Pantaleón se ha hecho un esguince y su fiel Abelardo se ha ofrecido a abandonar temporalmente las comodidades de la portería escocesa (ver el post Bajo Palio) y quedarse a dormir en casa de Pantaleón para poder ayudarle por las noches. .

“Pero, daaaaaaarling, le he tenido que decir que no” se lamenta Pantaleón, pata vendada en alto y Bellini fresquito en la mano “es que no tengo sábanas de servicio…”

Leontine Linens

Ele ahí. “Pantaleón” pregunto con santa paciencia “¿cómo son las “sábanas de servicio”?”

“Darling, ¡de verdad!” contesta irritado el mono “¡no hagas preguntas absurdas! No sé… pues… ¡de Zara Home, supongo, como las tuyas!”

“…es más, ahora que lo pienso” añade el mono “me podrías prestar unas de las tuyas”

Zara Home es perfectamente aceptable como todo ser normal sabe, pero en asuntos de cama (ropa de cama, se entiende) el mono es muy petardo. Pantaleón acepta a regañadientes dormir en algodón egipcio (de 600 threads para arriba, inferior a 600 lo llama “tela de saco”) pero solo es feliz de verdad en hilo de holanda, a ser posible antiguo para que tenga “madre” y planchado mas liso que la pechera del frac de Lord Grantham. Un atraso, lo sé, pero de ahí no hay quien le saque.

Yo duermo en lo que haga falta, como si es la cama de clavos de un faquir, pero soy de Bilbao, y no lo puedo remediar, la obsesión por sábanas, camisones y manteles en el norte la llevamos en el ADN. Crecemos oyendo hablar de encañonados y de almidón, de batista, sobrepuestos, nipis y organdí y así nos quedamos: echadas a perder para siempre. En casa de una “paisana” de mi pueblo, igualmente obsesionada por la porcelana y la “buena cama” hasta el punto de agenciarse unas Porthault (luego os cuento lo que es ese bicho) descubrí un libro que se llama “Linens”. Es un “coffree table book” escrito por una americana que se llama Jane Scott Hodges y que tiene una tienda que se llama “Leontine Linens”.

 

Muestra de bordado de Leontine Linens

Leron Linens

¿Os imagináis el éxito que tendría en España un libro de a 50€ sobre manteles y sábanas? Nulo. En el norte lo “ojearían” en todas las librerías, con un gesto desganado y un “bah!” en los labios, sólo para poder despreciarlo y decir que tienes mejores cosas en casa. Pero yo, loca de mi, me compré el libro sobre sábanas, y procedí a compartirlo con el mono.

“El asunto de la ropa de casa”dice Pantaleón “es que no vale hacer trampas. Tiene que ser buena y bonita, ambas cosas. Buena por respeto a uno mismo, porque duermes en ella, porque el placer de deslizarte al final del día dentro de unas buenas sábanas no es comparable a nada. Y Bonita. Es importante, ahora más que nunca, que sea bonita” insiste

Julia B.



“¿Por qué ahora más que nunca?” pregunto

“Fácil, darling: porque la colcha ha muerto” sentencia el mono

“¿Ha muerto?”

“Descanse en paz” confirma serio.

John Richard, Conneticut, vía T magazine

Pantaleón me explica que eso de hacerse una colcha con la tela de las cortinas está “passé”. Que si la tela de tapizar es cara. Que si ya no hay quien te abra la cama por las noches y te la haga por las mañanas. Y todo esto ha erradicado el uso de la colcha práctica que parece haberse extinguido en aras de la practicidad. Me dice Pantaleón que ahora las sábanas ya no se tapan, se ven día y noche, y por eso parece ser que es importante tenerlas bien bonitas ¡y conjuntadas…!

Me cuenta, en esta actualización sobre el estado de las cosas, que el edredón, eso que las abuelas no saben lo que es, reina en las camas de todo el mundo y que su funda es un complemento esencial. Parece ser que el edredón tiene la inmensa ventaja de que se estira en menos que canta un gallo y gracias a ello desaparece la necesidad de hacer la cama “comme il fault”. Amas de casa de todo el mundo respiran aliviadas. Niños también, especialmente los que duermen en litera, ese implemento infernal para hacer la cama.

