se refleja de forma distinta en los diferentes materiales, así que tu suelo de madera pintada de blanco siempre parecerá tener un tono distinto de la pared incluso si están pintados en exactamente el mismo color.

cuartos blancos

Axel vervoordt

Axel vervoordt

Rose Uniacke, oficinas de Jo Malone en Londres

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Séptimo: ¡plantas! En ningún otro sitio es más necesario un toque de verde que en un cuarto enteramente blanco. La vida (aunque sea vegetal) combate lo aseptico del blanco…

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Axel Vervoordt

Axel Vervoordt

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Rose Uniacke Jo Malone

Rose Uniacke, oficinas centrales de Jo Malone en Londres

Octavo: Un toque metálico. Un espejo, un marco dorado… pero en esto no mezcles tampoco. Hay que ser especialmente estricto en un “todo blanco”. Nada de bisagras plateadas y manilas de puertas doradas o al revés. Esto en un cuarto multicolor ni lo registras, en uno blanco, te da al ojo nada más entrar

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C’est tout. A Pantaleón le hubiera encantado llegar al decálogo para emular a las tablas de la ley, y porque está últimamente muy eclesial tras la elección del Papa Francisco al que profesa inusitado fervor, pero los consejos – que no reglas- sólo son solo ocho. Con ellos y vuestra imaginación os deseamos, que deis en “los blancos” con vuestro cuarto blanco. Aunque….una última advertencia…

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Cuidaos del poder de fascinación del blanco en una foto. Hemos visto verdaderamente pocos cuartos enteramente blancos que sean verdaderamente de quitar el hipo. Salvo que vivas en las Alpujarras o en una casa encalada de baleares o del sur de España, alejate del blanco puro, no da tantas alegrías como inicialmente pudiera parecer…Paredes blancas sí, ¿total white? Uuummmm. ¡No estamos convencidos! ¿Y tú? ¿Has caido en el “lado blanco de la fuerza”?

 

Robert McAlpine, via House & Garden

Robert McAlpine, via House & Garden

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