Yo, como los yankis, pongo el edredón con una sábana encimera por debajo, primero porque mi sábana es de mejor calidad que la funda del edredón y segundo porque que siempre es más fácil lavar la sábana que la funda de edredón. Así no es necesario lavar la funda del edredón tan a menudo.

Mary McDonald, Veranda.

 

Tras las explicaciones pantaleónicas entiendo el éxito del libro de la Hodges. Venga bordados y sobrepuestos combinados con el color de las paredes. Aunque…

“¿Y a tí no te parecen demasiado esas iniciales tamaño paellera en mitad del edredón? ¿y esos sobrepuestos circulares tipo mantel de altar?” le pregunto al mono.

“No darling, no” me contesta “yo soy como Scarlett O’Hara, una dama sureña… y en el sur de Estados Unidos ya sabes lo que dicen…”

” No. ¿Qué dicen?”

“If it moves shoot it, if it doesn’t monogram it”

Que viene a ser algo así como “si se mueve, dispara y si no, ponle tus iniciales” y me imagino Alabama entera llena de gente con rifles y bastidores de bordar…

Via Lonny Magazine. Toallas de Leontine Linens con sobrepuesto.

En España vamos un paso por delante. Si se mueve – sin perjuicio de poder meterle un tiro en algún momento – también le ponemos iniciales. Y si no que se lo digan a los toros de lidia. Eso sí, tanto con el hierro y como con las agujas, somos más discretos que nuestros colegas del otro lado del Atlántico…

Monograms de Madison Dallas

Toallas con “Monogram” de Pagoda






“Que además” dice Pantaleón “se traen un trajín increible con lo de qué letra va primero y cual después. Como tienen “middle name” y además las mujeres pierden su apellido cuando se casan el follón es increible. Y allí, dado el precio de sábanas “monogrameadas” ya te lo puedes pensar dos veces antes de divorciarte y volverte a casar, que dejar de ser Mrs. Smith para ser Mrs. Brown te deja inservible el ajuar entero” dictamina el mono

“Es más” añade “creo que las sábanas de Porthault han hecho más por la indisolubilidad del vínculo que cualquier terapia de pareja”

Sábabas D. Porthault bordadas a mano especialmente para el “Christina” el barco de Onassis

Porthault es el refugio de unos pocos por dos motivos. Uno de ellos es su precio pero otro es que eso de dormir en sábanas de florecitas y estampados es un gusto adquirido…

Mario Buatta

Charlotte Moss

Buena suerte para conseguir que macho iberico alguno duerma en sábanas de florecitas. O que financie compra de sábanas de florecitas cuando le contéis el precio.

Para mi Porthault es un poco “trop”, pero sé, por lo que dicen los entendidos que son como las Pringles: cuando haces “pop” ya no hay stop. Empiezas con una servilleta de coctail y acabas tapizando las paredes. Yo confieso que soy más fan del blanco (los genes malditos)

Los Encajeros.



Aunque no necesariamente blanco, blanco, acepto toques de color…

Para mi a estas les sobraba el borde gordo en azul….

Y no tengo inconveniente en que sea sólo el cuadrante el que cumpla funciones decorativas…

En este cuarto diseñado por Gary McBournie los cuadrantes se han hecho con la tela a rayas de los “palios” colocandola en 4 triangulos, un truco conocido y muy efectivo.

De hecho, a la hora de hacerse el “estilismo” de la cama (esa cosa con almohadones meramente decorativos que los hombres odian) es importante estudiar donde colocar cada cosa… Estas camas con pinta tan apetecible no se hacen improvisando, no…

Yves Delorme

En Pinterest, que os recomiendo visiteis, proliferan las “chuletas decorativas” que te enseñan donde y cómo colocar almohadas y almohadones, cantidad y tamaño necesarios para el éxito. Todo depende del tamaño de la cama…

No es lo mismo una individual….

Suzanne Rheinstein

l

Que una de 180 de ancho…

Celerie Kemble

Aerin Lauder, House and Garden. Sábanas de Leontine Linens.

 

Zara Home

Y vosotros, queridos lectores, ¿qué opiniones tenéis sobre la defunción de la colcha, el mundo del edredón y las iniciales en las sábanas?. Somos todo oidos.

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